viernes, 20 de enero de 2012

Artículo: Especial El Planeta de los Simios

Vaya por delante una cosa, soy fan de las películas de simios.

Sí sí, así es, disfruto con las películas en las que los simios son los protagonistas.

Desde la divertidamente terrorífica ‘Shakma’ (‘Shakma’, Tom Logan, Hugh Parks, 1990), la mediocre y delirante ‘Congo’ (‘Congo’, Frank Marshall, 1995), la mítica y fundacional ‘King Kong’ (‘King Kong’, Merian C. Cooper, Ernest B. Schoedsak, 1933), los remakes de ésta última, esa fantástica muestra de puro terror que es 'Atracción diabólica' ('Monkey Shines', George A. Romero, 1988), pasando por las cintas de Tarzán (siento predilección especial por la versión que realizó en 1999 la Disney), hasta llegar a esta extraordinaria película que nos ocupa que es 'El planeta de los simios' ('The Planet of the Apes', Franklin J. Schaffner, 1968) –y por descontado sus menospreciadas secuelas, su excelente precuela, (y su infravaloradísimo remake-).

Todas me hacen disfrutar de una manera u otra. Es cierto que muchas de ellas son mediocres, pero incluso éstas merecen la pena, aunque solo sea para soltar unas carcajadas ante el simio de turno y el cúmulo de despropósitos que puedan verse en dicha película (un buen ejemplo de esto sería ‘Congo’).

Sin embargo, ‘El planeta de los simios’ está muy lejos de ‘Congo’ y similares. De hecho, podríamos decir casi con toda seguridad que la película de los simios parlanchines y belicosos protagonizada por Charlton Heston es la mejor película de simios jamás realizada (a mí me encanta, sin embargo prefiero su precuela).

Todo da comienzo con el escritor y novelista francés Pierre Boulle, un ex combatiente que luchó en la Segunda Gran Guerra y que tras finalizar ésta, se quedó a vivir en Asia para, tras unos años, finalmente regresar a su tierra natal.

Pierre Boulle escribió una novela que trataba de una sociedad distópica en la que los simios eran los jefes del lugar y los humanos sus esclavos.

Con ello el francés quería hablar de la naturaleza humana (e inhumana) y de la maldad inherente que hay en todo ser humano (e inhumano).

Como en Hollywood no pueden estarse quietos y no hay novela, cuento, cómic, relato corto, etc, que no pueda no ser “violado” por parte de los productores, pues los mismos, una vez más, no perdieron la oportunidad de llevar a la gran pantalla la novela del francés (y eso que la novela en cuestión no era gran cosa, pero a los mandamases de la industria americana eso no les importa demasiado) y decidieron dar luz verde a su traslación al celuloide. Curiosamente, éste es uno de esos escasos (y raros) ejemplos en los que la película supera con creces a la novela.

Y no es para menos, ya que la película contó con una retahíla de excelentes profesionales técnicos y artísticos que aportaron su granito de arena para ayudar a construir semejante empresa. Entre ellos se encontraban:

Franklin Schaffner, un reputado director norteamericano (aunque nacido en Japón) que realizaría películas como ‘Patton’ (‘Patton’, 1970), -ganadora de 7 premios de la Academia-, la cual contaba la historia del belicoso general norteamericano George S. Patton, la famosísima ‘Papillon’ (‘Papillon’, 1973), con unos formidables Steve McQueen y Dustin Hoffman y que también adaptaba una novela, en este caso de Henri Charrière, o ‘Los niños del Brasil’ (‘The Boys from Brazil’, 1978), otra adaptación de otra novela, en este caso de Ira Levin.

En estas tres obras maestras, Schaffner contó con la colaboración del genial Jerry Goldsmith, sin duda alguna, uno de los mejores compositores de música de todos los tiempos.

Para ‘El planeta de los simios’ el director norteamericano volvió a contar con el compositor de origen judío, volviendo éste a demostrar por qué era uno de los mejores.

Jerry Goldsmith siempre declaraba que prefería componer para películas pequeñas, resulta curioso poder comprobar cómo este genio de la música no es recordado precisamente por esas películas “menores”, sino por películas -casi siempre- famosas y de género.

