lunes, 30 de noviembre de 2015

Crítica: The Diabolical

En ningún lugar como en casa. Es esta una máxima que en mayor o menor medida, todos compartiremos en algún momento de nuestras vidas y es que el hogar, es como esa pequeña burbuja de oxígeno dentro de un mar infinito de mil y una preocupaciones que nos ahogan a diario y en la cual, nos sentimos resguardados de todas esas agresiones externas con las cuales lidiamos cuando la tenemos que abandonar para formar parte de la robótica y rutinaria cadena de montaje que nos exige la vida para seguir formando parte de ella. El cine de terror, se ha aprovechado desde tiempos inmemorables de esta verdad universal, jugando con nuestro retiro espiritual y con nuestro miedo a perderlo.

Es por ello, que siempre nos han perturbado tanto las historias de casas encantadas, porque el mal no viene de fuera, sino que lo tenemos dentro y tenemos que convivir con él mientras la burbuja se resquebraja hasta romperse. Solo hay una cosa más aterradora que vivir con miedo, compartir techo con él. Esta es la idea que una vez más, vuelve a explotar “The Diabolical”, ópera prima de Alistair Legrand, quien dirige y escribe este enésimo episodio de casas encantadas y espíritus cabreados que pese a todos los indicios (y no tengo muy claro si para bien o para mal), termina saliéndose un poco del manual para apostar por un concepto algo más novedoso y al mismo tiempo, porque no decirlo, arriesgado.

En “The Diabolical” no nos vamos a encontrar solo con el típico relato de casa encantada (que también). El director echa mano de cierta ambigüedad para adentrarse en otro terror tristemente habitual como es el de la violencia doméstica (denominada violencia machista) y los malos tratos. Y digo que lo hace con ambigüedad pues aunque se apunta en muchos pasajes del filme, en ningún momento se nos presenta ni como una certeza, ni como el leit motiv de la trama como si ocurriera en aquella recomendable “Acoso del Más Allá" ("100 Feet", Eric Red, 2008), que trataba el tema de manera cuasi pornográfica en las sufridas carnes de una estupenda Famke Janssen, si bien los paralelismos con la película de Eric Red son varios y palpables, tanto por esto que apunto, como por la elección de la protagonista, otra habitual del género como es Ali Larter, quien encarna un rol bastante parecido al de la holandesa, aunque ya digo, en una tesitura bastante menos perturbadora.

Y es que “The Diabolical” está lejos, muy lejos, del nivel de incomodidad que podía llegar a generar “100 Feet” en sus momentos álgidos. El hecho de tirar más de tópicos y del folclore del sub-género a la hora de construir las secuencias de terror, que de un terror mucho más cercano y real para el espectador como es el dela violencia de género, la pone muy por debajo en este aspecto de la cinta de Red. Aquí se aboga más por lo clásico, por las típicas apariciones fantasmales habituales de este tipo de propuestas que se apoyan más en lo que se ve, que en lo que se intuye. Aspecto este, por otro lado, al que no se le pueden poner excesivas pegas, pues a nivel visual, “The Diabolical” hace gala, casi siempre, de muy buenas maneras. El “casi” se lo ganan a pulso algunas cantadas a base de efectos digitales que ensucian el conjunto y que parecen sacadas de alguna película cutre de serie B de finales de los ochenta/principios de los noventa.

Madre soltera y viuda con dos hijos pequeños a su cargo y dificultades económicas que tiene que hacer frente además, a un espíritu que convive con ellos en la casa familiar y que, parece ser, se trata del ídem de su difunto esposo. El punto fuerte de “The Diabolical” es que a una premisa como ésta que no parece dar para muchas filigranas, consigue darle una interesante vuelta de tuerca para rotar el relato en determinado momento del viaje, hacia terrenos más propios de la ciencia ficción (me ahorraré referencias que las hay y muchas, para no dar excesivas pistas de por donde van los tiros) que del terror sobrenatural. Y lo mejor de todo es que, en un principio, parece funcionar.

