domingo, 29 de marzo de 2015

Artículo: Mito y Realidad del Snuff

A estas alturas quien más y quien menos sabe ya que las películas snuff son grabaciones que documentan asesinatos, violaciones y torturas sin efectos especiales ni trucaje con la finalidad de distribuirlas comercialmente para entretenimiento de zumbaos y parafílicos enfermizos. Recuerdo lo muchísimo que me impresionaron dos cintas que tratan este tema. En primer lugar “Tesis”, de Amenábar, una de nuestras joyitas y “Asesinato en 8 mm” de Joel Schumacher, peli infravalorada y que es un referente absoluto en el tema.

Hasta la fecha no se ha podido comprobar la existencia real de estas pelis, lo que es un poco sospechoso con la cantidad de efectivos policiales dedicados al control de la red de redes. Lo que sí ha aflorado casi como las setas son infinitas cintas que pretendían ser reales snuff y que resultan ser en su mayoría burdas películas normalitas con efectos especiales cutrones donde el porno duro se esconde disfrazado de falso asesinato. 

Acudamos a la wiki a ver un poco de historia... Popularmente se cree que el primer registro del uso del término «snuff film» corresponde a 1971, en el libro de Ed Sanders “The family: the story of Charles Manson's dune buggy attack battalion”, que trata sobre los asesinatos de Charles Manson y su siniestra pandillita de acólitos, entre otros los que se cargaron a Sharon Tate, mujer embarazadísima de Polanski y su grupete de amigos, como represalia por el retrato de las sectas satánicas que hacía en una de mis pelis preferidas, “La semilla del diablo”. Bueno, pues en este libro, un entrevistado describe la producción de esas pelis snuff, aunque dice que nunca fueron realmente considerados como filmes en sí mismos. Sin embargo, el término «snuff», con el significado de ‘muerte’, es al parecer más antiguo que eso. El uso de la palabra «snuff» como sinónimo de ‘matar’ lo hizo Edgar Rice Burroughs en el quinto libro de Tarzán, toma ya, “Tarzán y las joyas de Opar” (1916), mientras que la frase «snuff it» significando ‘mátalo’ (en la versión española del libro, el término es «snufar») fue usada repetidamente en la novela “La naranja mecánica” (1962) de Anthony Burgess, que tán maravillosamente adaptó al cine Kubrik. 

En 1960, la película de Michael Powell “Peeping Tom”, uno de mis dieces, muestra a un asesino que filma a sus víctimas, pero el concepto de «película snuff» no aparece hasta 1976, en el contexto de la película “Snuff”, originalmente filmada en Argentina. La idea de la cinta era sacar partido de la histeria producida por los asesinatos de La Familia de Manson. Los distribuidores de la película añadieron un final que supuestamente retrataba un homicidio real. A fin de generar alboroto, el productor escribió cartas de disgusto al New York Times haciéndose pasar por un ciudadano preocupado y contrató actores para que protestaran en contra del filme. Vamos, que listillos y comerciales ha habido siempre... 

Volvamos al origen de la macabra leyenda de la existencia de snuff movies, en el año 1974, cuando Allan Shackleton, jefe de la Releasing Corporation (productora de cine independiente de Nueva York), escuchó de boca de un amigo el relato de cómo en lugares remotos de América del Sur circulaban películas clandestinas en las que se veían asesinatos reales. Fascinado por esa macabra historia, Shackleton mandó a Argentina a Michael y Roberta Findlay (un matrimonio de directores) a rodar una película de terror barata. La diferencia con otros filmes de horror consistía en que en este, al final de la cinta, se iba a reconstruir el asesinato de una mujer, que harían pasar por auténtico.

