viernes, 14 de noviembre de 2014

Crítica: That Demon Within

El curtido director de cine de Hong Kong Dante Lam (Lam Chiu-yin) llega a Sitges con una densa película, oscura y sesuda en la que nos cuenta la historia de Dave Wong (Daniel Wu), que parece ser un policía honrado, aunque en ocasiones con métodos que no lo son tanto, que vive por y para su trabajo, distanciado del de sus compañeros, por lo que tiene pocos amigos en el cuerpo y ha sido trasladado de destino en varias ocasiones por su terquedad y mutismo. Para él, ser policía significa todo en la vida, y eligió el uniforme porque era la única forma de sentirse seguro en un mundo corrupto dominado por las mafias y los violentos. Cuando no está trabajando, dedica su tiempo a aislarse aún más, lejos del mundo que le rodea, en su apartamento, limitando su contacto humano significativo y esencial a las visitas de su abuela (Fung So-bor).

Sin embargo, y conociendo el trabajo previo de Lam sabemos que la tranquilidad durará poco y la película no fluirá por los lentos caudales del retrato intimista. Tras un espectacular tiroteo con víctimas, en el que se ve implicado grupo terrorista, los “Gang from Hell”, nuestro protagonista decide donar sangre para salvar a uno de los heridos. Lo que desconoce es que su sangre ha servido para salvar a Hon Kong (Nick Cheung), un asesino frío que ha participado recientemente en un robo de diamantes por valor de 80 millones de dólares con la banda. Wong no tarda en experimentar unos sentimientos abrumadores de culpabilidad cuando Kong, recuperado gracias a su transfusión, se evade y escapa del hospital. Entonces Wong decide de motu propio devolver a Kong a la justicia por cualquier medio necesario, enfrentando sus propios miedos y deficiencias sociales. Resulta que el tal Kong (también conocido como el Rey Demonio) acababa de escapar tras ser capturado por la policía en su apartamento. 

Wong se verá ahora presionado además por su jefe, el Inspector Superior Mok (Dominic Lam), empeñado en poner a Hon y su banda entre rejas antes de su inminente jubilación. Así, un acto benévolo al azar pone en serios aprietos a Dave, que con el tiempo, acaba obsesionándose por completo con la caza de Hon, despertando un pasado oscuro que tenía prácticamente olvidado y que vuelve para perseguirle de nuevo y dañar a su frágil psique. Poco a poco esa obsesión con Hon roza el delirio y le hace tener visiones de los dos fusionados como una sola persona, y de Hon en la representación visual del Rey Demonio (con un rostro en llamas) que le incitan a ceder a sus instintos más salvajes y ocultos. 

Es entonces cuando nos damos cuenta de que no todo es cómo parece, y aunque la apariencia del prota es la de un hombre reservado pero justo, resulta más bien un hombre solitario a la fuerza y propenso a desquiciados ataques de intensa ira y paranoia que se refugiaba en su uniforme para encontrar una cierta apariencia de estabilidad en su vida, un punto de seguridad bajo el que esconder sus alucinaciones, impulsos y episodios ocasionales incluso de auto-flagelación como forma de superar sus fuertes crisis de ira. Nosotros, como espectadores acompañaremos desde ahora a Dave en su oscuro y retorcido descenso a los infiernos de la crisis mental y de los bajos fondos y las viviendas miserables de la ciudad de Kowloon y Sai Ying Pun, en un tono oscuro más que premeditado. 

Más que en ninguna de sus películas, Lam explora, como bien claro deja el título, el mal latente que existe dentro de cada individuo. Es claramente evidente en el personaje de Hon, pero mucho más complejo en el protagonista, cuyos problemas de personalidad van saliendo a la luz con cuentagotas en las sesiones de hinopsis con Stephanie (Astrid Chan), revelando su infancia traumática con un padre sádico y estricto. 

