viernes, 1 de agosto de 2014

Crítica: Deep in the Darkness

Si existe una fórmula dentro del mainstream cinematográfico aplicado al cine de terror, que parece no tener fecha de caducidad, esa es la que forman el binomio “familia desestructurada” + “casa nueva en las afueras”. Esta sencilla receta, parece ser fuente recurrente e inagotable a la que ir a buscar agua cuando la sed de la incapacidad creativa apremia. La cantidad de hijos (muchos de ellos bastardos) que ha engendrado tan prolífera madre, es poco menos que obscena y directamente proporcional a la cantidad de tetas supurantes deseosas por amamantarlos en forma de espectadores zombie, esclavos involuntarios de las miserias de un género, el de terror, que a día de hoy, agoniza lentamente entre sus propios vómitos, por culpa de su incapacidad de ir un paso más allá de todo aquello preestablecido. Por culpa de vivir anclado en rentas del pasado, mientras estas sigan produciendo beneficios. 

Tras esta pesimista introducción, aclarar que no considero el mainstream dentro del cine de terror, como algo necesariamente peyorativo. Pienso que tiene absolutamente la misma validez, una película que le gusta a 1000 personas, que una que le gusta a 100.000 o una que se gesta a partir de la paga semanal de un adolescente y otra que lo hace con el sueldo de 1000 vidas. Por ello, ni se me pasaría por la cabeza pensar, que todo lo que se estrena en cines o viene acompañado de grandes campañas de publicidad o altos presupuestos, tiene que considerarse mainstream. Yo más bien entiendo esta etiqueta, como una declaración de intenciones, como un propósito por parte de las cabezas “pensantes” de la obra en cuestión, para venderla al mejor postor, en este caso, un público concreto no necesariamente afín al género y asegurarse así, una mayor porción del pastel. Incluso en dicho y tétrico escenario, el mainstream puede parir validísimas películas de terror, como fue el caso de la controvertida “Expediente Warren”, por mas que a mi, no terminara de hacerme tilín. 

Hay que quitarse la venda de los ojos y cambiar el chip. Que lo de querer vender la moto de que el terror de calidad es una delicatessen para unos pocos paladares sibaritas y que lo que degustan muchos es comida rápida de usar y tirar, ya no se lo cree nadie, no como norma. Al menos, nadie que esté un poco metido en el ajo y mame día si y día también, todo el terror y fantástico que corre por el underground o cine independiente. A día de hoy, en época de sequía creativa, a la mínima que un cineasta apunta cierto talento y personalidad, el engranaje de la industria lo lame, lo mastica, lo engulle y lo vomita en menos que Ash Williams chasquea los dedos. Quien no vea esto, es que se ha criado en un pajar. 

Hechas las aclaraciones pertinentes, decir que “Deep in the Darkness”, película que nos ocupa, sería un buen ejemplo de mainstream entendido dentro del género de terror y no por que estemos ante una producción que maneje grandes presupuestos (todo lo contrario), ni por que se vaya a estrenar en todas las salas cinematográficas de nuestro país (al menos, eso espero), ni por que se anuncie en todas las estaciones de metro, sino por su descaro a la hora de visitar la fuente y abusar una vez mas, de la fórmula conservadora, cobarde y populista, a la que hacía referencia al inicio de esta crítica. Añadiría incluso, ciertas dosis de gula, por aquello de querer un pedacito del pastel, más grande del que debería corresponderle por méritos propios. 

Con el tema de la familia (de mucho peso en la cinta), me es imposible aislar de mi mente toda esa corriente de pensamiento podrido de derechas y asqueroso trasfondo religioso, que aun en pleno siglo XXI, se mantiene vigente enquistando una sociedad, supuestamente evolucionada a nivel intelectual, ético y social como la nuestra. Cuando uno escucha a todos estos excrementos con traje y corbata que nos gobiernan con un palo en el culo y la cartera repleta de billetes o a esos degenerados que visten túnicas blancas para esconder sus vergüenzas y pecados, aseverando y adoctrinando al rebaño, sobre como debe ser una familia (entre otras muchas barbaries), es decir, un hombre más una mujer y no dos enfermos... bueno, digamos que cuesta de creer que Torquemada y compañía, ya no pululen entre nosotros. 