Ahí están sus maravillosas composiciones para ‘Desafío Total’ (‘Total Recall’, Paul Verhoeven, 1990), ‘Alien, el octavo pasajero’ (‘Alien’, Ridley Scott, 1979) o ‘Atmósfera Cero’ (‘Outland’, Peter Hyams, 1981). ¿Quién no recuerda con especial cariño el mítico tema musical principal de la cinta de ciencia ficción dirigida por Verhoeven y protagonizada por Schwarzenegger?

Otro de los aspectos más destacados de ‘El planeta de los simios’ es el excelente (y en su momento impresionante) maquillaje que se creó para dar vida a los simios.

El especialista John Chambers fue el elegido para tan laboriosa tarea. Chambers había sido protésico dental y corporal. Trabajó creando diferentes partes corporales protésicas para los soldados que habían quedado mutilados durante la Segunda Guerra Mundial.

Chambers innovó de tal manera el panorama de los efectos protésicos, que a raíz de su labor en la cinta dirigida por Franklin Schaffner, en la Academia de Hollywood se creó un nuevo apartado en la Ceremonia de los Óscar para otorgar premios a la labor de maquillaje, inexistente hasta entonces.

Pero tal excelente trabajo, no habría servido de nada si los intérpretes que se encontraban bajo esas ingentes cantidades de látex no hubieran sido igual de excelentes que las creaciones de Chambers.

Por ahí pululaban Roddy McDowall como el amigable Cornelius, Kim Hunter como Zira, la novia de Cornelius o Maurice Evans como el tozudo Dr. Zaius.

Por encima de todos ellos brillaba la estrella de la ciencia ficción del momento: Charlton Heston -interpretando al combativo George Taylor-.

Todos ellos excelentes en sus respectivos roles.

El otro gran aspecto a destacar sería la dirección de arte. En la novela el mundo futuro que se describía era mucho más avanzado y moderno. Obviamente reconstruir todo ese microcosmos futurista de avanzada tecnología habría requerido de un presupuesto enorme y un trabajo titánico.

Es por ello que se optó por todo lo contrario, es decir, por mostrar un mundo apocalíptico, desértico y primitivo. Hay que reconocer que la jugada salió perfecta, porque el mundo creado para ‘El planeta de los simios’ encaja a la perfección con lo que el director pretende contar.

En cuanto a la dirección de Franklin Schaffner nada que objetar ni criticar. El director estadounidense era un ejemplo perfecto de profesional de la industria americana capaz de realizar obras comerciales que a un mismo tiempo hicieran pensar y disfrutar al público. Desde mi muy humilde punto de vista, eso es lo que debería ser siempre el cine: reflexión y disfrute.

3 comentarios:

newzombie dijo...

solo puedo decir que es una saga clasica del cine y con ella disfrute y aprendi lo que era el buen cine. me pille hace años la ediccion coleccionista del planea de los simios, todas las peliculas de la saga con mi favorita que era la de la conquista del planeta de los simios. para mi saga inolvidable y vi horrorida@ la de la batalla del planeta de los simios......lamentable. solo dire una cosa mas un poqueito mas de respeto por la de burtom que no era tan mala y joyon la del origen del planeta de los simios

El Rector dijo...

Poco más que añadir a tu gran artículo Wikus. Yo no se si soy fan de los simios en general, pero desde luego, si de esta saga en particular, la primera es una obra maestra de la ciencia ficción, las secuelas, disfrutables todas. Yo lo siento, pero soy de esos que se horrorizaron con el remake de Burton, no solo me pareció tedioso como tal, si no que me parece de lo mas flojo que ha dirigido el amigo, si no llega a ser por Tim Roth.... eso si, la precuela me sorprendio muchísimo, para bien.

Que grande Atracción Diabólica, es una de esas pelis de la adolescencia que marcan y uno de los mejores trabajos de Romero. Viéndola, no le queda duda a uno, de que el hombre viene del simio, menudo romance a tres bandas...

El Sepulturero Torero dijo...

Lo imperdonable de la de Tim Burton es que, siendo tan buena en los aspectos técnicos, sea tan mala en todos los demás.

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