jueves, 10 de octubre de 2013

Crítica: Upstream Color

Shane Carruth, autor de Upstream Color, es un antiguo estudiante de matemáticas y empleado de una empresa de ingeniería aeronáutica donde desarrollaba softwares sobre simulación de vuelos hasta que un buen día decidió dejarlo todo y dedicarse a esto del cine, su gran pasión.

Su primer film, Primer, era una interesantísima cinta de ciencia-ficción. Rodada con escasos medios pero con mucho talento se narraba de la forma más realista posible la posibilidad de viajar a través del tiempo (si fuera factible, muy probablemente será como se apunta en este film y no como en la entretenidísima y divertida trilogía de Robert Zemeckis) y tal vez, también hay que decirlo, con algo de complejidad, hermetismo y frialdad (algunos diálogos sólo están al alcance de aquellos más doctos en ciencias físicas).

Esta nueva incursión cinematográfica nos trae a un Carruth mucho más maduro y seguro desde el punto de vista artístico, pero igual o más cerebral, enigmático y poético que en su primer largometraje. Nuevamente el señor Carruth se encarga de casi todo en esta producción, escribe el guión, dirige la película, es autor de la fotografía y la banda sonara y se reserva uno de los papeles protagonistas de la historia. Es decir, esta cinta es 120% Shane Carruth.

Upstream Color es un martillazo impresionante en la mente del espectador, horas (incluso días) después de su visionado sigues reviviendo y analizando todo lo mostrado por esta obra perturbadora, hipnótica y poética, que sin duda es una de las grandes sorpresas a reivindicar de este año 2013. Es un film difícil y requiere prestar atención a todos los detalles, pero garantizo que su exhausta visión es un viaje alucinante y atractivo. Es una de esas cintas que amas o bien odias con todas tus fuerzas.
 
Técnicamente la película es prodigiosa. Tremendamente deudora en lo visual de El Árbol de la Vida de Terrence Malick, la cámara flota constantemente y pasa de primeros planos a planos medios al ritmo de un montaje elíptico que trasmite una dinámica e inercia sin fin, aunque en lo argumental no transite por los mismos parámetros que el film interpretado por Brad Pitt. Pero que nadie se equivoque, el señor Carruth no es un listillo que se dedica a copiar de otros, en absoluto. Se ha apoderado de algunos hallazgos visuales e ideas y las ha superado. ¡Esta es la película que le hubiera gustado realizar al señor Malick y no supo hacer! Además del asombroso uso de la fotografía e iluminación es extraordinario el buen hacer en el apartado sonoro, dado que la cinta contiene escasos diálogos son los sonidos que acompañan a las imágenes los que en ocasiones nos dan las claves o pistas para asimilar en plenitud lo narrado. En cuanto a las interpretaciones son solventes y correctas, aunque destaca por encima de todos una omnipresente Amy Seimetz que es capaz de transmitirnos la angustia, vacío y necesidad de respuestas de su personaje.
 
Algunos tildaran esta película de paja mental sin sentido, excesivamente cool y pretenciosa y otros serán capaces de hilvanar una historia arrebatadora sobre la esencia humana (en mi caso, he asistido a una alegoría brutal de la actual sociedad occidental). Si entras en el juego que plantea Carruth disfrutarás de un film brillante y transcendente (y por qué no decirlo, algo pedante), si no, tal vez te salgas indignado del cine al final de la proyección.

¿Qué se nos muestra? Observamos al inicio cómo un sujeto (que nunca se identifica y al cual denominaré “el jardinero”) coge unos pequeños gusanos que crecen en las raíces de unas exóticas orquídeas y de estos gusanos extrae una extraña sustancia que le permite adueñarse de la voluntad de aquellos que la injieren. Durante una fiesta “el jardinero” fuerza a Kris, protagonista femenina interpretada por Amy Seimetz, a tomar el brebaje enigmático y aprovecha el estado de sumisión en el que entra esta para desvalijarla. Una vez desposeída de todo lo que tiene la abandona. Cuando a Kris se le pasan los efectos de la sustancia, nota en su interior cómo crece y se mueve una larva, la cual intenta sacarse de dentro con un cuchillo de cocina, pero sólo se deshará de su intruso cuando acuda a la “llamada” de un misterioso personaje (al cual llamaré “el maestro compositor”) que le saca la larva de dentro y se la introduce a un cerdo, el cual lleva a una granja donde lo cuida junto a muchos otros (para apoderarse de la información que contienen). Finalizada la operación y recuperada, Kris, “el maestro compositor” la deja que prosiga con su ahora vacía vida. Kris conoce a Jeff (interpretado por Shane Carruth) durante su trayecto en tranvía al trabajo y entre ambos acaba surgiendo un vinculo emocional (¿realmente es fruto del azar su encuentro o es motivado por el acercamiento entre los cerdos de la graja a los cuales están ellos vinculados? Porque Jeff también ha pasado por experiencias traumáticas que le han dejado “marcado”). A partir de este instante Kris y Jeff experimentan constantes descubrimientos y cambios (debido a su “especial conexión”) que los conducen a la inexorable realidad de su existencia.