Digo esto, porque TODAS las familias desestructuradas que protagonizan todas estas películas sacadas del manual de “Películas que gustarían a nuestras madres”, son asquerosamente “convencionales”. Si no tienes la capacidad de escribir algo minimamente original, al menos, dale tu toque, diantres. Pon ahí a una familia de gays, dos padres exiliados de su hogar natal debido a una persecución homófoba o a un hijo travestido, que se yo... algo que te diferencia del resto y no la misma cantinela de siempre, es decir, la madre muerta y el padre que intenta rehacer el núcleo familiar con otra mujer, la cual, habitualmente, no tiene el beneplácito del hijo/hija de su pareja (en el caso que nos ocupa, incluso más sencillo que todo eso). Pero claro, igual ya no estaríamos hablando de una cinta mainstream para madres aburridas mientras su esposo, ronca como un gorrino en el sofá de al lado y si de alguna cinta polémica venida de tierras europeas. Dificilmente vamos a encontrar la transgresión en el cine USA. 

Hablando ya propiamente de lo que ofrece ésta “Deep in the Darkness”, pues no hay mucho margen para la sorpresa, un híbrido descafeinado de otros tantos títulos descafeinados similares, aderezado con otro tanto de royo de sectas y culto a deidades de dudosa naturaleza. El protagonista es negro, eso si. Ahí encontramos el elemento más atrevido e innovador de una cinta como digo, de manual, que cualquier aficionado al género, minimamente versado, podría recitar de memoria y que ofrece tan pocas variantes en su desarrollo con respecto a muchas de sus hermanas bastardas, y son legión, que dificilmente destaca en ningún aspecto. 

Si hablamos sobre su capacidad de generar tensión, tampoco podemos dedicarle excesivas palabras bonitas a la obra de Colin Theys, todo un especialista en el arte de sentenciar a sus obras al mercado doméstico y quien ya tiene un largo historial delictivo a sus espaldas con fechorias del nivel de “Alien Opponent” (2010) o “Remains” (2011), por citar dos con las que servidor, tuvo que lidiar en su momento. Como decía, “Deep in the darkness” tampoco destaca por su conductividad emocional, estamos ante una cinta fría y muy poco cómplice con el espectador, a pesar de ciertos detalles interesantes, como es el buen uso que se hace de los claroscuros en determinados pasajes. 

Por supuesto, estamos ante un título muy poco gráfico y carente de el menor ápice o amago de mala leche, donde quizás y siendo benévolos, podríamos hablar con relativas buenas palabras, de su apañado volantazo argumental final e incluso, del diseño artístico de la fauna autóctona del lugar. Muy poquito más para una obra que como siempre en estos casos tan endiabladamente encorsetados, gustará al público menos habitual del terror y será tolerado, por los devoradores compulsivos del mismo, pero que desde luego, no quedará grabado en la retina ni de unos, ni de otros. 

Lo mejor: Que pese a lo manido de todo lo que ofrece, su desenlace puede llegar a cogerte en bragas. 

Lo peor: No haberle cedido esta crítica, al bueno de Damien Thorn, que como buen devorador compulsivo de terror, seguro que la habría disfrutado mucho más que yo.


8 comentarios:

Max Cady dijo...

Una crítica estupenda Rector, con la que has conseguido ahorrarme hora y media de mi precioso tiempo (lo cual te agradezco enormemente). Un primer párrafo sensacional y una argumentación del concepto “mainstream” con la que estoy muy de acuerdo (aunque yo no lo habría expresado tan bien).

Evidentemente mainstream no tiene por qué ir ligado a adjetivos despectivos, sino más bien hace referencia a la intención de intentar satisfacer al mayor número de potenciales receptores (lo cual muchas veces implica grandes presupuestos y enormes campañas de marketing), y en ese afán de satisfacer a muchos, a veces, se pierden “cosicas” por el camino, haciendo que el producto ofrecido no alcance la grandeza que debería. Pero en ocasiones, productos independientes y con vocación autodestructiva que parecen concebidos para un grupo minoritario, acaban convirtiéndose en una obra mainstream de referencia absoluta para todo el mundo, por lo que la varita mágica para convertir en oro todo aquello que se desea no está tan clara (lo cual es una bendición).

