sábado, 10 de enero de 2015

Crítica: Magical Girl

Es prácticamente imposible hacer una crítica negativa de Magical Girl, y bien sabe Dios que en un principio fue esa mi intención, llevado por el arrebato de cabreo que me supuso que la magistral La isla mínima se fuera a casa sin el premio a la mejor peli en San Sebastián, arrebatada Concha de Oro y mejor director inesperadamente por la cinta de Vermut.

Con la distancia relativista que da el tiempo y un segundo visionado, el rencor y la mala leche se han transformado, también para mi sorpresa en una devoción prácticamente absoluta por la peli más extraña, asombrosa, imaginativa e inteligente que nos ha dado el cine patrio en años. 

El consabido argumento, ese intento de un padre (sobrevalorado Luis Bermejo) parado y casi sin recursos por conseguir el traje oficial de un anime para su hija enferma de cáncer, que le llevan a entrecuzar su vida con la de personajes oscuros, siniestros, tenebrosos como el interpretado, magistralmente (qué barbaridad de lección interpretativa) por Bárbara Lennie o el de José Sacristán, al que, perdónenme, pero tengo atragantado y aquí está soberbio, es lo de menos en este cuento con moraleja, moderno, surrealista y cañí, elaborado con un gusto y dominio de la filigrana fílmica de la que muy pocos directores hacen gala hoy día, sin dejar un solo hueco, un resquicio, una grieta que escape a esa magnética puesta en escena calculada hasta el milímetro por el talentosísimo Carlos Vermut con frialdad y mala uva hasta esa espiral final que descoloca y duele, más por brillante que por inesperada a la hora de despejar la imposible ecuación que la cinta es en sí en esa manera de finalizarlo todo, una de las más sorprendentes, epatantes y crueles que recuerdo. Y es que la historia de esa niña abocada a una muerte inminente e injusta que con su último capricho lleva a un padre amargado, jodido más bien, al perverso bajo fondo, a la traición de los ideales en un cruce de caminos escalofriante. 

Como si de una reencarnación buñuelesca se tratase, Vermut compone escenas con el brío y la magia plástica con que Velázquez recreaba el espacio, el aire y la corriente en sus Meninas. Nos presenta truculentamente a unos personajes desahuciados, enfermos, dolidos, muertos que caminan sobre sus tumbas y nos arrastran sin remedio embobados, embebidos en una producción barata que puede y debe despistar en su arranque y que una vez metidos en faena, captados como acólitos sectarios, los espectadores sobrevuelan su tramposo nudo argumental y nos dejamos llevar por una insólita belleza, una paradoja de lo hermoso desde lo horrendo tejida arriesgada, valientemente, sin complejos ni temores como una tormenta en la que los relámpagos brillantes, desmedidos y cegadores tapan los truenos como si no importasen lo más mínimo. 

Y es que errores tendrá, trampas y trucos, envites y órdagos a grande y chica, pero tratados con unas exigencias de calidad absolutamente irreprochables. No llegará quizás a Obra Maestra, pero resulta tan absolutamente estimulante en su carácter único y estrafalario que lo parece al menos. El cinismo, lejos de molestar, nos convierte en seres cándidos e inocentes, en espectadores que llevábamos décadas esperando la revelación de las revelaciones, casi en silencio, en uno de esos dolorosísimos silencios alternados con susurros dementes que el director usa sabiamente como recurso narrativo. 

La niña de fuego, esa copla de Manolo Caracol extraña y surrealista, como salida de un poema gitano de Lorca desde el exilio mismo, sirve con delirio como muestrario ejemplar de lo que Magical Girl esconde, a saber, una obra mucho más profunda en apariencia de lo que es, una marcianada cáustica, inaudita y dolorosa en la que lo que menos lesiona es una terrible enfermedad infantil, un compendio de buenas intenciones, sagradas casi y una declaración de intenciones, de saberes, de conoceres y de futuros placeres perversos e íntimos que nos vendrán, sin duda, de la mano de ese extraterrestre patrio, friky, sabio y sobre todo tremendo cineasta que es su director, que ya en Diamond Flash, obra hoy muy sobrevalorada a la lumbre de esta proeza, mostraba tablas, carácter, personalidad e ingenio.

Magical Girl es la superación formal de aquella, un verdadero brainstorming equilibrado y desequilibrante, que consigue intercalar el cine más negro posible con arrebatos de comedia independiente e irreal en un coqueteo perfecto inter subgéneros. Nada sobra en el film, nada falta, y pese a una apariencia fresca de inmediatez es evidente que todo está calculado hasta su más alejada posibilidad escénica. Los personajes, extremos pero vecinos de nuestras aburridas vidas, están dotados de unas cualidades que les hacen más que eso, simples personajes al servicio de un depurado, modélico y redondo guión, personas, reales y surrealistas. Los escenarios, por su parte están tratados de igual modo y más que espacios por los que pululan estos seres mágicos y perturbados son los personajes donde esas personas se desarrollan, se hacen daño, se matan. El metraje, digno de estudio, está dotado de un ritmo imposible de mejorar, aturdidor, que nos deja en shock en varios momentos y hace que los minutos se reblandezcan en los relojes como en el espantoso cuadro de Dalí y las dos horas parezcan quince a ratos y media a otros, sopesando la paciencia e inteligencia del que observa esta obra de arte pausada y sugerente que nadie en absoluto debería dejar escapar. 