Dicho y hecho. La película se estrenó en Nueva York sin títulos de crédito, rodada en cámara subjetiva y hablada en español (para darle, así, apariencia de auténtica). En el cartel se veía la imagen de una mujer partida en dos por unas tijeras, acompañada de la siguiente leyenda: “Una película que sólo podía haberse rodado en Sudamérica, donde la vida humana no vale… NADA”. Este reclamo sensacionalista, unido al título del filme, que se llamó explicitamente Snuff, marcan el nacimiento de una leyenda que perdura hasta nuestros días. 

El resto ya es historia. El rumor de que el asesinato que se podía contemplar en la película era real corrió como la pólvora por toda la ciudad, y provocó la intervención del fiscal del distrito de Manhattan. Y aunque los efectos especiales eran realmente deplorables (quienes la han visto afirman que resulta muy difícil creer que las mutilaciones de la película pudieran llegar a pasar por auténticas), la investigación sólo concluyó cuando Shackleton presentó ante el tribunal a la actriz supuestamente asesinada. 

Como curiosidad, diremos que “Professione: reporter”, película dirigida por Michelangelo Antonioni, contiene una secuencia que muestra una ejecución real perpetrada por un escuadrón armado. 

La noción de las películas snuff fue más adelante difundida en las películas “Hardcore” (1979), cinta regulerilla de Paul Schrader, en la magnífica Tesis (1996), ópera prima de Alejandro Amenábar y en “8mm” (1999) protagonizada por Nicolas Cage y más recientemente por la controversidísima y tramposeja “A Serbian Film” que dió como dicen en mi pueblo “la campaná”, y armó un revuelo de los que marcan una época, fue prohibida en varios países y alarmó a lo más pazguato de las sociedades del primer mundo. 

Mucho antes, a mediados de los 70 tuvo lugar un extraño fenómeno que algunos descerebrados como yo disfrutamos realmente como enanos, y es el exitazo de las producciones (sobre todo italianas) de explotation que tenían lugar en la selva y como argumento el canibalismo, tema que como ya sabéis me apasiona como tabú primordial de nuestra cultura. 

Peliculones como “Comidos Vivos”, “Canibal Feroz”, o “El alimento de los dioses” pretendían ser falsos documentales (de ahí mi reciente pasión por el found footage que consumo cual insulina un diabético) en los que se grababan muertes realísimas. 

El director italiano Ruggero Deodato, sin ir más lejos, una vez fue llamado a un juzgado con objeto de demostrar que en su película Holocausto Canibal (1979), no había asesinado a ninguno de los actores, aunque desgraciadamente existen muertes de animales reales (como para olvidar el momento galápago), algo generalizado en este subgénero en un momento en el que aún no estaba Greenpeace para salvaguardar la integridad necesaria y el respeto por el mundo animal. 

Mi adorado Eli Roth, uno de los genios del terror que pasará a la historia del cine les guste o no, ha intentado inteligentemente resucitar el subgénero con su magistral e impactante “The Green Inferno” (título homenaje a la saga de Deodato, pues era el título inicial de Holocausto Caníbal), que pudimos disfrutar en Sitges y que desgraciadamente ha suscitado iras, denuncias y cobardías algo paletas no logrando, de momento, la distribución a nivel comercial de la peli. Algo así como lo que sucedió en España con “Saw VI” y la siempre intelectual (ejem) Sinde, pero a nivel mundial. 

Las pelis japonesas de la serie “Guinea Pig” fueron diseñados para parecer auténticas películas snuff y a pesar de que son burdos y tambaleantes, como rodados por aficionados, lo que no hace sino dotar de una verosimilitud sorprendente a algunas de estas pelis. 

A finales de la década de los 80, “Flower of Flesh and Blood”, la más heavy de la serie, retrata a una mujer, aparentemente drogada, encadenada en una cama, mientras un hombre ataviado con un yelmo de samurai lentamente la mata torturándola y desmembrándola. Es una peli desagradable, francamente, con un tono bastante realista, hasta el puntazo de que el FBI actuó de acuerdo a un aviso que les dio el actor Charlie Sheen, para investigar inmediatamente el film, creyendo que había en él un asesinato real. En un intento de contrarrestar las investigaciones criminales y desahogar a la opinión pública, los productores difundieron “The Making of Guinea Pig”, un docu constituido por las escenas detrás de cámaras, que vendría a demostrar que la película era falsa. Incluso la actriz que aparentemente era asesinada, aparecía vivita y coleando para que la gente vea que ella estaba bien...

