jueves, 7 de noviembre de 2013

Crítica: Tras el Cristal

Han pasado más de veinte años desde el estreno de la ópera prima de Agustí Villaronga, Tras el cristal, obra que debe recuperarse y establecerse en esa selección de películas de calidad dentro de la cinematografía española. Cierto es, que el redactor que se presta ha alabarla estará dispuesto a defender y recuperar un cine olvidado -sobre todo el español-, y por ello aprovecho a que mi álter ego, ROMASANTA, esté a la altura.

La primera película de Agustí Villaronga, se convierte en una interesante carta de presentación -bastante atípica dentro del panorama cinematográfico español-, rodando una de las películas más sonadas e impactantes de nuestro cine -sin olvidar los revuelos censores en obras como Morbo (1972;Gonzalo Suárez) y El crimen de Cuenca (1980;Pilar Miró)-. La valentía de la propuesta comienza con el desarrollo de un argumento que ya de por sí no gustará a un amplio abanico de público; una trama vertebrada a través de los atroces asesinatos y abusos a niños que cometió Klaus en plena II Guerra Mundial y que persisten en el exilio, desencadenando un suicido fallido que lo sentencia a un pulmón de acero como medio de vida. Todo cambia con la llegada de un chico del pueblo, Angelo, que se presta como enfermero a ayudar a Klaus en su día a día con ese pulmón de acero, aunque en poco tiempo las intenciones de Angelo son diferentes a las esperadas.

A pesar de no contar todo lo que acontece el argumento de esta película -es más divertido desglosarlo poco a poco-, el film se propone al espectador como una propuesta donde la venganza se entremezcla con el asesinato, la tortura, el sexo, la humillación, el cambio de roles y el trastorno de personalidad; aderezado con una puesta en escena impecable y muy buen cuidada -es en este aspecto donde recae la fuerza de Tras el cristal-,ofreciendo unas imágenes impactantes que determinan un tono y sentimiento al film. En este sentido todo aspira a ser un ambiente malsano y pútrido, centrado en un gran caserón oscuro y decrépito donde las sombras son las auténticas protagonistas -es aquí donde se observan las influencias del cine británico y el subgénero de fantasmas-, mientras que los colores surgen en momentos concretos para enfatizar ciertos personajes -cierta cercanía al giallo-; como es el caso del personaje de Griselda -interpretado por Marisa Paredes- cuyo camisón rojo penetra en el ambiente deprimente y azulado de cada una de las estancias que visita. Llega a estar tan acertada la cuidada fotografía de Jaume Peracaula y la sórdida banda sonora de Javier Navarrete, que la propia película siempre está indagando en los terrenos del cine de terror y de misterio.

Por otro lado, cabe destacar la elección del plantel de actores que en términos generales demuestran gran soltura; por encima de todos se debería enfatizar el portentoso papel que configura Marisa Paredes, el de una mujer condenada a un caserón y a una vida esclavizada por culpa de un hombre ligado de por vida a un pulmón de acero, cuyo amor se ha marchitado -si realmente lo había- y la insatisfacción es el leit motiv de muchas de las decisiones que intenta cometer -como el momento en que ya desesperada, desciende al sótano para parar los plomos y así acabar con la vida de su marido, y conseguir su libertad-. Importante también es el papel de Klaus por parte del actor Günter Meisner, que sabe aprovechar las limitaciones que ofrece su personaje, sabiendo utilizar muy bien su mirada y voz, siendo tan perturbador como verdugo de las atrocidades que se le muestran. En cambio los menos acertados serían David Sust como Angelo y Gisela Echevarría como Rena -mucho más esta última que el primero-; seguramente Sust no sabe dar tantos giros a un personaje queevoluciona en todo el metraje,ya que en parte es su presencia la desencadenante de todo lo sucedido en el film, aunque cabe destacar el esfuerzo y la solvencia que mantiene en los momentos más intensos del film;por lo que debe referirse al personaje de Rena, en mi opinión, me parece un tanto de añadido, sobrante en casi todo el metraje y que no aporta nada interesante hasta la conclusión del relato.

Para finalizar, se debe enfatizar cada una de las escenas que se acontecen en el film y que propician ese “culto” que ha obtenido con el paso de los años. No sólo de recalar en su mezcolanza de estilos y referentes, ya sea al maestro Hitchcock en Sospecha ( Suspicion, 1941) y Psicosis ( Pshyco, 1961) o Suspense (The innocents, 1961) de Jack Clayton junto al cromatismo en la puesta en escena de la muertes muy al gusto del giallo italiano de los setenta, además de consolidar una temática muy propia en el cine español como es la obsesión por mostrar un retrato desfigurado, deshecho y atormentado de la infancia en todas sus facetas; ya sea desde una vertiente más onírica como sucede en El espíritu de la colmena ( 1973; Víctor Erize), más reflexica como en Cría Cuervos (1975), más enigmática y brutal como se acontece en ¿Quién puede matar a un niño? (1976; Narciso Ibáñez Serrador) o ya mucho más posterior y de referencias sectarias como Los sin nombre ( 1999;Jaume Balagueró). Y es en esa aportación donde ejerce gran potencial la obra de Villaronga, quedando en el recuerdo maldito la escena inicial en la que Klaus retrata de forma lasciva y sádica un niño medio muerto atado desde el techo con su tremendista final; lo mismo ocurre en cada una de las vejaciones a las que es sometido Klaus por parte de Angelo ( el impacto de una eyaculación de Angelo sobre Klaus es prácticamente un acto de humillación y placer que perturba y aterra a partes iguales) y lo mismo ocurre cuando los niños entran en escena y son brutalmente asesinados -aunque sin buscar una gratuidad en mostrar demasiado-, particularmente me centraría en la escena en la que un niño es asesinado con una jeringuilla llena de gasolina -estamos delante de un acto descabellado y atroz que perturba como nunca- quedando en el recuerdo como una de las escenas más escalofriantes del cine español.
 