¿Qué se nos cuenta realmente? (Importante: Esto no es un spoiler, aunque es difícil hablar de esta obra sin mencionar algo clave de la misma, es la interpretación que un servidor da de lo que ha visto. Aquellos que no quieran verse contaminados e invadidos por ideas ajenas que se salten este párrafo hasta haber visto el film) Se nos está contando la alienación que el ser humano sufre debido a la imposición del sistema social capitalista y cómo perdemos nuestra esencia animal en pos de un servilismo robotizado para satisfacción de unos pocos privilegiados. Al principio, “el jardinero”, que no es más que el vasallo de las grandes corporaciones (estatales o privadas), entiéndase político corrupto, trabajador de banca servil, ejecutivo sin escrúpulos, o también objetos totémicos que ha generado la sociedad actual y que en realidad son vacuos (móviles, tablets, coches, etc.), que nos engañan y engatusan para despojarnos de nuestras posesiones (materiales) y una vez que ya no podemos ofrecerles nada nos abandona. Aprovechando lo vacía e insustancial que se vuelve nuestra existencia cuando lo hemos perdido todo, el Gran Capital, en un alarde de imaginación y vileza, se nos presenta como el gran salvador y la última esperanza para retomar nuestras vidas perdidas, y nos vuelve a engañar para apoderándose ahora de lo más valioso que tenemos, nuestra esencia (más importante que el dinero es apoderarse de nuestros deseos y anhelos). Una vez “el maestro compositor”, el Gran Capital, es señor de nuestras almas, aprovecha el exhaustivo conocimiento que tiene de nosotros para, cual demiurgo, hacernos ir en la dirección que él quiere y le conviene. Somos criados como cerdos por las grandes empresas que nos manipulan a través de la propaganda y el marketing (entre otros mecanismos) para seguir engordándoles sus cuentas bancarias, mientras apenas llegamos a fin de mes a pesar de trabajar (los que tienen la suerte de hacerlo) como esclavos. Pero hay una mínima esperanza, algo que nos puede hacer salir de la espiral de sumisión en la que estamos y devolvernos a nuestra esencia primaria, que nos permita recobrar el control de nuestras decisiones. Es esa parte animal e irracional que está asociada a los sentimientos o impulsos innatos y normalmente llamamos amor. Y sólo aferrándonos al lado natural de nuestra condición (de ahí las continuas referencia al fabuloso libro Henry David Thoreau, Walden) podremos romper los grilletes que nos someten e intentar alcanzar la libertad (la capacidad de decidir por nosotros mismos). Aunque es probable que yo divague y la cinta no sea nada más que una insustancialidad postmoderna con ínfulas de compendio metafísico de saldo.

Tal vez la industria aeronáutica perdiera a un gran trabajador, pero no hay duda que el resto hemos ganado a un cineasta fantástico, con una mirada muy especial (única, me atrevería a decir) que puede convertirse en uno de los grandes referentes del cine del siglo XXI. Lo único que espero es que Shane Carruth no tarde otros nueve años en realizar su nueva obra (la cual ya espero con entusiasmo).

Nota: Creo que en esta ocasión a diferencia de otros títulos recientes, que me han enervado por su vacuidad a pesar de estar perfectamente envueltos (Only God Forgives, A Field In England o Cosmopolis), el rompecabezas presentado puede completarse (aunque no exento de darle vueltas a las cosas) con lo que se muestra en las imágenes y con los diálogos, sonidos y música que acompañan a estas.
 
 

9 comentarios:

thewronggirl dijo...

He tenido que dejar de leer, no porque no me gustara la crítica; todo lo contrario, me estaba entusiasmando. Si no porque creo que la iba a cagar leyéndola y se me iban a quitar las ganas de descubrirla.
Prometo verla esta semana y decirte algo mejor, que no esta caca de comentario

Gracias por la crítica!

Damien Thorn dijo...

Estupenda crítica, Max, gracias y felicidades!
Acabo de verla... Ufff!!!!

Max Cady dijo...

TWG tus comentarios nunca son una caca, pero espero que la veas para que opines con conocimiento de causa.

Damien Thorn, no sé si ese uffffffffffff es de “menudo coñazo” o de “menuda pasada de película”.

Saludos!!!!!!!!!!!!!!

May Dove dijo...

Si es que he de verla, he de verla!

Missterror dijo...

Desde luego, este es el tipo de películas que a mi me llaman a gritos, de eso no hay duda. Aunque te diré que hay algo que me frena mucho, y es esa deuda que comentas que tiene con "El árbol de la vida", película que me aburrió soberanamente y que admito que no pude terminar de ver.

