lunes, 16 de noviembre de 2015

Crítica: Big Match

Korea del Sur es experta en decepciones. Económicas me refiero, ni se me ocurriría hablar de decepciones personales ya que lo que gusta a uno puede aburrir a otro, y al revés. Me refiero a decepciones de cara a la taquilla, fracasos comerciales.

Desde que allá por 1999 comenzase a seguir la filmografía de este país, más o menos coincidiendo con su despegue internacional, hemos sido testigos de sonados descalabros taquilleros. El primero, si me memoria no me falla, fue aquella pretenciosa intención de hacer algo a lo “Jumanji” que fue “R.U. Ready?” en el 2002. Y así año tras año hemos visto como producciones con generosos presupuestos y cotizadas estrellas al frente de su reparto recibían cual inesperado bofetazo la indiferencia de su público.

La reiteración, más que tradición se convirtió en una maldición, y claro, con esta introducción, pocos serán ya los que no adivinen que esta “Big match” fue una de sus víctimas.

La cuestión es por qué razón fracasan estas producciones. No dependen del género; esta es de acción y de sobra hemos visto como otros títulos que comparten género triunfan. ¿Estrellas? Aquí por ejemplo tenemos a Lee Jung-Jae, al que hemos visto batir records con “The thieves/El gran golpe” –actualmente la segunda película autóctona más vista de la historia del país- o cosechar otros éxitos como “The head reader”, “New world” -2ª y 10ª producción autóctona más vista del 2013-, “The housemaid” -10ª del 2010- y “Typhoon” -5ª del 2005-. Hasta se sumaron a su reparto gente como la cantante BoA, ‘idola’ en su tierra, que debutaba en su país como actriz haciéndolo servir de reclamo a pesar de que, a decir verdad, ya había trabajado con anterioridad en otra película en EEUU como fue “Make your move”. Y si bien tras las cámaras teníamos a Choi Ho que todavía no se había podido atribuir ningún título rutilante, tampoco se puede decir que fuese un desconocido ya que en su currículum figuran estupendos ejercicios de género como “Bloody tie”.

La cuestión es que la naturaleza de esta ‘maldición’ no responde a ningún motivo en concreto. Una vez es el cansancio del público por un género, otra la coincidencia con algunos estrenos más importantes, y finalmente, no nos engañemos, porque la película es simplemente… mediocre.

El punto de partida de “Big match” la verdad es que no es muy original, ya que bebe de esas otras producciones de género que se convierten en una lucha a muerte contra el reloj. Si se me apura, hasta me atrevería a decir que Choi Ho quiso hacer su versión del “Quick” que contrariamente a esta se convirtió en el éxito sorpresa del 2011. Y es que las comparaciones, aunque odiosas, son constantes. Para empezar, el humor, y para terminar, la acción.

Pero como soy consciente de que aquella no la vio mucha gente por estos lares y además confeccionar una reseña con referencias a otra no es algo digno de alguien que se precie a tenerse por crítico por aficionado que sea, voy a analizarla punto por punto. 

“Big match” nos presenta a Choi Ik-Jo (Lee Jeong-Jae), un campeón de artes marciales mixtas al que le acusan de ser cómplice del asesinato de un usurero. En el calabozo tras ser detenido se enterará de que su hermano, principal sospechoso del crimen, ha sido secuestrado, y que él debe seguir las indicaciones de sus captores sino quiere que lo maten. Ik-Jo deberá superar desafío tras desafío, y su capacidad de salir airoso de cada prueba hará, no solo ganar o perder dinero a los que apuesten a favor o en contra suya, sino alargar la vida de su hermano.

Con este argumento tan, como he dicho, poco original Choi Ho construye un festival de risas y acción que no desmerece en nada a los grandes mitos del género. Total, al no tener ninguna limitación el director y su cohorte de guionistas –desconocidos y sin experiencia en el mundo de los guiones- disponen sin ningún tipo de pudor un variadito escaparate donde encontrar abundante acción. Así desde la escapada de la comisaria al más puro estilo Jackie Chan ochentero hasta el duelo final entre los dos antagonistas, pasamos por un 1vs.17, un Pacman humano, un estadio de fútbol o una pelea con el gigante ruso Vlad Demin.

