sábado, 12 de octubre de 2013

Crítica: Grand Piano

Es raro que un thriller sobre un concierto de piano sea tan genuinamente refrescante y atrayente a la vez. “Gran Piano” (2013), la última película del director español Eugenio Mira (“Agnosia”, vista en Sitges 2010), es todo un reto para el espectador e inaugura el Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges 2013, donde ha sido ovacionada.

Su mayor logro, como indico, es emocionar e intrigar en medio de un concierto de piano, en un auditorio repleto de gente. “Grand Piano” narra el concierto más importante de la vida de Tom Selznick (Elijah Wood), uno de los pianistas más prometedores de su generación, quien con su gran talento tocando el piano y su hermosa y popular esposa (Kerry Bishé), actriz de profesión, parece tenerlo todo.

Después de cinco años sin pisar un escenario, Selznick vuelve por todo lo alto con una actuación que tiene dos finalidades distintas: rendir homenaje a su mentor, Patrick, ya fallecido y el retorno de Tom a los conciertos; todo un evento muy esperado por el público, entre los que se encuentra lamentablemente un desequilibrado. Dicha persona (John Cusack) se toma la actuación como algo muy personal, amenazando a Tom a través de apuntes escritos en los márgenes de la partitura del compositor. Un audífono es trasladado a él durante un descanso. La voz suave de un hombre le conmina a ejecutar el mejor concierto de su vida. Si el pianista falla en una sola nota lo asesinará de un disparo. A él y también a su esposa. “¡Ahora usted sabe el verdadero significado del miedo escénico!”, le dice el francotirador al pianista.

Parece que el hombre que se encuentra tras el audífono es un gran admirador de Patrick y ordena a Tom que interprete su obra maestra. Una pieza muy complicada de interpretar. A medida que avanza la trama comprendemos que el misterioso francotirador tiene otras intenciones más allá de su pasión por la música.
 
Lo que se traduce en última instancia, es una película que no sólo tiene cierta originalidad, sino que va un poco más allá en el género y demuestra hasta qué punto puede elaborarse una buena historia, escrita por Damien Chazelle, con algunas tramas narrativas ya familiares. ¿Os acordáis de “Última llamada” donde Colin Farrell también era asediado por un francotirador?.

Wood representa a un pianista de forma extraordinariamente auténtica. El espectador no sabe si es el actor de “El Señor de los Anillos” el que toca realmente el piano. Su actuación es brillante y la cámara no disimula su interpretación al piano con cortes rápidos de las manos en el teclado o recursos por el estilo. Eugenio Mira se atreve a rodar el concierto de piano en todo su esplendor con una planificación magistral perfectamente sincronizada con la música. El espectador se convierte en parte del público de la película.

A lo largo de la trama vemos como Tom, un profesional consumado, es capaz de mantener conversaciones con el francotirador durante la reproducción de piezas musicales complejas, a menudo sin tener en cuenta su música o el teclado. Esto no es muy convincente, pero sólo es un detalle curioso porque sino no tendríamos historia.

En este aspecto, el trabajo de sonido es tremendamente apasionante, bien pulido, como lo es el efectivo diseño de producción. Además, Wood sabe ponernos en tensión y los nervios afloran; los mismos que tiene su personaje antes y durante el concierto. Primero por el miedo escénico a equivocarse delante de su público, de sus amigos y de su mujer. Luego, como participante involuntario, por el miedo a equivocarse y recibir el peor rechazo de un público: un balazo.

La historia no se encasilla entre las cuatro paredes del auditorio, sino que vemos a los personajes ir por los pasillos, por los camerinos y por las plantas superiores del edificio. El director de orquesta y amigo de Tom, interpretado por Don McManus (invitado de Sitges 2013), enriquece la trama con su particular sentido del humor, así como la pareja de amigos de Tom y su esposa, que protagonizan momentos graciosos como público y también trágicos. Un compinche del francotirador es el otro personaje de esta historia y el piano es el tercer protagonista principal.

“Grand Piano” se puede disfrutar desde múltiples perspectivas: satisfará al cinéfilo y también al consumidor de entretenimiento. En Sitges 2013 se ha vendido muy bien. A ello ha contribuido la presencia de Wood, un actor que desde “Los crímenes de Oxford”, de Álex de la Iglesia, ha sido el reclamo de varios directores españoles (“Open Windows” de Nacho Vigalondo será su próxima colaboración).

