sábado, 19 de octubre de 2013

Crítica: Blind Detective

La 46ª edición del Festival de Cine de Sitges tiene, entre sus 28 películas en competición, dos producciones venidas de Hong Kong: “Rigor Mortis” (2013), de Juno Mak, y “Blind Detective” (2013), de Johnnie To. Ambos presentarán sus films en el certamen.
 
“Blind Detective” es thriller con toques de drama y, sobretodo, de comedia cantonesa que sigue las aventuras detectivescas de Chong Si-teun (Andy Lau). Él era un policía brillante que se vio obligado a jubilarse tras perder la vista por desprendimiento de retina en plena acción de servicio hace cuatro años. Desde entonces, se gana la vida resolviendo casos no resueltos por la policía con recompensa económica.

La película comienza con el agente de policía Ho Ka-tung (Sammi Cheng), quien está comprando abundante comida para llevar a la oficina. En una gran pantalla colgada en un edificio de Hong Kong están emitiendo las noticias. Se habla de una recompensa por cualquier información acerca de unos incidentes con ácido sulfúrico registrados en la ciudad que han puesto en alerta a la policía. Precisamente, Ho Ka-tung y sus compañeros están investigando el caso en ese momento. Entonces aparece en escena un ciego, que resulta ser Chong Si-teun. Su superior le pide a Ho Ka-tung que lo siga. El ciego a su vez está siguiendo a un gordo sudoroso que se dirige a un supermercado en donde compra ácido. Una cosa lleva a la otra y el detective y la policía acaban en lo alto de un edificio intentando evitar que el gordo lance ácido sobre los viandantes. La situación no se resuelve con acción, como se podía esperar, sino con humor. Después le siguen una serie de gags muy buenos que hace que nos olvidemos de la imagen del protagonista empuñando una pistola del cartel de la película.

Tras resolver el caso del ácido su viejo compañero y amigo policía, Szeto Fat-bo (Guo Tao), le dice que no hay recompensa porque la policía llegó antes al lugar de los hechos. El detective le recrimina, muy gruñón él, y nos echamos unas risas, porque realmente Andy Lau es bastante convincente de ciego como lo es de humorista. También es divertida, a parte de hermosa, Sammi Cheng, quien encarna a una agente de policía algo mediocre que se ofrece a aprender del detective y a ayudarlo en lo que haga falta con el fin de conseguir encontrar a una amiga de la infancia desaparecida hace ya una década. Un antiguo misterio personal del que Ka-tung siempre se ha sentido culpable por no haber acompañado a su amiga aquella noche. Pero no será fácil tratar con el detective porque está siempre sumido en sus casos sin resolver. En este sentido, parece que lo que más le importa al ciego es cobrar la recompensa. Podemos pensar que es avaricioso, pero más adelante comprendemos que lo que quiere el detective es reunir el suficiente dinero para operarse y poder recuperar la vista, con la fantasía de conquistar a una chica, Ding Ding, de la que se enamoró días antes de perder la visión.

Uno de esos casos con una jugosa recompensa es el de Tak y el tío Kao. Para resolver los entresijos del caso, el detective utiliza el medio de la representación. Entonces vemos a Ka-tung y al detective interpretando los papeles del tío y el sobrino en el lugar de los hechos. Mientras tanto se suceden situaciones cómicas que entretienen todo el proceso detectivesco. También observamos como el detective se mete tanto en el caso que habla con la víctima y el asesino. Busca los motivos del crimen y lo que sucedió en realidad introduciéndose en la mente y en la situación de los protagonistas del crimen.
 
Pero el caso más importante de estos modernos Sherlock Holmes y Watson asiáticos será el caso sin resolver de la desaparición de varias jóvenes durante 1995 a 2007, posiblemente víctimas de un asesino en serie que también pudo matar a Minnie, la amiga de Ho Ka-tung. En busca de pruebas que arrojen luz al caso el detective y la policía intentarán interrogar a la abuela de Minnie, quien protagoniza una de las escenas más vergonzosas de la película.

“Blind Detective” lo tiene complicado para cosechar algún premio en Sitges 2013 porque el guión de Ka Fai Wai, Nai Hoi Yau, Ryker Chan y Xi Yu tropieza con un desarrollo que se lía en subtramas y payasadas y que alarga el metraje más de lo conveniente. Una lástima porque empieza muy bien gracias a la química de Andy Lau y Sammi Cheng.

LO MEJOR: Los interrogatorios imaginativos a víctimas y verdugos del ciego pero brillante detective.
 
LO PEOR: El guión necesita una re-escritura con el fin de ordenar como es debido las subtramas, eliminando quizás alguna; de convertir al detective en un personaje menos gruñón (en ocasiones cansa); y de reducir la duración del film.
 
 

3 comentarios:

El Rector dijo...

Pues al sr. Lau le han cascado el premio a mejor actor... de todas formas, la propuesta no me atrae nada de nada.

Saludos.

Missterror dijo...

Ya solo la portada...es para pensarse muy en serio si esta propuesta puede gustarme lo mas mínimo (creo que no, sinceramente). La comedia no me va mucho, la comedia cantonesa menos...Ni el premio al mejor actor es un buen reclamo para que me ponga con ella, y encima leyendo tu crítica, se que me quitan las ganas del todo, porque si además de todo (que oye, estoy segura de que habrá mucha gente a la que le gusten estas películas, pero yo en mi sosismo, como que no...), el guión necesita una re-escritura, pues apaga y vámonos.

saludos

May Dove dijo...

Pues a mi me apetecía verla pero se agotaron las entradas cuando fui a cogerla y me quedé con las ganas. La veré en casa con unas palomitas!

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