miércoles, 29 de julio de 2015

Crítica: La Horca

En 1993, en el pequeño auditorio de la escuela preparatoria Instituto Beatrice, Nebraska, un grupo de estudiantes representan una obra de teatro titulada “The Gallows”(La horca).

Los entusiastas padres de Charlie Grimille, uno de los actores, graban con su cámara casera la escena en la que actúa su hijo, que al final de la obra, tras ser condenado a la horca, debe ser ejecutado. Pero, ay, por Dios, por avatares del atrezzo la puertecilla de madera bajo los pies de Charlie se abre por error y él se retuerce muriendo en directo, en lo que muchos creerían la mejor de las interpretaciones.

Dos décadas después, la joven y odioseja estudiante perfecta Pfeifer (Pfeifer Brown) tiene la brillante idea, sin criterio, respeto ni cabeza, de pasar del mal rollaco que supone montar la misma obra de teatro como homenaje a Charlie, pero bueno,asi son estos yankis de hormonas sin neuronas... En la obra, el papel de Charlie lo interpretará su novio, el mazas Reese (Reese Mishler), que además de vergonzoso es bastante malo en el escenario. 

Entonces, su mejor amigo, un violento, estúpido y cargante abusador, Ryan(Ryan Shoos), tiene la idea de colarse en el colegio y destrozar vandálicamente el escenario la noche antes de la presentación, ayudados por Cassidy, su novia, casi tan odiosa como él. 

Con este planteamiento bastante regulero, muy inspirado en la brillante Carrie de dePalma, y que es alargado y forzado al máximo,sin lógica alguna, y lo que es peor, sin la más mínima tensión, ni un susto decente que haga que el precio de la entrada merezca la pena, “La soga” no es más que un pésimo ejemplo de found footage pesetero, que hace mal uso y aprovechamiento de cámaras y situaciones con una estética totalmente plana, chusca y cateta, y una narrativa absurda y cansina.

Tengo que reconocer que en un principio era un fiero detractor manifiesto del subgénero cámara en mano. Ya “Holocausto caníbal”, que yo consideraría el primero de ellos filmado con tal intención, porque los super 8 de Austzwich son muy fuertes, vídeos en los que se interpretaban matanzas para mostrar al führer,me pareció un bodriete, y la peli que resucitó, energetizó y volvió a poner en boga el metraje encontrado y que en esta crítica no nombraré para no ofender a defensores a ultranza de Blair,ejem,me parece una tomadura de pelo de las gordas. 

Sin embargo hubo una época en la que me encargué de ver todos los ff que iban saliendo, y pese a que la mayoría eran zurrapa fílmica, me fui aficionando y descubrí mi absoluta devoción por su frescura, su traspaso de realidad, su puntito verité y su capacidad, si está medianamente bien hecho, para provocar terror y además, del bueno. 

No es desde luego este el caso, y a la vista del panoramita que se nos avecina (he visto ya,en calidad de heredero de Satán cuatro de los que se estrenan en los dos próximos meses) parece que el recurso narrativo, explotado hasta la saciedad pero no siempre correctamente,se agota, y o bien surgen ideas y puestas en escena imaginativas o esta sucesión de mierda diarréica de la mala se llevará por delante el generillo para siempre, para desgracia de fans como el que esto escribe. 

Bien alejado de experimentos estupendos como por ejemplo, me vienen a la mente Afflicted, Wer, The Den, Amber Alert, Cloverfield... cada uno en un palo distinto, con más o menos pelas y postpro, donde el extraordinario y novedoso uso del fuera de campo, la ruptura absoluta de la cuarta pared y el terror que supone no saber hasta qué punto lo que se está viendo es cierto, La horca es otra peli cutre, de pésimo gusto, escaso presupuesto, carente de guión, y cargada de terribles interpretaciones que no merece siquiera su estreno en carteleras, pero como más vale caer en gracia que ser gracioso, lo tendrá, para disgusto mio y de todos o casi todos los amantes del terror que paguen su entrada para verla. 