Guinea Pig, consta de seis capítulos, todos ellos reconstrucciones de episodios horrorosos (poemas de muerte y sangre según sus defensores, que también los tienen, y no pocos; y es que hay gustos para todo). 

Concretamente, el repulsivo episodio que traumatizó a Sheen recibe el título de Flores de sangre, y su autor es Hideshi Hino, un pintor y dibujante de cómics japonés cuyo tema favorito es descuartizar y torturar mujeres, lo que le ha granjeado las iras de las feministas de su país, indignadas por su afición a convertir en carnaza el cuerpo femenino. 

Dejando de lado las implicaciones morales y éticas que despierta esta cuestión, esta anécdota se ha repetido en casi todos los países donde han podido verse estos vídeos. En 1994, un abogado de Amsterdam puso una denuncia tras ver el mismo episodio que antes se ha relatado, y muchos goremaníacos aún creen que Guinea Pig-Flores de sangre es una auténtica snuff movie. 

Lo cierto es que la desagradable saga fue la inspiración y el empujón para Tsutomu Miyazaki, un asesino en serie nipón. 

Pero sigamos con el repaso histórico... Se ha citado a Thomas Alva Edison como pionero del rodaje de muertes reales por “Ejecución por ahorcamiento y Electrocución de un elefante”, de 1903, si bien estas películas no se consideran propiamente snuff, pues no es un ser humano el que sufre la felonía, sino un pobre elefantico que vaya usted a saber por qué, se le cruzó al inventor. 

Por otro lado, algunos asesinos se han caracterizado por, como dirían en Mentes criminales, incluir en su modus operandi la grabación de sus actos en vídeo, pero tampoco hablamos de verdaderos snuff pues si bien aquí las víctimas son humanas, el propósito de la grabación no era el de distribuirlas comercialmente. Así, los asesinos en serie Paul Bernardo y Karla Homolka videograbaron algunos de sus crímenes sexuales, pero, aunque si bien terminaron en asesinato, estos homicidios no fueron grabados y muy pocas personas pudieron ver estas grabaciones, a saber, los abogados en el juicio y el personal del tribunal, ya que después de ser usados como prueba fueron destruidos en su totalidad. 

En el verano de 1977 la ciudad de Nueva York se vio sacudida por los horripilantes crímenes cometidos por un psicópata apodado “el hijo de Sam” (y que resultó ser un asesino llamado David Berkowitz), como magistralmente relata Spike Lee en otras de mis pelis favoritas “”S.O.S” (Summer of Sam) que reivindico siempre que puedo, se dijo que el criminal había filmado todas las muertes por encargo de Roy Radim, un empresario de Long Island que quería añadir auténticas cintas snuff a su colección de películas pornográficas y sadomasoquistas. La policía y el FBI han desmentido esta historia en numerosas ocasiones, pero eso no ha impedido que la cuestión siga arraigada en el imaginario colectivo de la ciudad de los rascacielos. 

También se dijo que Charles Manson y su grupo grababan este tipo de cintas y que llegaron a filmar el asesinato de Sharon Tate en 1963, como se dijo de Henry Lee Lucas, el homicida que inspiró la película “Henry, retrato de un asesino”, quien, según cuentan, antes de ser detenido tuvo tiempo de vender en la frontera de México las filmaciones de sus crímenes. 

Aunque la policía siempre ha desmentido la existencia de dichas películas, eso no ha sido impedimento para que este tipo de rumores vuelvan a repetirse cada vez que se comete un crimen particularmente morboso. 