Hay películas que sorprenden por su forma, por estar contadas de maneras sorprendentes, impactantes, de estilo innovador y avergonzante, pero muy pocas complementan todo lo anterior con un fondo, una realidad argumental y reflexiva tan asombrosamente pensada y planteada. La película apabulla porque entre otras cosas sugiere un punto de partida social, una crítica al escaso valor de la cultura y la lealtad para sobrevolar ese pesimismo que tantísimo nos puede recordar a los crudos planteamientos del estupendo cine griego de los últimos años (el aroma de Canino, de Miss Violence se mezcla con el tufo a hamburguesa barata que se come en esa casa abocada al deshaucio) y se centra, sin posarse demasiado, en la enfermedad mental-sentimental, en el caos emocional del abandono, en el cine noir cargado de crítica y sorna y vuelve a levantar el vuelo para rocambolescamente, es cierto, centrarse en la magia, blanca o negra, real o tramposilla que al final es lo que define la obra en su totalidad. 

Ni debo ni quiero dar más datos de su argumento, porque acudir a presenciar un milagro como este con la mente virgen y libre de prejuicios y valores ajenos es todo un regalo que el cabroncete del Vermut, mago prestidigitador y vudú, nos hace antes de navidades. 

Almodóvar la reivindica como la gran maravilla fílmica del siglo. Estoy seguro que si Lynch, Chan wook Park o Kaurismaki acaban viéndola, se pondrán de su parte. Porque la propuesta de Vermut no es sólo fresca y abrasadora a la vez, es el resultado de un maridaje asombroso y perfecto, cual obra de orfebre escrupuloso, que nos toca dentro, muy dentro, y no nos suelta hasta tiempo después de haber salido del cine. 

Cómo me fastidia tener que recular y reconocer mis errores. Qué equivocado estuve. Magical Girl es sin duda alguna, la renovación de no sólo un género que amo (el thriller, que casi ni aborda), sino de toda una manera de hacer cine.


12 comentarios:

Romasanta Macias dijo...

Damien me ha encantado!! Me he quedado maravillado y me has puesto la miel en los labios,quiero ver esta película!!! Cada una de la apalabras escritas me llegan y me incentiva para ver este film. Cabe decirte que mi querida "La isla mínima" es de lo mejorcito que se ha hecho en años en España, y veremos que tal es la propuesta de Vermut! Genial tu crítica como siempre!!

Abrazosss ;)

Dr. Gonzo dijo...

A mí Vermut ya me dejó erecto con Diamond Flash, así que imagino que con ésta tendré un orgasmo.
Lástima que la distribución, como siempre ocurre con este tipo de cine, ha sido una completa mierda.

Damien Thorn dijo...

Romasanta, no debes dejarla escapar de ninguna manera, es una joya. A mí La isla mínima me fascina, me parece un peliculón y de ahí mi rechazo inicial a la de Vermut, pero son incomparables, no tienen nada que ver, y si bien Magical Girl es una Obra Maestra o casi, La isla mínima también lo es... Gracias por tu comentario!!!
Y gracias a tí, Gonzo, también... La verdad es que parece mentira lo poco que cuidan las distribuidoras a algunas de sus pelis, y sí, el caso de Magical Girl es uno de ellos, y flagrante!
Un saludo a los dos y muchas gracias!!!

May Dove dijo...

Mira, he visto Carlos Vermut y casi se me saltan las lágrimas. Diamond Flash es otro nivel para mi y si dices que se queda corta al lado de esta, estoy por morirme ahora mismo.
La crítica excepcional, como siempre; no hay duda. Pero, ¿y las ganas que tengo de verla ahora mismo?
Qué felicidad!

Dieguito 71 dijo...

Maravillosa crítica, Damien! No se como lo haces, pero expresas lo que pienso de la peli. Thorn, eres un genio! Es aún mejor que la peli...y mira que eso es complicado!

May Dove dijo...

Es que el señor Damien e un mostruo.

Damien Thorn dijo...

May, es sin duda una de esas pelis que te va a encantar, estoy convencidísimo!!!!
Dieguito, muchísimas gracias, pero lo fácil es criticar, lo difícil hacer un bombazo como esta chica mágica.
Sin duda, Vermut es el mejor director de actores de este país en mucho tiempo, y su peli, mucho más moderna de lo que aparenta.
Un saludo y gracias a los dos!!!!!

