miércoles, 23 de abril de 2014

Crítica: The Borderlands

El 30 de Abril de 1996, en la denominada noche de Walpurgis, Anton LaVey (el papa negro) fundó la “Iglesia Satánica” (conocida posteriormente como la “Iglesia de Satán”). Basándose en muchas de las reflexiones de Friedrich Nietzsche y desvinculando la figura de Satán de cualquier tipo de folclore cristiano, LaVey utilizó esta nueva organización, promotora de una nueva linea de pensamiento basado en la individualidad, la justicia y el honor, para atacar y criticar con fuerza al cristianismo, según él (e idea que comparto plenamente), una plaga de represión y control de las masas, al beneficio de la que posiblemente sea a nivel histórico, una de las mayores lacras a las que se haya enfrentado la humanidad: la iglesia católica.

Esta soga obstructora del libre pensamiento y yugo carcelario de todos aquellos de bajo nivel cultural o menos favorecidos intelectualmente que es la religión y por extensión, su mano ejecutora, la iglesia, ha sido un elemento muy prolífero dentro del cine en general y del fantástico en particular. La casa del señor, ha sido escenario o hilo conductor de cientos de títulos, pero los que ahora nos interesan son aquellos que nos han enseñado la morada de su defenestrado hijo: Lucifer. Y es que el príncipe de las tinieblas, como ya lo relatase John Carpenter en su título homónimo, también gusta de visitar tan sacros lugares de vez en cuando y si se construyen en su honor, como en aquella(s) controvertida(s) precuela(s) de “El Exorcista”, que fueran “El Exorcista: El Origen” (“ Exorcist: The Beginning”, Renny Harlin, 2004) y su gemela bastarda de Paul Schrader (ambas por cierto, muy válidas, pese a las malas críticas), pues mejor. 

“The Borderlands” nos adentra una vez más en senderos recurrentes, los de la iglesia por un lado. Los del falso documental, por el otro. Y a los mandos de esta santa inquisición de saldo, un recién llegado detrás de las cámaras: Elliot Goldner, quien con éste, su debut cinematográfico, demuestra nuevamente que la manera más rápida de llegar a un punto, es siempre la linea recta y apuesta sobre seguro tirando de un fondo tan popular y populoso dentro del cine de terror como es la religión y de unas formas tan sumamente conductoras y de actualidad como son las del mockumentary. 

Es en la combinación de estos dos elementos, donde encontramos la fórmula maestra de “The Borderlands”, título que hace buena aquella máxima que dice que si algo funciona, mejor no cambiarlo. Y digo yo, que seguirá funcionando cuando (a grosso modo) una de cada cuatro películas de terror que se ruedan en la actualidad, es un puñetero falso documental. Señal, de que el aficionado, por algún extraño motivo que escapa a mi entendimiento, se sigue sintiendo atraído por este formato, pese a sus evidentes signos de agotamiento. 

Analizar por tanto, un producto como “The Borderlands” de forma aislada, carece de interés, pues padece de la misma sintomatía general de cualquiera de los mockumentarys que la han precedido éste y pasados años, y es que de donde no hay, no se puede sacar, al menos, si se pretende sacar lo mismo y no tengo ninguna duda de que es el caso. Más interesante puede ser la reflexión, si llevamos a estudio la cinta como parte de un eslabón. Es ahí donde podemos encontrar en la propia película de Goldner, la clara tendencia que ha seguido y caracterizado a los falsos documentales desde sus primeras concepciones contemporáneas allá por “El Projecto de la Bruja de Blair” (“The Blair Witch Project”, Daniel Myrik & Eduardo Sánchez, 1999), que no es otra que la de acercar el género, a lo cotidiano o lo que es lo mismo, alejarlo de la ficción en busca de una supuesta credibilidad. 

Dicho fenómeno, pudo conseguirse quizás (gustasen más o gustasen menos) en aquellos primerizos títulos, como la citada cinta de Sánchez (quien sin duda mostraría más talento en trabajos posteriores) o la exitosa y pionera en lo que a la ley del mínimo esfuerzo se refiere, “Actividad Paranormal” (“Paranormal Activity”, Oren Peli, 2007), donde la cercanía del relato, el flirteo constante con lo mundano y en definitiva, el intento de convencer al espectador de que aquello que estaba viendo, le podía suceder a él, fueron factores claves para entender el éxito obtenido por tales obras y elementos que pasarían a ser punta de lanza del falso documental de ahí en adelante. 

