viernes, 6 de noviembre de 2015

Crítica: Nina Forever

Entre los grandes misterios de la historia de la humanidad, mucho se ha hablado sobre quien construyó las pirámides de Egipto, que de cierto hubo en el hundimiento de la Atlántida, si existieron alguna vez criaturas fantásticas como el monstruo del lago Ness o el Yeti, si realmente el hombre pisó la luna cuando nos lo contaron, cuanto de verdad hay en la creencia popular de que Paul Mccartney murió y su lugar fue ocupado por un doble, sobre si realmente fue Tobe Hooper el director de “Poltergeist”, en lugar de Steven Spielberg tal y como dicen las malas lenguas... pero existe un misterio mucho mayor que todos estos juntos y no, no me estoy refiriendo al asombroso hecho de que la mayoría de la población española siga votando a las huestes infernales y corruptas del PP y demás sucedáneos de derechas a extinguir, me estoy refiriendo a las relaciones de pareja. Ése, es el gran misterio de la humanidad aun por resolver.

A día de hoy, siguen sin entenderse muchas cosas de este curioso binomio. Una ruleta rusa que bien puede hacerte alcanzar la más absoluta felicidad, o por el contrario, volarte la tapa de los sesos. Uno cree tener la pareja perfecta, esa bellísima persona a la que cree conocer como la palma de su mano con la que sin duda pasará el resto de su vida y de la noche a la mañana, descubre que ha estado viviendo largos años con un/a desconocido/a de valía humana equiparable a la de una cucaracha... el amor, en contra prestación, puede encontrarse en el lugar más insospechado y con la persona menos esperada... al final, eso si, como en todo, cada uno termina teniendo lo que se merece. Bendito equilibrio universal.

Lo que nos plantea el tándem debutante formado por Ben y Chris Blaine en ésta su ópera prima “Nina Forever”, es un intento de dar respuesta a algunas de las miserias de dichas relaciones. En particular, al como superar una ruptura y al hecho de poder pasar página y rehacer tu vida con otra persona. Ésta es la metáfora que se esconde detrás de “Nina Forever”, que a modo de comedia fantástica con tintes de melodrama, nos adentra a modo de sátira en las miserias de dos almas solitarias que se encuentran y deben hacer frente a los fantasmas del pasado (nunca mejor dicho) para llevar adelante su relación.

La televisiva Abigail Hardingham es la encargada de dar vida a Holly, una retraída muchacha que cree encontrar el amor de su vida en la figura de Rob, interpretado por otro televisivo: Cian Barry. Rob, un joven atormentado por la trágica muerte de Nina en un no menos trágico accidente de coche, el nombre de la cual lleva tatuado en la espalda, lucha para seguir adelante y superar sus crecientes tendencias suicidas mientras sigue aferrándose a elementos de su vida pasada, como por ejemplo el hecho de visitar todas las semanas a los padres de su fallecida ex-novia tal y como hacía antaño cuando ésta vivía.

“Nina Forever” es un relato entrañable, de eso no cabe la menor duda. Quien más y quien menos, ha experimentado en sus propias carnes la amargura de una ruptura, por ello, no es difícil sentir empatía hacia el personaje de Rob y sentirse identificado con muchas de las situaciones que experimenta en la película. E ahí la principal baza de un filme que intenta ganarse al espectador a base de melancolía y elementos auto-biográficos y que solo se adentra en el género fantástico con timidez para dar forma a la gran metáfora sobre la pérdida y la necesaria aceptación de ésta para seguir adelante.

Para ello, y aunque pueda parecer raro, los directores echan mano de alguien que poco tiene que ver con este tipo de tesituras, el maestro del horror Clive Barker. De él, bueno, de una de las más míticas escenas de una de sus más míticas obras, sacan la “inspiración” los hermanos Blaine para sentar las bases fantásticas de la cinta, fórmula recurrente y reiterativa a lo largo del filme que pese a su vistosidad e inicial efectismo, termina encorsetando en exceso el desarrollo del mismo, haciendo de el visionado de “Nina Forever”, una experiencia que va claramente de más a menos en la que se desaprovecha un elemento tan sugerente como es la morbosidad de la muerte en términos erótico festivos, es decir, la necrofilia.

El problema no es tanto la historia, sino la incapacidad de desarrollarla de manera dinámica. La película, alcanzado cierto punto de la trama (no excesivamente tardío), comienza a transmitir esa sensación en el espectador de que el chicle ya está estirando más de la cuenta, y que una idea que hubiera funcionado a la perfección para un corto o un mediometraje, se queda muy pequeña cuando se viste de largo. En este sentido, el enfoque melodramático y al tiempo desenfadado del filme, juega claramente en su contra y limita mucho las infinitas posibilidades que ofrecía la figura de Nina (fantástica eso si, la súper expresiva Fiona O´Shaughnessy en el papel) de haberle dado al filme un tratamiento no tan alejado al cine de terror, escenario en el cual, habría tenido bastantes más aplicaciones prácticas que la de simple florero macabro.

Queda claro no obstante, que no era esa la intención de los directores y que lo de rodar una cinta de terror no estaba entre sus prioridades tal y como no comentaron los mismos antes de la proyección.

