domingo, 9 de agosto de 2015

Crítica: Stung

Si “Escape from tomorrow” fue publicitada con eso de: “La película que Disney no quiere que veas”, la cinta de Benni Diez podría venderse de forma muy parecida simplemente cambiado a Disney por la también todopoderosa Monsanto, algo que le iría perfecto a la temática y al tono de la película.

Hay algo que hay que dejar claro desde el principio: “Stung” es carne para una sesión nocturna en el festival de cine fantástico de Sitges. Es una lastima que esta cinta no se rodara un año antes para poder disfrutarla en una maratón con el “Zombeavers” de Jordan Rubin y muy especialmente con el “Blood Glacier” de Marvin Kren cinta con la que la película de Diez comparte bastantes ideas. Una triple sesión de estas tres películas hubiera sido un gran espectáculo festivo donde los haya, digno de ver en un cine lleno de gente con ganas de disfrutar sin plantearse absolutamente nada acerca de las historias que los directores nos están contando. 

Dejemos por una vez de lado todo tipo de consideraciones acerca de la calidad de las cintas, acerca de si los personajes están bien desarrollados o si la película tiene cierta lógica, las cintas de Rubin, Kren y la de Diez solo quieren hacernos pasar un buen rato y eso en líneas generales lo consiguen. Pero aún así hemos de ser sinceros: “Stung” es una cinta irregular, entretenida por momentos pero con suficientes tiempos muertos como para que su visionado no se sea todo lo fresco como sería deseable en una película como esta, llegando a que alguna parte de la historia resulte un tanto tediosa pero cuyo componente sentimental nos gana y hace que probablemente muchos acabemos cogiéndole cariño a esta cinta y eso nos nuble un tanto el juicio. Y es que ver al mítico Bishop intentar plantar cara no ya a terribles aliens en el planetoide LV-426 si no a gigantescas avispas mutantes que como los monstruos mostrados por Cameron en su cinta tienen una compleja estructura en forma de nido o panal es todo un placer aunque obviamente tanto en temas de presupuesto como en lo que a pretensiones se refiere “Stung” esta muy alejada de “Aliens”. 

Diez nos regala un momento, un pequeño detalle en el que el que Caruthers personaje interpretado por Henricksen toma la iniciativa para adentrarse primero en un hueco en la pared lo que es todo un homenaje a la cinta de Cameron y que por supuesto acaba por ganarnos. Y es que se nota que para Diez, “Aliens” fue una de las grandes referencias a la hora de rodar su película. El director nacido en Aschaffenburg reconoce además que para su cinta no solo se fijó en la película de Cameron si no también en clásicos americanos de terror de los años 70 y 80 como “Tiburón” y “Temblores”.

Puede que el mayor error de “Stung” sea, además de esos momentos vacíos donde parece que la acción se estanca y la película no avanza como nos gustaría, el arranque de la misma momento que es utilizado, como no podía ser de otra manera, por Diez para dar a conocer a sus dos protagonistas (Y ya de paso mostrar ciertas pinceladas de una historia de amor que no nos interesa absolutamente nada, algo que parece casi mas forzado para dar algo de peso a la relación existente entre estos que por que realmente tenga importancia dentro de la historia. Parece que este tipo de cintas han de explotar ciertos clichés a la hora de desarrollar la acción y “Stung” no podía ser menos. Esta subtrama amorosa también estaba presente en la cinta de Kren “Blood Glacier” representada en los personajes de Janek interpretado por Gerhard Liebmann y Tanja a la que da vida Edita Malovcic) y donde el intento por parte del director y del guionista (Adam Aresty) de hacer que el protagonista masculino, esa especie de sosías de Simon Pegg, resulte gracioso (o al menos simpático) acaba por exasperar lo que juega en contra de la cinta y hace que el espectador se llegue a plantear si esta es una película que merece la pena ver. Echo en falta esas escenas iniciales como las de “Lesbian Vampire Killers” de Phill Claydon (Lo siento, se que no es una gran película pero me declaro fan) cinta con la que la película de Diez comparte la idea de presentar a dos protagonistas que se verán en medio de una situación fantástica que les desbordará y donde estos tendrán que hacer todo lo posible para salvar sus vidas. 

Es en la cinta de Claydon donde tras un breve inicio donde se nos narra la leyenda de la vampira Carmilla el director nos deja dos grandes escenas en las que nos presenta a sus dos protagonistas algo muy alejado de ese viaje en furgoneta que nos muestra Diez en su película y que sirve para darnos a conocer a los suyos. Si en el caso de la cinta de Diez, Paul y Julia irán a una gran mansión (Que por cierto parece sacada del inicio de “Goal of the dead”) para trabajar llevando el catering de la fiesta mas animada del mundo mundial, en la de Clayton son Jimmy y Fletch los que viajaran a un pueblo alejado de la mano de Dios para pasar unas agradables vacaciones. En ambos casos extraños fenómenos que escapan a toda lógica harán que los planes iniciales den un giro radical y lo que en principio iba a ser un tranquilo trabajo o unas placidas vacaciones se tornen en una autentica pesadilla. Claydon y Diez aunque poseyendo un punto común en su historia y sabiendo ambos dar un toque más o menos simpático a sus cintas se alejan completamente en lo que al desarrollo de las mismas se refiere. 

