miércoles, 10 de agosto de 2016

Crítica: The Suffering

No es la sutileza, una cualidad que esté al alcance de cualquiera. Yo, que en cambio, me suelo considerar por lo general, bastante, sutil digo, no voy a comenzar este análisis de la forma en la que me gustaría, pues entiendo que pecaría de falta de sutileza y podría destriparle la película que nos ocupa a más de uno, al menos, a aquellos más avispados, por así decirlo. Y es que si una cosa me ha quedado clara tras visionar la segunda y nueva obra de Robert Hamilton, es, que cualidades tendrá muchas, pero desde luego, la sutileza no es una de ellas. Al menos es lo que yo interpreto a tenor de sus labores como director y guionista de “The Suffering”.

Hamilton, quien con “Key” (2011), se desvirgó en esto del cine con una propuesta medianamente personal e interesante (al menos a nivel de concepto), parece no haber querido arriesgar en exceso para este su segundo envite. “The Suffering” es a priori una propuesta escandalosamente académica, cuasi de manual. Para darle forma, el director se adentra en los misterios ya muy poco misteriosos de ese cine de fantasmas que vomita un buen puñado de títulos a poco que profundizamos con los dedos en su garganta. Un subgénero que a día de hoy, cuenta con tantas miserias a sus espaldas como seguidores y que por ello, pese a la mala cara del paciente, parece disfrutar de una sorprendente buena salud, aunque dicha salud atienda más a índices de popularidad y de capacidad de convocatoria a un público muy concreto (y muy fiel, dicho sea de paso), que a un tema de calidad, que por desgracia, no es el caso.

Precisamente, el caso, es que “The Suffering”, pese a su premeditada falta de ideas, ni mucho menos causa una mala impresión en sus tiernos inicios. Una correcta fotografía, una sugerente partitura a base de piano y una puesta en escena muy británica (la película es norte americana) con todo lo que ello conlleva, hacen de estos primeros compases del filme, un preludio relativamente esperanzador. De hecho, esta sensación tiene continuidad en mayor o menor intensidad, a lo largo de la primera mitad del metraje. Una historia típica y tópica en un escenario patrimonio universal del género de terror. Una inmensa propiedad en las afueras, un melancólico tasador que llega para ponerle precio, un amable y hospitalario anciano forrado hasta las trancas y un cúmulo de extrañas situaciones que se irán sucediendo a medida que pasan los días.

Con una puesta en escena muy del gusto del terror gótico, con una buena utilización de las sonoridades y un no menos efectivo uso de los juegos de luces, “The Suffering” consigue atrapar al espectador en estos primeros estadios. Las situaciones extrañas se suceden y aunque estas carecen del menor halo de originalidad, tampoco llegan a caer en lo ridículo, como ocurre en otras muchas ocasiones. Una misteriosa silueta que aparece en una fotografía por aquí, unos susurros de mujer que dicen nuestro nombre por allá e incluso algún que otro pintoresco encuentro carnal con curiosos personajes, hacen de esta primera mitad un difrute minimamente interesante gracias a su lograda atmósfera y buenas cotas de suspense. ¿Alguien dijo sutileza?

Efectivamente, y habíamos quedado en que el amiguete Hamilton iba bastante justo de ella. Es un eufemismo, os lo aseguro. Y es que llegados a este punto, punto en el que uno estaba aun medio erotizado, es cuando el guion escrito por el propio Hamilton junto a un tal Marco V. Scola, comienza a tomar al espectador por tonto tirando una serie de migas en el camino, para que este pueda encontrar el ídem de vuelta. Escandalosa la forma en la que se tira por tierra todo el suspense generado en la primera mitad del filme, haciendo gala de una torpeza tal que uno, ya tiene bastante claro lo que está ocurriendo (y lo que es peor, lo que va a ocurrir) a falta de más de cuarenta minutos. Cuarenta minutos que no hacen otra cosa que poner énfasis en todas esas pistas que evidentemente, ya se habían entendido la primera vez.