No podemos dejar de destacar tampoco el brillantísimo trabajo a nivel de FX de los cuales hace gala “Nina Forever”, pura artesanía al servicio de la causa que funcionan a la perfección para ilustrar de forma muy gráfica, el mensaje que quier transmitir la obra y que vienen acompañados además, en la mayoría de ocasiones, de cierto punto de erotismo, que teniendo en cuenta lo larga que puede llegar a hacerse esta moraleja sobre las relaciones humanas en algunos momentos, no deja de ser un aliciente más para poder sobrevivir a sus noventa minutos de metraje.

Así que ya sabéis, el mundo no se acaba aunque en ocasiones todo parezca derrumbarse a nuestro alrededor. Al final, el sol siempre termina por salir de nuevo y la vida suele darnos segundas oportunidades. Nos queda el consuelo también, que como bien dice el refrán, “A cada cerdo le llega su san martín”... eso si, por favor, hagámonos un favor a todos y dejemos de votar al gallego guiñolesco y demás personajes de ultratumba, que estos, si que van a terminar cualquier día de estos, no se si con el mundo, pero si con España.

Lo mejor: Los reconocibles lugares comunes por los que transita la historia y Fiona O´Shaugnessy y sus infernales apariciones.

Lo peor: Repetitiva hasta límites insospechados y la gran decepción que supone su excesivo y premeditado distanciamiento del género de terror.


7 comentarios:

Missterror dijo...

Volvemos al acuerdo, Rector. Suscribo cada una de tus apreciaciones y ha sido una lástima que el darle al alargamiento de chicle y de la misma idea todo el rato, juegue tan en contra de "Nina Forever", ya que considero que es una propuesta original y bien tratada, que para un corto hubiera sido absolutamente fantástica, pero que no da para un largometraje, o no al menos, cuando lo que cuentan es lo mismo desde el primer cuarto de la película.
Soberbia Fiona O'Shaughnessy y aunque sus partenaires no sobresalgan tanto, también me gustaron mucho. En realidad lo pienso, y tiene todos los ingredientes para gustarme, pues esto de las relaciones de las exparejas y las vivencias del pasado en la que no tienes cabida, creo que es una atormentamiento total que ocurre en todas las parejas. Los fantasmas son así, eo sí, nunca fueron tan carnales...El problema es que llega un punto donde todo ya cansa y satura y se pierde todo el interés. El terror, lo que no encontramos aquí, pese a toda la sangre que pueda haber, hubiera sido definitivo a la hora de darle el aire que necesitaba esta propuesta, pero sus directores decidieron quedarse en el humor negro. Lástima.

El terror es que vuelva a ganar el PP, de eso no tengo duda, y ya estoy temblando...¿Cómo pude ser? ¿Cómo?

Saludos

Patrick Bateman dijo...

Cierto que podría haberse acercado más al terror, pero a mí me pareció interesante el camino que toma, hasta llegar al desenlace, el cual sí me pareció demasiado convencional y consiguió que la 'sensación' final fuese muy templada. Sin duda, las apariciones en la cama, son increíbles.

El Rector dijo...

Missterror, entiendo que alguien que no sepa nada sobre la película y vea algunas de las instantáneas que ilustran la crítica, pueda caer en el engaño de creer que estamos ante una película de terror... nada más lejos de la realidad. Un melodrama con toques de humor negro y muy poquito más. Con lo que se podría haber sacado de aquí... sobre el PP poco te puedo decir, creo que lo único que PODEMOS hacer, es regalarle el cubo a don mariano y rezar para que se lo lleven los cenobitas y que se vaya a arreglar el infierno, que por aquí ya ha hecho suficiente.

Patrick, coincidimos en las secuencias de cama... la primera es genial, pero luego ya se abusa tanto que termina por perder la frescura inicial. Al final terminan cansando y dando vueltas una y otra vez sobre lo mismo por incapacidad de desarrollar una historia con un poco de cara y ojos (y no será por falta de posibilidades).

Fíjate que a mi el final no me desagradó, no me lo esperaba, la verdad. Pero el mal ya estaba hecho y la hora y media de metraje se me hizo eterna.

Saludos.

El Rector dijo...

Y dándole vueltas al susodicho desenlace, igual habría estado bien tirar por ahí, es decir, SPOILER explotar la relación entre las dos tías y que la cosa desembocase en algo un poquito más macabro. Una especie de historia de cuernos del más allá que terminase en tragedia, que es como suelen terminar este tipo de jugadas a tres bandas y en el cine, ya hemos tenido buenos ejemplos de ello.

Saludos.

Patrick Bateman dijo...

Por eso me decepciona el final. Está bien que se aleje de los tópicos en su tramo central, pero es que el final es un poco 'tonto'.

El Rector dijo...

Patrick, puede que sea algo descafeinado (muy acorde con todo el tono de la película), pero es de lo poquito que sorprende, más allá de la primera aparición de cama. De todas formas, en mi caso, ni de lejos justifica todo el tostonazo previo.

Saludos.

Patrick Bateman dijo...

Jajaja, ya veo que se te hizo plomiza. A mí no.

Publicar un comentario en la entrada

Comparte tu opinión con nosotros y si te da problemas el formulario, insístele un poco, suele ser bastante cabronazo cuando quiere (y quiere muchas veces, por ello, ten la precaución de copiar tu comentario antes de publicar, por si las moscas y vuelve a repetir la operación).