Una vez más hay que repetir que en ninguno de los casos citados se ha aportado un indicio mínimamente fiable que apoye dichas hipótesis. 

Lo que no deja lugar a duda es la fascinación que la violencia y el morbo ejercen sobre cierto público. Pero, si las leyes han conseguido desalojar determinadas grabaciones de las estanterías de los videoclubes, internet se ha convertido actualmente en su refugio, en el escaparate ideal para quienes quieren mostrar este morboso material. 

Volviendo al canibalismo, como ejemplo sirva el vídeo grabado en 2001 por Armin Meiwes, donde se muestra el asesinato de Bernd Jürgen, al que conoció en un foro de internet, y con el que quedó literalmente para que se lo comiera. El video, que corrió por la red durante unas horas tras el juicio y que hoy se puede conseguir en la Deep Web por kamikazes enfermos, retrataba el momento en que el caníbal corta el pene a su víctima drogada y trata de comérselo, así como veinte minutos más de tortura, no por consentida menos desagradable y malrrollera.

Pero, y vuelvo a lo de que me parece sospechoso que no haya aparecido aún ningún video snuff real, es que en realidad existe un mercado para esas grabaciones. Hay personas que se sienten atraídas por situaciones de puro morbo enfermizo. Así, el número de descargas de vídeos de Internet que muestran asesinatos reales, como por ejemplo las decapitaciones filmadas de Nick Berg, Paul Johnson, Kim Sun-il, Daniel Pearl, Eugene Armstrong, el tiroteo de Yitzhak Rabin y los suicidios de Ricardo Cerna y Budd Dwyer, además de la violación y posterior decapitación de Ángel Pocaterra (psicópata y violador capturado y encarcelado en Venezuela), no hacen más que aumentar la popularidad de cutreprogramas de televisión y ediciones de video que exponen muertes reales y recreadas (por ejemplo, la exitosa Faces of Death, World's Wildest Police Videos, etcétera). Esto revela que el comercio de esas grabaciones genuinas sobre violencia homicida es grande, sea cual sea su contexto. En adición, material histórico de muertes reales, tales como el asesinato de John F. Kennedy —en particular la grabación Zapruder—, han sido frecuentemente incluidas en programas de entretenimiento, o mismamente en la magistral película de Oliver Stone “JFK”. 

En 1994, Rusia estuvo expuesta a un raudal de vídeos que mostraban asesinatos reales producidos durante lo que fue llamado el «genocidio ruso en Chechenia» (1991-1994), alcanzando su nivel más alto durante y entre la primera (1994-1996) y segunda guerras de Chechenia (1999-). 

Y lo perturbador es que un considerable número de estos vídeos son todavía asequibles desde las redes peer-to-peer. Lo mismo sucede con el caso de Vietnam, pues el gobierno distribuyó vídeos de ejecuciones con tal de disuadir el crimen en aquel país, vídeos que se pueden encontrar fácilmente en la red. 

No obstante, no está esclarecido que la fascinación engendrada por estas grabaciones extienda la realización de filmes sobre asesinatos expresamente con el propósito de realizar una película snuff, pero vamos, digo yo, que con la cantidad de perturbados que andan por ahí sueltos, lo relativamente fácil que lo tienen determinados psicópatas para cometer un crimen, y las excentricidades de la peña realmente millonaria, cuando el río suena... 

Si bien también es cierto que es trivialmente fácil producir hoy en día un film que simule un asesinato de una manera creíble, existe poco incentivo comercial en comparación con el riesgo de repercusiones legales, al producir una película en la cual un homicidio es realmente cometido, y mucho menos documentarlo en una grabación. 

Uno de los videos, en teoría snuff, más conocido de los últimos años es “3 Guys, 1 Hammer”, en el que tres jóvenes ucranianos llamados los «maníacos de Dnepropetrovsk» por la prensa ucraniana, asesinan bestialmente con un martillo y un destornillador a su víctima. 

