sábado, 20 de junio de 2015

Crítica: Demonic

Lo sé. Soy muy consciente de que cualquier película, independientemente del género en el que esté clasificada, si no tiene ningún nombre rutilante al frente de su reparto o tras las cámaras –incluso si los tuviese en este último caso- explota el sempiterno “De los productores de fulanita de tal”. Muchas veces si en la producción lo único potable y comercial, lo único que puede vender la misma, es un guionista hemos visto el no menos clásico "De los que nos trajeron a menganita de tal”. No importa quién sea Fulanita o Menganita, solo reclamar la atención del espectador trayéndole, en su caso, un buen recuerdo.

En el género del terror esta práctica es más habitual que en otros géneros, con la consiguiente mitificación de algunos… ‘elementos’ que quizás fríamente por resultados y trayectoria no lo merecerían. Atrás quedaron aquellos tiempos donde un cineasta se hacía grande en base a la dirección y no como ahora a su producción. Si uno echa la vista atrás recordará nombres míticos como los del “Dios” Carpenter, Hooper, Dante y en menor medida Craven que fomentaron su carrera cámara en mano. El “lunar”, por llamarlo de alguna manera, el otro “Dios” Corman, pero lo suyo era más trabajo que el a veces mecenazgo que vemos ahora. 

Un ejemplo lo tenemos en Eli Roth. Llegado casi al mundo del cine de la mano de Quentin Tarantino, Roth solo ha rodado hasta el momento –no cuento todavía “Green Inferno” y “Knock knock”- tres largometrajes: “Cabin fever”, “Hostel” y “Hostel 2”. Sin embargo el tío se sabe mover como pez en el agua en esto del marketing, y ya ha “apadrinado” 17 largometrajes –repito, 17- a los que, claro está, ha prestado su nombre. Brutal, ¿no? Eso sí que es sacar rendimiento a un nombre… más que a unos resultados ya que… 

Con James Wan, productor de esta “Demonic” y meta a la que quería llegar con esta larga y espero que no del todo pesada introducción, ha sucedido algo parecido, con la diferencia de que si dejamos de lado la franquicia “Saw” de la que es creador, su carrera como productor nace a raíz del fenómeno “Expediente Warren” cuando ya llevaba a sus espaldas seis películas, incluida esa, como realizador.

Otra diferencia, para bien al menos para mí, es que el cineasta de origen malayo sabe cuidar muy bien sus retoños/producciones ya que intenta dejar su huella en las mismas. Está claro que diez de sus once producciones son secuelas o spin-offs de historias paridas por él, pero se aprecia, por mucho que él no las dirija, ese sello ‘James Wan’ que al fin y al cabo es el que debe dar confianza cuando aparece su nombre como presentación de la película en la carátula. 

Ahora bien, fijaros en ese diez de once que comentaba. La undécima, esa rebelde que cual oveja negra encabritada amenaza con derrumbar el castillo de naipes que he construido con mi introducción, es esta misma “Demonic”. Con ello, ¿conserva esta esa etiqueta o estilo ‘Wan’? 

Por un lado sí; uno puede apreciar algunas marcas de fábrica de su productor como por ejemplo la dependencia de una escenografía para crear un puente natural, creíble, entre los espectadores y los personajes casi siempre centrada en una casa. Con decir que hasta veremos en unas secuencias muñecos de estos ‘que se nos hacen siniestros’ en una de las habitaciones… 

Sin embargo, hay otras cosas que no son tan de Wan. Nos falta esa emotividad con la que el realizador está caracterizando sus trabajos. Aquí hay un atisbo en una de las secuencias cuando aparece la madre del protagonista, pero ni por asomo –nunca mejor dicho- vemos sentimiento. Y hay más, pero mejor ir poco a poco. 

El motor de la historia en esta ocasión es la filmación de un documental al más puro estilo “mockumentary” con lo que uno detecta un cierto tufillo de que la película va a favor del viento reinante, esa misma moda del “found footage”. Sin embargo, el concepto de mezclar presente-pasado, investigación policial-hechos, es el que lo separa a su vez de ese cajón de sastre en que se ha convertido este ya casi subgénero. Es cierto que no es original ya que sin ir más lejos Olatunde Osunsanmi en “Evidence” ya vio que mezclar estilos y ponerlos al servicio de una investigación policial podría tener su atractivo, pero al menos, como decía, no resulta tan oportunista. 

En todo caso y a colación de lo dicho, conviene aclarar dos términos: uno, que por mucha impronta “found footage” que parezca que vaya a tener la cosa, la cámara al hombro casi es una anécdota pues la puesta en escena es formal predominando la conservadora perspectiva en tercera persona, y dos, que ‘por la boca muere el pez’, es decir, por precisamente innovar en su propuesta argumental es por donde la película termina tropezando. 