Claramente dirigida a un sector muy definido y como peli de verano sólo disfrutable por adolescentes ignorantes de todos los vericuetos del subgénero y de la narrativa fílmica en general, la peli adolece de chispa y muestra demasiado pronto sus torpes cartas en un rutinario ejemplillo menor de metraje encontrado carente de todo interés. 

Con un clarísimo microbudget, esto es, un aprovechamiento absoluto de los cuatro duros con los que contaban los novatos Chris Lofing y Travis Cluff, al menos no se arruinarán, pero tampoco se tratará del taquillazo esperado que lance sus carreras como directores (“Low budget, Big profit”). Los estudios han adquirido el bodriete y nos quieren colar un truño como mi puño, a lo Fisting. 

"La horca" comenzó como un pequeño proyecto de 15.000 dólares filmado en 2012. Blumhouse Productions (la franquicia de "Paranormal Activity" e "Insidious", entre otras) le dio una oportunidad dándoles un poco de pasta a los directores para enmendar la chapuza y asegurar su estreno. Y es entonces cuando el viejo truco de la campaña viral se despliega. 

Así, La Horca nos llega precedida de la campaña publicitaria viral que a todos hizo jugar “Charlie, Charlie” , como trampa dirigida al definido target de la cinta, con un montaje de 80 minutejos, con una escueta historia de fondo, por decir algo, con muy poca originalidad y mucho cliché. Y en un claro ejemplo de lo cinico del Hollywood de hoy y siempre: New Line compra este producto restaurado de bajo presupuesto con tufo pretencioso de cinta independiente, y la vende en verano, distribuida por Warner Bros. consciente del relax laxante de la cartelera en estos meses, y oh!cáguense, la película ha recaudado la nada desdeñable cifra de los 18 millones de euros hasta ahora en los EE.UU. y Canadá, a pesar de que la crítica especializada y la general la colocan entre las peores pelis de lo que llevamos de milenio y encuestas de audiencia de CinemaScore le cascan una calificación de C, la peor puntuación posible. 

Vamos, que no convence ni a público ni a crítica pero vende lo suficiente como para tapar agujeros de estudio... Una vergüenza. 

Pero es que esa vergüenza es reveladora de lo que está sucediendo en la industria del Cine, donde cada vez es más difícil diferenciar las masivas producciones de Hollywood, con los datos de Hong Kong o el mismo Bollywood. 

Masificación. Repetición. Abuso.Y falta de vergüenza, paradójicamente.

Pero volvamos a la “historia”: Tras la breve escena introductoria tomada del video casero de los padres de Charlie en el 93 y cuando éste muere estrangulado accidentalmente, se nos avisa en pantalla de que todo, absolutamente todo lo que se verá a continuación es verdadero y evidencia policial de un caso real. 

Y lo que se ve es cómo, veinte años después, un grupete de alumnos de la misma escuela decide volver a poner en escena la obra maldita instigados por la nerd, pese que alrededor de la obra se han tejido mitos fantasmales, y como os había contado, Ryan el HATER será el encargado de grabar TODO lo que suceda, vamos, un 90% de mierda para adolescentes, sin gracia ni tensión y un par de sustos que cantan ópera. 

El caso es que el tal Ryan es tan absolutamente insoportable que no es que no empatices con el,no, es que deseas que le arranquen dientes y uñas una a una ante la cámara y todo se vuelva gore y torture del bueno... Pero no, desgraciadamente la cosa sigue, con gracietas llenas de un humor muy a los albóndigas en remojo IV que sólo da ganas de que el fantasma del muchacho muerto sea de los chungos y vengativos y haga su parte en aquello de la mejora de la especie... 

Y es que el cumplimiento de esa premisa de que hay que grabarlo todo, afecta a la propia narrativa, resta interés y desubica constantemente, esquivando la lógica, la tensión y el buen gusto en todo momento. 

