sábado, 7 de abril de 2012

Crítica: Kiss The Abyss

Subía las escaleras al son del sinuoso e hipnótico movimiento de sus caderas, también de sus nalgas, insinuadas bajo aquella fina y ceñida falda negra, las cuales se convertían en gigantescos imanes para las metálicas miradas de todas aquellas hormonas descontroladas que deambulaban por los pasillos de la escuela de cine en aquel ansiado instante. La perspectiva desde abajo, desde el primer escalón de la larga escalera que conectaba con la planta superior, era sin duda la mejor. Es por eso que allí se amontonaban los más espabilados, los más osados, como zombies hambrientos por un inmundo trozo de carne humana, para poder presenciar el tan esperado espectáculo de cada mañana a aquella misma hora desde la mejor de las posiciones. Conocida por todo el alumnado, como “la hora-cula”. Ella, la Srta. Lizzy, lo sabía. Pero como a toda mujer, le gustaba sentirse observada, sentirse deseada y que diablos, regalarles unos segundos de felicidad a todos aquellos adolescentes que agonizaban todas las mañanas encadenados en sus pupitres mientras el profesorado los sodomizaba con aquel inmenso obelisco de tiza en el cual, podía leerse grabada la falacia: “El saber no ocupa lugar”, también podía resultar didáctico.

A escasos metros de la escena, el Rector y un pequeño muñeco de trapo que siempre le acompañaba, asomaban la cabeza por la ventanilla de su oficina mientras el primero, separaba con sus dedos las láminas de la persiana para poder presenciar la escena. Tampoco le quitaban ojo al show. El hombre, serio, inmóvil, pero atento. El muñeco, nervioso, tembloroso. Emulando con su cabeza el hipnótico movimiento de aquellas caderas. Hubiese babeado si hubiese tenido saliva.

La Srta. Lizzy entró en el aula y cerró la puerta. Se acabó el jolgorio, se acabaron los cuchicheos. Todos los potenciales cineastas corrieron a sentarse en sus respectivos lugares mientras esta, hacía lo propio en su mesa, en lo alto, junto a la pizarra. –Abrid el libro por la página 69, lección 15: “No se debe resucitar a los muertos (mucho menos, a las muertas) en el cine”.- fueron ordenados por aquellas deliciosas carnes que ahora reposaban sobre el cómodo cojín de piel de la silla de maestra, poco o nada que ver con las duras e incómodas ídems de madera de los jovenzuelos, quienes ya preparaban así el culete, para recibir una nueva dosis de reglas y normas.

- Veamos, ¿Quién quiere comenzar a leer?- se preguntaba en voz alta la exuberante profesora mientras hacía oscilar su dedo sobre la clase. Los futuros directores, por supuesto y como suele hacerse en estos casos, agachaban la cabeza y bajaban la mirada hasta los mismísimos infiernos, así, quizás, quien sabe, ojalá, la profesora no podría verles y no tendrían que lanzarse al ruedo a torear ni con la vergüenza ni con el miedo al fracaso. Pero, como ya bien todos sabéis queridos lectores, esto nunca funciona. Siempre hay un elegido. Siempre hay una víctima. Y lo peor de todo, esa víctima, casi siempre eres tu. -¡José!, comienza a leer.- exclamó Lizzy justo antes de soltar un enérgico puñetazo sobre la mesa. El pequeño Joselito, tragó saliva y comenzó con la lectura en alto ante el resto de la clase. Atenta.

Como sería aburrido para vosotros/as, estimada audiencia, no acompañaremos a José en su extensa lectura oral, sino que adelantaremos un poco las agujas del reloj y le echaremos un ojo al posterior resumen que les encomendó la Srta. Lizzy a sus alumnos. En concreto, al que realizó el avispado José:

No se debe resucitar a los muertos en el cine por que nunca sale bien. Nunca funciona. Es sabido que la perdida de un ser querido es siempre una experiencia traumática y a todas luces dolorosa, pero esto no es, ni debe ser excusa, para echar mano de fuerzas desconocidas, fuerzas oscuras, u conocimientos científicos, para regresarlos de la muerte. Esto es así. De dicha verdad universal, tenemos muchos y variopintos ejemplos en este mundillo del séptimo arte: “Amiga Mortal” (Wes Craven, 1986), “Dellamorte Dellamore” (Michele Soavi, 1994), “Re-Animator” (Stuart Gordon, 1985), “Mortal Zombie” (Brian Yuzna, 1993), “Cementerio Viviente” (Mary Lambert, 1989) o “El Jovencito Frankenstein” (Mel Brooks, 1974) por mencionar algunos de los más sonados desastres en lo que a resurrecciones se refiere.