Damien Thorn dijo...

Este va a ser su último fin de semana en cartelera salvo en las grandes ciudades (las de siempre, por desgracia), así que si aún no la habéis visto, os la recomiendo encarecidamente, porque merece la pena y mucho!!!!!

Max Cady dijo...

Estupenda crítica Damien Thorn, estoy muy de acuerdo en mucho de lo que comentas. Sin duda Magical Girl, pese a ser una rara avis no apta para todo el mundo (y es consciente de ello), es una cinta extraña, perturbadora y muy adictiva, que se erige como una de las propuestas más interesantes de nuestro cine.

La potentísima propuesta de Vermut tiene la virtud de ir cogiendo cuerpo poco a poco para acabar estallando en tus narices. Y pese a que se ve venir algunas de las acciones que van a suceder, la “magia” no decae ya que lo más importante del film es todo aquello que se deja a la imaginación del espectador. Gran virtud (en este caso) la de no ser explicito en ciertos pasajes y dejar que sea la imaginación de cada uno la que complete la omisión.

A unos actores que están fabulosos y una realización magistral (sin necesidad de mover de forma espídica la cámara), añadiría una puesta en escena minimalista a la par que saciante.

Sin duda no es una obra maestra (sin ir más lejos la Isla Mínima me parece más redonda) pero es un enérgico, inquietante e insólito ejercicio cinematográfico al alcance de muy pocos.

Saludos enormes!!!!!!!!!!!!!

P.D. ¡Larga vida al “peculiar” Carlos Vermut!

Missterror dijo...

No cabe duda de que "Magical girl" es diferente y es una gran película, pero a mi la primera hora de la misma se me hizo extremadamente pesada y casi desesperante, no entendía muy bien ni lo que se me intentaba contar ni a dónde iría a parar porque para nada me esperaba el devenir de los acontecimientos...
Una vez que entra Sacristán en acción (y yo también le tengo atragantado, pero como dices, aquí hace una labor excelente), todo pega un giro radical y la película se levanta mil metros sobre el suelo. Tiene muy mala leche, unos giros sorprendentes, un drama cruel y unos personajes que serán recordados.
Mi morbosismo me pedía saber lo que pasaba en la habitación del lagarto negro, pero es mejor así, La imaginación es peor que la más dura de las visiones. Muy bien reflejada la mezquindad humana cuando se trata de supervivencia.
También debo decir que me quedé con grandes dudas sobre la relación entre Damián y Bárbara, y de otros personajes, porque no termina de estar muy bien definido, pero no es algo que empañe el resultado.

No he visto "Diamond Flash", pero visto lo visto del sorprendente Vermut, creo que es hora de ponerse al día.

No quiero despedirme sin alabar tu excelente crítica, que es todo un canto, tan potente como la niña de fuego.

Saludos

Jesús Haro dijo...

Película terriblemente realista y triste. Una maravilla de Carlos Vermut. Se cocina a fuego lento y esto puede molestar a más de un espectador. Magical Girl es un ejemplo de historia simple y a la vez compleja y profunda. Para espectadores pacientes y muy tolerantes.

Bieitols dijo...

La película es un truco de magia, cabrón y tramposo. Pero no engaña porque en la apertura ya nos lo deja claro. Para no poder acusarla de fraude.
Tras esta preciosa y precisa crítica poco espacio queda para opinar.
Bárbara Lenin es sin duda la película en sí misma. La pieza sobre la que giran todos los personajes y el motor que mueve la trama. Y está espectacular!

Missterror, yo creo que sí pueden intuirse bien todas las relaciones entre personajes. Cuesta un poco, porque todo está velado. Pero es que es un truco de magia. Sólo enseña lo que quiere, y para que funcione lo que pasa de verdad debe quedar oculto.
Yo te diría que la vieras de nuevo y justo al terminar, con lápiz y papel te hicieras un árbol genealógico de los personajes. Verás como sale todo.
;)

Y para polemizar un poco.
X)
Aunque asumiendo que bueno es, como en Eurovision, poder dudar sobre a quien darle los 12 puntos. Diría que la película más injustamente tratada este año fue Loreak.
La isla mínima es muy buena. Qué fotografía! Pero es una copia descarada de True Detective.
Magical girl también es muy buena.
Pero Loreak, cargada de silencios. Es pura verdad. Un trabajo de actores brutal. Hay tanta sinceridad en todo. Sus rutinas. Sus desidias. La naturalidad con la que aceptan las derrotas de la vida. Sus contenciones. Esas frases nunca pronunciadas que acrecentan su eco interior con el paso de lis años, destruyendolo todo desde dentro. Para una de las mejores películas que he visto en mucho tiempo. Hasta el póster es precioso!

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