Tras poner en situación a la gente nos encontraremos con esa clásica película de casas encantadas y cazafantasmas kamikazes; y es aquí donde también denotaremos la huella ‘Wan’, tanto que no me duelen prendas si digo que “Demonic” en esta fase luce como pocas, en base a sustos y apariciones, claro está, pero a un muy buen nivel. Por un lado nos encontraremos con los típicos sustos acompañados por sonidos y notas de la Banda Sonora elevados de volumen. A su favor hay que decir que el número y la cadencia son considerables, y que aunque algunos ya sepas que te van a sobrevenir, caerás igualmente. 

Por el otro lado, esas apariciones que sin ya artificios y añadidos de ninguna clase son los que verdaderamente te erizan el vello de la nuca y que actualmente muchos están copiando a Wan. En este apartado y fase, afortunadamente el grueso de la película, obtiene una nota alta.

Desgraciadamente, y aquí llegamos al gran hándicap de la producción, en sus últimos quince-veinte minutos casi echa abajo todo lo logrado. Casi no, lo echa directamente. 

En ese ímpetu por seguir una línea policial cercana al thriller, la película se desconecta del género del terror –cosa que sí lograba por el contrario la vilipendiada “Líbranos del mal”- para ya no solo distanciarse de las sensaciones sino hasta enredar al personal con el único objetivo de que no se entere de lo que está por venir. Sinceramente, y dejo de lado la perspectiva más o menos objetiva que intento llevar en toda reseña, creo que el realizador Will Canon con su cohorte de guionistas tuvieron problemas con su desenlace y alguien –no sé si Wan- dijo que tenían que acabar rápido y tajante porque el remedio podría ser peor. Solo así se entiende que la película dure 1h. y 20min. 

La explicación que se da al asunto es torpe, no tanto por la carga implícita de manipulación, algo a lo que tristemente ya estamos habituados los amantes al género, sino por las incógnitas que deja. Irónicamente diríamos que facilita el debate a su finalización, pero por más que busques respuestas, respuestas que abrirían la puerta -jugando con el tema de la película…- a los spoilers, cierra la de otras cuestiones encontrándote en un callejón sin salida. Para estas ‘explicaciones’, mejor dejar la cuestión al limbo de lo sobrenatural… 

Resumiendo, “Demonic” es un film competente de terror que podría haber dado mucho más de sí con tal de, ya no estar mejor rematado sino haberlo simplemente estado. Por momentos acongoja, pero cuando mejor está, se echa a perder. Es como cuando te plantabas ante un examen y las primeras preguntas te las sabías, te venías arriba, y luego caías víctima de la depresión al ver como las últimas preguntas ni las entendías. Se nota el toque Wan, pero no es suficiente.


5 comentarios:

andres pavone dijo...

Felicitaciones por la critica. Y es verdad , Demonic podría haber dado para mas (porque tenia con que), pero se quedo a mitad de camino. Al terminar de verla me quedo esa sensación de ¿eso es todo?. Una pena. Saludos.

Agustin VAZQUEZ ALONSO dijo...

Excelente crítica y muy buena Película.
Miedo no pasas pero es bastante entretenida.
Un saludo.

Sutter Cane dijo...

Genial crítica y muy de acuerdo con tus palabras. La película es interesante y al menos logra no hacerse tediosa. Sin embargo la falta de determinación, en especial en su tramo final, y un giro final que en lugar de sorprendente es absurdo lastran muchísimo el resultado final.

Un saludo.

damien thorn dijo...

Querido Chanpoo, me esperaba una crítica mucho más negativa de la peli, que a mí, personalmente me gusta y mucho, pero nuevamente me sorprendes, coincido casi por completo con tus argumentos y aplaudo tu criterio objetivo y tu estupenda reseña.
Es cierto que el final es quizás demasiado precipitado y un poquito farullero, pero es innegable que la peli tiene ambiente (qué listo el Wan, no me canso) y es una vuelta de tuerca al tema casas encantadas con serial killer poseso.
Maria Bello pues eso, BELLA a rabiar y lo mejor de un reparto pichí.
Tenemos otra candidata a Scream Queen, le está cogiendo el gusto al cine de género, amigos, así que celebrémoslooooo!!!
Tu introducción, lejos de pesada me parece genial, aunque a mí el malayo me gusta lo que no está escrito...Soy un Wanner!!!
Felicidades de nuevo y un saludete!

Chanpoo dijo...

Gracias Andrés, Agustín, Sutter y Damien por vuestras palabras. Creo que más o menos todos coincidimos. Casi no hay debate, jajajajjaa...
Yo también soy un Wanner, pero no soy mitómano. Eso sí, no le perdono la última de "Insidious"... Como productor tendría que haberse dado cuenta del bodrio que perpetraron.

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