martes, 15 de octubre de 2013

Crítica: Patrick

Remake de la cinta del mismo nombre de Richard Franklin de 1978, “Patrick” (2013) supone una mirada nostálgica hacia el subgénero Ozploitation!, tendencia cinematográfica surgida paralelamente al cine de la llamada Nueva Ola australiana durante los años setenta y ochenta cuyos elementos eran el sexo, los desnudos gratuitos, la ultraviolencia, el racismo, el gore, la misoginia, el sarcasmo y la parodia descarnada, entre otros.

Esta nueva versión está dirigida por Mark Hartley, quien examinó anteriormente el Ozploitation! con su excepcional documental “Not Quite Hollywood: The Wild, Untold Story of Ozploitation!” (2008). Es razonable esperar que Hartley, alguien tan versado en este subgénero, ofrezca un poco más con el remake, pero se muestra comedido a la hora de abordar la historia de un film que forma parte de un período tan descentrado de la historia del cine australiano. “Patrick” del ya fallecido Richard Franklin fue un éxito menor en 1978 pero con el tiempo se ha convertido en una cinta de culto (entre sus fans confesos se encuentra Quentin Tarantino).

Al igual que en la original de Franklin, la película narra la historia de un chico en coma; cuando Kathy (Sharni Vinson), una joven y hermosa enfermera, llega a la clínica del Dr. Roget (ahora situada en un pueblo de interior aislado), para cuidar de un grupo de pacientes en estado de coma, él intentará comunicarse con ella con sus poderes psíquicos. Kathy tendrá de compañera a la enfermera Williams (Peta Sargeant) y será supervisada por el frío Dr. Roget (Charles Dance) y su espeluznante enfermera jefe Cassidy (Rachel Griffiths), que tienen su propia agenda ética para los pacientes.

Hartley y su debutante guionista, Justin King, toman la historia de la película original y la hacen suya abrazando los puntos fuertes de la narrativa. Mientras que a nivel visual la cinta es acertada, el sentido de la estimulación es un poco escaso. Parece que a Hartley le cuesta mantener la tensión y es en sus secuencias individuales donde se aprecia una dirección eficaz, sobretodo en el tenso tramo final.

Sobresale Vinson (“Tú eres el siguiente”) como protagonista que encaja perfectamente con el tono de la película. Sin duda uno de los grandes aciertos del film. También la elección de hacer al personaje de Patrick (interpretado por Jackson Gallagher) un joven más atractivo funciona bien. Su personalidad obstinada, su desagradable costumbre de escupir (el único aspecto físico externo que muestra el personaje) y su empeño en llamar la atención de Kathy, de la que está enamorado, crea cierta simpatía por un personaje postrado en una cama por el que en un principio sentimos pena. Patrick se vuelve peligroso en el momento en el que su empeño por conseguir la atención de Kathy se torna enfermiza. Esto incluye el acceso telepáticamente a las cuentas de sus redes sociales o a la mente de su novio Ed (Damon Gameau).

Por otra parte, Hartley rodea a sus personajes de un ambiente magníficamente gótico (esa clínica de aspecto mitad psiquiátrico mitad mansión gótica) que en más de una secuencia recuerda a la saga Psicosis con Patrick como Norman Bates. La estética de la película se inspira en los films de la Hammer y, por otro lado, recuerda a “Next of Kin”, film neozelandés de Tony Williams de 1982 que ganó el premio a Mejor Director del Festival de Cine de Sitges de aquel año. Entre otras referencias bien se podría mencionar a Lucio Fulci, Dario Argento e incluso Brian De Palma.

El resultado de “Patrick” es una revisión actualizada del original a modo de respetuoso homenaje, pero dando su brazo a torcer a la hora de incluir toques de terror postmoderno para complacer a las masas de espectadores. Si en la original Patrick se comunicaba con Kathy a través de una maquina de mecanografiar, en la versión de 2013 lo hace a través de un ordenador y del móvil.

Esta nueva versión está muy lejos del original porque el suspense y el terror no llegan a manifestarse de forma eficaz. Hartley intenta sobresaltar al espectador: un paciente o Cassidy aparece de repente tras Kathy. Los sustos se ejecutan uno tras otro: Kathy es sorprendida por un reflejo y tras ella aparece Cassidy. La música enfatiza el momento. Estos momentos se repiten a lo largo del film pero son un petardo mojado.

También el terror es menos sutil y se apoya demasiado en los efectos especiales como por ejemplo apreciamos en la escena de Cassidy intentando dejar la clínica sin luz para acabar con Patrick, en la escena del novio de la enfermera al volante de su coche o en las que los ojos de Patrick reflejan su poder.

Aquí Patrick tiene un poder telequinético que va más allá del original. Puede adentrarse en los sueños de Kathy y controlar la voluntad de cadáveres. Por lo demás es el mismo personaje de la versión de Franklin. Escupe, mueve objetos, ataca a su ex marido y a su novio, se comunica con su enfermera y finge no sentir nada ante las horribles pruebas a las que le somete el Dr. Roget.

Por otra parte, el drama familiar de Patrick no se desvela hasta el tramo final del film y lo hace a través de flashback. Tal vez esto sea uno de los aciertos del film porque crea un misterio por descubrir al rededor de la figura del joven. ¿Por qué está en la clínica? ¿Cómo llegó a un estado comatoso?

La acogida de “Patrick” en Sitges 2013 ha sido extraordinaria debido a la presencia de la hermosa y talentosa actriz Sharni Vinson, el ya mítico Charles Dance, el prestigioso compositor Pino Donaggio y el director del film. La sala estaba a reventar de público ansioso por ver el nuevo trabajo de Vinson y Dance, a lo que también ha ayudado que se proyectara un domingo a las 18:45 horas. “Patrick” no compite en la Sección Oficial Fantàstic y forma parte de la nueva sección Fantàstic Gales.

El momento más esperado y conmovedor ha sido la entrega del premio Máquina del Tiempo a Charles Dance. El actor estaba visiblemente emocionado. Un video introductorio nos mostró a los presentes los diferentes papeles que ha interpretado el protagonista de “Juego de Tronos”.

Antes de la proyección el equipo ha concedido unas palabras agradeciendo el recibimiento del público de Sitges. Mark Hartley invitaba a los espectadores a no reprimirse. “Podéis asustaros, gritar, aplaudir o lo que queráis, por favor”, dijo. Mientras que Pino Donaggio recordó sus años de cantante en España (en la década de los 70) y cantó el estribillo de una canción. También fue digno de aplaudir la consideración que tuvieron con todos los asistentes quedándose a ver la película, algo que sólo ocurre muy pocas veces.

LO MEJOR: Vinson y Charles Dance.

LO PEOR: Los toques de terror postmoderno.

 

2 comentarios:

Max Cady dijo...

No tenía ni idea de este remake. Lo cierto es que de la original tengo muy buen recuerdo (aunque hace demasiado que no la he re-visionado). Tal vez sea el momento de realizar una doble sesión, aunque al leer tú crítica de esta puesta al día de Patrick, Ted, me entra la pereza.

Saludos.

P.D. Sharni Vinson me encantó en You’re Next, tal vez por ella merezca la pena el visionado.

May Dove dijo...

Hombre, aunque este remake esté un poco flojito; hay que verla. Que el hombre le pone empeño y yo le tengo cariño!

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