domingo, 19 de julio de 2015

Crítica: Pizza

Lo que se va acordar uno de esta película, o incluso las risas que va a provocar, cada vez que se llame a la pizzería/kebab de la esquina y nos llegue a casa un repartidor de rasgos claramente hindús… Dejando las anécdotas aparte, me vais a permitir hacerle una pequeña introducción a la película que nos sitúe en la actualidad del género en la India, cinematografía que me enorgullezco de seguir desde hace casi dos décadas.
Hace cuatro o cinco añitos, en uno de estos reportajes viajeros con los que suelen entretenernos las cadenas patrias de televisión, nos aseguraban que en las películas de Bollywood no se podían besar. Ya en aquella época era mentira. Es cierto que hace muchos años aquel gesto era poco menos que tabú y la industria del cine no quería molestar a la conservadora mentalidad y cultura hindú, pero ya hace bastante tiempo que vemos apasionados besos en cualquier producción sin importar su talante o status de sus estrellas. Es más, en aquella misma época que se emitió aquel programa la comedia hindú pasaba por una fase que podría considerarse paralela a aquel “destape” de los sesenta españoles. Los argumentos bebían de aquel enredo salpicado de malentendidos sexuales, y las mujeres si bien es cierto que no llegaban a descubrir sus tesoritos, sí que enseñaban lo máximo que la dictada decencia les permitía. 

Actualmente encontrarse situaciones claramente sexuales entrando en el terreno del erotismo ya no es raro e incluso actrices porno consagradas como Sunny Leone se han convertido en estrellas sin que nadie levante la voz en contra de su pasado. 

Con el género del terror hemos vivido una trayectoria parecida. Es cierto que producciones siempre han habido, pero siendo sinceros ni en la misma cuantía que ahora ni, mucho menos, con las mismas sensaciones. Las que teníamos o eran muy ingenuas, más thrillers engañosos, o tan bizarras que eran dignas de ver solo por las propuestas surrealistas y calidad ínfima. 

Desde hace un lustro, los temas y puestas en escena se han actualizado y modernizado, y ya no es extraño encontrarse con zombies o espíritus vengativos. Se podría decir que, al igual que en otros géneros, se han occidentalizado, pero en el género del terror las referencias han pasado de la cutrez de algunas categorías III hongkonesas a la tibieza espiritual del terror tailandés de las que incluso han llegado hacer remakes. 

Sin embargo, y enlazando ya de una maldita vez con la película que nos ocupa, esta “Pizza” si bien no es original ya que se trata de otro remake, su origen no es muy lejano ya que se remonta a un film tamil rodado dos años antes. Y vamos, conociendo que esta, la de producir diferentes versiones dependiendo de los diferentes idiomas que se hablan en el país, es una práctica habitual, no hay que darle más importancia de la que tiene. De hecho, no solo de sobras conocemos que en la mayoría de los casos suelen ser copias casi exactas sino que muchos de los técnicos y artistas que intervinieron en aquella repiten aquí. 

Dicho esto, lo segundo que tengo que decir es que –y parece mentira que a estas alturas tenga que mencionarlo…- por mucho que su origen parezca exótico, “Pizza” cumple con todos los estándares de calidad de una película occidental. La fotografía es cuidada, el montaje correcto y los actores tan dignos como los de cualquier otro lugar. Está claro que hay rasgos culturales que nos pueden llamar la atención o resultar curiosos a los que no estén acostumbrados, pero incluso las casas que salen en la película, no tienen nada que envidiar a las de estos lares… Quizás los teléfonos móviles, pero… ¿qué es esto comparado con esos prejuicios que intento que desechéis? Un detalle más: la película fue rodada para que fuese exhibida en sistema 3D con lo que más o menos os podéis hacer una idea del nivel técnico en el que se encuentra la industria del país. En todo caso, los efectos especiales es cierto que no son los de la “KNB Effects Group Inc.” pero quitando un par más cantarines, son correctos.