Pasado ese estado embrionario de un subgénero ya maduro y víctima de sus propios tópicos, con el efecto “realidad” desvaneciéndose como alma en pena que abandona el limbo para ocupar su lugar en el universo, el impacto del falso documental desaparece como tal y el inexorable padre tiempo lo redefine a simple recurso narrativo. Una vez ocurre esto, ese intento originario de renegar no sin cierta hipocresía de la ficción más tradicional, pierde toda la razón de ser, pues encorsetados dentro de sus rígidas directrices, los tópicos marca de la casa caducan y se auto-digieren en sus propios jugos gástricos. 

¿Cuando ha funcionado el falso documental en los últimos tiempos? Cuando se ha utilizado simplemente como herramienta narrativa y no como intento vano de extrapolar la ficción a la realidad. Títulos tan bombásticos e “irreales” como nuestra estimada saga de “[REC]”, las antologías de “V/H/S”, “Grave Encounters” o “Evidence” de Howie Askins, han demostrado que el formato del mockumentary no tiene porque estar reñido con el terror más purista y que no hace falta intentar venderle la moto a nadie para pasar un buen rato pasando miedo. 

Lo que nos propone la película de Goldner es un viaje documentado a los recovecos más oscuros de la casa del señor (no a los frecuentados por el hombre, que esos ya los conocemos todos, sino a los de naturaleza mística). Una invitación al burdel de las mentiras y falsos ídolos, a inhalar ese olor a rancio de medievo que solo una patraña blasfema contra el sentido común como una iglesia, puede desprender. Un nuevo juego de ambigüedades en el que se nos pedirá apostar por uno de los dos caballos participantes en la carrera: Escepticismo y fe.

“The Borderlands” lo intenta, vendernos la moto digo, y lo hace a base de tópicos y de las miserias del mockumentary más arcaico. Quien a día de hoy se siga mordiendo las uñas con este tipo de experiencias de feria ambulante, con toda esa palabrería vacía de predicador regional, supongo que podrá encontrarle las mismas virtudes que a otras muchas cintas similares, pero aquellos que hayan dejado ya atrás, la pubertad de la falsa realidad, las corredizas, los movimientos bruscos de cámara, los empachos de cotidianidad, las visiones nocturnas y las linternas en la oscuridad, lo único que van a encontrar en “The Borderlands”, es el más absoluto de los tedios en un título que lejos de aportar nada nuevo, ofrece el mismo show de pacotilla de siempre, ese en el que no ocurre nada durante 80 minutos para que ocurra todo en los 5 finales, ese tan contradictorio, en el que la función termina cuando comienza la ficción. 

Poco se puede destacar de una película que partiendo de una idea no original, pero si llena de potencial, va perdiendo fuelle a medida que avanzan los minutos a causa de su falta de personalidad, exasperante ritmo y pésimas interpretaciones. Un descenso en caída libre, ni siquiera vertiginoso, hacia el pasado de un subgénero caduco como concepción y al que no le queda otra que mirar hacia adelante si se quiere que el aficionado de toda la vida, vuelva a engancharse a él. Desde luego, no es el caso de “The Borderlands”. 

Lo mejor: El siempre cálido aliento del diablo en el cogote y haciendo una comparativa con el resto del film, sus últimos cinco minutos. 

Lo peor: Que el resto del film dura 80 minutos y se hacen muy, pero que muy largos.


15 comentarios:

Missterror dijo...

Rector- de acuerdo contigo hasta la última coma, no sólo en el apartado religioso (como siempre, un placer leer esa verborrea que Dios??? te ha dado), sino en el más puramente cinematográfico, pues "The Borderlands" es una de las películas más prescindibles en lo que vamos de 2014.

Ya no sólo es que el falso documental provoque un profundo dolor de cabeza, es que lo peor es ni siquiera intentar una mísera innovación. Es que es esto es una copia de manual!!! Llevo la cámara con unos actores penosos (entre los que destaca el insufrible sacerdote al que le gusta volar), cháchara improductiva, y cuando ocurre el "fenómeno" que llega tras el apagón de luces y el grito, casualmente la cámara se estropea, aunque al segundo siguiente se arregla por arte de magia....Que los directores noveles no intenten aportar la imaginación que presupongo que todos tienen, más las ganas de abrir nuevas sendas, cada vez me parece más apocaliptico.

La fuerte recomendación es que esta película se pase por alto totalmente, porque pese a que en los últimos 5 minutos parece que quiere pasar algo, la existencia de ese final en sí, ya es un atentado contra la paciencia.

Saludos y una vez más quedamos con la boca abierta ante tus análisis.