Mientras el primero se va hacía una cinta con toques sobrenaturales donde abunda el humor inglés apoyándose en una gran banda sonora (Increíbles los temas de VV Brown e Ida Maria), el segundo se centra en una típica historia que muestra la lucha por la supervivencia de un grupo de personas ante ciertos animales que han sufrido algún tipo de rara mutación (Idea esta recurrente en el cine y que podemos observar en innumerables cintas, algunas de ellas relativamente recientes como es el caso por ejemplo “Arac Attack” o “Bats” lamentable cinta protagonizada por Lou Diamond Phillips que sorprendentemente encontró un hueco en la cartelera cinematográfica española.) Pero si “Stung” hace que nos venga una película a la cabeza esa no es otra que el “Blood Glacier” de Marvin Kren, no solo por esos gigantescos monstruos que muestran ambas cintas si no también por que la causa de la, llamémosla “infección”, se produce entre otros motivos por culpa de un picotazo lo que deriva en que el cuerpo de la víctima sea un mero huésped (Hecho este que de alguna manera también hace que nos acordemos de “Zombeavers”) y muy especialmente por volver a explotar la idea de situar la acción en un lugar alejado de zonas habitadas, bien sea una mansión en medio del campo en el caso de la cinta de Diez o un observatorio científico en medio de las montañas en el caso de la película de Kren (Tampoco debemos dejar de pasar por alto que Rubin sitúa su historia de castores zombies en una idílica casa en las orillas de un no menos idílico lago. 

Si antes hemos hablado de que en este tipo de cine parece ser obligatorio desarrollar o tratar de alguna manera una historia de amor, no debemos olvidarnos que la acción ha de suceder en un lugar aislado, que los protagonistas deberán encerrarse en una casa para evitar el acoso de las terribles criaturas y donde por supuesto el director ha de dejarnos esa típica escena de los protagonistas mirando asustados por la ventana mirando el panorama valorando si hay posibilidades de sobrevivir) Si “Stung” tomaba a “Aliens” como inspiración, la cinta de Kren parece que hizo lo propio con “La Cosa” de John Carpenter tanto por esa situación de aislamiento de sus protagonistas que resultan también ser científicos como por el hecho de usar un perro como elemento portador de la “infección” aunque es en la cinta del director americano donde esta idea es explotada de manera notable mientras que en la de Kren esta queda diluida en la historia. Pero hay algo que resulta sorprendente en las cintas entre las cintas de Kren y Diez y no es el hecho de mostrarnos a esas gigantescas criaturas mutantes, ni que ambas cintas utilicen los picotazos de los bichos como una forma de transmitir las extrañas mutaciones o la idea de situar la acción en un lugar aislado, y eso no es otra cosa que la curiosa idea de que ambas películas utilicen a un político como personaje importante dentro la trama.

Si en “Stung” nos encontrábamos con el ya citado Caruthers alcalde de una ciudad cercana a la mansión donde suceden los hechos, en “Blood Glacier” está la ministra Bodicek pero ni la cinta de Diez ni la de Kren poseen una carga crítica que pueda justificar en modo alguno que ambos personajes tengan un trabajo tan denostado últimamente por la opinión pública, y es que tanto “Stung” como “Blood Glacier” son dos películas que están hechas por y para entretener, para dejarnos llevar y disfrutar. Personalmente creo que este “Stung” con todos sus fallos resulta una cinta mas redonda que “Blood Glacier” y es que Diez sabe cerrar su película de manera magistral dejando la mejor y mas desquiciada escena para el final lo que curiosamente acaba por dejarnos un cierto regusto amargo ya que como espectadores no dejamos de plantarnos que hubiera sido de esta película si el director y el guionista hubieran explotado este humor tan excesivo y cafre durante el resto de la película y si hubieran sido capaces de hacer que su cinta no tuviera tantos momentos vacíos. 

“Stung” podría haber sido una gran cinta festiva y salvaje pero que resulta una cinta excesivamente irregular y un tanto domesticada como si a alguien le hubiera dado miedo ir un poco más allá lo que acaba por resultar un tanto decepcionante siendo este un producto casi destinado a los fans de este tipo de cine, aún así la película de Diez merece al menos un visionado. 

Lo mejor: La escena final de la película.

Lo peor: Todos esos momentos en los que la cinta parece no avanzar…


1 comentarios:

El Rector dijo...

Poco más que añadir, pues coincido plenamente con todo lo expuesto. Quizás para mi esté algo más cercana al suspenso que al aprobado, pero entiendo que a este tipo de productos, tampoco se les puede exigir nada más que no sea el simple hecho de "dejarse ver". Y es que tampoco estamos ante una película que sea excesivamente divertida (algo de lo que suelen pecar este tipo de comedias de terror que se hacen en la actualidad) siguiendo los pasos de otros títulos de su calaña como las citadas "Lesbian vampire Killers", "Zombeavers" o cosas como "Dog House" y "Grabbers" por citar algunos (quizás "Ovejas Asesinas" rayó algo por encima de la media), que aspiran en el mejor de los supuestos, a entretener lo justo con un producto que no pasa de simpático.

Supongo que en esa tesitura, "Stung" cumple con los mínimos. Añádele unos cuantos fx vistosos y algo de gore y listos.

Es una lástima no obstante, que este tipo de historias de tan marcado carácter de serie B, se enfoquen habitualmente desde la óptica de la comedia chorra en lugar de intentar ofrecer propuestas algo más serias como solía hacerse en los ochenta.

Sobre Henriksen, a mi personalmente, me duele un poco a la vista verlo metido en este tipo de guisas coñeras con todo lo que ha sido este señor.

Saludos.

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