martes, 20 de mayo de 2014

Crítica: Blue Ruin

Para los cinéfilos de una cierta edad, hay que regresar al día en que vimos Sangre Fácil de 1984 o Pulp Fiction, en 1994, por primera vez. Para aquellos cuyos estómagos aguantaran violencia gráfica y carnaza que se inclinaba al humor sardónico, la catarsis al resollar de horror y luego reírse nerviosamente por la cantidad excéntrica de daño corporal hecho por los a menudo ineptos perpetradores. 

Qué tiempos inocentes eran aquellos.

Hay que pasar deprisa unas décadas para volver al 2014. Claramente, el director, escritor y director de fotografía también, Jeremy Saulnier; ha sido testigo de su participación justa de vísceras que pueblan múltiples escenas. Las huellas dactilares ensangrentadas de Quentin Tarantino y los hermanos Coen – entre otros autores propensos a la violencia – se embardunan sobre Blue Ruin, un thriller de venganza de bajo presupuesto que está haciéndose lentamente con la reputación de película de culto en el circuito de festivales de cine desde que se proyectara el año pasado en Cannes. 

En este cuento gótico-rústico-cateto (hillbilly), un sin techo muy tocado que busca represalias por el asesinato hace muchos años de sus padres es bombardeado con los titulares de los diarios. Mientras que las réplicas culturales del 9/11 pueden vislumbrarse en la aparición de superhéroes de cómic en conflicto consigo mismo o en el gore extremo de películas como la franquicia Saw, Saulnier podría ser uno de los pocos realizadores de su generación en reflejar de una manera ficticia la devastación provocada en la psique nacional de los tiroteos que suelen aparecer en los titulares a diario, tanto en masacres a gran escala como en confrontaciones de uno a uno. 

No hay un vengador honesto a lo Liam Neeson con nociones ágiles para usar armas y una destreza en la lucha sin igual que apoyar en Blue Ruin. Tampoco encontraremos un psicópata borderline de agresividad auto contemplativa que puede ser vilificado al final de la cinta. Por el contrario, el personaje central es un individuo anti-social terriblemente trastornado donde el único canal de salida de su angustia es destrozar eventualmente a aquellos que él cree que hicieron daño a su familia y a él mismo. Y cuando decide ir a por ellos, será con la asistencia de armas fácilmente disponibles. 

Cuando conocemos a Dwight (Malcon Blair, el amigo de la infancia de Saulnier, cuyo rostro triste enmascara diestramente aquellos demonios que le acechan en el interior y que así, inicialmente; gana nuestra simpatía), está disfrutando de las comodidades de la casa de otra persona – antes de hacer una huida rápida antes de que los dueños le cojan. Gasta sus días en un resort de playa en Virginia, recogiendo botellas abandonadas y convirtiéndolas en calderilla. Con sus ojos casi muertos y poseídos, su apariencia enlodada y sus ropas de colores apagados, es prácticamente un fantasma viviente escurriéndose entre las multitudes en vacaciones sin ser apenas visto. 

Su refugio es un Pontiac medio podrido – el blue ruin del título – y es aquí donde le encuentra una oficial de policía muy amable que le informa que Wade Cleland, el asesino acusado de matar a sus padres, está a punto de salir de la cárcel. De repente, este conjunto de huesos sin forma que es Dwight vuelve a la vida con un propósito, en ocasiones un propósito torpe con algún que otro instinto del que fiarse, el propósito de dar caza su presa. Aunque se ve forzado a utilizar un cuchillo a falta de conseguir un arma; consigue matar a su dragón. En este punto, la audiencia toma cierto confort en su éxito, aunque sea un éxito horriblemente salvaje y desordenado. 

¿Pero entonces qué? Dwight no ha pensado mucho en los efectos colaterales de sus acciones, especialmente cuando ha dejado tras de sí numerosas evidencias que le identifican. Tras entrar en otra casa para afeitarse y parecer presentable en una camisa robada y unos pantalones caquis, visita a su hermana separada que es madre de dos niños. Durante la reunión, se da cuenta de que los miembros supervivientes del clan Cleland no han informado a las autoridades del asesinato de Will ya que no hay nada en las noticias locales. Esto sólo puede significar una cosa: van a tomarse la justicia por su mano. Y Dwight, tras decirle a su hermana que vaya a algún lugar a esconderse; decide luchar también. 