Asi, la única escusa posible para tal patraña, que es su idea de origen natural, ojo, no pluralizo, se diluye a los pocos minutos y conforme la peli avanza, por supuesto en la oscuridad, porque como buenos Guiris Shore, los cuatro intrépidos se cuelan de noche en el instituto, quedando atrapados y despertando al espíritu del tal Charlie, se vuelve insoportable,aburrida, burda y paletuza hasta la saciedad, por mucho que los responsables de fotografía (ejem, Edd Lukas, que comparte con George sólo apellido) intenten generar tensión con apenas un poco de luz de fondo y pegando la cámara a los rostros de los personajes histéricos,(se echa de menos un moco colgando) sólo logran reflejar una película fallida, carente de atmósferas y que en sus apenas 80 minutos se torna interminable y cansina. 

Eso en cuanto al apartado fotografía, porque el sonoro es más de lo mismo, abusando de levantar el volumen para hacer que saltes en la butaca regando con cocacola al de atrás y que te peque una paliza que al menos parezca algo real, porque eso sí, ni un susto decente, y con un final absurdo, mas que ridiculo donde una de los aterrados estudiantes resulta ser...(((SPOILER)))...Tachán: hija del fantasma... Vamos, muy del Almodóvar de los 80, pero en aburrido. Ah, para rematar el spoiler, todos los demás la palman... 

Entre el repertorio de tópicos yankis tenemos a la estrella de fútbol del instituto, el “wenorro” (pseeee) de Reese (Reese Mishler), que se encargará de hacer el papel que interpretaba el muerto en la obra por caprichito de su novia, la típica americanita medio lerda que lee a Kant y el Superpop por turnos, Pfeifer (Pfeifer Brown), en una relación a lo Glee, atleta-nerd. También tenemos como ya hemos visto al repelente y odioso hasta el final Ryan, encargado de grabarlo todo y con el don de la ubicuidad. 

El caso es que Reese, como hemos visto, se muere de vergüenza porque sabe que es muy mal actor (en la vida real también), y se deja convencer por Ryan para colarse en el insti y destrozar el escenario antes de la noche del estreno. Así, acompañados por una animadora (no podía faltar) que va de muy tetona y se queda en medio pluff, se cuelan de noche en el tenebroso instituto. 

El primero de los problemillas surge cuando se encuentran con Pfeifer, allí, toda cabreada. Pero, desgraciadamente para ellos y para nosotros, ese va a ser el menor de los problemas de la cuquipandi, porque, en mitad de la noche, encerrados, con los teléfonos sin cobertura (¿algún cliché más?...Sí, todos, se lo aseguro), parece que la presencia del fallecido Charlie va a manifestarse de un momento a otro, desde que misteriosamente aparece la soga de utillería con la que murió...Chanchán... Toma tensión! 

A partir de aquí todo son como dije, ruidos fuertes, subidas de volumen, pasillos estrechos y oscuros, puertas de armario que se abren solas, vamos, la anti atmósfera que cualquier amante del género podía esperar/desear. 

Eso importaría mucho menos si contase con un guión decente, pero los cuatro personajes principales son tan absolutamente planos que incluso se ven escuálidos en las poco exigentes normas del género, de por ejemplo Uwe Boll... 

El primer acto se hace eterno, aburridíiiiiisimo, dolorosamente prolongado con un tufillo indie que da asquete, para acabar con un toque culminante que lejos de resolver la movida, plantea más preguntas que respuestas, en un torpe clímax que se desarrolla en un solo plano detrás de la acción hasta que para cagar lo único medianamente interesante (por decir algo) se introduce una segunda cámara en steady. Grrrrr!!!! 

Nos encontramos pues ante la enésima película de terror basada en el recurso narrativo de contar la trama (cofcof) a partir del material registrado por los propios actores con sus propias cámaras, pero reproduciendo todos los clichés bastardos del peor cine de de terror, sin absolutamente nada nuevo, ni desde lo narrativo ni desde lo estético, que llame la atención ni que trate de representar una especie de reescritura interesante de lo mil veces visto, y por supuesto, mejor, al estar La horca llena de lugares comunes, tetámenes escotados innecesarios, volúmenes que suben y bajan, sustos baratos, personajes llenos de clichés y mal trazados, así como de un elenco olvidable y sobreactuado, por lo que sin duda es una potencial candidata a entrar en lo peor del año, sin ser lo peor, ojo. 