Los autores, y asesinos, del video están actualmente en prisión, bajo la condena de cadena perpetua sin ningún tipo de libertad ni reducción de condena, por el asesinato de veintiuna personas y varios robos a mano armada de los cuales hay prueba tanto en fotografías como en video. Y es que el avance de las tecnologías, que dotan nuestros teléfonos de cámaras, teléfonos a los que hasta mis sobrinos de siete años tienen ya acceso, facilita la grabación de palizas, robos, crímenes y demás. Aún así, en estos casos no se puede decir que se trate de películas snuff propiamente dichas, ya que, y vuelvo a repetirme, dichos videos no fueron grabados con la finalidad de comercializarlos, sino que fueron simplemente videos grabados para uso y “disfrute”personal de los delincuentes y que nunca estuvieron pensados en distribuirse poro que seguimos sin evidencia alguna de que se haya filmado una película snuff formalmente. 

Nuestro país no se libra de la polémica, y a principios de octubre de 2003, al tiempo que se difundía la noticia de la detención en Barcelona de siete jóvenes que supuestamente grababan en vídeo las palizas que les daban a los indigentes, corría el rumor de que el FBI había retirado de una web (www.ogrish.com) un terrible vídeo en el que se veía cómo el corresponsal norteamericano Daniel Pearl era degollado en Pakistán por terroristas islámicos. El desvergonzado y avergonzante caso tristísimo en el que se asesinó a tres jóvenes españolas acabó levantando las sospechas de que en realidad fueron victimas protagonistas de una snuff movie. 

Estas noticias, unidas a las denuncias del actor porno Rocco Siffredi sobre la existencia de un comercio clandestino de cintas con asesinatos cometidos en la guerra de los Balcanes, resucitaron el terrorífico mito de las snuff movies en la primera década del nuevo siglo.

La verdad es que el tema de las snuff, ha sido durante décadas una leyenda tan vieja como el propio cine, con la teórica existencia del comercio secreto de este aberrante material. Pero, ¿tiene algún fundamento tal leyenda? 

La mayoría de los especialistas coinciden en afirmar que las snuff movies sólo son una escalofriante leyenda urbana. Frank Henenlautter, director de pelís de terror gore ofreció en su día una recompensa de un millón de dólares a quien le mostrara una snuff sin obtener resultados... 

En palabras de Paul Schraeder, "Es fácil simular una muerte en una cinta, que es en parte el motivo porque la gente cree en la existencia de snuff films. Ven muertes simuladas y creen que son genuinas. Creo que es posible que existan, pero existan o no es menos importante que la creencia de la gente en su existencia; es la voluntad de creer en una fantasía maligna. Eso hace al mito interesante". 

No sé si yo lo calificaría como interesante, la verdad...


26 comentarios:

Damien Thorn dijo...

Muchas gracias, Rec, por la produccionaza!!!!
Saludetes!

El Rector dijo...

Niño P, pues no te creas que he quedado muy satisfecho con la labor... en mi defensa diré que no fui muy sobrado de tiempo el finde y que he tenido algunos problemas con el servidor habitual de imágenes. A ver si hoy le puedo pegar unos retoques.

De todas formas, con semejante articulazo que te has marcado, tampoco hacen falta muchas filigranas para que luzca. Eres una puñetera enciclopedia.

Sobre el snuff o mejor dicho, supuesto snuff, (pues no deja de ser otra ficción), decir que no es en absoluto uno de mis estilos favoritos. Soy gran amante de la casquería en su vertiente más gamberra y desenfadada, pero estos productos que intentan resultar tan "reales" a base de grafismo, nunca me han llamado la atención en exceso.

Felicidades nuevamente por la currada.

Saludos.

P:D: ¿Podremos ver algún día el infierno verde de Eli Roth? :(

Aradlith dijo...

