domingo, 9 de octubre de 2011

Crítica: Intruders

Tranquila velada de sábado por la noche del Rector, quien acompañado de su novia, se adentró en un tranquilo restaurante italiano para degustar algo de comida tradicional de aquel país (vamos, una puta pizza). Un local muy acogedor la verdad, luces tenues, impecable mantelería azul e incluso un bonito jarrón con una flor en medio de la mesita. Sendas pizzas pidieron, él una tal “cuatro carni”, ternera, pimiento verde y rojo, cebolla, pollo, mozarella y alguna otra mierda que no viene al caso. Ella, una más ligerita, con piña y pollo. De beber, agua para la dama, cerveza para el caballero. Muy apetecible todo. Pero la noche, siempre traicionera, les reservaba una desagradable e inesperada sorpresa, pues la camarera, aun embriagada por la generosidad de sus comensales, quienes habían recompensado sus atentos servicios con diez céntimos, entregó junto con la vuelta de la cuenta, una misteriosa nota. –Es para usted, de parte de aquel hombre.- El Rector miró, pero apenas tuvo tiempo de distinguir una silueta, una sombra que abandonaba el local cuasi transportada por el viento. Abrió el papel mientras su acompañante se distraía buscando algo en su bolso. “Sabes que no te lo pediría Rector, pero tienes que hacer la crítica de Intruders, me ha sido imposible verla. Sr. Bundy.”

¿“Intruders”? ¿una película española?¿en el cine? La vista se le nubló, un escalofrío frío como el hielo recorrió su cuerpo, la cebolla que dormía en sus entrañas hizo un intento desesperado por salir a la superficie (cosa que consiguió) y la carne de ternera de dudosa procedencia italiana, con clara intención de abandonar el barco, decidió que si bien estaba subir, mejor aun estaría bajar… -¿estás bien?- le preguntó ella- Todo bien- contestó él mas pálido de lo habitual -¿Qué te parecería ir a ver una película al cine? –insistió.

“Intruders”, nueva película de Juan Carlos Fresnadillo, recordemos, director de “28 Semanas Después” , digna secuela de “28 Días después”, seguramente, una de las mejores cintas de terror de la pasada década. En esta ocasión, el director canario se adentra en el oscuro universo de los miedos infantiles en esta revisión “made in Spain” del mito del hombre del saco, figura que a ojos de Fresnadillo, es un tipo sin rostro y vestido con un chubasquero que responde al nombre de “cara hueca”.

Para tal menester, Fresnadillo divide la película en dos tramas diferentes, mismo fondo pero distintas formas. Por un lado tenemos la vertiente “española”. Esto es la historia de una madre y su hijo, aterrorizado este, por unas supuestas pesadillas sobre la siniestra figura de un tipo sin rostros que viene a buscarlo cada noche. Esta subtrama está protagonizada por actores nacionales, como la señorita Pilar López de Ayala (encarna a la madre), Izán (que no Ethan) Corchero (encarna a su hijo Juan) y Daniel Brühl (también lo hemos podido ver en “EVA” y que aquí, da vida a un joven y entusiasta párroco). La otra historia, la cual, no sabremos hasta el final del filme, si transcurre de forma paralela a la otra, representa el reverso anglosajón, por lo tanto, perpetuada por actores foráneos, esto es, Clive Owen (“Hijos de los Hombres”) como padre de familia, Carice van Houten como su esposa y Ella Purnell, como la adolescente hija del matrimonio, que será acechada por la siniestra figura de “cara hueca”.

Dotar de personalidad propia a cada una de las dos historias que coexisten en la película, es a mi juicio el mayor acierto de la misma. Me explico. Cuando la batuta recae en manos de López de Ayala y su prole, se palpa en el ambiente que estamos siendo sodomizados por un falo nacional. Cercanía, emotividad, si, pero también sobreactuaciones (especialmente mediocre me pareció en este sentido el señor Brühl), susurros inteligibles, diálogos banales disfrazados de transcendencia y demás “virtudes” características del cine patrio. Por otro lado, cuando la pelota está en el tejado de Owen y cia, sentimos que el falo tiene otra denominación de origen. Frialdad, tópicos Yankees, si, pero también interpretaciones de verdad (Owen, como es habitual en él, muy correcto, así como dueño y señor del peso de la obra), ritmo cinematográfico y una constante invitación a engullir palomitas como posesos. Por lo que, dentro del aburrimiento general que ofrece la experiencia en su conjunto, no cabe duda de que la parte “americanizada” es la que ofrece los minutos mas amenos del filme, teniendo como momento álgido, los enfrentamientos entre el personaje de Owen y “cara hueca”. Aunque paradójicamente, las mejores secuencias de “Intruders”, llegan de la mano, por un lado, del veterano actor argentino Hecto Alterio, en concreto, en una sobrecogedora estampa donde interpretando a su particular versión del padre Merry, observa cuasi momificado, al pequeño Juan mientras este duerme en su cama. Aterrador. La posterior conversación con el personaje de Brühl, tampoco tiene desperdicio y desató en la sala, las únicas risas de la noche, despertando a mas de un infeliz que ya hacía rato de dormía en su butaca y por el otro, una de las secuencias iniciales del filme, donde Juan, observa atónito, la primera aparición de “cara hueca”.

