miércoles, 19 de octubre de 2016

Crítica: Tenemos la Carne

Hay una diferencia insalvable entre ser, y querer ser. Uno puede intentar aparentar aquello que no es, pero al final, el aroma de la realidad siempre termina filtrándose a través de la piel y escapando de la careta, del disfraz. Hay una diferencia, insalvable también, entre lo natural y lo artificial, lo espontaneo y lo premeditado. En la vida, en el arte y por supuesto, en el cine. “Tenemos la Carne” es el ser y el querer ser, la historia de una provocación gestada en una probeta de laboratorio con un propósito muy concreto, coger el atajo más rápido para llegar a un destino, cuando la realidad es, que el verdadero placer no reside en llegar antes al destino, sino en disfrutar el viaje.

Esto es más o menos lo que le sucede a la ópera prima del joven cineasta mexicano Emiliano Rocha Minter. “Tenemos la Carne” es un thriller post-apocalíptico concebido para perturbar y provocar al espectador. Había oído cosas al respecto antes de enfrentarme al visionado, había oído incluso comparaciones con otras cintas polémicas como “A Serbian Film” (“Srpski Film”, Srdjan Spasojevic, 2010) y las expectativas por lo tanto, eran altas, en ese afán por descubrir lo que podía dar de sí esta a priori transgresora propuesta mexicana. Una vez vista, queda claro una vez más, que entre ser y querer ser, existe un abismo insalvable que ni siquiera, la propia carne, puede salvar.

“Tenemos la Carne” es una propuesta curiosa. Eso es innegable. De hecho, como performance teatral de guerrilla y sobre un escenario, no dudo de su posible impacto. Pero el cine es otra cosa, el cine requiere otro tipo de lenguaje para llevar su mensaje hasta el rebaño. “A Serbian Film” era una película perturbadora porque contaba una realidad aterradora sin tapujos, con pelos y señales. Lo hacía además en lenguaje cinematográfico, de ahí que todos lo entendiéramos a la primera y nuestras consciencias fueran fácilmente perturbadas dentro del contexto de una realidad que se iba transformando en un infierno, pero sin alejarse en ningún momento de dicha realidad. El problema en “Tenemos la Carne” es que nunca es real. Nunca nos creemos lo que se nos cuenta y el aroma, sí, el aroma de realidad del que os hablaba al principio, es tan fuerte que ya no es que no nos creamos el disfraz, es que directamente, nos parece ridículo.

Queda claro la intención del director. Queda claro que Emiliano Rocha Minter quería buscar la provocación fácil por el atajo más corto y el atajo más corto, siempre es la carne. La carne, ese divino tesoro. La carne, queremos devorarla, queremos follárnosla. Nacemos de la carne y la perseguimos a lo largo de nuestra vida de una u otra forma. “Tenemos la Carne” juega con esa baza y la pone toda en el asador para luego sentarse a observar qué ocurre. Y ahí reside el problema, que no ocurre nada, pues todo resulta tan artificial, tan descaradamente premeditado y tan alejado del lenguaje cinematográfico, que no ocurre nada. Ver a dos hermano follando, ver como ella se mete la polla dura de su hermano hasta el fondo de la garganta una y otra vez mientras un tipo desagradable se pajea ante la escena para terminar corriéndose encima, no provoca absolutamente nada en el espectador, pues no se sustenta sobre nada que éste pueda reconocer y hacer suyo.

“Tenemos la Carne” no se queda ahí. Lo intenta con todo. Al susodicho incesto hay que sumarle canibalismo y necrofilia, pero ni por esas. Por lo tanto, una película como esta, que deja toda su suerte al hecho de incomodar al espectador y que lejos de ello, lo único que consigue es resultar ridícula, pedante incluso cuando el director (también guionista) comienza a disparar a bulto toda una serie de frases supuestamente profundas o molonas que previamente se le habían ocurrido, pero que no quieren decir absolutamente nada, más allá de ponerse la máscara y el disfraz una vez más para intentar aparentar ser, el más raro de la clase.

Si a estas alturas de la película, alguien se cree que un coño en primer plano, o un rabo con las pelotas palpitantes, pueden escandalizar a alguien que suela consumir este tipo de cine, mucho me temo que peca de inocente. No creo que sea el caso de Emiliano Rocha Minter, que entiendo debe de ser buen conocedor de los entresijos del cine de corte más extremo y lo entiendo más bien como, una vez más, un atajo rápido para intentar dejar su huella lo antes posible en esta complicada industria que es el cine. Está claro que en cierta manera le ha salido bien. La simple comparación con “A Serbian Film” es ya todo un éxito y sin duda, como poco, se ha ganado toda la expectación del respetable. Lástima que como dicen, lo difícil no sea llegar, sino mantenerse.

“Tenemos la Carne” es un intento fallido de incomodar al espectador, una constante provocación gratuita sin alma, sustentada sobre una historia absurda y sin sentido que rara vez se aleja de la senda de la indiferencia y que roza lo ridículo en más ocasiones de las deseadas, pese al estupendo hacer del trío protagonista, con un histriónico y exagerado Noé Hernandez como maestro de ceremonias y unos naturales (de lo poco artificioso de la obra) María Evoli y Diego Gamaliel, en el papel de los maleables hermanos, que lo hacen realmente bien, algo habitual por otro lado en la estupenda escuela interpretativa mexicana. En una pantalla de cine y ante un público acostumbrado a lidiar con el lado más oscuro del celuloide, no. Sobre un escenario de teatro, quizás.

