domingo, 1 de abril de 2012

Crítica: Absentia

De la mano de Mike Flanagan, debutando; nos llega “Absentia”. Una película indie en el más puro significado del concepto.

Tricia (Courtney Bell) es una mujer en una encrucijada. Su marido, Daniel, desapareció hace siete años y ahora se encuentra embarazada de otro hombre y a punto de pasar página en esta historia y abandonar la casa que compartió con su marido. El barrio donde vive se ha echado a perder debido a una serie de robos en las casas colindantes y Tricia, sabe que la situación no va a mejorar en un futuro próximo. Su caprichosa hermana Callie (Katie Parker) llega al empezar la película dispuesta a ayudar a su hermana a dejar el pasado atrás, empaquetando y declarando a Daniel legalmente muerto, in absentia. Pero la cosa no va muy fina. Rápidamente, Tricia empieza a tener visiones de un malhumorado Daniel (Morgan Peter Brown, en un rol muy chungo), alrededor de la casa. Su terapeuta quiere tranquilizarla diciéndole que son sueños lúcidos que vienen por el sentimiento de culpa y el conflicto que generan sus emociones por mudarse de casa y obtener el certificado de defunción de Daniel.

Callie, sin embargo; empieza a ver cosas extrañas en el túnel que conecta la calle de Tricia con un parque que hay cerca. Un hombre que ella cree que es el típico mendigo, le avisa de que ‘ellos’ están dormidos y que tiene que avisar a su hijo de que él sigue vivo. En este momento, la película nos ofrece un poquito de información de fondo sobre este personaje, Callie.

Drogas y un rifi-rafe con la ley; de este modo jugamos especulando si estas visiones son reales o son fruto de una fantasía/alucinaciones que ha experimentado en estos años. El personaje de la razón nos lo trae el detective de Personas Desaparecidas, Mallory (Dave Levine) que tiene un interés algo más que profesional en Tricia. Cuando Callie empieza a unir las piezas del túnel, su historia flaquea por todos lados y evidentemente nadie la cree. Debo admitir que incluso yo, con la información que se muestra, tampoco me acababa de creer lo que ella creía pensar. Ya no cuento nada más del argumento, que es aquí donde reside un poco la magia de la cinta, que muchas preguntas no tienen respuesta.

Bueno, y una vez hemos formulado aquí, todo el misterio de la trama. ¿Es una película de fantasmas? ¿Es un thriller psicológico? ¿Hay monstruos? Si, no, yo que sé. Las leyendas urbanas se mezclan en la cabeza de los personajes y del público. Con esto podemos asegurar que, Mike (escritor, co-productor, director, editor, etc. Él se lo guisa y él se lo come) de la película, ha conseguido lo que toda buena película indie requiere. El presupuesto no importa un cuerno. Aquí lo que interesa es la historia en sí. Que los personajes hablan un idioma cotidiano, una conversación normal. Nada de diálogos siniestros y refritos.

Cuando los créditos empezaron y vi que Flanagan era su propio editor pensé que la cosa no saldría bien. Normalmente, con los directores jóvenes que editan sus propias películas, pasa que las escenas se hacen demasiado largas. No saben bien donde terminar los planos interminables. Pero cabe decir que el tipo lo ha clavado. La película tiene ritmo (aunque tampoco desbordante). Es lentica pero bueno, mantiene el interés los 87 minutos que dura.

Cabe decir que parte de este éxito conseguido con la cinta se debe al agradable reparto que tiene. Todos son prácticamente desconocidos (a excepción de la aparición minúscula del gran Doug Jones.) Cierto es que al principio parece no haber una gran química entre las hermanas pero cuando se desata toda la traca, la relación ya se ha establecido y es conmovedora. Tampoco es una película de grandes personajes masculinos, son en gran medida, secundarios de una historia liderada por mujeres, pero Levine y el detective adjunto Justin Gordon le dan ese toque de autenticidad que requería la cinta. Además, todos los personajes están dibujados de una manera muy realista, muy cercana. Son como cualquier persona normal, como tu, y como yo.

A la parte técnica, poco hay que añadir. Los efectos son mínimos y no tenemos grandes estrategias de acción, saltos. Más bien tenemos mucho misterio y mucho uso de la imaginación. Ryan David Leack pone la música y he visto por ahí que ha provocado grandes divergencias de opinión. A mí me resultó emocionante pero otras personas creen que les sacaba de la historia. Todos sabemos que las bandas sonoras son temas muy subjetivos.

En conclusión, está claro que la idea en la que se basa es perturbadora en sí misma. Una persona que quieres desaparece en la nada y no hay rastro ni pistas. Pasa el tiempo y las cosas siguen como el primer día. Enfrentarte a declararle legalmente muerto es una cuesta arriba enorme. La película consigue hacer una gran mezcla entre terror y drama, otorgando de un abanico de matices a toda la historia.

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