lunes, 5 de enero de 2015

Crítica: Summer of Blood

Me metí a ver esta película sin saber nada en absoluto sobre su director, Onur Tukel, sus intérpretes ni su argumento y he de reconocer que una vez vista me pica el gusanillo de la curiosidad sobre si el tipo es un buen director o no, porque realmente Summer of Blood es un intento regulero, no mediocre pero sí cutrecillo de fusionar el humor con el subgénero vampírico a años luz de lo que este año ha logrado “What we do in the shadows”.

La cinta, independiente y de muy bajo presupuesto se centra en Eric Sparrow, un hombre neoyorkino que lejos de asumir su edad sigue teniendo pánico al compromiso y a las responsabilidades que de un tipo de sus años y trayectoria se esperan, que toca fondo cuando su novia Jody, ( Anna Margaret Hollyman), con la que ha convivido durante años y que es ya casi más una compañera de piso/asistenta, le deja en un restaurante tras ser rechazada como esposa con todas las excusas propias de un tipo con fobia al compromiso, hasta que esa misma noche, en medio de un callejón, y estando especialmente vulnerable por el abandono, es mordido por un vampiro, Gavin, que le convierte en un no muerto sin ataduras, con el don de la eterna juventud y la única adicción de la sangre, humana, entiéndase, iniciando un nuevo viaje hacia el Eric más iluminado. 

A lo largo de la cinta se van sucediendo situaciones surrealistas que realmente arrancan carcajadas, y aunque un poco decepcionado, pues por el título me esperaba un sangriento slasher vampírico y me encontré con una comedieta que toca de fondo el género, he de reconocer que sus puntazos graciosos los tiene, sobre todo cuando la hipocondría del genio Woody Allen empapa al personaje central, que arrancó algún que otro aplauso en la sala.

La cinta tiene su punto de original y el director y guionista escribe con un estilo muy propio y característico, dotándola de una estructura inteligente y resultona. Se rodea de un elenco bastante poco conocido, lo que beneficia sin duda a la peli, destacando entre todos el personaje principal, el recién convertido Eric Sparrow, que pasa de ser un tipo gris emocionalmente básico a convertirse en un tipo ingenioso, con confianza en sí mismo, ancantador y dotado de un tremendo atractivo sexual, como buen vampiro, todo bajo el pegajoso y sofocante calor de la noche neoyorkina en la que se desarrolla esta pequeña película mezcla de géneros. 

Y es que es cada vez más complicado destacar en ciertos subgéneros, como el vampiro o zombie, que están absolutamente sobresaturados, máxime cuando en un mismo festival concurren dos pelis de igual planteamiento aunque con muy diferente forma y evidentemente, resultados. 

"Summer of Blood" se acaba convirtiendo en una sucesión de chistes, la mayoría de dudosa gracia, y por mucho que lo intenta no acaba encontrando nuestra yugular para acabar mordiéndola bien mordida, si bien tiene momentos más o menos brillantes, como el enfrentamiento de eric con un compañero de oficina (Alex Karpovsky), desplegando todo su cinismo y el orgullo de ser el peor vendedor del mes, pegado en un post it en su escritorio. 

Por otro lado, el más interesante, también reflexiona, una vez que el personaje central es mordido, sobre temas como la responsabilidad y la muerte o la existencia de Dios, que aunque desencadenada esta reflexión por un suceso sobrenatural que sirve de giro no ya a la vida de eric sino a toda la peli, tiene un componente más que humano. 

La cinta llega un momento en que para lograr su finalidad redentora nos cuela toda una letanía de comportamientos y reacciones equivocadas que harán reflexionar al prota, que sigue siendo igual de patético en el fondo que como humano y se enfrenta a situaciones hilarantes, en mi opinión quizás demasiado exageradas. Eric se ha convertido en una verdadera máquina de sexo, que le facilita el contacto extremo con tres mujeres sexualmente desinhibidas, e incluso adquiere la capacidad mental de convencer al propietario de su apartamento de que ya ha pagado el alquiler. 

Pero como dije, poco a poco, Eric comprende que esa vida no le satisface del todo, y como si de una producción Disney se tratara, los buenos sentimientos e intenciones empiezan a aflorar. 

Se da cuenta de que quiere formar una familia estable, tener hijos, cuidar de los demás sentando cabeza ahora que parece demasiado tarde... 

En definitiva, la película, con mejores intenciones que resultados, acaba resultando ambigua en exceso y es muy difícil acabar tomándosela en serio, por simplista, vacía y aunque razonablemente fresca, muy manida. 

Lo mejor: Su planteamiento.

Lo peor: Su desarrollo.


3 comentarios:

Shivers dijo...

Pues a mi What we do in the shadows me pareció bastante poco teniendo en cuenta que le debe demasiado a Vampires de 2010 y que tira de chistes fáciles. Todavía no pude ver ésta.

May Dove dijo...

El protagonista no se quien es pero esa cara me llama mucho! Damien, me la recomiendas o no?

Damien Thorn dijo...

Shivers, es cierto que Vampires es previa, pero el planteamiento es muy distinto, y los puntos de comedia estupenda de What we do in the shadows han sido de lo mejorcito de este año.
May, te la recomiendo, claro, pero no de esas que casi te obligo a ver... Así, para un finde de esos sin mucha alternativa fílmica ya la tienes en calidad decente.
Un saludo y gracias a ambos!!!!

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