jueves, 29 de octubre de 2015

Crítica: Angélica

Mitchell Lichtenstein, continua indagando en los aun muchos misterios por descubrir sobre la sexualidad femenina. Lo hizo en 2007 con “Teeth” (película que también presentó en el festival de Sitges), donde exploraba las consecuencias físicas y sociales de una adolescente a la cual le aparecían dientes en la vagina. Y repite de nuevo, ocho años después, con “Angélica”, supuesto cuento de terror gótico ambientado en la época victoriana para explorar ahora, las consecuencias psicológicas derivadas de la abstinencia sexual y el impacto que éstas tienen en el seno de una familia adinerada.

“Angélica”, ambientada como digo en el Londres victoriano, se viste de época para tratar, desde la óptica del cine de terror (o del thriller fantástico para ser más exactos), un tema tan universal y atemporal como son las relaciones sexuales de pareja y como éstas, pueden afectar a dicha relación a niveles más profundos. Sobre una puesta en escena eminentemente Hammeriana, Lichtenstein vuelve a hacer gala de su fascinación por la mujer y por intentar entender todos los complejos mecanismos de relojería que dan forma a tan maravillosa criatura y para ello lleva al extremo aquello popularmente tan utilizado del “Sábado, Sabadete... cena y polvete”... solo que sin polvete en las carnes de una mujer no realizada y un hombre víctima de su propio deseo.

El director dibuja una caprichosa situación donde una pareja de fogosos recién casados, se quedan embarazados a las primeras de cambio. Ella, consigue dar a luz a una preciosa niña pero casi muere en el intento. A partir de ahí, los médicos la advierten de que un segundo embarazo, podría ser fatal para la mujer, pero hay más, incluso las relaciones sexuales podrían poner en riesgo su vida. A partir de ésta, construye un relato muy humano donde asistimos a la progresiva degeneración del matrimonio debido a la abstinencia sexual que poco a poco, va adentrándose en los terrenos de lo sobrenatural cuando pasados unos años, una misteriosa presencia de formas masculinas comienza a manifestarse ante ella y su hija, poniendo en peligro la vida de ambas.

Inevitable acordarse de “El Ente” (“The Entity”, Sidney J.Furie, 1982) a la hora de buscar paralelismos (aunque remotos a la postre) entre “Angélica” y referentes populares del género, más cuando esta se nos había vendido como un thriller sobrenatural con altas dosis de erotismo. Y en cierta parte, es cierto. El problema es que al igual que ocurría en “Teeth”, todo está tratado de una forma tan conservadora, superficial y liviana, como intentando pasar de puntillas sobre las situaciones más incómodas o controvertidas, que al final termina por desvirtuarse toda la obra como concepto, perdiéndose en el proceso gran parte del potencial encanto de la película.

El director plantea interesantes situaciones, algunas de ellas realmente escabrosas que tienen que ver con la enfermiza obsesión de una madre con su hija, pero se queda ahí. No se atreve en ningún momento a ir un paso más allá y a salirse de esa zona estéril, de ese bunker políticamente correcto desde el cual nos relató ya el episodio de la vagina dentada. En aquella ocasión, quizás más justificable al tratarse el tema desde la óptica de la comedia teenager, más que desde la del terror, pero aquí, en una película que pretende ser seria y sobretodo “adulta” presumiendo de ello, no tiene justificación alguna.

Es una lástima el como se desaprovechan todas y cada una de las posibilidades que el jugoso guión ofrece, renunciando a indagar con puño firme y sin tapujos, en algunas de las relaciones que se ponen sobre la mesa o en como éstas, afectan a los personajes. Lo cual elimina de la ecuación el elemento morboso del filme y reduce todo su encanto a dejarse seducir por la ambigüedad del relato e intentar descubrir si todo lo que está aconteciendo es real, o tan solo está en la cabeza de la protagonista. Un juego de las adivinanzas, por otro lado, bastante previsible que ni de lejos consigue cargar sobre sus espaldas con todo el peso del metraje, el cual termina por hacerse insufrible y lo que es peor, extremadamente frustrante en algunos pasajes de la historia.

Tampoco estamos ante una película de terror que funcione como tal. En ningún momento se hace amago alguno de intentar aterrorizar al espectador o de recrear ningún tipo de atmósfera incómoda por mucho que el escenario y nuestra propia psique lo pidan a gritos. Por lo que lo el horror gótico habría que ponerlo en seria cuarentena. Alguna situación puede flirtear con sensaciones herederas de aquella estupenda “La Guarida” (“The Haunting”, Jan de Bont, 1999) por desprenderse cierta épica de cuento oscuro, pero al final no pasan de pequeños focos que se apagan tan rápido como las supuestas partes eróticas.

Jena Malone ("Sucker Punch") no lo hace mal en el papel principal y su rostro angelical le viene ni que pintado para la ocasión, pero se queda también muy lejos a la hora de transmitir las sensaciones extremas que el personaje debiera en su lucha interior por aceptarse a ella misma y al final, termina por perderse en esa tierra de nadie y en ese quiero pero no puedo o puedo pero no quiero que es “Angélica”. Buena ambientación, correctas interpretaciones, algún ligero amago de despelotarse y poquito más para la segunda gran decepción que firma el amigo Lichtenstein.

Lo mejor: La puesta en escena, algún momento de cama divertido y su desenlace, de lo poquito cercano al terror gótico que ofrece el filme.

Lo peor: Una historia demasiado perversa para contarla de forma tan inocente.


2 comentarios:

Missterror dijo...

Rector- Victoriana crítica para un bodrio de los grandes. "Angelica", sin duda fue una de las grandes decepciones el pasado festival de Sitges. Película a la que no supe sacar ningún aliciente, más allá de una pretendida atmósfera gótica asfixiantes, que nunca terminaba de cuajar. Demasiados tapujos a la hora de contar lo que realmente importaba de la historia y demostrar que "Angelica" debaría haber sido un cuento retorcido de todo eso que hablas en la crítica: madre obsesionada con su hija que culpabiliza al sexo de sus angustias, marido obsesionado con su mujer a la que no puede tocar, relación lésbica entre amigas confidentes, locura, histeria...tantos elementos jugosos perdidos entre los ropajes voluminosos y las velas en los candelabros, que fue una auténtica pena. Y a todo ello le sumamos un ritmo tedioso, que en mi caso, fue poco más que una tortura aguantar despierta...
Una película de terror gótico sin terror y de guión truculento sin guión, un fiasco en toda regla.

Suerte la mía que aún no he visto "Teeth", porque leyendo lo que escribes, se ha quedado en mucho ruido y pocas nueces, así que...

Saludos

El Rector dijo...

Missterror, para mi no fue una de las grandes decepciones, fue la DECEPCIÓN, así en mayúsculas, pues a priori era una de la películas que más tilín mi hicieron desde el principio. El problema, en mi habitual patología de no fijarme en los detalles, es que no me percaté que el director era el sr.Lichtenstein. De haberlo hecho, y después de la descafeinada experiencia teenager con "Teeth" (la cual no te recomiendo porque no te va a gustar lo más mínimo), habría ido con otras expectativas muy distintas.

Una pena. Porque la historia era tan truculenta y tenía tantas posibilidades... vamos, que Del Toro se atreve mucho más en "La Cumbre Escarlata" con una película para circuito comercial, que aquí el amigo con una película "pequeñita" para supuestos terror maníacos como "Angelica". El mundo al revés.

Saludos.

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