domingo, 11 de septiembre de 2016

Crítica: I Am Not A Serial Killer

La vida es como es y viene como viene. Este es un mantra de nuestros mayores que hemos terminado por repetir nosotros mismos. Hay algunas circunstancias que podemos mejorar y otras que no. Sin duda hay cosas que escapan a nuestro control, tanto buenas como malas. Cuando son buenas, tendemos a creer que la suerte nos acompaña, cuando son malas, buscamos culpables y casi siempre los encontramos. Todos tenemos recuerdos de personas culpables de alguna circunstancia negativa de nuestra vida y cuando estamos entre ellos, odiamos a la raza humana, nos creemos profundamente sociópatas y nos gustaría que vinieran los aliens de una vez por todas y exterminaran a la raza humana, dejándonos solo con aquellas personas que en su momento nos hicieron sentir bien o que formaron parte de esa suerte que creemos ajena a nosotros.

No sois sociópatas, sabéis perfectamente lo que significa la empatía y la practicáis. Cuando queremos aislarnos del mundo es porque hay golpes que duelen más que otros, pero seguimos al pie del cañón acatando órdenes, siguiendo normas, integrados perfectamente en la sociedad. Ser tímido, reservado o de gustos diferentes no convierten a nadie en sociópata o misántropo, términos que realmente se utilizan muy a la ligera, y si no, preguntádselo en esta película a John Wayne Cleaver, diagnósticado de trastorno antisocial de la personalidad, para que contempléis vuestras diferencias. Os invito a su pueblo, a visitar conmigo a este tierno adolescente.

"I am not a serial killer" es la adaptación de la novela homónima de Dan Wells y basicamente trata sobre John, un joven que vive en una pueblecito estadounidense y que convive con la muerte a menudo, pues su madre regenta la funeraria del pueblo y él le ayuda en sus labores. John es un sociópata diagnosticado por su terapeuta, al que acude religiosamente y del que depende a la hora de tomar decisiones. John sigue una normas autoimpuestas para no llevar a la realidad los turbios pensamientos que acuden a su mente cuanto está en contacto con otras personas. Todo se complica cuando aparece un asesino en serie en el pueblo y parece que sólo John es capaz de descubrir su identidad, siguiendo los patrones de comportamiento de este asesino y su propia y oscura intuición.

Tengo que decir que la sinopsis es algo tramposa porque hay más matices que no quiero desvelar y porque creo que la sociopatía de John no termina de estar bien enfocada del todo, lo que crea un poco de conflicto en la historia. Por una parte parece que sólo un sociópata es capaz de entender a otro sociópata, y por otra no tengo yo muy claro que la asunción de tu propia sociopatía sea una sociopatía convencional, quiero decir, ¿cuántos asesinos se comportaban como asesinos despiadados en su día a dia? ¿No saludaban a sus vecinos en el portal todos los días? ¿No parecían personas normales para el resto de su comunidad? John sigue unas normas a rajatabla que evitan que cometa crímenes o que lleve más allá de la imaginación, los pensamientos psicópatas que vienen a su mente cuando es molestado o cuando se intenta abusar de él , ¿acaso no hemos tenido todos pensamientos en los que terminábamos con una sonrisa como la de nuestro querido John cuando hemos sido molestados? Para mi es muy cuestionable el hecho de que John no quiera hacer daño a nadie, de ahí sus reglas, y se le diagnostique una falta total de empatía. Si se preocupa de no hacer daño a las personas que le rodean, sin duda es porque siente empatía, pero claro, yo no soy terapeuta.

