jueves, 17 de diciembre de 2015

Crítica: FPS: First Person Shooter

Los FPS (first person shooter o juegos en primera persona) son en la actualidad los videojuegos más populares entre los aficionados al ocio digital. Supongo que el hecho de hacerle sentir al jugador el auténtico protagonista de la aventura, ha tenido mucho que ver con el éxito de este formato de un tiempo en adelante, fórmula que por ejemplo, también se ha exportado al cine pornográfico en las carnes del demandado POV, en el cual el usuario, intenta adoptar el lugar del nabo de turno como si fuera él mismo, el que está llevando a cabo las relaciones sociales con su (o “sus”) partenaire(s).

De todas formas, no estamos hablando, y volviendo ya al tema de los videojuegos, de un formato ni mucho menos nuevo y para encontrar sus orígenes, hay que remontarse a otra época, aquella en la que los bits se contaban por ocho e irrumpían en el mercado títulos como por ejemplo aquel mítico “Doom” (el cual también tuvo por cierto, su propia adaptación cinematográfica) allá por las primeras primaveras de los noventa y que tras su apabullante éxito, se convertiría no solo en título de culto, también en el pistoletazo de salida para toda una oleada de productos que han ido evolucionando con los años, y el avance de las tecnologías, hasta las flipadas que podemos disfrutar hoy en día en nuestras descomunales pantallas en alta definición.

“FPS: First Person Shooter” es precisamente (no se han matado mucho) el título de la película que nos ocupa, ópera prima de Andreas Luetzelschwab (lo dejaremos en “Andreas” a secas, en adelante), quien no solo dirige, también escribe, edita e incluso interpreta. Y tal y como su título “insinúa”, tiene bastante que ver con los videojuegos en primera persona y nos propone una historia de terror en la que toda la acción se desarrolla en primera persona desde una vista subjetiva, algo que no sería especialmente novedoso y que incluso podría sonar un tanto a plagio o idea prestada si recordamos la también reciente “Hotel Inferno”, otra cinta de terror en la cual toda la acción era vivida en primera persona y sobre la cual comentamos ya en su día la fuerte influencia de los FPS.

Pero es que “FPS” no se queda ahí, no solo utiliza el formato de los videojuegos para usos cinematográficos, sino que plantea deliveradamente la obra como un videojuego real, solo que en carne y hueso. Esa es la gran baza de un filme al que se le pueden achacar muchas cosas (y lo haremos), pero que no cabe duda de que tenemos entre manos, una de las propuestas más originales que se han visto dentro del género de terror en bastante tiempo y que sin duda significa todo un homenaje a los amantes de los videojuegos en general y de los FPS en particular.

La película tiene uno de los prólogos más imaginativos que yo recuerde, como digo, un homenaje al ocio digital de principios de los noventa, en el cual, a modo de 8 bits, se nos pone en antecedentes de la historia. En ella, una desconocida infección está convirtiendo a la población en peligrosas criaturas sedientas de sangre... vamos, lo que vendría a ser el típico apocalipsis zombie. En medio del caos, un hombre emprenderá un viaje desesperado hasta un remoto hospital en las afueras de la ciudad en busca de su embarazada esposa Linda, quien trabaja allí como enfermera y sobre la cual desconoce si continua con vida. Todo ello, narrado a modo de primitivo videojuego noventero con sus entrañables pixels domésticos y demás grandezas de los videojuegos de la época, como sus míticas bandas sonoras o las interminables cargas.

Pasado tan emotivo reencuentro con esta importante parte de nuestra adolescencia, nos ponemos ya en la piel del héroe y tal y como ya vimos en la citada “Hotel Inferno” nos ponemos “manos a la obra”, nunca mejor dicho. Al igual que en aquella ocasión, iremos recorriendo todas las estancias del hospital, mientras hacemos frente a los enemigos que vayan apareciendo a nuestro paso. La novedad con respecto a la película de Giulio De Santi, es que aquí todo funciona en clave de videojuego, pues “FPS”, no pretende ser otra cosa que uno. De esta forma, el jugador habitual, irá identificando la gran cantidad de detalles que Andreas ha preparado con sumo mimo para la ocasión: Inspección de estancias, recogida de armas y munición, puntos de salvado, finales de fase (con “Loading” incluido), sonido de cerradura cerrada al acercarnos a una puerta que no se abre, transiciones panorámicas, lectura de documentos y pistas, etc... toda una serie de automatismos que el fan de los videojuegos reconocerá como suyos.

De la misma forma, “FPS” también hace su particular homenaje al género de terror y de boca del verborreico protagonista de la historia, quien intenta hacer gala de aquel humor gamberro e irreverente que popularizara en su día aquel grandioso Duke Nukem (y digo “intenta” porque el nivel de sus gags queda bastante por debajo del de su alter ego digital) y de paso, va soltando de vez en cuando sus divertidas referencias al género, que no son otra cosa que frases míticas sacadas de películas como “El Ejército de las Tinieblas”, “El Caballero Oscuro” y un buen puñado más de grandes monstruos del género.