En ellas veremos buenas peleas con coreografías bien ejecutadas y competentemente rodadas –solo hay un puñetazo, el primero que da BoA, que se nota que el especialista espera el golpe- en el que se combina desde las omnipresentes patadas voladoras del Taekwondo hasta técnicas más cercanas ya a la artes marciales mixtas, sin olvidar escenas de riesgo para los stunmans.

Con todo ello podríamos ir ya sacando conclusiones haciéndonos de paso la pregunta de por qué fracasó “Big Match” de cara a la taquilla. La respuesta no es fácil de contestar.

En su estreno coincidió con “Interstellar” y “Exodus: Gods and kings” con lo que competencia tenía, pero tampoco creo que fuese muy significativo ya que únicamente con su pre-estreno llegó a situarse entre las 10 producciones más vistas de la semana. Por lo tanto, expectación había. ¿Qué fue entonces lo que le condujo a ese ya definitivo fiasco? Solo se me ocurre una cosa: que el “boca a boca” de ese pre-estreno no fuese muy bueno. ¿Por qué?

Como hemos dicho párrafos arriba el film no dista mucho de otras producciones de éxito en el país, así es que voy a tener que dejar un poco de lado la objetividad y abandonarme a mis impresiones personales y a lo que conozco –modestia aparte llevo siguiendo la taquilla surkoreana en mi Web desde el 2003- de los gustos locales.

Para empezar, a pesar de que la primera hora de metraje tiene un ritmo endiablado, tras los 60 minutos iniciales la película sufre un parón. No llega a atragantarse, pero parece como si la película se reiniciase quedándose uno con la sensación de que se habían quedado cortos y tuvieron que rellenar para alcanzar un minutaje decente.

Quizás a raíz de ello estos minutos padecen de ese mal del “Por qué yo lo digo” tan habitual en las producciones comerciales. El máximo exponente es la propia resolución del caso que amparándose en las nuevas tecnologías y, siendo sinceros, la ignorancia por un lado y fascinación por otro que experimentan los espectadores por todo lo que suena a moderno, nos hacen creer que todo se soluciona con la emisión de unas imágenes. Y tan panchos…Tranquilos, que es tan absurdo que no lo considero un spoiler.

Sí, repito que es un mal generalizado, pero cada vez más la gente se cansa de que la tomen por imbécil. ¿Y quién no te dice a ti que el respetable ya había bajado el nivel de tolerancia tras ver “Interstellar”…?

Para ir acabando, vayamos con los nombres. Su director Choi Ho, no lo hace mal. Quizás a veces se deja llevar rozando los límites del videoclip, pero viéndolo por el lado positivo no resulta tan inapropiado cuando las situaciones se revelan casi como si de un videojuego se tratase.

Por lo que respecta a los actores, a Lee Jeon-Jae lo hemos visto en su salsa, más divertido y más en forma que nunca. Se podría decir que en un papel hecho a su medida. Por su parte, Shin Ha-Gyun sorprenderá desagradablemente a quienes no lo conozcan ya que casi siempre recurre a la sobreactuación para cargar de carácter a sus personajes, pero al igual que decíamos con la puesta en escena de Choi Ho, nunca se le puede echar en cara cuando, como en este caso, su objetivo es caricaturizar al típico villano. Salvando las distancias, Ha-Gyun es un buen clon de aquel Mr. Glass de “El protegido”. Y para acabar, hay que ver lo mucho que pierde BoA sin maquillaje… tanto que ni la excusa de mujer ruda lo compensa. Creíble sí, ¡pero qué bajón…!

Un último apunte: los guiños. Ya hemos sacado a relucir el nombre de Jackie Chan, pero podríamos añadir los de “Old boy”, “Fanático”, “Ong Bak”, etc…

Resumiendo, “Big match” es un divertido film de acción con muy buenas escenas de género. El problema es que va de más a menos quedándose uno con la sensación de que podría haber sido mejor. ¡Y eso que no es mala!, pero de sobras conocemos esa sensación de mal sabor de boca final que estropea lo que podría haber sido un hito en el género.


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