Una vez contada la trampa, centrémonos en la película de Billy O'Brien, un thriller independiente, denso y pausado que juega a la dualidad de sus dos protagonistas, el joven John ( Max Records) y el anciano Crowley (Christopher Lloyd). Uno será el reflejo del otro, uno es el interior del otro, un espejo roto en el que mirarse de una forma distorsionada. ¿Un maestro y su aprendiz? Nada más lejos de la realidad. "I am not a serial Killer" es una película en la que hurgar, pues se centra en el personaje de John, pero no lo desarrolla en su esplendor sino como herramienta para conseguir que conozcamos a Crowley, el que debería ser el plato fuerte de la cinta, pero que se queda un poco cojo en intenciones. Me explico, yo veo en Crowley un precedente perfecto para lo que supuestamente debería ser el comportamiento de John, sin embargo, y de ahí la trampa, termina siendo su antagonista en una historia de monstruos interiores y reales y de miedos transformados en muerte sobre la nieve.

Sin duda, desde mi punto de vista, la historia está bien contada y se entiende esta dicotomía, pero a medida que avanza la película, se echa de menos un ritmo más ágil o mayor profundidad en la relación John-Crowley, algo que parece que no terminará de cuajar en esta propuesta, hasta que llegas al desenlace y entiendes el simbolismo y la necesidad de no convertir esto en sesión de gore y encuentras en los silencios y las miradas lo que Billy O'Brien quiere mostrar y supongo que lo que Dan Wells quería transmitir (y digo supongo, porque no me he leído la novela). La historia cuenta lo que quiere contar, de la misma manera que la vida viene como viene, y no es otra cosa que el vacío interior de un personaje que es rellenado con la monstruosidad de otro y que abre un árbol de posibilidades donde no todo es lo que parece y donde a veces no hay que buscar mucha profundidad para algo tan simple como el mal.

Técnicamente me parece más que correcta, sin duda el estilo independiente le viene como anillo al dedo a la nieve y al aislamiento que esta provoca. Los silencios complementan a la perfección la fascinante actuación de Christopher Lloyd, quien tiene toda la gloria y de Max Records, quien tiene toda una carrera por delante. No hay necesidad de muchos efectos especiales, y los pocos que se muestran son artesanos, como no podía ser de otra manera. Y sustentando el tedio que puede provocar el silencio, una banda sonora que enfatiza los pocos momentos de acción que vivimos en una historia de personajes y no de hechos. Una historia sobre la enrevesada psicología humana, que transita por un terreno poco convencional y que se mueve entre diferentes géneros de una forma cómoda y mucho menos forzada de lo que podría parecer.

"I am not a serial killer" rompe con ciertas reglas y nos da la oportunidad de encontrar en la tercera edad un elemento terrorífico que te mueve de la ternura al rechazo de una forma determinante pese a que la película avanza lenta, pudiendo parecer tediosa si no te involucras en ella desde el principio. Hablamos de una película fría, que pretende que desde ese frío entendamos a John y decidamos si empatizamos con él o todo lo contrario. Por mi parte, una interesante película que todo amante del género debería paladear, pese a no dar todo lo que se espera de ella por el tratamiento de la relación que se hace entre los protagonistas y esa sensación constante que sentimos de la necesidad de que John termine siendo lo que cree ser.

Terminamos la visita sacudiéndonos la nieve de las botas y pensando que si es verdad que la vida es como es y viene como viene, no debe haber nadie como nosotros para tomar nuestras propias riendas y darle forma al presente, que del futuro ya se encargarán los aliens.


7 comentarios:

El Rector dijo...

Poco más puedo añadir a tu estupenda crítica, Missterror, con la cual concuerdo prácticamente en todo. Si tengo que destacar alguna cosita más, a mi lo que más me ha sorprendido es el registro de Christopher Lloyd, por poco habitual. Se me hace muy raro ver a este hombre fuera de su hábitat, pero como comentas, lo hace a las mil maravillas en su inesperado nuevo rol. Diría que su interpretación, es de lo más destacable de la película. Por cierto, divertido el "guiño" (así lo he entendido yo, igual es solo una caprichosa coincidencia) que se hace en la película con su personaje, de nombre Emmet, al igual que el mítico Doc de la saga de "Regreso al Futuro".