Aclarados estos términos, vayamos con las interioridades.

A pesar de que el film está encuadrado en el género del terror tiene otras connotaciones que a la postre son las que hacen… ¿grande? a la producción. 

Por un lado, y por orden de ‘aparición’, el humor. “Pizza” no es una comedia, ni siquiera una comedia de terror, pero sí que tiene puntazos que la hacen sumamente divertida. Esto podría ser algo malo, y no solo por romper el tono de film de terror, sino porque aquellos que conozcan el humor hindú sabrán que es un humor blanco, casi infantil, con mucha querencia al gag físico, casi toon, y hasta de mal gusto cuando hace chanza de los menos favorecidos. Sin embargo en “Pizza”, quizás por salirse de ese mismo encuadre de comedia, el humor es más sutil e ingenioso. Ver por ejemplo esa escena cuando el jefe y los compañeros del protagonista entran en la casa maldita con un… ¡crucifijo! (Ni que decir que son hindús…) ¡Incluso al principio hay algún efecto sonoro cómico!

Junto al humor, o mejor dicho, contraponiéndose, tendremos un poco de melodrama. Viendo su origen diríamos que es normal ya que en la India el melodrama es el pan de cada día, pero nadie se puede echar las manos a la cabeza viendo como en los últimos tiempos los nuevos gurús –nunca mejor dicho- del género del terror como por ejemplo James Wan, recurren a ello tanto para que los espectadores se identifiquen mejor con los personajes como para que, a pesar de las connotaciones fantásticas, estos tengan los pies en el suelo. 

Y para terminar antes de entrar con lo que nos interesa, es decir, el horror, también nos encontraremos con un trasfondo de intriga más terrenal con mafias por en medio que o bien pueden descolocar a más de uno leyendo esto, o al revés, no darle importancia y… Me callo. 

Ahora sí, metámonos en harina.

“Pizza”, con todo lo dicho en los párrafos anteriores no se adentra en el género hasta llegar a los 20 primeros minutos, y una vez llegados a este punto va poco a poco cogiendo carrerilla. Primero nos mete el tema como el de una posesión –posesión hindú para más señas, algo novedoso para el presuntuoso occidental- y luego como el que no quiere la cosa da un tirabuzón mortal encerrando al protagonista en una casa y acumulando el mayor número de sustos, tópicos y situaciones manidas. Pero señores… ¡menuda media hora! 

Al principio, como he dicho es un “más de lo mismo”: sombras que se mueven delante de la cámara, niñas inquietantes, sustos acompañados de sonidos ‘a toda paleta’, puertas que se cierran, huellas de sangre, canciones que surgen de la nada… recapitulando, lo de siempre. Sin embargo, cuando uno menos se lo espera está encadenando susto tras susto y divirtiéndose de ver cómo de mal lo está pasando el protagonista. Aquí la gracia no es sentir miedo –a decir verdad, ¿hace cuánto que no pasamos miedo con una película de terror?- sino disfrutar del mal ajeno. Morbo. 

Me extendería sobre su resolución, pero descubriría la sorpresa…

Cambiando de tercio, cuando reseño una película de este origen suelo comentar algo sobre su Banda Sonora y en su caso, coreografías, encuadrándolas en lo que yo llamo de manera cariñosa como la “Sección de coros y danzas”. Pues bien, estoy seguro que alguno creerá que ‘como todas las películas de Bollywood tienen bailes’, “Pizza” no va a ser menos. Pues que sepan esos ‘enteraillos’ que no todas las películas tienen bailes. ¿Cuántas veces he oído eso de que en medio de un tiroteo se ponen a bailar? Mentira… o al menos desde hace más de dos décadas. 

Si la película no se da al baile, es decir, es de autor, como aquí de miedo o simplemente a su director no le encajaba, no hay baile y no pasa nada. Así en “Pizza” no hay ni una coreografía, aunque temas musicales, algunos. Pero no os preocupéis, que estos están representados como videoclips acompasando el estado de ánimo de los protagonistas, como temas que surgen de la televisión sin más función que un acompañamiento sonoro de fondo o como instrumento clásico en el género en forma de, como ya he comentado, esas cancines de carácter cincuentero o sesentero que surgen de la nada para incomodar al héroe. 