Saludos!!!!!!!!!!!!

Romasanta Macias dijo...

Me ha encantado la crítica y a pesar de la puntuación, me encanta este tipode films que saben jugar con los clichés y saberlos manejar a su antojo, para hacer algo más diferente dentro de los parámetros estándar. Tengo muy claro que la veré!!

Missterror dijo...

Rector- no puedo hacer otra cosa que no sea felicitarte por tan grande reflexión sobre la idea del mainstream y la falsa idea de que todo lo mainstream tiene que ser malo por obligación, o no apto para determinado público consumidor de cine independiente.
Ya se ha hablado de ello largo y tendido en un debate anterior en este blog, y el resumen para mi es claro: olvidarse de prejuicios, y simplemente disfrutar del buen cine, tenga la naturaleza que tenga.

Respecto a "Deep in the darkness", poco más que añadir. Coincido nuevamente en lo expuesto y en lo tedioso del visionado, con un tema sobre-explotado y falto de cualquier interés, en el que se introducen elementos que el director no aprovecha, y en el que se tira del carro viejo para intentar llamar la atención de esas madres deseosas de thrillers aprietacojines.
Excepto el final, todo chirría en esta película. Una presentación excesiva y carente de ritmo, un desarrollo torpe que mezcla churras con merinas y, como digo, un final que aún tiene un pase. Teniendo en cuenta todo este "cock-tail", ese cuatro me parece incluso generoso. Cómo se nota que se van a acercando las vacaciones!!! :)

Saludos

El Rector dijo...

Max, hay demasiadas cosas para ver por ahí (no se si mucho más interesantes que ésta, también te lo digo), con las que perder el tiempo como para hacerlo con este terror familiar de manual, pues no te veo mucha pinta de madre :)

Sobre el mainstream, me apetecía dejar en relevancia el hecho de que no necesariamente éste, tiene que ver con grandes presupuestos y cansinas campañas de marketing (si bien es cierto como comentas, que esto ocurre en muchas ocasiones). "Deep in the Darkness", es un estupendo ejemplo de mainstream dentro del cine de terror digamos, más modesto.

Romasanta, si eres amante de los clichés y del terror de corte más liviano, esta me parece una opción válida para degustar en compañía de cinéfilos poco dados al género, es especial, después de una dura jornada en Cal Vicenç ;)

Missterror, el terror es y debe ser para todos. Afortunadamente, si algo tiene el género, son mil y una formas, así que hay un terror específico para cada tipo de espectador. Lo realmente importante, no son las etiquetas, sino la calidad del producto en cuestión.

Sobre la película, coincidimos al 100%

Gracias a todos por vuestros comentarios.

Saludos.

May Dove dijo...

Increíble debacle sobre el mainstream en el género de terror. Me ha gustado mucho leer lo que tenías que decirnos, la verdad. Con respecto a la cinta, casi queda en segundo plano después de la disertación inicial.
Por lo visto, es que la película es aburridica, no?

andres pavone dijo...

Un verdadero deleite tu critica querido Rector. La verdad que si bien no es una gran película creo que se deja ver.A mi me gusto, no me genero terror, por ahi un poco de suspenso. Las actuaciones bastante regulares. Lo que si muy predicable. En fin por momentos me dio aires de minicerie en vez de largometraje.Saludos!!

El Rector dijo...

TWG, la película muy aburrida, de ahí que tuviera que reunir a los niños alrededor del fuego y tirar de mi faceta de cuenta cuentos :)

No, la realidad es que me pareció muy oportuno exponer mi visión sobre el mainstream, demonizada etiqueta que no siempre se aplica con rigor en la actualidad.

Andres, muchas gracias. Y para colmo, te gustó la película, mi benevolente amigo. Tu debes de ser del grupo de los devoradores compulsivos de terror, jeje.

Saludos.

May Dove dijo...

Rector, the storyteller!

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