En conclusión, estamos delante de una de las óperas primas más redondas de nuestro cine -aunque con defectos, claro está-, demostrando la solvencia de Villaronga en la puesta en escena y la dirección -cuando uno visiona El mar (1999) o Pa negre (2010) entiende su concepción del espacio y la ambientación-. Fue un gran acto de valentía llevar a cabo esta película, ya desde su sórdido argumento pero también por proponer algo totalmente diferente a lo que el cine español estaba poco acostumbrado a ofrecer al público. Realmente a estas aturas, creo que la figura de Agustí Villaronga debería ser más estudiada y elogiada, ya que su obra nunca se ha caracterizado por ser comercial -exceptuando la infravalorada 99.9 (1997)-, perfilando una carrera artística sólida y muy personal.
 
 

7 comentarios:

May Dove dijo...

Me ha encantado la crítica. Y lo cierto es que llevas razón en lo que comentas. El tema del maltrato y abuso a los niños siempre es delicado; toca demasiadas fibras emocionales como para dejarte frío.
A mi me turba mucho, vea lo que vea. Y creo que esta película me dejaría muy mal cuerpo si la viera, aunque después de leer tu reseña tengo que hacerlo si o si.
Romasanta, lo estás petando con tus artículos. ¡No te sientas bajo presión porque lo estás haciendo muy bien!

Max Cady dijo...

Gran reseña Romasanta. Debo reconocer que hace muchos años, aproximadamente unos 10, que no he vuelto a ver esta cinta, así que hablo de memoria (y por desgracia la mía no es muy buena), pero la recuerdo muy irregular. Es cierto que contenía y le recuerdo un ambiente malsano y enfermizo muy importante pero también un ritmo moroso, situaciones que tampoco terminaban de explotar y una realización que denotaba inexperiencia, cómo es lógico al ser una ópera prima, que lastraban el conjunto y dejaban un sabor agridulce (al menos a un servidor). No obstante, reconozco que me ha picado enormemente la curiosidad y prometo re-visionarla de nuevo en breve.

Saludos!!!!!!!!!!

P.D. Ya era hora de que alguien realizara poco a poco un (necesario) análisis del cine de género patrio.

El Rector dijo...

Fantástica crítica para una película que desconocía por completo (como me suele pasar con el 99% del cine español) y sobre la cual, me has despertado un considerable interés.

Justamente pensaba en su estética de giallo cuando ojeé el tráiler... le pegaré un tiento a ver que tal y dejare mis fobias personales de lado, aunque solo sea por una vez ;)

Saludos.

Romasanta Macias dijo...

May Dove muchas gracias por el apoyo y me legro que te gustara la crítica, la verdad es que sobre cine español hago lo posible por defenderlo cuando de verdad se lo merece al igual que otras propuestas foráneas.

Max Cady entiendo que tu visión pudiera ser más negativa, ya sabes que para gustos colores pero me ha gustado mucho lo que has expresado, y me encanta que la gente sepa decir las cosas aunque no esté de acuerdo o lo veo diferente, es algo que valoro mucho de este blog, y si puedes re-visonala puede que te de una gran sorpresa..aunque muchas celas cosas negativas que destacas en el film son verdad.

Y al Rector que decirle, me alegro que le guste tanto mi crítica y a ver algo de cine español, que da mucho reparo pero después cuando uno rebusca encuentra muchas joyas y en el cine español hay muchas pero sin ser consideradas nada hasta que el extranjero nos diga que son buenas. Esta vez creo que valdría la pena dar un vistazo al film.

GRACIAS a los 3!!!

Missterror dijo...

Yo también vi esta película hace muchos años, y no la recuerdo del todo bien, pero sí sé perfectamente que el ambiente malsano se apoderó de mi y me dejó un mal cuerpo horrible.
Recuerdo la humedad del sótano, las miradas en silencio...Tengo muchas ganas de revisionarla de nuevo. Espero que haya envejecido bien, porque es escuchar su título y pensar automaticamente en atormentamiento.

Gran Crítica Romasanta!!!

saludos

Romasanta Macias dijo...

Missterror te puedo asegurar que ha envejecido muy bien y su ambientación es tan angustiosa como El Mar que te deja muy destrozado. Ya advierto que voy a desenterrar buenas obras patrias para vuestro deleite y sino las encontráis hago copias o lo que sea, jejejeje!!!

Saludos

Damien Thorn dijo...

Felicidades por tu estupenda crítica, Romasanta.
A mí me gustó y desagradó a partes iguales y aunque Villaronga es uno de mis directores españoles intocables (El mar es una de mis favoritas) aquí tocó un tema peliagudo desde un punto de vista un pelín ambiguo para mi gusto.
Es cierto que ha envejecido maravillosamente, resultado del ambiente viciado y retorcido perfectamente logrado y de unas interpretaciones soberbias.
Un saludo

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