El pulso narrativo del film (algunos planos secuencia y el plano de pantalla partida al estilo De Palma o las composiciones oníricas a lo “Vértigo (De entre los muertos)” de Alfred Hitchcock) y los cuidadosamente orquestados movimientos de cámara transmiten una energía y una confianza al público digna de aplaudir.

Esperemos que en la taquilla de los cines el público no le dé la espalda, porque una historia de suspense con un pianista en mitad de un concierto no es muy común y el clasicismo que transmite la película ya desde su propio cartel puede que no invite a verla. Espero estar equivocado porque “Grand Piano” es uno de los thrillers más importantes de la historia del cine español.

LA MEJOR INAUGURACIÓN

“Grand Piano” ha sido la mejor inauguración de los últimos cinco años del Festival de Cine de Sitges. A tenido una acogida increíble. Una sala tan repleta de gente como lo estaba el concierto del protagonista. Entre los espectadores teníamos personajes del cine como Guillem Morales, director de “Los Ojos de Julia” (2010).
 
A la salida el público era unánime: obra maestra. Entre la crítica presente también habían muy buenas sensaciones. Sin pensármelo dos veces me he apresurado junto a unos colegas hacia la sala de prensa donde los productores, Rodrigo Cortés (“Luces Rojas”) y Adrián Guerra, el director, Eugenio Mira, y los protagonistas, Elijah Wood y Don McManus, hablaron sobre el film.

NIDO DE CUERVOS le ha formulado la siguiente pregunta a Rodrigo Cortés y Eugenio Mira: ¿Cuál fue su inspiración para realizar tan grande película? Una pregunta que ha gustado, especialmente a Ángel Sala, sentado junto a los invitados.
 
Eugenio Mira ha dicho que la película ha sido “una de las experiencias más increíbles de toda su vida, ya que además de la visible buena relación con el equipo de rodaje, Elijah ha tenido que aprender a tocar el piano con la ayuda de un maestro, pese a haber recibido clases cuando tenía 14 años, donde aprendió lo básico”.
 
"Ha sido un regalo y un reto poder aprender este arte", ha dicho Wood sobre el piano, donde actúa él y su profesor como doble en las escenas más complicadas.

Además, Wood ha asegurado que su experiencia de rodar en España (esta película ha sido rodada en Terrassa y Barcelona) ha sido una experiencia "increíble", y que solamente se fue una semana a Estados Unidos para volver a rodar en Madrid “Open Windows”, de Nacho Vigalondo. Recordad que Wood ya estuvo en Sitges 2012 donde recibió el premio Máquina del Tiempo. Por entonces, estaba rodando “Grand Piano”.
 
Después de la rueda de prensa, Elijah Wood ha concedido una entrevista en el hall del hotel Melia, precisamente junto a un piano. Admiradores y prensa se han agolpado alrededor del actor con intención de sacar las mejores instantáneas. Algunos fans se han quedado con la miel en los labios al ver como el actor norteamericano salía apresurado hacia el comedor del hotel después de acabar la entrevista. No eran muchos los fans, entre los que me incluyo yo, que esperaban impacientes un autógrafo (un servidor tenía preparado la carátula de “El Señor de los Anillos” y “The Faculty”) y una foto de recuerdo. Pero no ha habido manera. Lástima, porque nunca se sabe cuando volverá al certamen, si es que eso vuelve a ocurrir.
 
Más relajado y amistoso con sus fans ha estado Don McManus, quien ha firmado varios autógrafos y se ha hecho varias fotografías con entusiastas del festival. Yo he sido uno de los afortunados. McManus es un tipo bastante alto y ya tiene sus años. Lo he visto en muchas series de televisión y la verdad es que el tiempo pasa.
 
Otro que ha seguido el buen ejemplo de McManus ha sido Rodrigo Cortes, un habitual de Sitges, que esta vez viene en calidad de productor. Yo lo he parado unas tres veces. Una primera para que me firmara un autógrafo en la caratula de “Luces Rojas”. Luego para hacerme una foto con él. Por último, he grabado un sincero saludo a nuestro blog y a todos nuestros lectores. Mañana más. Buena suerte y buenas pelis.