Uhm... yo la verdad es que, como la manyoría, considero, cuando me enteré de estas películas quise buscar una, para acabar dándome por vencida por encontrar solo esas "casi reales". Igual realmente es una leyenda negra, o igual existen pero se distribuyen en círculos muy cerrados... Por ejemplo, si yo asesinase a alguien en una película y la distribuyese entre mis amigos, no la vendería ni por 1 millón ni por mil, pues estaría en juego mi libertad. Pero sí, existir a fuerza casi creo que deben existir.
Muy buen artículo, muy interesante
¡Un saludo!

Jesús Haro dijo...

Películas no sé, pero cortos si los hay y los hemos visto recientemente en los telediarios con la ejecución de rehenes por parte de terroristas, aunque su objetivo no sea el morbo.

Angelica dijo...

Edison quería hacerle mala publicidad a Tesla y por eso electrocutó al elefante.

¿Consideran la escena del ojo del Perro Andaluz como gore?

Angelica dijo...

Corrijo, ¿consideran la escena del Perro Andaluz como snuff?

May Dove dijo...

Pedazo de artículo que te has marcado. Me encanta!
La verdad que nada como Tesis de Amenábar para tratar el tema del supuesto snuff. Sobre si existen o no, algo debe haber, no sé como un gran mercado comercial en el que hay verdaderos clientes pero que seguramente haya gente que ha grabado sus homicidios, violaciones, etc y los ha distribuido cobrando o no; eso seguro.
Lo hemos visto retratado a menor escala en muchas películas: adolescentes que violan a una chica y luego pasan el video a sus amigos y compañeros. Aunque no haya muerte en ese video, es un tipo de recreación real que se distribuye. Y eso si que pasa, así que es difícil de imaginar que cosas peores no se hayan filmado con fines comerciales.

Sobre el tema de Holocausto Caníbal, juraría que leí una historia sobre que Greenpeace u otra organización verde denunciaron la película por la muerte de animales y el director tuvo que ir a un juicio en el que juró que la muerte de los animales también era irreal. Podría haber sido Greenpeace porque el grupo se fundó en 1971 y la cinta es de 1980, si no recuerdo mal. Es algo que busqué en su momento porque me movía el tema del maltrato animal y recuerdo con alivio haber encontrado la historia. Ahora, quizá no es así.

Donnie Darko dijo...

Enhorabuena, grandisimo articulo. "Asesinato en 8mm" fue duramente criticada en su momento.Creo que los críticos fueron muy severos con la cinta ya que era el siguiente guión Andrew Kevin Walker después de "seven". Aunque personalmente recuerdo que la música de mi querido Michael Danna me sobraba..

Para bien y para mal la cinta de Joel Schumacher es todo un referente dentro del cine que toca el cine snuff y si no ahí esta "Cold in July" que empieza como "Una historia de violencia" y acaba como "Asesinato en 8mm" (aunque creo que la cintas de Jim Mickle son muy interesantes estas no brilla precisamente por su originalidad)

Un saludo

Missterror dijo...

Siempre me ha dado muy mal rollo este tema. Tu artículo, con todos esos datos que das, y lo que cuentas, da mal rollo, de verdad, lo cual me lleva a felicitarte por el excelente trabajo realizado.
A mi me gusta este cine porque colma mi parte morbosa y calma mi mente al saber que todo es ficción. Me gusta el tortue porn porque no es real, me gusta el slasher porque no es real, me gusta el survival porque no es real...de verdad que hay tanto enfermo que disfrute con un asesinato real?? Eso sí que da un miedo inenarrable. Seré tópica, pero soy incapaz de ver ciertas secuencias de los telediarios, y no logro asimilar, porque mi mente no da para tanto, cómo puede haber alguien que desee esas imágenes, que las busque, e incluso que se pueda excitar con ellas...