No voy a contar nada más de lo que pasa a continuación, pero Saulnier hace grandes elecciones que revelan que tiene mucho más en mente que simplemente satisfacer un caos sin sentido con trazos de comedia negra. No es pura casualidad que Dwight se pase la última hora de la película como si estuviera audicionando para la serie The Office. Ya no es un vagabundo sin objetivo, un inadaptado. Ahora es uno de los nuestros.

Luego sentimos un gran alivio cuando Dwight aprende como echarle el guante a unas cuantas armas importantes. Busca a un viejo amigo del instituto, el amigable y corpulento Ben (Devin Ratray, más conocido como Buzz en Solo En Casa, que traerá un poco de jocosidad a la historia antes de que el infierno se abra paso). Parece ser que este fortachón tiene un arsenal impresionante al alcance. Naturalmente, los Cleland no se quedarán cortos a la hora de aportar munición, incluyamos también… una ballesta. 

De manera poco habitual a la americana, la película está tan obsesionada con este armamento mortal como le repugna, y Saulnier – quien es obvio que aportó pensamientos artísticos en como los personajes debían ser heridos mortalmente – parece sentir este enfrentamiento también. Esta dualidad es lo que evita que Blue Ruin se convierta en un desencanto con constantes sermones. Tiene muchas escenas de tensión con impresionantes ángulos de cámara – sobretodo uno donde el coche de Dwight se adentra en una nube de niebla en una región remota de montaña, espeluznante toma – y una desconcertante banda sonora. Saulnier sabe cómo hacer que nos mordamos las uñas. 

Dos pensamientos últimos en las elecciones del director quién se encuentra en el camino correcto para una carrera larga: me encanta que Eve Plumb – Jan, la resentida hija de en medio de La Tribu de los Brady – sea uno de los Cleland. Y hay una línea de diálogo que de verdad vale la pena. Después de que Dwight se encoja tras ver los restos de un cuerpo, Ben le dice con un tono muy solemne: “Esto es lo que las balas hacen”. Joder, es que es una gran verdad.


12 comentarios:

Dr. Gonzo dijo...

Muy buena película y mejor reseña.
La verdad es que tardé en cogerle el punto a la película, ya que buena parte del argumento no se nos cuenta de primera hora con palabras, sino con imágenes, y soy bastante torpe para eso.
Pero sí, llegados a un punto, la película narra perfectamente una historia de venganzas que se aleja de lo típico, y aunque yo soy muy fan de las historias de venganza estándars, no está de mal encontrar una película que, dentro de lo que ya hemos visto muchas veces, se atreva a innovar, aunque sólo sea narrativamente hablando.

En el aspecto técnico es impecable, y las escenas de violencia son contundentes y brutales, para que no se te olviden.
Ese plano que comentas, el del coche adentrándose en la oscuridad y la niebla, también me dio repelús. Llego a ser yo el que conduce, y no tardo ni medio minuto en dar la vuelta jaja

Max Cady dijo...

Una crítica fabulosa TWG. No conocía la película ni a su autor, pero en estos mismos instantes ardo en impaciencia por poder verla (y supongo que disfrutar de esta historia de venganza y violencia).

Saludos y muchas gracias.

May Dove dijo...

Gracias Dr. Gonzo, reconozco que es una película que si no sabes de qué va pues no le coges el punto a la primera, pero creo que ahí reside gran parte de su encanto.
Tal y como apuntas, innovación, maestría técnica, violencia cuidada y tomas sin igual... Lo que vendría siendo una GOZADA.

Max, échale el ojo porque esto es poesía

El Rector dijo...

No quiero leer la crítica más allá de ese prometedor párrafo inicial hasta que no vea la película, pero obviando de momento la generosa puntuación, leo en la misma frase del título a Tarantino y a los amiguetes Coen, y se me pone la piel de gallina.