Pero sabemos que las cosas no son como comienzan, sino como terminan y está claro que al debutante Alistair Legrand, se le ha terminado la gasolina antes de llegar a su destino y ha terminado atrapado en la tela de araña que el mismo había tejido con tanto mimo al no saber que hacer con todo el imaginario de cosecha propia manejado de la segunda mitad de metraje en adelante que, en manos más experimentadas, de seguro habría dado para más de una satisfacción a los que amamos la ciencia ficción ante todo lo demás. Es una lástima que el atractivo guión esbozado y las novedosas ideas puestas sobre la mesa, terminen quedándose en papel mojado a la hora de la verdad y se opte por aquello de correr un tupido velo y que cada uno se busque la vida en lugar de rematar la faena.

Los agujeros (o cráteres) del guión y las muchas preguntas sin respuestas que nos deja la historia tras su último aliento son demasiadas y de demasiado peso como para pasarlas por alto y hacer la vista gorda. Por lo que lejos de un desenlace satisfactorio, lo que nos queda es un galimatías de suposiciones que no llevan a ninguna parte y un puzzle incompleto con demasiadas piezas por armar que no encajan en ninguna parte, haciendo que el giro que el filme propone para su segunda mitad, se desmorone ante nuestros ojos no sin incredulidad. Dejando como único activo palpable de la película, aquella primera mitad de manual sobre casas encantadas que ya creíamos superada y, si debemos valorar “The Diabolical” solo por ello, por cuatro apariciones fantasmales, un rostro bonito con tirón y una historia sin excesivo gancho en las formas y extremadamente tibia en el fondo, el veredicto final no puede ser positivo.

Una lástima que una película con tanto potencial, en cualquiera de sus dos partes bien diferenciadas, se haya perdido por querer abarcar dos universos tan distintos en lugar de centrarse en uno de ellos y poner ahí, toda la carne en el asador.

Lo mejor: Algunos efectos especiales y su sorprendente giro argumental.

Lo peor: Insinúa, pero no consigue pinchar en carne en ninguna de sus dos vertientes, ni en la de terror ni en la de ciencia ficción.


4 comentarios:

victor dijo...

Muy poco cosa me parecio a mi.......Muchas intenciones,,pero nada mas.
un saludo.

El Rector dijo...

Víctor, sin duda. Es cierto que la intención es buena y que la idea daba para mucho, pero la ejecución deja mucho que desear y al final todo se queda en un quiero pero no puedo. Con la de jugo que se le podría haber sacado a esa segunda mitad...

Saludos.

Missterror dijo...

Rector- Otra vez en tenemos tres en raya. Opino como tú y apoyo ese merecido cuatro!!
Como película de casas encantadas, no funciona, porque explota la fórmula de siempre sin aportar nada nuevo, ni sorprender, ni asustar, ni hacer de la lógica su subsistencia. Como ciencia ficción, todo cogido con pinzas, todo precipitado y sin explicación razonable. Como drama tampoco funciona, porque como bien mencionas, se deja ver una relación de maltrato marido-mujer tan ambigua que al final no sabes qué pensar. Como mezcla de géneros funciona aún menos, porque, si bien, la premisa bien organizada y ejecutada hubiera sido interesante, por el giro al género de casas encantadas, tan torpemente llevado se hace un galimatías sin pies ni cabeza y esos cráteres en el guión dejan surcos demasiado profundos.
Un fracaso.

Cuando dices que solo hay una cosa más aterradora que vivir con miedo, que es compartir techo con él, no imaginas lo sabias que son tus palabras.

Saludos

El Rector dijo...

Missterror, en resumen... que no funciona en nada :) Pero esto es así y es una lástima, porque había bastante donde escoger y todo ello suculento a priori. No tanto lo de las casas encantadasal uso que ya sabes que salvo excepciones, no sería mi primera opción en esto del terror actual (que a mi los Warren me dan solo para un entretenimiento justito... a ratos), pero si en esas otras dos vertientes que comentas. Ahí estaba todo el potencial de la película y está claro que se desperdicia por completo.

Por atribuirle algún mérito más (aunque anecdótico), mencionar la elegante secuencia de créditos iniciales. Ahí si que se lo curraron.

Saludos.

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