Hasta ahí las buenas intenciones del filme. Por desgracia, el saco de miserias es demasiado pesado como par que el espectador cargue con él, incluso el más acérrimo fanático de los videojuegos encontrará que en esta translación al lenguaje cinematográfico, se pierde el valor principal del videojuego, es decir, entretener. Y se pierde porque “FPS” comete el error de pensar que aquello que funciona con un pad en la mano, funciona también cuando entramos en los oscuros senderos del voyerismo. Una cosa es recorrer y explorar mil y una estancias por nosotros mismos y otra muy distinta, ver como lo hace otro. En especial, si lo que hemos venido a ver es algo que se parezca minimamente a una historia que contar a través de una cámara.

“FPS” no cuenta absolutamente nada. Tan solo es una repetición de situaciones cuasi calcadas que hacen gracia la primera vez, pero terminan aburriendo en adelante. Es cierto que los muchos detalles y guiños al jugador son constantes, pero incluso estos pierden la frescura al ser explotados de forma reiterativa una y otra vez y al final, también terminan por cansar.

Otra de las grandes pegas de este “FPS” es su falta de gore y de violencia explícita. Y no es que el acabado visual sea malo, todo lo contrario, las caracterizaciones son por lo general bastante buenas, pero el gore brilla por su ausencia. En su lugar, as muertes se ilustran a base de teñir la pantalla de sangre digital cada vez que el héroe golpea a alguno de los enemigos, por lo que pierde un elemento que por ejemplo, conseguía salvarle medianamente el culo a “Hotel Inferno”, que al menos de sangre, si iba sobrada. Especialmente decepcionante en este aspecto, cuando la película se nos había vendido como algo hiper violento. Nada más lejos de la realidad.

Tampoco se entiende mucho el chapucero montaje en el cual están por un lado las imágenes del escenario y por el otro, las manos del protagonista digitalizadas y “pegadas” encima de éste. Supongo que un intento por acercarse a la estética de un videojuego, pero dando como resultado un efecto de cutrez que no contribuye para nada ni a la credibilidad del filme, ni al atractivo visual del mismo. Una lástima porque como digo, las caracterizaciones son bastante decentes y puliendo un poco más este aspecto, el acabado final podría haber sido mucho más satisfactorio.

En definitiva, “FPS” es un producto original y genuino, de eso no cabe la menor duda y estoy seguro que conseguirá tocarle la fibra sensible a mas de un jugón profesional, gracias a la gran cantidad de cuidados detalles que contiene. Por desgracia, todos estos no serán suficientes para el que busque algo minimamente parecido a una película de verdad, en especial, a una que resulte entretenida. Una gran idea, muy mal ejecutada.

Lo mejor: El prólogo, entrañable. El concepto en sí de la obra, algunos guiños muy simpáticos al género y el macabro desenlace.

Lo peor: Su total falta de gore y el estrepitoso fracaso a la hora de intentar traducir el entretenimiento que proporciona un videojuego, al lenguaje cinematográfico. Repetitiva, aburrida y carente del menor interés una vez superada la novedad.


2 comentarios:

Missterror dijo...

NO puedo secundar ese aprobado que le das, Rector, porque a mi me produjo un aburrimiento supino!!
Vaya por delante que yo no soy, ni he sido gamer en mi vida, y que no hay nada en el mundo de los videojuegos que me haya llamado nunca la atención, y cuando digo nada es nada, prefiero jugar con una piedra en la calle, que con un videojuego, con eso te lo digo todo...Especial manía les tengo a los de primera persona, que parece que absorben el coco y terminan obsesionando...Aun así, "First person shooter", me pareció una idea original, no por el uso de la primera persona, porque como dices,eso no es algo nuevo (efectivamente "Hotel Inferno" daba buena cuenta de ello), sino por la recreación de ese mundo videojueguil en la realidad de una forma tan exacta. El problema es que una vez superados los diez primeros minutos, todos es lo mismo y sólo se ven repeticiones que llegan a desesperar, sin obviar que, pese a que el maquillaje está muy bien, no vemos ni una sola de las muertes, que supuestamente era lo que hacía brutal a esta propuesta. Puedo decirte que acabó con mi paciencia a la media hora, y que aunque la terminé de ver, se me hizo realmente insufrible.
Tengo claro que como corto hubiera funcionado de maravilla, pero estirar tanto sin giros, sin sorpresas, sin algún as en la manga, me parece un error garrafal, por no hablar de que el humor del que hace gala el protagonista es totalmente contraproducente para lo que se quiere conseguir y lo que hace es enervar...entiendo que aquí el guión es lo de menos, pero qué horror más absoluto de guión!!! Mare meva!!!
Una decepción total!!

Saludos

El Rector dijo...

Missterror, no vamos a discutir sobre las cualidades "cinematográficas" de la película, porque evidentemente, no las tiene. En tu caso, que eres totalmente ajena al mundo de los videojuegos y que en tus tiempos mozos, mientras unos echábamos horas delante de nuestro Amstrad cpc (o Spectrum Sinlcair, los meno afortunados), deberías emplear tu tiempo libre en otros menesteres, es normal que no le hayas podido encontrar el menor aliciente a este pequeño pedazo de pornografía en clave de videojuego.

En mi caso, pese a sus muchas miserias, me es imposible no darle el aprobado por un mero hecho de nostalgia. Y al menos, hay que reconocerle su originalidad, algo que yo suelo valorar mucho.

Saludos.

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