P.D- Eso que a veces susurras de noche, ¿estás seguro que no es "cuatro esquinitas tiene mi cama"? ;)

andres pavone dijo...

Magia en tus palabras a la hora de hacer una critica querido Rector. Como siempre que aparece un mockumentary allí estoy para ver ( aunque últimamente me están cansando un poco). Que decir.. las locaciones me fascinaron muy tétricas esa catacumbas, esos cementeros esas iglesia ME PUSIERON LA PIEL DE GALLINA pero eso no basto para que me aburriera un poco... Como se sabe en este genero a las actuaciones no se les puede pedir mucho pero esta realmente me resultaron horribles. Salvo uno que otro susto, no tiene otro sobresalto. Regular. Coincido plenamente con la reseña de las precuelas de El exorsista. Saludos querido amigo.

El Rector dijo...

Missterror, ante productos tan poco personales y que tan poco aportan como este The Borderlands, a uno se le quitan las pocas ganas que le quedaban de seguir mamando falsos documentales. Coincido con todos los "peros" que denuncias al 100%

Sobre lo que susurro por las noches... creo que no van por ahí los tiros ;)

Andres, al menos tu le has sabido encontrar algo bueno a la película (aunque sea poquito). La verdad es que coincido contigo en que las localizaciones son excelentes para realizar un estupendo film de terror. El problema es que no se les saca partido en ningún momento... si me apuras, en esos últimos minutos. A todas luces, insuficiente.

Sobre las precuelas de El Exorcista, coincidimos pues. Yo a día de hoy y después de revisionarlas, sigo sin entender el porqué de su mala prensa. A mi me parecen de lo más perturbadoras y muy fieles al espíritu de la saga.

Gracias a los dos por vuestras palabras.

Saludos.

May Dove dijo...

Mira que a mi las películas sobre posesiones y sobre demonios de verdad me dan mucho miedo y eso que yo no soy religiosa, pero vaya... la figura de Satán me da cosilla. Aun así creo que esta cinta nada de nada... falso documental de los cuales me he tragado ya unos cuantos y cada vez vamos a peor.

El Rector dijo...

TGW, para desgracia (o suerte) tuya, la presencia del maligno en The Borderlands es pese a lo que pueda parecer, testimonial. Estamos ante una película muy poco gráfica que no enseña los cuernos en ningún momento, dejando el tema un poco a libre interpretación del espectador.

Curiosamente, los falsos documentales que has comentado tu en el blog, son de los más potables, véanse Evidence o The Bay (no recuerdo si hay algún otro), muy superiores ambos al que nos ocupa, en especial el primero.

Saludos.

May Dove dijo...

No claro, Evidence y The Bay a mi me gustaron, pero vi The Jungle en Sitges que fue bastante mala, la de Frankenstein en las montañas tampoco era muy buena y alguno más que haces ver que no te acuerdas ;)
xD

Damien Thorn dijo...

Así me gusta, Rec, reivindicativo a saco!jejeje
Qué pena que la peli (patrañeja) no esté ni de lejos a la altura de tu discurso-infinitamente más interesante y coherente.
Saludetes y gracias por todo!!!!!

El Rector dijo...

Damien, desafortunadamente para aquellos que la hemos sufrido, mucho me temo que cualquier discurso (coherente o no) habría sido más interesante que The Borderlands ;)

TWG, pues haciendo un poquito más de memoria, recuerdo también uno de tus primeros escritos en Nido, una tal Emergo, que también tenía tela marinera, jeje...

Saludos.

Damien Thorn dijo...

Siendo tuyo interesante es fijo!
Emergo, por mala que sea le saca a este TRUÑACO dos estrellas mínimo!!!!
Es que es muuuuy mala!

May Dove dijo...

Ves? Si es que me coláis todos los found footage que no queréis ver. Detrutores!

En verdad me da igual, eh?

El Rector dijo...

TWG, si no me equivoco y sigo tirando de mi maltrecha memoria, todos esos falsos documentales, te los has pedido tu, bonita ;)

Damien, pues no se que decirte, con todo lo mala que es The Borderlands, yo creo que Emergo aun es más infame si cabe...

Saludos.

May Dove dijo...

Jo, que era broma!

El Rector dijo...

TWG, lo mío también ;)

Anónimo dijo...

para mi el final es en un ano

El Rector dijo...

Anónimo, al final cada uno interpreta lo que quiere y si tu has visto un ano, quien soy yo para decir lo contrario... aunque en todo caso, sería un recto :)

Saludos.

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