El supuesto snuff en el cine, me resulta duro también. Al terminar "Flowers of flesh and blood" y siendo siempre consciente de que era ficción, el mal cuerpo que me dejó fue horrible...Hay ciertas películas que se me hacen muy cuesta arriba cuando las termino y que me dejen hecha polvo días (roconozco que "A Serbian Film" fue otra de ellas, y no, no la volveré a ver). Y eso me pasa precisamente por pensar que la realidad seguro que es mucho peor que todo lo que podamos ver...
Como espectadora de la generación "Tesis", al final termino viendo este tipo de cine, pero siempre termina incomodándome...debe ser que aún no estoy del todo curtida.
Yo espero con ansia viva "green Inferno" y te recomiendo "Killers" (Mo Brothers), que también va sobre el tema.

Saludos

Damien Thorn dijo...

Gracias chicos, la verdad es que es un tema cuando menos, inquietante y desagradable, la verdad.
Rec, me temo que Infierno Verde quedará como aquella peli que unos pocos afortunados vieron en Sitges y el resto, aunque ya se habla de secuela en postpro dirigida por el sosias chileno de mi admirado Roth, no tendrá la suerte de catar... Pero nunca se sabe!!!
Jesús, a mí esos cortos de telediario me provocan el mismo rechazo que las pretendidas snuff, la verdad.
Anjélica, la verdad es que no recuerdo ese corto como nada relacionado con el snuff!!!!!
May, no estoy seguro de lo de Greenpeace, pero lo miraré. La verdad es que dentro de ese cutre subgénero Holocausto es lo mejorcito, porque Comidos vivos, Caníbal feroz y demás son cutronas, cutronas, aunque también tenían aspiraciones por encima de sus bajas producciones.
Donnie, es cierto que se infravaloró en exceso, y eso que Joaquin Phoénix está tremendo y la cinta tiene una muy buena intriga y factura! A mi Cold in July me gustó, la verdad...
MissT, Killers en mi lista ya mismo. A mí me pasa exactamente igual que a tí, pero yo soy pelín más macabro y morboso, soy de los que me tapo los ojos con la mano abierta...
Amiguetes, muchas gracias a todos por los comentarios!
Un placeraco,
saludetes

Angelica dijo...

Hola Damián, me refería a la escena en la que cortan el ojo a la vaca.
Saludos desde Perú.

May Dove dijo...

Hombre, otra película sobre canibalismo que si me parece que está muy bien es nuestra versión española Caníbal. Que ya reseñamos aquí y que me parece elegante a más no poder!

Marcos ESTÉBANEZ VALLINA dijo...

AUNQUE NO ES MI GÉNERO FAVORITO...GRANDÍSMO ARTICULO DAMIEN!

miguel perlado dijo...

Yo pienso que las películas snuff son una leyenda urbana, aunque a veces te da que pensar (cuando el río suena...). Lo más "snuff" que existe son esas imágenes chuscas de asesinatos, suicidios o decapitaciones que a veces salen en los telediarios y los documentales "mondo" que estuvieron tan de moda en los 70 (faces of death, mondo cane, etc...). Lo que si es preocupante es el maltrato animal donde se hacen mil perrerías a los pobres animalillos que sufren lo indecible por culpa del hombre (vivisección, caza, etc), pero para mi el auténtico snuff va sobre matar gente o personas humanas de carne y hueso, y eso como ya he dicho se ve en documentales o noticiarios pero en "películas" de verdad me temo que no.

May Dove dijo...

a favor de que termine el maltrato animal también!

Damien Thorn dijo...

Angélica, la escena del ojo de vaca, snuff puede que no, pero maltrato animal desde luego, y aquí en nido estamos en contra del maltrato en general, así que muy mal por Buñuel...
May, a Greenpeace ya!Jejejej... Caníbal, elegante es, pero también demasiado fría...
Marco, muchísimas gracias por tu comentario. Sigue leyéndonos!!!
Miguel Perlado, gracias también por comentar... Yo, en principio también creía en la leyenda urbana, pero para hacer este articulillo me metí de lleno en el tema y en la deep web y amigo, la peña está muy, muy, muy mal de lo suyo... Así que ya no sé qué creer...
Espero seguir creyendo en la bondad innata del ser humano, aunque como semilla de quien soy...Ejem!
Gracias a todos, muchachos, un saludete!