Es por ello que esta segunda mitad de película, se convierte en una experiencia soporífera y carente de interés, sin reglas y donde todo vale de manera burda y tramposa. Dejando muy claro que en lugar de intentar explorar la vía de construir un relato propio, se ha optado por el recurso fácil de manual. Alguien debería haberle dicho al bueno de Robert Hamilton, que dicho manual hace ya tiempo que dejó de tener vigencia, al menos de cara al aficionado de perfil medio-alto que a estas alturas de la película, demanda algo más que cuatro artimañas baratas que si bien en el pasado, han podido funcionar medianamente bien en alguna que otra ocasión (y no voy a citar títulos para no destapar el chiringuito), a día de hoy resultan poco menos que ridículas, amén de una gran pérdida de tiempo para el sufrido espectador, en este sentido, eso sí, muy acertada la elección del título del filme.

En conclusión, “The Suffering” es una película correcta en forma, con una puesta en escena que desprende cierto encanto gótico que gustará a los amantes de lo clásico, con una efectiva banda sonora y unas interpretaciones de aprobado, pese a la exageración de determinados clichés por parte de algunos personajes, pero, por desgracia, bochornosa, incluso insultante para el espectador en su fondo. Un guión que no se sostiene más allá de sus primeros cuarenta minutos al desvelar por completo cualquier atisbo de incertidumbre que se pudiera haber creado hasta ese momento. De ahí en adelante, “The Suffering” no despierta el menor interés. Para colmo, nos intentan meter enrollado por el culo, el enésimo y rancio panfleto propagandístico de turno. A medio camino entre lo olvidable y lo evitable.

Lo mejor: Su correcta factura técnica y el razonable interés que despierta en su primera mitad.

Lo peor: La falta de sutileza del guion, se carga la película a partir de ese mismo punto. En adelante, una previsible gran pérdida de tiempo.


2 comentarios:

Missterror dijo...

Insufrible Rector. Yo le quitaba una estrellita y todo, pero eso es algo de rabia personal porque esta pinicula hizo que fuera a trabajar habiendo dormido poquitas horas y sabe Satán que no lo merece.
El problema ya no es sólo la poca sutileza y que a la media hora ya sepas cómo va a acabar, el problema es que no hay ritmo alguno, que es repetitivo y que no ha enganchado ni como horror gótico, ni como cuento sobrenatural, ni como sermón pseudoreligioso que apesta. El guión es un truño, las interpretaciones (y aquí disentimos) me parecieron muy poco naturales, rozando el estreñimiento, y las "apariciones" sin ton ni son, engañosas y poco coherentes.
"Suffering" hace sufrir de verdad. Cuesta mucho asimilar que eres consciente de estar perdiendo el tiempo y seguir perdiéndolo viendo algo que pretende que nos despertemos del sopor mortal con un "giro" que da dolor de estómago, por obvio y por la desidia con la que toda la película está ideada. Correcta factura técnica sin más, y una alarmante falta de empuje, de alma o de algo que pueda levantar la película más allá de sus primeros veinte minutos.

Saludos

El Rector dijo...

Missterror, a mi como cuento atmosférico de terror gótico, si me vale en su primera mitad. Cierto que uno ya puede hacer alguna que otra cábala a esas alturas, pero nada definitivo. Las apariciones fantasmales no tienen el menor interés, pero algunos encuentros con otros personajes, si tienen algo de gracia y al menos a mí, me generaron cierta intriga. De ahí en adelante, ya es otro cantar.

Las interpretaciones no las veo malas. Es cierto que algunas son muy exageradas, pero sabiendo como termina el asunto, puede entenderse buena parte de dichas exageraciones, que entiendo que atienden más a algo premeditado, que a incompetencia de los actores... ya sabes que soy muy, pero que muy fan, de los excesos interpretativos ;)

Por lo demás, de acuerdo con todo lo que comentas.

Entiendo que esa estrellita de menos que le das, tiene que ver con fobias particulares, por lo que creo que estamos bastante cerca en lo que a la valoración final se refiere, jeje.

Saludos.

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