domingo, 25 de enero de 2015

Crítica: 71

Curtido en la TV inglesa, donde ha dirigido la estupenda Top Boy (2011) , la maravillosa, innovadora y sorprendente Dead Set: Muerte en directo (2008) , Juicio a un inocente (Presunto culpable) (2008) y la más regulera Servicio completo (2007), Yann Demange, con un estupendo guión de Gregory Burke, se monta un thriller más que resulón ambientado en plena movida del IRA, donde su protagonista, un magnífico Jack O'Connell en el papel de Gary Hook, es un nuevo recluta del ejército británico que se encuentra en la ciudad de Belfast bajo el mando del teniente Armitage (Sam Reid), como apoyo y refuerzo a la situación de emergencia causada por los ataques terroristas, y que está perdido tras un motín en pleno conflicto. Hook está perdido, solo y lesionado en un distrito controlado por el bloque nacionalista católico de la ciudad, con los miembros del IRA siguiéndole la pista mientras trata de contactar con su escuadrón y ser rescatado de una ciudad que el director nos muestra como un verdadero infierno de violencia y muerte, y que sirve de retrato (absolutamente imparcial) del conflicto que se prolngó durante dos décadas en Irlanda del Norte y que constituye una de las partes negras de la historia del Reino Unido.

Asistimos a esa inmersión en solitario del prota en los infiernos, avanzando lentamente por las calles desoladas y desoladoras de la ciudad y a cómo es recibido por un niño (Corey McKinley) que al parecer puede ser su única salvación en su situación, que se convierte en una auténtica cacería del ratón por varios gatos cuando la historia da un giro en su argumento y toma conciencia de que no es más que un trozo de carne en mitad de una lucha de intereses. 

A pesar de estar ubicada en plena movida bélica, la peli es mucho más un thriller en toda regla que una cinta con aires de peli bélica, que inteligentemente el director utiliza sólo como trasfondo. Tenemos un personaje con el que fácilmente se establece la empatía, es honrado, valiente y audaz, que se ve inmerso en una situación angustiosa en la que no sabe realmente en quién confiar, lo que carga a la cinta de la tensión y el brío necesario que todos esperamos en un buen thriller, ya desde un arranque brutal que nos introduce en una sucesión de secuencias tensas que se resuelven en el clímax, no por esperado previsible y que sucede en un lapso temporal de 24 horas. 

Uno de los grandes aciertos de la cinta es no ser partidista ni subjetiva por completo, retratando cómo en ambos bandos hay buenos y malos, como miembros del IRA no conformes con el uso de la violencia innecesaria como medio reivindicativo, así como miembros podridos y corruptos del ejército británico y reflejando situaciones emocionantes e incomprensibles, como la pertenencia de niños a ambos bandos, (los personajes de Billy y Sean), que permanecen como impactantes y crueles señas de lo que la violencia, la guerra y el enfrentamiento pueden hacer con una sociedad cualquiera.

El salto a la gran pantalla de Yann Demange puede, pues, considerarse un más que satisfactorio y brillante debut en una cinta en la que el drama convive a la perfección con la intriga y la violencia visual, obra de la fotografía, espectacular, de Tat Radcliffe, que ya fue alabada en el certamen de Berlín de este año, trasladando a las reconocibles barriadas de ladrillo rojo inglés un terror honesto y fluído que dan aún mayor consistencia a la película. Esas casas de ladrillo rojizo, no son sólo viviendas, sino que sirven de búnkers para familias enfrentadas que esconden armas y bombas mientras siguen tratando de criar a sus hijos, que al final son los únicos que tienen respuestas, lo que aporta un componente casi de ciencia ficción a la película que se agradece horrores, al igual que se agradece esa cinematografía “crujiente” que hace que todo se sienta auténtico en la historia. En la cinta, prima siempre el individuo, el ser humano, por encima del bando, de la historia, de esa violencia salvaje que pocas veces han estado tan bien empleada. Es muy difícil sacarle pegas a un trabajo redondo, que cumple a la perfección sus requisitos e intenciones y que si bien no está entre lo mejor que he visto este año en Sitges es una obra premeditada, planificada y calculada hasta el extremo y que logra emocionar, asustar como prodigiosa pesadilla y sembrar dudas y cuestiones en la cabeza de los espectadores pensantes tras su visionado, aunque si nos apartamos un poco del conflicto histórico y la vemos como lo que realmente es, un survival horror en toda regla, se disfruta más, todo sea dicho. 

