sábado, 30 de noviembre de 2013

Crítica: Sonno Profondo

“Sonno Profondo” es una película que recupera rigurosamente la esencia y el espíritu vivo de aquel “Giallo” de origen italiano, derivado del thriller de época y del cine de terror barroco de los años 70 y 80 cuyos máximos exponentes fueron los directores Darío Argento, Mario Bava y Sergio Martino. Antes de empezar mi crítica he de reconfesarme devoto absoluto de un género que parecía muerto y que tras el esfuerzo de inteligentísimas propuestas como la de Luciano Onetti parece volver de su tumba abierta para captar al público de antaño y por qué no, a las nuevas generaciones de cinéfilos.

De entre todos los directores que hicieron Giallo me quedaré como siempre con Argento, por cuyo cine siento una pasión absoluta. Argento, bromeando, nos recordaba “En mi carrera he matado a más de 150 personas” en Sitges del 99. Semejante broma nos abría una línea de debate metatextual. Era el propio Argento, como en “Sonno profondo” es el propio Onetti quién se calzaba los guantes de cuero en un plano subjetivo y acababa una a una con sus víctimas. En el caso de Argento todo comenzó para evitar costes y pérdidas de tiempo, y lo ha mantenido en su cine de forma sistemática desde “El pájaro de las plumas de cristal” como puro dogma en su toma del crimen, mostrándonos esas manos de creador conectadas directamente con el impulso asesino que retrata.

Este es el primer punto de conexión entre Argento y Onetti, quien no sólo se encarga de poner sus manos y su cuerpo entero al servicio de la historia, sino que además, ojo, firma el guión, la fotografía y la fabulosa banda sonora. Su cinta, pese a estar íntegramente filmada en Argentina, está hablada en italiano y ambientada en la década de los 70, como los primeros giallos de Argento, en un homenaje que se nos antoja, al menos en mi caso, mucho más conectados con esa genialidad Argentiana que los últimos trabajos del propio Argento, incluyendo su denostada “Giallo”, que a mí, sinceramente me encantó también.

Onetti, como Argento, y alejado de su faceta de intérprete, dirige como un cineasta-demiurgo , contemplando su obra desde el exterior mismo mediante una cámara de subjetividad casi esquizofrénica, conjugando la propia mirada del asesino y la del cineasta, que se cuela en la escena aprovechando el vacío de esa “cuarta pared” teatral que le deja el encuadre y que logra una sensación de desasosiego fascinante. ¿Quién es el que mira a las víctimas, el asesino, el director, su público?... Esta aspiración de ser en realidad un “fotógrafo del pánico” que tantísimo caracterizó los mejores trabajos de Argento en el género, están más que conseguidos en la cinta de Onetti. “Sonno profundo” funciona a la perfección como experimento de recobrar los códigos del género, con referentes serios y muy claros y en la que se pueden reconocer espacios, silencios e incluso vacíos no sólo de esas primeras pelis de Argento sino de otras como “¿Quién la ha visto morir?”, una de mis cintas fetiche, del gran Aldo Lado y bastante olvidada o incluso de “La noche de Halloween” de John Carpenter del 78. “Sonno profondo” consigue ser una película rodada casi en su totalidad mediante planos subjetivos de su protagonista, poniendo un especial acento de atención en varios pequeños planos detalle que nos van dando pistas sobre lo que en realidad ocurre. Así, la sugestión del espectador es constante durante su breve metraje, gracias a lo que vemos a través de los ojos del mal y aquello que se nos deja fuera del campo visual.
 
Argento logró a través de sus obras una sinfonía cinematográfica de puro sadomasoquismo extremo casi ilimitado que en realidad respondían a las necesidades del autor: Los miedos que retratan sus películas son los propios miedos de Argento. En “Sonno profondo”, los recuerdos de la infancia traumatizan al asesino protagonista, por lo que el miedo y el propio recuerdo se nos acaba participando de forma inteligente, retorcida y más que conseguida, haciendo de este claro homenaje cinematográfico, un completo y complejo viaje al pasado que merece y mucho la pena.
 
En cuanto al argumento, hay pequeños detalles que precisamente por ser necesarios, acaban lastrando la pureza del referido homenaje y los flashbacks se hacen imprescindibles para entender el por qué de todo.
 
“Sonno Profondo” producida por Nicolás Onetti obtuvo excelentes críticas tras su estreno mundial en el Festival Internacional de Sitges 2013, donde en mi opinión hubiera merecido un escenario y espacio más adecuado para llegar a todo el público. Allá por donde pasa, gusta y sorprende con esa logradísima estética retro, la música del propio director, fabulosa y el guión retorcido e hipnótico.
 