Lo peor de “Intruders”, reside sin duda en su guión, escrito directamente sobre papel de WC, pues no merece otra cosa, mancillar folios dina4 con semejante historia de pacotilla, sería un insulto para el pobre árbol que dio su vida para tal uso. Vamos, que la historia no es solo de extremada simpleza y nula profundidad, sino que además es aburrida de cojones, reincidiendo una y otra vez en las mismas situaciones y con una alarmante incapacidad de generar momentos de terror pese al buen uso que, por ejemplo, se da del juego entre luces y sombras y de la palpable “buena” química entre “cara hueca” y sus víctimas…. No intentemos además, buscarle demasiada lógica a su circense tramo final (por mucho esmero que ponga Fresnadillo en poner algo de coherencia en semejante berenjenal con unos pocos retazos de realidad). Tendríais que haber visto como salimos todos de la sala, como cochinas almas en pena en macabra procesión…, bostezos, caras largas y la puta ternera italiana, además, dando por culo.

Conclusión, comida italiana y cine español, mala combinación.

A favor de abrazar a Bundy en nuestro próximo encuentro: Clive Owen, Hector Alterio (y su lógica aplastante e indiscutible), los dos niños, la banda sonora y la siniestra puesta en escena.

A favor de darle un azote en las nalgas: Su pobre (por no decir ridículo, que lo digo) guión, repetitivo desarrollo, nula capacidad de aterrar, algunas interpretaciones y su irremediable efecto somnífero.

5 comentarios:

Jesús Haro Aguilera dijo...

Sé que la crítica se la comió. Vamos, que no tuvo la recepción esperada, pero a mi me encanta esta película.

Me la compré a ciegas a sabiendas de los buenos consejos del Sr. Rector, que suele dar en el clavo.

Sucede muy a menudo que la peli te encanta a sabiendas que no es un gran film. Da igual, todo esto del miedo que se hereda de padres a hijos, todo lo de Carahueca, su final, etc.

Me encantó a pesar de coincidir que tiene cierto efecto somnífero, como bien comentas Rector.

El Rector dijo...

Y pensar que esta crítica tendría que haber sido tuya... jaja! Bueno, no fue una de mis sesiones cinematográficas más emocionantes, pero es cierto que tiene sus cosillas interesantes, habrá que darle un revisionado un día de estos, pues ya poquito recuerdo de ella.

De todas formas, me quedo de largo con la anterior aventura yanqui del amigo Fresnadillo.

Saludos.

Romasanta Macias dijo...

Pues reconozco que lo que recuerdo del film no me resultó nada malo, aunque sí que había cosas que no funcionaban del todo!! De acuerdo con el Sr.Rector con la anterior aventura americana de Fresnadillo....un director a tener mucho en cuenta!

Abrazos

El Rector dijo...

Romasanta, parece que Fresnadillo es otro de esos cineastas españoles que han cruzado el charco para quedarse definitivamente en la tierra de las oportunidades. Es lo que ocurre cuando un país no cuida su cultura, aunque viendo a los que nos gobiernan, se entiende.

Es una lástima, recuerdo otro de sus filmes realizados en territorio nacional con bastante buen sabor de boca, hablo de "Intacto", un interesantísimo Thriller la mar de recomendable.

Saludos.

Romasanta Macias dijo...

Tiene toda la razón, no sabemos valorar a los de nuestra casa y deben marcharse de su tierra para después ser valorados más tarde. Pero también es cierto que en ocasiones la culpa es nuestra; aveces no sabemos ir al cine sin prejuicios...y en esta querida España los tenemos y mucho, denostamos a nuestro cine para dar espectadores a filmes como "8 apellidos vascos" que no voy a denostarla, pero si que puedo críticar que los riesgos ue se toman ciertos directores después no son recompensados, y Fresnadillo es uno de ellos como Balagueró, ya que por el mero hecho de especializares en terror ya se debe arrinconar a otro lado; es lamentable este país como el nivel de borreguismo de mucho otros.

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