sábado, 12 de octubre de 2013

Crítica: Stalled

¿Puede haber algo peor que trabajar en nochevieja? Pues parece que sí: que mientras estás currando tenga lugar un apocalipsis zombie. Eso es justamente lo que le ocurre al protagonista de “Stalled” (2013), un pobre bedel que cambia bombillas y arregla desperfectos mientras todo el mundo se emborracha y celebra el año nuevo en la oficina. La historia va al grano y comenzamos con el prota dudando si entrar o no al baño de señoras. Tras vencer su timidez, entra y recoge un letrero de prohibido fumar medio caído y arregla un altavoz que en su interior tenía una rata muerta. Entonces entran dos jóvenes desinhibidas ligeritas de ropa, mientras él se esconde en uno de los habitáculos de los retretes. Una de ellas no se encuentra del todo bien y la otra parece querer ayudarla enrollándose con ella. Nuestro protagonista es el afortunado que contempla toda la escena al más puro estilo voyeur. Su mano se desliza hasta el pantalón, pero entonces la chica indispuesta pasa de comerle la boca a su amiga a arrancarle medio cuello.

Este es el principio de un ir y venir de zombies (el tipo de seguridad, uno vestido de Santa Claus y hasta uno disfrazado de JesuCristo) al baño de señoras donde nuestro protagonista deberá hacerles frente atrapado. En su intento de salir del retrete sin convertirse en la próxima comida tendrá el apoyo de la voz de una mujer (Antonia Bernath), otra superviviente, con la que mantendrá una historia de amor.
 
El director Christian James creo buenas sensaciones entre los amantes del terror y la comedia de bajo presupuesto con su debut titulado “Freak Out” (2004). Ahora, con “Stalled” (2013) hará las delicias de los fans de la maratón La noche + zombi (Auditori, 1:00 H.) del 12 de octubre, después de la Zombie Walk 2013. Los cortometrajes “Evaded” y “La otra cena”, y los largometrajes “The Dead 2: India” y “Battle of the Damned” componen el resto de la maratón.

“Stalled” es una comedia británica sobre zombies y puede ser comparada con “Zombies Party” (“Shaun of the Dead”, 2004), pero no tienen nada que ver una con la otra, por lo que se aconseja eludir la comparación obvia para no llevarnos desilusiones y poder apreciar “Stalled” como es debido. Aunque si uno ya ha visto la película y se detiene a comparar puedes ver que ambos films realizan una metáfora sobre estar atrapado en una rutina y un trabajo sin salida.

El film no va a cambiar nada del subgénero, solo es un producto de bajo presupuesto bastante divertido, gracias al carisma del protagonista, interpretado por Dan Palmer, guionista del film. Ese hombre perdedor pero también luchador resulta entrañable. Por ejemplo, cuando a una mujer convertida en zombie le chafa la cabeza con la tapa del váter mientras no para de decir “lo siento”, cuando utiliza el destornillador para acabar con uno de ellos o cuando va a salir del lavabo y se topa con un zombie con una alita de pollo en la mano que no sabe si comerse el pollo o al prota. Toda la cinta tiene un agudo sentido del humor que ayuda a que sigamos la trama, confinada a un espacio reducido como es un baño de señoras. Nunca antes se estancó una historia de zombies a un área tan pequeña. Un lugar ideal tanto para un toque de claustrofobia como para el humor.

El personaje de Palmer no se convierte en un Bruce Campbell de un momento a otro. Hay una larga reflexión del protagonista confinado en el lavabo que le lleva a admitir que su vida ha encallado y que él es el único que puede hacer que las cosas cambien. Su conexión con otro superviviente le ayudará a seguir adelante y sobrevivir.

A parte de humor hay bastante gore. Los zombies, amenazantes en todo momento, son del estilo Romero pero con unos efectos de maquillaje más impresionantes. La sangre salpica hasta las butacas. Vemos reventar la cabeza a uno, rebanarle los dedos a otro, abrirle el cuello a un tercero y todos los amantes de la hemoglobina nos sentimos contentos. Nuestro protagonista hace uso de armas improvisadas como un cartel de prohibido fumar, un sujetador que catapulta dedos amputados, un martillo, un destornillador o la propia caja de herramientas.

Para ser una película pequeña, “Stalled” está muy bien rodada. De las escenas de los lavabos hasta las que se filman fuera del habitáculo, la creatividad no se detiene. Christian James demuestra que no se necesita una película de zombies enorme mientras haya talento, algo que deberían haber aprendido los responsables de “Guerra Mundial Z”.

LO MEJOR: Su humor muy británico.

LO PEOR: Hacia la mitad del film decae un poco, para volver a alzarse en su tramo final.
 
 

2 comentarios:

Missterror dijo...

zombies + humor es mi peor pesadilla...solo ver la portada, ya sé que no debo acercarme.
Estas películas tienen un público muy amplio que sabe disfrutarlas como se debe, pero desde luego, no es mi caso.

A por otra!!!!


May Dove dijo...

No perdéis el viaje para rajar de Guerra Mundial Z, como si no fueran productos totalmente diferentes.
Yo disfruto con Shaun of the dead como la que más, pero es un cine que poco tiene que ver con la susodicha mención.
A esta le tengo ganas y la veré sin aires de comparar ni con la británica ni con la de Brad pitt

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