viernes, 6 de junio de 2014

Crítica: 7E

El director y guionista Teddy Schenck echa mano de un repertorio de actores actualmente de segunda fila como Brendan Sexton III, John Savage, Antonella Lentini y Natasha Lyonne, para contar una historia propia del más puro universo Polanskiano. 

Partiendo ya del título, un homenaje al apartamento en el que se desarrolla “La semilla del diablo” (1968), y que casualmente el número de apartamento real de la localización de esta película, “7 E” desarrolla una convincente historia morbosa, retorcida y enfermiza Indie muy al estilo del mismísimo Warhol, Basquiat y su pandilla, en la que Nueva York-no el del glamour a lo Bradshaw, sino el pandillero y barato, el del arte callejero y la vanguardia-es un protagonista más. Mientras que el ritmo narrativo es un poco lento a veces, la historia en general y el ambiente onírico están bastante logrados y hacen de ésta, una película cuando menos, extraña. 

Alejada del formato típico y de las producciones de los grandes estudios, 7E recurre al viejo truco de no cerrar totalmente la historia para parecer más profunda de lo que en realidad es, y lo hace tan, tan bien, que uno acaba de verla y se plantea si acaba de ver una genialidad u otro tramposo ejercicio de falso estilo gafapasta. Pues bien, ni lo uno ni lo otro. 

Realmente la historia no es muy original, y no hay lo que se dice un desarrollo mínimo siquiera de los personajes ni un apunte que justifique su aparición en el argumento, pero la peli engancha y se pasa en un suspirete... 

Sólo sabemos que alguien, Clyde, un tipo duro que hace de currante para su tío, es contratado para cuidar a su hijastra, una niñata que parece haber sido violada y haber vivido el reciente suicidio de su compañero de piso, lo que lógicamente la ha dejado algo traumatizada. Y entre todo esto tenemos a un violador-stalker-acosador en la escalera. Jessica Fletcher descubriría el misterio en Cabot Hope en menos de dos segundos, pero el director trata de ir por otros derroteros y emulando a Lynch, Haneke, Greenaway y otros (Dios me va a castigar, lo sé), lo rodea todo de un halo cutre ochentero que no gustará a muchos y que a mí es lo que más me ha molado. 

En general las actuaciones son bastante convincentes, y en unos roles extraños y mayoritariamente incoherentes sacan el cuello a flote y defienden bastante bien unos personajes indefendibles prácticamente...

En gran parte del metraje la historia, por carecer, carece hasta de forma (ya no nos metamos en el contenido, que salimos locos), en un intento de narrativa que huye de la coherencia, y al no dejar clara una metáfora justificadora y/o unificadora, las correlaciones de argumentos, personajes y tomas rarunas acaban desprovistas de cualquier conclusión convincente. 

No con esto me estoy convirtiendo en un nazi de lo clásico inquisitorial que requiera un planteamiento, desarrollo y final para su historia, pero ¿Quién es el bueno?, ¿Quien el malo: el propio Clyde que sufre de alguna enfermedad psicológica casi tan rara como él a raíz de la muerte de un colega, o Sam, el vecino viejuno que se preocupa insistentemente por el bienestar de Kate, o tal vez Rich, el joven que a Clyde se le tuerce en el minuto uno?... 

Si son de esos espectadores a los que les gusta que les dejen las historias atadas y bien atadas, 7E no les va a gustar en absoluto. 

Si se dejan llevar por experimentos rarejos y valoran trabajos amateurs de fotografía grandiosa, de hecho, preciosa, interpretaciones frescas como una lechuga en el frigo seis meses y cancioncejas locas, que no pegan ni con cola pero logran amalgamar todo en una banda sonora estupenda, 7E puede que les encante.

Desde luego, la cinta no es de las que nos coloca un héroe en pantalla para que nos involucremos en sus andanzas y empaticemos con sus decisiones, porque más que una cinta de héroes lo es de perdedores, fauna extraña y barrios como de otro planeta. 

Uno acaba de verla perplejo, que es sin duda lo que el director pretende, por lo que de partida, ya no es una mala película, ahora bien, cada uno decidirá si le merece la pena dedicar hora y media a semejante dislate o ahorrársela para otra peli. 

Yo, que disfruto de vez en cuando de experimentos excéntricos dentro de su normalidad, he visto pasearse la cinta por todo tipo de direcciones, desde las mejores posibles hasta algunas bastante chuscas, pero desde luego la he disfrutado. Y mucho. 

Lo mejor: Su incoherencia narrativa. Que acabe justo en el momento en que empieza a ponerse interesante para el gran público. Muchas preguntas y muy, muy pocas respuestas. 

Lo peor: Que pase inadvertida bajo su apariencia de coñazo raro.

Recomendable para degustadores de cine indie y aprecien el terror en las arrugas de una cama. Con un poco de trabajo de dinámica interpersonal con los personajes y de causalidad en su argumento la peli sería mucho más sencilla, pero también mucho menos fresca e inspiradora. No seré yo quien le casque menos de un 7.


2 comentarios:

Unknown dijo...

Bueno, bueno, qué tenemos aquí?
Me recuerda tanto (DEMASIADO) a la semilla del diablo; pero en versión inferior. No está mal del todo, pero vaya... un poco previsible!
Aun así, desde luego, se podría haber hecho peor!

Gracias por tu crítica!

Unknown dijo...

May, gracias a tí por tu comentario!
Es cierto que la peli tiene una clara inspiración en La semilla, aparte de la maravillosa coincidencia del título, pero a mí me pareció bastante original y bien resuelta.
Las hay peores, y últimamente hasta muchísimo peores!!!!
Un saludo y gracias!

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