Nuestro protagonista, que desde el inicio (me repito, pero es que el arranque me ha encantado, como expresión del conflicto urbano y sus armas, bombas de orina y heces) se convierte en un lobo estepario aislado, perdido y solitario perseguido por los “malos” en uno de los disturbios más realista y dramáticos que nos ha ofrecido el cine reciente, está estupendamente bien interpretado y evoluciona durante el metraje mostrando emociones, sentimientos y miedos absolutamente creíbles. O'Connell, que ya destacó en This is England en situaciones de conflicto ( en este caso con skins), ha participado en más cine social y de conciencia, dramas carcelarios y con sólo 24 añitos ha conseguido crear un estimulante y convincente personaje maduro, de voz ronca y a veces rota, y da la sensación por momentos que toda la peli funciona gracias a él. 

Pero el resto del reparto cumple a la perfección, destacando Sean Harris y Paul Anderson como superiores corruptos, violentos y deshumanizados que nos recordarán algún que otro aspecto de la situación social de hoy día, décadas después. Porque las cuestiones sobre las que se construye la trama son en realidad intemporales y vemos como si nada contínuas guerras civiles similares en otros lugares, con trasfondos políticos y de diferencia religiosa de fondo, cada día en nuestros informativos (desinformantes la mayoría de las veces). 

Ni todos los “buenos” son buenos ni los “malos” lo son por completo, no todas las personas decimos la verdad y trasladar la culpa al otro es algo inherente al ser humano. Y eso es básicamente lo que resalta, más que bien, 71. 

Lo mejor: Es una grata sorpresa que vaya más allá de su sinópsis como relato de un ser perdido en medio de una guerra y profundice en la lucha del bien contra el mal. Su protagonista. Es una historia más que convincente, bien planeada, contada y resuelta. Su ritmo, trepidante, febril, fabuloso. 

Lo peor: El finales pasa por reflejar una investigación interna sobre lo sucedido, quizás puede pecar de redundante.


6 comentarios:

May Dove dijo...

Hombre, yo sólo puedo decir que quizá el IRA no usa los métodos adecuados para declarar su opinión o pedir lo que quieren; pero que Inglaterra invadió Irlanda porque es EL país colonizador por excelencia es historia. Que no les ha dado la gana de soltar Irlanda del Norte cuando está en la isla de Irlanda y por tanto debería ser territorio irlandés, es otro hecho.
No por nada pero Inglaterra no ha invadido 22 países de alrededor de 200 que hay en total. Eso implica que ha intentando invadir el 90% de los países del planeta, 9 de cada 10. Es como para pensárselo, no?
http://www.infiniteunknown.net/wp-content/uploads/2012/11/001-Britain-has-invaded-all-but-22-countries-in-the-world.jpg

Inglaterra, si se te queda pequeña la isla, cómprate un yo-yo querida.

May Dove dijo...

A todo esto, una gran crítica y como la historia en sí me atañe, que soy irlandesa por parte política, le voy a echar un ojo!
Ahora no me llaméis terrorista que tampoco es eso xD

Damien Thorn dijo...

UY May, reivindicativa te veo!!!!!
Si yo me expresase a veces sobre determinados temas se me tacharía de terrorista mucho antes que a tí, así que tranquila.
Eso sí, no esperes una gran reflexión política en la cinta, que es lo que es, un estupendo survival que merece la pena y mucho!
Espero que te guste!
Saludetes!

May Dove dijo...

Ahí te he visto, Damien. Mi compañero de guerra!

Max Cady dijo...

Muy de acuerdo con tu crítica Damien Thorn. Esta película es un potentísimo thriller ambientado en la convulsa Belfast de principios de los setenta y que coquetea satisfactoriamente con el survival y el cine de denuncia. Es cierto, no es perfecta pero sí un trabajo muy notable, magníficamente realizado e interpretado y que no da tregua al espectador. Muy recomendable película, sin duda entre lo mejor que se facturó el año pasado.

Saludos enormes!!!!!!!!!!!!!!

P.D. Entre los enormes aciertos de la cinta destacaría el hecho de no tomar partido por ningún bando, como bien mencionas en las dos facciones hay miserables y tipos honrados. Yann Demange se limita, inteligentemente, a contar casi de forma documental y aséptica la odisea de supervivencia de un hombre (soldado) en mitad del caos.

Damien Thorn dijo...

Pero qué gusto da leerte, Max!!!!!
Muchísimas gracias por pasrte por aquí!!!!
A mí, la verdad, me encantó en Sitges, pero es que este año me han gustrado tantísimas cosas...
Un saludete, amigo!
Se te echa de menos!

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