CURIOSIDAD: En el tramo final de la película, entre la multitud vemos al actor José Mellinas, protagonista de “Ecos” (Carlos J. Marin, 2013), uno de los cortometrajes a competición de Phonetastic.
 
LO MEJOR: Mantiene al espectador en tensión durante sus escasos 90 minutos con un argumento perfectamente medido.

LO PEOR: Los diálogos repetitivos.

 

7 comentarios:

Ki___wi dijo...

Wood ya debería hablar español y te debería a ver firmado las carátulas, coño, que eso hace mucha ilusión.

Missterror dijo...

Obra maestra!!! Eso son palabras mayores!!! Auuuuuuuuuuuuuu. La verdad es que la idea bien ejecutada da para algo grande por muy repetitiva que pueda parecer.
me han entrado unas ganas locas de verla, con tu crítica y la idea de Elijah Wood interpretando, la verdad es que todo apunta a que esta cinta debe ser de calidad (siempre he considerado al pequeño Wood, un grande de la interpretación de la tensión, pocos como él, con esa mirada, expresan mejor la tensión).

Como digo, la miel en los labios.

Buenas noches y buenas pelis

May Dove dijo...

Elijah es santo de mi devoción. Me quedé sin entradas para ver Grand Piano en el Auditori y me supo fatal.
Estoy segura de que es una obra maestra en mayúsculas

Missterror dijo...

Una vez vista, debo decir que para mi ha supuesto una decepción. Opino que es un thriller fallido, y pese a que la rapidez de ejecución, debería mantenerte en tensión todo en todo momento, una vez que ves venir todo el asunto, y se ve venir pasado ya un poco de la mitad de la película, se acaba todo el interés generado, pues ya sabes las motivaciones, el objetivo y el medio para conseguirlo, ya poco se puede desvelar, y lo único que queda es ver a un tipo cómo sigue tocando el piano (maravillosamente, eso sí), y cómo los diálogos siguen dando vueltas sobre el mismo sitio.

El sr. Wood en esta ocasión no ha terminado de conquistarme, y como la película en general, me ha parecido sosete.
El cameo de Cusack (porque eso es un cameo...), pues normalito. Destaco unicamente (tanto al personaje, como al actor), a la figura del director de orquesta.

Me da la sensación de que una vez pasada la emoción del estreno, "Grand piano" pasará sin pena ni gloria.

saludos

El Rector dijo...

Tremenda decepción. Después de la gran acogida que tuvo en Sitges y de la entusiasta crítica de Ted, me esperaba algo grande, uno de esos thrillers de antaño que tanto se echan en falta en la actualidad.

Pero nada de nada. Una historia que engancha al principio pero que desvela sus cartas demasiado pronto y quitando de la ecuación el elemento sorpresa, la cosa decae y mucho. Si además le sumamos un desarrollo reiterativo y un desenlace tosco y sin gracia alguno, lo que nos queda es un thriller descafeinado de escasa hora y media que termina por eternizarse.

Una puesta en escena elegante y una primera media hora prometedora, pero poco más. Muy flojita.

Saludos.

Damien Thorn dijo...

Será que no os lo avisé, amiguetes,,,Jejeje
La peli tiene un facturón ejemplar, y Wood, a mí me convence como siempre, pero es una peli torpe, de desarrollo cansino en la que sólo hay que destacar el planteamiento... Y ni eso, la verdad... En su momento fuí muy crítico con ella y le casqué un dos, del todo inmerecido, seguro. O tal vez influenciado por el espíritu Cortés presente...
Por cierto, tratar de comparar a Bavh con compositocirtos de música torpe y rápida es absurdo... ¿Qué es eso de "tocar decentemente a Bach", que es puro trino y mordente?... Tampoco hace falta ser un Glenn Gould, pero sí un virtuoso. La partitura del concierto es además de facilona bastante fea... Pero bueno, os lo dice alguien que pringó en sexto y no volvió a tocar...
Saludetessss
(Y a votar)

tomillo silvestre dijo...

La escena final está grabada en los muelles de la principal de Correos en Via Laietana de Barcelona.

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