Por otra parte, "Upstream color" cuenta con Amy Seimetz, que me encanta, y sé lo que esa mujer es capaz de transmitir.

Me gusta sacar mis propias conclusiones con estas películas, me gusta que cada uno tenga una visión de lo que ve y de lo que realmente quiere ver.Tengo que hacerle un hueco a "Upstream color" sea como sea.

Gran crítica Max.

Volveré!!!

Anónimo dijo...

me entusiasmó el querer ver esta película por la crítica..solamente una aclaración o, puede que esté equivocada, pero el árbol de la vida no la protagonizó hugh jackman?

gracias!

Max Cady dijo...

Missterror, esta cinta comparte con El Árbol de la Vida de Terrence Malick su forma narrativa, es decir cómo mueve la cámara Carruth sobre los personajes como si flotara entre ellos y los cambios rápidos y repetitivos pero no molestos de perspectiva. Pero afortunadamente no inserta imágenes innecesarias (muy bonitas por otro lado) de galaxias, planetas o dinosaurios, ni tampoco realiza un montaje amputado dejando parte del metraje en la sala (la segunda parte de la cinta de Malick interpretada por Sean Penn apenas estaba desarrollada. No me extraña que el señor Penn se enfadara con el resultado final). En cuanto a lo argumental esta cinta es mucho más intrigante, perturbadora y poética, estoy seguro que te gustará.

Anónimo espero no decepcionarte cuando la veas si he creado muchas expectativas en ti (ya me dirás que te ha parecido). En cuanto a El Árbol de la Vida, la cinta de Terrence Malick de 2011, estaba interpretada por Brad Pitt, Jessica Chastain, Sean Penn y Hunter McCracken, en los personajes principales (no salía Hugh Jackman).

Saludos y gracias por los comentarios.

Missterror dijo...

La vi hace dos días, y ese es el tiempo que he necesitado para procesarla, porque, a diferencia de los títulos que comentas en la parte final de tu crítica, y con los cuales yo conecté instantáneamente, con "Upstream color" me sentí una absoluta ignorante por no haber podido sacar nada en claro del mensaje (si es que existía)

Es innegable que es una película vistosa, que está muy bien rodada y muy bien interpretada, y que se nutre de todos los sentidos para darle forma, pero es tremendamente difícil y densa (llegando incluso a parecer aburrida en algunos tramos)

Dos días después, intento sacarle mi metáfora (cuando una película te hace pensar siempre es bueno), pero no tengo claro si la paja mental se la ha hecho Shane Carruth al rodar esta peli, o nos la hacemos nosotros cada vez que pensamos en ella...Yo no termino de ver el paralelismo o la crítica a la sociedad capitalista. Yo solo veo una alegoría de la necesidad de control, el poder del control para todos los aspectos de la vida, el autocontrol y el control de terceros, el control de los sentimientos, el control en la supervivencia, el control para el beneficio, el control para dirigir y ser dirigido, el control de la información (que es el poder absoluto), en contrapunto a la necesidad de ser guiados por miedo a fallar, la necesidad de aprobación y el vacío del silencio cuando estamos solos.
La manipulación es la clave en la primera parte, y desde mi punto de vista "el maestro compositor" es el destino, el que rige, por tanto, quien controla. El resto de personajes, como lo son los cerdos, no son mas que marionetas en manos de ese destino que va en una dirección y otra.
Me cuesta expresarlo, o expresarme, lo sé, pero poco más puedo hacer lo que me queda de "Upstream color".
¿Te ha gustado? Me alegra que me hagas esa pregunta Max ;) La verdad es que ahora mismo no sabría decir, esta película es de esas que necesito reposar en mi cabeza para decidir si me ha gustado o no (no suelo tardar mucho), lo que es seguro es que no me ha dejado indiferente, y que definitivamente este cine, por muy pesado que se me haga al principio, me tira mucho.

saludos

Max Cady dijo...

Missterror, a mí me pasó algo parecido, no dejaba de rumiar en ella durante un par de días aunque debo decir que de forma gratificante. Lo cierto es que con la capacidad de análisis y de encontrar explicaciones, matices y sensaciones que tienes me sorprende que aún no tengas claras tus ideas acerca de esta (compleja, eso sí) película. De lo que no hay duda (como bien mencionas) es que no te deja indiferente y te invita a reflexionar (lo cual siempre está muy bien), aunque por desgracia muchos expectadores abandonarán la travesía a mitad de camino (este tipo de propuestas requiere de cierta paciencia y análisis que normalmente no se tiene, ya que lo habitual es el cine rápido y de fácil digestión al estilo Bay).

Saludos!!!!!!!!!

P.D. El control, la capacidad y necesidad del mismo y las relaciones de dominio y sumisión de las que hablas son una parte fundamental del sistema capitalista (no estoy tan seguro que nuestras visiones del film sean tan diferentes).

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