lunes, 21 de julio de 2014

Crítica: Child of God

Sin pausa y tras la buena acogida de As I lay dying, James Franco se arroja en el trabajo de otro de los descendientes espirituales de Faulkner con esta dura, determinante y andrajosa novela de Cormac McCarthy, Child of God (1973). Descendiendo a las profundidades cavernosas más bajas de la depravación humana de la mano de Lester Ballard, el necrófilo más famoso de la literatura moderna; Franco emerge con una adaptación extremadamente fiel, cruda pero aun así relativamente confinada que comparada con sus trabajos previos sale vencedora. Y aun y todo, falla un poco en conseguir el más puro retrato electrizante de este desviado social y sexual. Si el éxito comercial permanece fuera del alcance para las cintas que exhuman fluidos corporales y cadáveres violados, la seriedad artística de la película y el compromiso irreprochable de Scott Haze en el papel de Ballard debería mantener a los devotos de Franco bien contentos. 

Dado el prestigio que consiguió The Road de John Hillcoat y All the Pretty Horses de Billy Bob Thornton, por no hablar del desarrollo épico de Blood Meridian, hay que darle crédito a James Franco por llevar a cabo este proyecto, este intento de proyecto de bajo presupuesto; cuando parece que Hollywood no tiene ningún problema en dar un trato millonario a McCarthy; por ejemplo; No es país para viejos de los hermanos Coen. Siendo uno de los primeros directores que se apuntó a dirigir Blood Meridian, Franco ha decidido empezar por lo bajo. Con una conducción narrativa brillante y un gancho como psicópata, Child of God es una de las novelas más cinemáticas de McCarthy, y el capitán de este barco entiende que un trabajo de cámara salvaje y rebelde es la mejor aproximación visual a la prosa sobria y llana del autor. 

Como la novela, la película (escrita por James Franco y Vince Jolivette) se divide en tres actos, marcados en pantalla con algún párrafo o texto extraído del libro, un mecanismo algo manido que afortunadamente se mantiene en el mínimo. La primera sección introduce y da cuerpo al ambiente místico local de Lester Ballard (Haze), un residente en 1960 en el condado Sevier, Tennessee; para el que las palabras paria e idiota del pueblo parecen ser inadecuadas. Primero le vemos empuñando un rifle e interrumpiendo una reunión del pueblo donde su propiedad está siendo subastada, luego le veremos defecando en el bosque con un detalle gráfico que quizá no hacía falta, Ballard es salvaje, lunático, violento y es un individuo singularmente perturbado, despojado y exiliado de sociedad como persona. 

Franco se apropia de la técnica de McCarthy de disponer de narradores sin nombre que cuentan la historia de la problemática infancia de Ballard, ayudándose de estas voces aleatorias sobre escenas cortas y que se funden al negro de manera abrupta, haciendo eco a los capítulos tersos del libro. Dada la idiotez general de lo que vemos a Ballard hacer – robar un pollo y disparar a una vaca sin motivo aparente, masturbarse mientras una pareja hace el amor en un coche – estos segmentos son divertidos, grotescamente. 

El humor se vuelve más escalofriante en el segundo acto, donde Ballard se encuentra de sopetón con los cuerpos de dos amantes y tras hacer la suya con el cuerpo de la chica muerta, decide llevársela a su cabaña de mierda donde ha creado su refugio para las noches frías de invierno. Lo que hace después con el cuerpo está jugado con gusto y no se sobre explota demasiado, con una medida de ternura real que sólo sirve para pintar un cuadro aún más abominable. A partir de este momento, es un tobogán de locura hacia el acto tres, donde Ballard convierte una cueva subterránea en una casa del horror, su total ostracismo de humanidad. 

Haze, un actor relativamente nuevo que decidió someterse a todos las maneras del Método de la locura para prepararse para el papel (incluso dormir en cuevas), hace lo que cualquier director podría pedir de un actor en este personaje y mucho más. Corre a toda velocidad por terrenos escabrosos y se retuerce a través de túneles oscuros, convulsiona su cuerpo como un hombre poseído, aúlla, ladra, gruñe y farfulla su discurso. Y de alguna manera y a pesar de todo esto, le otorga una especia de carisma y estrellato a este desagradable antihéroe que casi cae simpático. Es verdad que la famosa concepción de McCarthy de Ballard como “un hijo de Dios demasiado similar a ti, quizá”, le posiciona en la experiencia final humana más extrema pero le ofrece también explicaciones simples y reconfortantes de su patología particular. 