Para acabar, una batería de detalles. Como está claro que no podían contratar a estrellas consagradas como Hrithik Roshan y Anushka Sharma, ficharon a sus “clones” más baratos Akshay Oberoi y Parvathy Omanakuttan. ¡Hay que ver lo que se les parecen! Y por cierto, Omanakuttan hace honor a su título como finalista en el certamen de “Miss Mundo” del 2008. Guapísima. 

Segundo detalle. Aunque la película no llega a las dos horas de duración, nos encontraremos el típico “Interval” –en otros casos son “Intermission”- tan común en las producciones de este origen. Para el que no sepa lo que es, les diré que es una pausa en medio de la película. Eso sí, aquí está ubicada tan… tan… que es para matar figurativamente a alguien. Otro buen detalle. 

Y por último, esos pósters de películas de terror… en ESPAÑOL. Por un lado el de “Círculo de terror/El circo del crimen” de O'Connolly, y por otro el de “El gato negro” de Fulci. Muy curioso. Solo faltaba el de “Suspiria” viendo los filtros de colores fuertes que se gasta el director de fotografía… 

Resumiendo, a pesar de la renovación que está sufriendo el cine de género en la India, “Pizza” es una producción que ha logrado alcanzar ya esas cotas de calidad y satisfacción deseadas. Equilibrada, divertida y con ese encanto que solo tiene la India y que permite ser algo indulgente con sus defectos.

P.D.: Por si faltase algo, hay hasta un beso…


6 comentarios:

Agustin VAZQUEZ ALONSO dijo...

Esta crítica me llamo bastante la atención Chanpoo. Bueno estoy buscando online la película a poder verla me no la encuentro bueno sigue buscando.
Un saludo...

Chanpoo dijo...

Gracias Agustín, A mí me gustó, como se puede ver por la reseña, mucho. Decirte que los subtítulos en español existen. Otra cosa es que se pueda ver online. Lo desconozco.

Agustin VAZQUEZ ALONSO dijo...

De nada chanpoo.
Sigo buscando un saludo

adrian bentos dijo...

Gracias Chanpoo, he visto en mi vida solo 3 películas indus (indues?): la occidental "Mi nombre es Khan" y Tres Idiotas y P.K., no me puedo quejar - de donde sacan esos increibles colores?-, y si, lo del baile es un tema inevitable asi que gracias por avisar;veremos que pasa.Hablando de cine de ese lado del globo y espero no estar infringiendo alguna regla del Nido¿Existe algun lugar en donde pueda ver una reseña tuya de The Admiral: Roaring Currents (Kim Han Min, 2014)?.Yi Sun Sin es un personaje historico que encuentro muy interesante y adivino que a vos te debe pasar lo mismo. Saludos.
Adrian Bentos

Chanpoo dijo...

Muchas gracias por tu interés Adrian. Lo de los colores es curioso ya que muchas producciones tienen hasta coloristas digitales.
Esta te gustará, es muy diferente pero a la vez muy bollywudiense.
Sobre lo de "The Admiral"... me has tocado el punto G. Es uno de mis personajes históricos favoritos, y cuando fui por primera vez a Corea ya me encargué de ir a la zona donde estuvo viviendo (y luchando) para empaparme de su espíritu. Te dejo el enlace de la reseña de mi Web donde verás fotos de aquellos lugares con la que ilustro la misma.
http://www.chanpoo.com/resenas2/korea/a/THEADMIRAL.htm

Allí, en www.chanpoo.com, tienes más de 1300 reseñas de cine asiático de todo ámbito. Ya puesto, me hago auto-bombo. ^___^

adrian bentos dijo...

Anotado, ya estoy pasando por tu casa. Saludos.

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