Yo destacaría también la banda sonora. No es nada nuevo, el mimo que le está poniendo el género últimamente al tema de las bandas sonoras, pero es que la "I Am Not A Serial Killer" también es brutal, quizás porque es un entrañable refrito (no se, nuevamente, si voluntario o no) al tema principal de "Phantasma".

En lo único que discrepo contigo es en el tema de los efectos especiales, yo poco artesanal he visto, más bien un ordenador del copón y si bien a lo largo del filme, dada su sutileza, cumple con creces, en el tramo final, cuando se ve la trampa y el cartón, a mi me parecieron bastante cutres.

Secundo tu puntuación, estrella arriba, estrella abajo (más bien lo segundo), aunque se me hiciera algo pesada (por repetitiva) en algunos pasajes.

Saludos.

Missterror dijo...

Rector-Christopher LLoyd está espectacular. Desde mi punto de vista su actuación es tan natural, que cuesta pensar que Emmet alguna vez sonrió y no era ese ser gris que vemos en esta película. Maravilloso, al igual que su partenaire jovenzuelo, quien me ha convencido por completo.
Esta banda sonora te tenía que sacar una sonrisa, no podía ser de otra manera!!
Leo tu comentario y no puedo dejar de darte la razón, porqu8e por algún extraño motivo, pensé en los momentos artesanos y borré de mi mente ese momento digital final que es bastante terrible rozando el dibujo animado. Cosas de la vida!! ;)
A mi la repetición de situaciones en la trama no me molestó para nada. El tono de la película es así desde el inicio y comulgué con él. Para mi no hay más estrellas porque te quedas de alguna manera con una extraña sensación de que hay algo que falta, y no es mala leche, ni más foco en otros personajes que no sean John, es algo mucho más oscuro en esa mente que va a mil revoluciones por minuto.

Saludos

Reverendo dijo...

Me ha parecido un pelín lenta, quizá porque no compensa, en muchos momentos, la falta de acción con situaciones o diálogos que definan mejor a los personajes más allá de John (más que nada porque podría haber secuelas, dado que es el primero de varios libros). Incluso el sociópata protagonista desconcierta por momentos (parece más enajenado por su particular pasión con la muerte como evasión a un aburrido u anodino entorno que por una posible enfermedad mental). Extraordinario Lloyd, y una delicia ver a Fraser, aunque su papel de madre se quede algo corto.

Missterror dijo...

Reverendo- La película es lenta, es innegable, pero desde mi punto de vista, esta falta de acción sí se ve compensada con la parte de los diálogos y los silencios, que aquí tienen mucho que decir.
John es una chico que se aburre, como tú dices, y el aburrimiento puede ser peligroso, porque da mucho tiempo para pensar, y solemos pensar en lo que no debemos...La enfermedad mental, yo tampoco termino de verla tan clara como nos quieren mostrar, pero está claro que el chaval apunta maneras.

Otro piropo más (y merecido) para Lloyd :)

Me alegra que "I am not a Serial Killer" se haya llevado el premio Panorama Fantastic del festival de Sitges. De todas las que yo vi de esta sección, también me pareció la mejor opción y creo que es un premio merecido.

Saludos

Reverendo dijo...

Ciertamente, original es un rato. Y vaya si el chaval apunta maneras: solo ver por la calle a alguien con ese pasamontañas de oso panda, te entran más ganas de correr que en un slasher de montaña.

HAbrá que estar atentos a una posible secuela.

Greetings

Unknown dijo...

lo que no entendí es que era ese monstruo ?

Missterror dijo...

Unknown- SPOILER- Me gusta verlo como un simbolismo, la personificación de la maldad de Emmet, pero no cabe duda de que es algo real, sobrenatural, pero real que se ha escondido en el cuerpo de Emmet para poder cometer los asesinatos de la forma en que lo hace. Parece un alien, o simplemente un monstruo. El origen no queda claro.

Saludos

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