Es evidente que Lam siente devoción por sus personajes, aunque en esta ocasión no los trata de la manera más adecuada. La película, de título muy poco sutil y bastante revelador, sitúa la obra en dos niveles, un estudio del personaje protagonista que se va desvelando mucho más claro conforme evoluciona la cinta, con la extraña sugerencia de que ha sido poseído por el espíritu maligno de Kong y su comportamiento se vuelve cada vez más errático hasta finalmente llegar a extremos maquiavélicos, pero también un retrato que es impulsado por su propio trauma personal y no superado, reprimido en la infancia y que no se explica por completo hasta justo antes de los créditos finales. 

Wu, un actor comercial que en raras ocasiones se ha llevado al límite dramático, nos brinda una interpretación sobresaliente de mayor profundidad y totalmente creíble a pesar de las constantes idas de olla del director, empeñado en hacer una obra demasiado especial que se le escapa en ocasiones de las manos. Cheung, actor fetiche del director, en su papel de adversario es sin embargo un personaje muy plano, desagradable, con lo que el pretendido efecto “Yin/Yang” de ambas personalidades y la sensación de intensidad y fascinación envolviendo en un drama psicológico su thriller de acción pura y dura no se logra plenamente en ningún momento y se puede ver como un intento fracasado por desgracia. 

La reputación de Lam como elegante y comercial cineasta autor de cine negro en un país absolutamente diferente al resto, se ha ido cimentando gracias a éxitos de taquilla como The Sniper (2009), The stool pigeon(2010), Fire of conscience(2010), The viral Factor (2012) y la estupenda Unbeatable (2013), que supuso un inteligente y estupendo cambio de ritmo en su carrera. Sin embargo, con esta That Demon Within hace un esfuerzo, difícil, pero no acertado del todo por fusionar el género policiaco con el terror sobrenatural, lo que la convierte en su obra más madura, quizás, pero en una de las menos intensas y convincentes hasta la fecha, a pesar, recalco, de ser un interesante esfuerzo por hacer algo distinto. 

Quizás lo más acertado de la cinta sea su fotografía de las calles y urbanizaciones en ruinas de Kowloon, obra de Kenny Tse, en un retrato de Hong Kong como un paisaje urbano infernal en el que se ubica perfectamente el abismo de la mente de Wong, y visualmente hay algunas secuencias de acción en cámara lenta con explosiones y llamas bastante impactantes. Sin embargo, la fotografía digital, torpona y quebradiza lastra lo que podía ser un trabajo premiable. El abuso de CGI de aspecto barato no ayuda a liberarse de un aspecto final casi caricaturesco, a lo que ayuda una machacona y cansina banda sonora que está constantemente narrando lo que ya vemos que está sucediendo en pantalla y lo que el protagonista siente. 

El toque de humor mordaz, mediante el simbolismo inteligente con el que se perfila la banda del Rey Demonio, todos trabajadores de día en la industria funeraria que usan máscaras tradicionales cuando delinquen, no sirve para atrapar al espectador, y aunque Lam trate de crear un thriller de acción intensa con ese toque introspectivo, el resultado, lamentablemente, no es ni de lejos tan bueno como esperaba y la cinta pierde interés mucho antes de su final. 

Lo mejor: Su atmósfera sombría.

Lo peor: Se hace eterna por momentos.


5 comentarios:

Chanpoo dijo...

De Wu te recomiendo si no la has visto, "Purple Storm". Igual lo ves de otra manera. Esta película aún no la he visto, y eso que de Lam me lo he visto todo, incluso cuando no era todavía el "Rey Midas" de la industria cinematográfica hongkonesa tirando, por raro que parezca, hacia la comedia.

Damien Thorn dijo...

Chanpoo,pues me la apunto ahora mismo, porque no la he visto!!!
Muchísimas gracias!
Si eres seguidor del tipo fijo que ves muchas más virtudes en la cinta que yo,que la verdad me aburri un pelín....
Saludos

Chanpoo dijo...

Una cosa es que sea seguidor, y otra un mitómano. Me encanta Lam, lo disfruto como pocos, pero si una peli me ha parecido mediocre o mala, nunca me verás siendo indulgente. Ya te diré.

May Dove dijo...

Excelente crítica, Damien! Espero que tengas más suerte con Purple Storm! Ya nos contarás!

Damien Thorn dijo...

Muchísimas gracias, May!!!!
UN saludazo

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