A pesar de todo el compromiso valiente o la actuación, la cinta no llega a ser tan aterradora como alguien esperaría de una figura que se inspira en el propio Ed Gein. La intensidad loca de Franco filmando y el estado primitivo evocador de Haze no casan con un guion que bebe demasiado de la literatura y se antoja como textos recopilados de la novela más que fruto de la propia cinta. 

Y la artesanía es considerable. Lenser y la colaboradora regular de Franco, Chrisina Voros; ruedan en una paleta muda de colores grises aburridos y marrones fangosos, y sacamos de ello una poesía tosca de algunas imágenes que encuadran a Ballard en un paisaje invernal. La edición irregular de Curtiss Clayton es a remarcar con una estética sin adornos, así como el compositor Embry que complementa esta historia bucólica con cambios de tono sombríos. 

Haze domina tanto la pantalla que ninguna otra interpretación destaca particularmente. Curioso sentimiento el que despierta en nosotros este retrato de una comunidad que vive aterrada por un individuo. La única excepción, Tim Blake Nelson; notorio entre caras desconocidas, marcando la nota correcta como el sheriff del condado Sevier. Franco hace un pequeño cameo como ciudadano del pueblo, sin mucho que añadir al respecto.


5 comentarios:

Romasanta Macias dijo...

nooooooooooo......otra vez James Franco por acá!!! Bueno no sé si me adentraré por estos lares, aunque siempre me gustan las críticas de Wrong Girl y al final caigo a verla!!!

Felicidades por la crítica"!!!

Max Cady dijo...

Fabulosa crítica TWG (como suele ser habitual en ti). Unas ganas enormes por ver esta película, aunque reconozco que el amigo J. Franco me echa para atrás cuando aparece involucrado en un proyecto y salvo La Carretera, cuando algo de Cormac McCarthy se traslada al celuloide pierde muchos enteros (por no hablar del guion plomizo que él mismo se cascó para The Counselor). Pero esta historia en la américa profunda de un perturbado necrófilo puede o podría ser lo más, ya veremos (aunque me da a mí por lo que cuentas que no llegará a la maldad e insania que yo desearía).

Saludos!!!!!!!!!!!!!!!!!

P.D. En cuanto existan subtítulos en castellano para la película la veré, no pillo nada con ese acento tan cerrado y arrastrado que tienen todos los personajes.

Max Cady dijo...

¡Menudo despiste! No Es País Para Viejos, también es una gran incursión cinematográfica en el universo de Cormac McCarthy.

Saludos!!!!!!!!!!!

Missterror dijo...

Qué gran crítica por Satán!!! Con qué ganas de verla me has dejado The wrong girl!! Ahora necesito ver "Child of God" como sea, porque me da la sensación que son de esas en las que yo encuentro un filón.
Mis prejuicios respecto a las cosas que toca Franco, al cual debíamos hacer hijo predilecto de Nido de Cuervos, por sus constantes apariciones en este nuestro blog, me habían bloqueado en cuanto a esta peli. Vamos, que habían congelado mis ganas de saber lo más mínimo de ella, pero llegas tú, con tus mágicas palabras y tachán!! me abres un mundo (en ese caso cueva) de posibilidades de trasladarme al lugar de lops hechos con el protagonista.

Tampoco he leído la novela de McCarthy y algo me dice que no debería tardar mucho en hacerlo, porque Ballard puede ser increíble, ¿me equivoco?

Saludos

May Dove dijo...

Muchas gracias por vuestras palabras. Yo veo la cinta original y lóbrega, que realmente se separa de lo que estamos acostumbrados.
Romasanta, déjate engañar y échale un ojo!
Max, las adaptaciones de McCarthy están en auge, consiguen presupuesto, buenos directores y grandes caras al frente. Está claro que el tipo es un gran escritor pero también tiene la flor en el culo. Todo lo que hace, se convierte en oro. Bien por él.
Missterror, James Franco es mi versión de tu Edward Furlong. Yo veo TODO lo que hace. Me encanta! Y en esta peli su cameo es mínimo pero me parece que está rodada con maestría. Haze se sale, es depravado pero a un nivel estúpido, retrasado. Me dio escalofríos.

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