Como curiosidad, el uso de los nombres reales de los actores puede estar destinado a añadir realidad a la sensación, cosa que salvo a sus familiares y 200 amigos del FB, pasará inadvertido. 

Otra de las curiosidades del film es el que podría ser el único susto medio efectivo de la película, que ya han explotado todos los tráilers y materiales de promoción de la peli, y que es una descarada y para nada homenajeadora imitación de una de las famosas escenas de una peli que me encanta, “El hombre que mató a Liberty Valance”, que ya plagió, pero como maestro y Dios del cine John Carpenter en Halloween y mi debilidad, dePalma en “Vestida para matar”, pero bueno... 

La horca le debe mucho a esas películas de terror ochenteras, y cuenta hasta con un malvado que se presenta como un verdugo enmascarado. 

Realmente el mayor acierto de la peli es tratar de ofrecernos una mezcla de terror paranormal y slasher puro y duro, que, si no es lo que se dice exactamente original, no es de lo que más hemos visto, y tan fabulosamente resolvió “Una cabaña en el bosque”, pero eso es como comparar “El padrino” con “Aquí llega Condemor”. 

Y es que hay defectos IMPERDONABLES a estas alturas: todo se graba desde el punto de vista de la cámara del odioso, pero amigos hay otra cámara, etérea, definida, que no tenemos ni idea de quién maneja, pero a los directores les viene de perlas para contarnos todo aquello que no capta la cámara de Ryan. Si acudimos al found footage como medio de expresión no podemos caer en el error de meter música (en este caso además, una mierda firmada por Zach Lemmon), ni a los sonidos pregrabados que cantan falsísimo, como no se puede reforzar la iluminación para hacer más nítido lo que cubre la oscuridad. 

Y si lo hacemos, luego no podemos quejarnos de que nos den como nota PUTAMIERDA. 

Es una pena que no hayan sabido explotar el material escalofriante con el que contaban en principio, ese primer acto en el que unos padres captan la imagen de la muerte de su hijo en la obra de teatro y hayan diluído ese escalofrío en el más cutre de los found footages, a través de pasillos oscuros, gritos y lamentos y malas, muy malas interpretaciones. 

Aún así, no desistan, amigos. Hay una gran caterva de ingeniosos directores llenos de ideas fantásticas que plasmar usando el found footage, el mockumentary, el falso documental. No lo duden.

Vienen cosas aterradoramente malas, es verdad, pero también, cosas espectacularmente buenas.


4 comentarios:

Marcos ESTÉBANEZ VALLINA dijo...

PUES TAL COMO LA PONES, CREO QUE ME VOY A LA PLAYA...FELICIDADES! GRAN CRÍTICA: LO QUE APRENDO Y ME RIO CONTIGO!!

damien thorn dijo...

Muchas gracias,Marcos,la verdad es q no le daria yo oportunidad comparado con tarde de playuki...
Un saludete,salao

Donnie Darko dijo...

Lamentable la cartelera en lo que a terror se refiere este verano. Si estrenaron "Eliminado" (Que por cierto por desgracia ya he visto y que me parece una de las mayores basuras que se han estrenado pero que hace que una película tan floja, mala y lamentable como "Open Windows" parezca una obra maestra) ahora nos llega esta "La Horca" que no deja el listón mucho mas alto. Verano suele ser una época conocida por que se estrenan cintas para rellenar cartelera pero lo de este año en lo que a cine de terror se refiere esta siendo de juzgado de guardia.. Realmente lamentable..

damien thorn dijo...

Donnie,este verano nos ha traido al menos alguna q otra sorpresa...pero esto,y eliminado,dos zurrapas,si....
Open windows fue un descenso en la calidad de un casigenio,pero claro,comparada con unfriended es de oscarrrrrr.
Saludos,majete

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