Lo mejor: Lejos de caer en los defectos de los neo-giallos, Onetti hace suya una manera de dirigir y de contar historias propia del cine de los grandes maestros. El principio de la cinta, toda una declaración de intenciones, esos guantes de cuero y esa navaja, que tantísimo le costó poder incluir a Argento en la serie televisiva “La porta sul buio”, porque seguía siendo considerada un elemento fálico. Aquí, como en el completo de las cintas de Argento, el arma es paradójicamente tán decisiva como el propio crimen o la sangre, y ese cuchillo de brillante y erecto filo no hace otra cosa que sumar puntos. La banda sonora, dignísima heredera del Morricone vinculado a todo el giallo italiano y sobre todo de Goblin, que debutaron en el cine de Argento en “Rojo oscuro”, una formación de cuatro músicos dispares (Simonetti, Morente, Pignatelli y Marangolo) que hacían de teloneros bajo el nombre de “Cherry Five” y que pronto cambiaron su nombre por el del duende maligno cosechando todos los premios posibles allá por donde las pelis de Argento pisaban (Rojo oscuro, disco de platino en Italia, Suspiria, disco de oro en Japón... ).

Lo peor: En su reducidísimo metraje abarca demasiados callejones sin salida que nos acaban dejando con ganas de media hora más. Aunque, ¿es eso malo?...

Onetti trata de convencernos de que su película no es en realidad un tributo al giallo, sino otro giallo más, pero aunque dispone de todos los elementos necesarios evita la narración convencional del giallo para contar su historia echando mano a las características más singulares del género, y es ahí precisamente donde radica su mágico y peculiar encanto.
 
Premios (por el momento) de la cinta: Mejor Película, en el Festival de Hemoglozine 2013, de mi tierra, Ciudad Real, España. Mejor Música de Película, Tabloid Witch Awards 2013, Estados Unidos. Mención Especial del Jurado, Buenos Aires Rojo Sangre 2013, Argentina. Selecciones Oficiales: Festival Internacional de SITGES 2013, España. Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2013, Argentina. Móbido Fest 2013, México. Puerto Rico Horror Film Festival 2013, Puerto Rico. Horror-On-Sea 2014, Reino Unido. HorrorQuest 2013, Estados Unidos.

 

5 comentarios:

El Rector dijo...

No soy gran amante del giallo, nunca lo he sido, pero si suelo disfrutar mucho de propuestas digamos "singulares", que transgreden o intentan aportar algo nuevo. En este sentido, viendo el tráiler de Sonno Profondo, es imposible que no me venga a la cabeza aquella maravilla sensorial que era Amer y si aquí, se esconde un producto con algo más de fondo que en aquella ocasión, y por lo que comenta Damien en la estupenda crítica, así es, Sonno Profondo puede ser todo un pelotazo.

Esperando como un poseso la posibilidad de hincarle el diente.

Saludos.

PD: Giallo de Argento, me parece uno de los bodrios más grandes que haya rodado ese señor dentro de su extensa filmografía.

May Dove dijo...

A ver, en cuanto salga, me haré con ella pero tengo una pregunta, Damien... ¿y cuál es la historia que cuenta? :)

Damien Thorn dijo...

La historia es muy, muy típica de este género. Un falso asesino enfrentado a un asesino despiadado, pero lo mejor de la cinta, sin duda, es su estética absolutamente propia de Bava y Argento, de los que, Rector, yo sí soy un fan casi devoto.
"Giallo" es la despedida seria de un maestro de su género-o eso aseguró el mismo Argento antes de colarnos su espantoso Drácula 3D.
Admiro la capacidad de Argento de hacer películas que daban una imagen de megaproducción con cuatro duros(las primeras) y su talento a la hora de recrear atmósferas góticas siniestras, pero es cierto que el giallo como subgénero no es para todos los públicos. De hecho, si no eres un frikazo y pides una mínima coherencia lo más normal es que no aguantes toda su filmografía...
Yo, como friki orgulloso que soy, las disfruté en su momento, pero muchas de ellas, vistas hoy, casi rozan lo ridículo.
Son cintas de otra época creadas para no envejecer demasiado bien...
Saludetes!

El Rector dijo...

Damien, al menos Drácula 3D da para unas risas. Con Giallo (que no me atrevería a calificar de "seria"), la verdad, no se por donde cogerla, aunque reconozco que no toda la culpa es de Argento (del cual, como profano en la materia, siempre hablo con la boca pequeña), sino del casting (aunque supongo que ALGO habrá tenido que ver también él), que me parece horripilante. El dúo Brody/Pataki, aquí, me parece sencillamente bochornoso.

Saludos.

Damien Thorn dijo...

Ufff... Rector, yo con Drácula me reí poco, la verdad... De hecho salí del cine cabreado como una mona...
Y Brody, bueno... No es de mis favoritos pero lo tolero.
La Pataki, todo lo que tiene de guapa lo tiene de mala actriz, pero en Giallo está especialmente bien... Vamos, que sufre decentemente, que es a lo que se reduce su personaje.
Soy demasiado mitómano con el tema "Drácula", y desde Coppolla, nada de nada...
Saludos, amigos!

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