May Dove dijo...

Yo creo que es su gracia, que es fría. La fotografía lo busca, no hay tonos cálidos en casi ninguna escena. Es una vida fría también... pero la elegancia y la delicadeza de la cinta en sí y del actor, con sus gestos; es de OLE
CANIBAL for president

Damien Thorn dijo...

Y el de la Torre, con su Goya bajo el brazo, hace un papelón muy,muy bueno... Pero de la época es también Omnívoros, que no puedo evitar recomendarte, porque sin ser pretenciosa ni estéticamente ninguna maravilla, es de lo más entretenido del mundo!!!

May Dove dijo...

si? me la apunto pero ya!

Damien Thorn dijo...

Si, canibalismo y diversión 2.0

Anónimo dijo...

Pues si quieren ver asesinatos reales, decapitaciones y gore real, busquen los videos de los carteles de las drogas de Mexico.

Damien Thorn dijo...

Anónimo, en Nidodecuervos con la violencia peliculera nos sobra y nos basta... Y el gore, casi que cuanto menos real, más nos gusta, en mi caso fijo.
La situación de México es desde cualquier punto de vista, y como en muchos otros rincones del mundo, no ya insostenible, sino inaceptable.
Gracias por el comentario, un saludete

El Rector dijo...

Damién, amén. Dudo mucho que nadie en su sano juicio quiera ver gore real. El cine, por suerte, no tiene absolutamente nada que ver con la vida real, que por desgracia, es bastante más dura que cualquier ficción.

Saludos.

Donnie Darko dijo...

Como aficionado al cine de terror, gore y demás me he encontrado con mucha gente que confunde el que me guste este tipo de cine con que disfrute con violencia real. Como bien dice el rector una cosa es el cine y no tiene nada que ver con la vida real. Como espectador quiero disfrutar o sufrir o pasarlo tremendamente mal con una ficción, con algo que se de antemano que es mentira. Hay un abismo entre la ficción y la realidad y nunca absolutamente nadie ha de confundir una con otra ni pensar que la gente a la que le gusta cierto tipo de cine sería capaz de disfrutar con el sufrimiento real de las personas..

un Saludo!

Damien Thorn dijo...

Rector, Donnie, absolutamente de acuerdo con vosotros!!!
De ver una peli bruta, torture, explotation y con gore a borbotones y ver el sufrimiento real y documentado de alguien, hay un abismo!!!!!
Arriba el cine como crítica mediática a la violencia absurda!

El Cabrero dijo...

Sobre las Snuff Movies decir que en España antes que Tesis ya hablaba del fenómeno Historias del Kronen de Armendariz, los protas se pasan media película buscando una snuff (sobre todo el tarado de Jordi Moyá) que es la que en su momento puso de moda la cosa, pero luego esto se ha olvidado por el éxito de Amenábar. Pero Historias del Kronen fue la primera. Luego seguir con que es una leyenda urbana es negar la realidad. Decir que las snuff no existen cuando cada día la policia detiene redes de pederastia que intercambian vídeos donde se tortura y viola a niños (y eso entra dentro de las snuff movies) sería obviar la realidad. En Suiza se detuvo a una pareja que ofrecía el servicio de que cualquiera que lo pagara podía hacer lo que quisiera con un niño y grabarlo en vídeo. Eso es snuff puro y duro. Decir que no existe me parece ignorar el mundo real, pienso yo. Aparte de todo lo que se ha dicho de los videos con rehenes y los grupos islamistas, claro.

Publicar un comentario

No seas tímido/a y comparte tu opinión con nosotros, pues en la diversidad está el gusto. Eso sí, intentemos no destriparle la película a nadie y avisa de SPOILERS al resto de lectores siempre que tu comentario los contenga. De no ser así, este será eliminado. Gracias.