De esta semana no pasa el visionado. La cosa promete.

Saludos.

PD: Pocas veces se ha visto tal cantidad de ingenio en una pantalla grande como en Pulp Fiction. Comparar cualquier película con la obra magna de Tarantino, no debe hacerse (ni tomarse) a la ligera ;)

Saludos.

May Dove dijo...

Jajajajaja
Ay, ahora voy a recibir palos por todos lados. Ya verás!

Yo soy fan aférrima de Pulp Fiction, la he visto tropecientas mil veces y súper feliz! Creo que Blue Ruin sin ser Pulp Fiction, sigue su estela y con la cabeza bien alta.

Damien Thorn dijo...

Fabulosa crítica de una peli que a mí sí que me ha gustado... Igual no tanto como a tí, pero si!
Felicidadessss!
Y:
Me llena de orgullo y satisfacción comunicarte que aquello que buscabas ya está disponible en VO con gran calidad sin subtítulos, y en mi página de cabecera, subtitulada aunque en peor calidad.
Ganazas de verla y ganazas de leerte!!!!!
Un saludo y feliz domingo!

May Dove dijo...

Gracias Damien!
Me alegro que te gustara, es peliculón!


Pásame un link con aquello que buscaba, superporfi!

Damien Thorn dijo...

Te lo había puesto aquí, pero creo q mejor en tu correo, dime si te llega!!!
Se ha mejorado la calidad y ahora mismo está increíble.
Yo que tú aprovechaba y le echaba un vistazo ya mismo.
Está bien, es entretenida y a tí fijo que te da miedo (jejeje)
Ansioso ya de leerte!
Un saludo!

May Dove dijo...

Rector, veeeeeeeeeela ya!

Missterror dijo...

The Wrong Girl- la vi anoche y todavía tengo un sabor agridulce en la boca. Tu crítica me dejó con ganas de mucho, y sinceramente creí que esta película era de esas que creía que se habían rodado para mi, pero la verdad es que me he quedado a medio camino.
La actuación de Macon Blair como Dwight me parece absolutamente sublime. El marco que se ha escogido para contar la historia me gusta mucho también. No me molesta para nada que el ritmo sea lento lento, y alabo la intención de mostrar otro tipo de cine de venganza. El problema, para mi viene, en que no entiendo absolutamente ningún paso de los que da Dwight, todo lo que prepara y no hace, y lo que no prepara y hace, me parece inverosímil y no termina de encajarme en una película que debería mostrar esa desolación de la pérdida de la que uno jamás se recupera y las ganas de volver a encontrar el camino. Dwight es una cobarde, una persona absolutamente perdida que ni siquiera es consciente de estar vengándose, sólo actúa (como dios le da a entender) por una inercia que en ocasiones le favorece.
No terminé de entender el mensaje, si es que hay uno y eso me desconcertó.
No me parece una mala película, ni mucho menos, pero la verdad es que me decepcionó.

Saludos

El Rector dijo...

A mi tampoco ha terminado de convencerme del todo pese a sus muchas virtudes. Es cierto que a nivel técnico, brilla y que desde luego, estamos ante una película con personalidad y una historia de venganza atípica, lo cual, siempre es de agradecer. Fantástica la forma en la que se manejan los silencios y se utilizan como herramienta narrativa y curiosa la manera en la que se lleva hasta el extremo, la figura del antihéroe.

Pero hay algo que no termina de ensamblar todas estas virtudes de forma redonda. No se si es la poca empatía que despierta el protagonista (al cual no entiendo en el 99% de sus acciones) o el poco rechazo que causan los villanos (apenas se nos muestra nada de ellos), lo poco cinematográfico de las secuencias de acción (muy lejos del impacto que provocan otras cintas de venganza) o ese tufillo a gafapastismo que acompaña durante todo el visionado... o la suma de todo ello.

Bueno, en conclusión, me parece una película interesante y desde luego, digna de ver, pero tampoco me parece la maravilla que muchos quieren vender. En este caso, TWG, tu nota se me antoja un poquito excesiva ;)

Saludos.

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