Pues bien, parece ser que hay gente a quien aun no le ha quedado claro esto. Gente como el debutante Ken Winkler, quien de seguro no la tuvo a usted, estimada Srta. Lizzy como maestra (ni que decir tiene, que José vive enamorado en secreto de su profesora y su mayor anhelo, era dedicarle su primer filme, íntegramente, a ese culo suyo), por que en su primera película, “Kiss The Abyss” (visionado ordenado explícitamente por aquellas nalgas a un cuerpo pegadas), al señor no se le ocurre otra cosa que resucitar a una chica que ha fallecido en desafortunadas circunstancias. Por supuesto, como ya todo el mundo debería saber a estas alturas de trimestre, la cosa sale mal. Pero no solo eso, por que para colmo de males, la película en cuestión ni mucho menos alcanza las cotas de diversión de las anteriormente citadas y eso, que como buen y aplicado estudiante de cine, soy defensor a ultranza del cine independiente y respetuoso no solo con las vacas sagradas, sino también con los cineastas noveles como es el caso y, soy también, plenamente consciente de lo difícil que puede resultar, abordar la filmación de una película sin los medios y la experiencia necesaria, pero lo cortés no quita lo valiente y “Kiss The Abyss” es un intento fallido de relatarnos la enésima resurrección de los muertos. ¿Por qué?

Por que “Kiss The Abyss” es una experiencia excesivamente pausada que no responde a inquietudes artísticas, sino más bien a la necesidad de acomodar, una contenido de 45 minutos en un continente de 90. Esto se traduce en una película que partiendo de una idea interesante (que no original) y de un buen planteamiento inicial en cuanto a las maneras (hábil la forma narrativa del filme en su primera media hora, jugando con el pasado y el presente), se va ahogando y a nosotros con ella, en las turbias aguas de su excesivo metraje, de su repetición de situaciones, de su divagante desarrollo y de la total ausencia de sorpresas en el mismo. Por lo que el interés termina reduciéndose a las cuatro escenas sangrientas de turno (aunque tópicas y no especialmente vistosas) y sobretodo, a su tramo final, donde por fin seremos testigos de esas fantásticas caracterizaciones “Hellraisianas” que nos prometían en el material promocional del filme. Más vale tarde que nunca.

Por José.

Ni que decir tiene, que la Srta. Lizzy, quedó tan encantada con la redacción del pequeño José, que no solo le obsequió con un merecido sobresaliente, un pellizquito en la mejilla (con el consiguiente sonrojo del pequeño estudiante de cine) y un guiño de ojo que lo catapultó al olimpo del celuloide, sino que a la mañana siguiente, le había reservado un puesto de privilegio para la “hora-cula”. En el puñetero primer escalón, justo por delante de todos los zombies.

Lo que más me ha gustado: El interés que despierta en sus primeros minutos y los efectos de maquillaje.

Lo que menos me ha gustado: El prematuro estancamiento de la historia, la tardía aparición de las criaturas y en general, la falta de elementos que consigan enganchar al espectador.

3 comentarios:

Missterror dijo...

¿me olvido de ella entonces? yo es que ya con lo de caracterizaciones "Hellraisianas" estaba convencida...pero (el famosos pero de los coj**es), me has dejado mal cuerpo con la reseña...
Ilumíname Rector, dudas, dudas, dudas...

El Rector dijo...

Pues si lo de las caracterizaciones "Hellraisianas" es lo que más te atraía de la propuesta, yo me iría olvidando de ella. Puro reclamo publicitario (a mi me engañaron, ya sabes... cortito). Y la historia no tiene sorpresa alguna, pero teniendo en cuenta que no solemos coincidir y pese que a mi me ha parecido un tostón mayúsculo, no me atrevería a NO recomendártela.

Y Missterror, no me eches a mi la culpa de tu mal cuerpo ;)

Darkotica dijo...

Por qué? por qué algunos no aprenden que no se debe resucitar a los muertos, pero si lo hemos visto millones de veces, todos lo sabemos, es de las primeras cosas que te enseñan en el colegio, son las cuatro reglas de oro: no insultar, no pegar, no meterte el dedo en la nariz y no resucitar a los muertos.

Sobre Kiss the Abbys pues poco que añadir a esa crítica con Joselito de protagonista que has creado en el universo...¿matrix?. Esta película debía de haber sido un corto, porque quitando el principio y el final...el resto es relleno y del cansino. Muy olvidable (ya casi ni me acordaba que la había visto jaja!).

Missterror, pues yo no te la recomendaría, a no ser que no tengas nada mejor que hacer...cosa que dudo. Si es por ver las caracterizaciones Hellrasianas, pues casi que en la foto y el tráiler ya las ves lo mismo que en la peli, aquello casi que brilla por su ausencia.

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