Lo mejor: El trío protagonista y la macabra plasticidad de algunas imágenes.

Lo peor: Ni perturba, ni incomoda, ni transgrede... joder, es que ni excita.


9 comentarios:

andres pavone dijo...

Querido Rector, lo tendra a PASOLINI, como referente.... jeje lo escuche por ahi y me causo gracias.Aclaro la vi en pesima calidad, pero si intentaba incomodar la verdad no lo logro. Puerca, ridicula, caotica y de mal gusto, en el sentido de querer tirar todo al asador, pero por lo menos acomadar LA CARNE, que se tira.Saludos compañero.

El Rector dijo...

Andres, pues en ese sentido, me parece a mí, que le queda un buen trecho por recorrer, jeje... pero bueno, dentro del contexto de un cineasta novel que quiere llamar la atención, pues se puede entender una película como esta. Ahora, que no nos quieran vender la moto del nuevo cine mexicano y tal...

Saludos.

MABUSE dijo...

Una vez más, como CASI siempre :-), totalmente de acuerdo. Una tomadura de pelo.

El Rector dijo...

Mabuse, veo que tu también eres de los que "picaste" en Sitges, jeje... espero que no seas de los que se fueron a los diez minutos, porque yo vi a unos cuantos y oye, que tampoco es para eso.

Saludos.

Missterror dijo...

El gas!!! La luz, la vida, la muerte, el gas!!!! Nacemos para morir y en esa muerte la carne, la maldita carne es lo que tenemos, de lo que nos deshacemos, el gas!!!! Morir para renacer, en la mugre, en el infierno, el gas!!!! Pues oye, los diálogos te dejan casi más ojipláticos que las propias escenas o el sentido de ellas en ese infinito útero en el que se representan.
Desde luego, yo tampoco entiendo lo de esa desbandada en masa al cuarto de hora de comenzar la proyección, supongo que sería por simpatía...
Desde mi punto de vista, Emiliano Roche ha querido correr mucho, supongo que es una persona excéntrica con mucha imaginación y vocación de transgresor, pero todo tiene que llevar un ritmo y tener un por qué (y no me refiero exactamente a una lógica), cuando esa lección aún no está aprendida, el resultado es "Tenemos La carne", que abarca mucho y aprieta poquito.
Si buscas un impacto, debes ingeniártelas para que el espectador lo encuentre por sí mismo, si lo imponen, todo termina siendo tan artificial que se nota que sólo hay una intención de provocar, sin saber muy bien el qué.
No es necesario esforzarse tanto por incomodar con imágenes tan explícitas, si a esto no se le acompaña una historia contundente que realmente incomode. ¿Los hermanos? Bueno, ¿algún escandalizado en la sala? El fracaso de "Tenemos la carne" no se debe a que nos rasguemos las vestiduras con lo que vemos y lo condenemos, ni mucho menos, el fracaso se deriva de que todo está impostado y se nota mucho.
Aun así, tiene cosas que me gustaron y que obviamente creo que se desperdiciaron y, como bien comentas, unos actores determinantes.
A ver cuál es el siguiente paso de este director, porque creo que con él se juega ya mucho.

Saludos carnales

MABUSE dijo...

Of course que fui de los que huyó. Creo que aguanté 20-25 minutos, no mucho más. Es una agenda muy apretada y con pocas horas de sueño como para desperdiciar ni un minuto. Yo no le vi ni siquiera las virtudes que comentais. Para mi, y sin lugar a dudas, tomadura de pelo. Falta absoluta de talento que, como en tantas ocasiones, se quiere ocultar bajo una capa de supuesta provocación, profunda reflexión sobre la sociedad, introspección filosófica y demás. No se lo que hará este director en un futuro. Si tengo que cambiar de opinión con sus futuras obras lo haré sin ningún problema. Pero lo visto hasta ahora nada de nada.

El Rector dijo...

Missterror, las actitudes de determinadas personas en Sitges no tienen explicación, y no lo digo tanto por los que abandonan la sala antes de tiempo (lo cual se puede entender perfectamente dentro del contexto de un festival, donde cada minuto que puedas arañar es ORO), más bien lo hago por todos esos que se pasan la película entera mirando el puñetero móvil. Tú lo sabes bien, que sufriste a un espécimen de estos en "Blair Witch", yo hice lo propio en otros tantos visionados... luego resulta que hay gente que SÍ tiene interés en ver las películas y se termina quedando fuera porque este tipo de energúmenos han tenido más suerte a la hora de pescar las invitaciones.

Sobre "Tenemos la Carne", veo que coincidimos en todo. Con lo que a ti te gustan las propuestas transgresoras y el chasco que te llevaste con esta...

Mabuse, bueno, al menos pasaste de los diez minutos... lo que no se si en 25 llegaste a ver algo del despiporre que el filme ofrece, o te quedaste solo en las muecas y sin sentidos de Noé Hernández, jeje.

Pues mira que tenía yo sueño acumulado a esas alturas y cosas del destino, que con esta no me dormí ni un segundo... claro que me desquité un rato después con "Autohead", ahí si que me puse al día :D

Saludos.

MABUSE dijo...

No, no se si por suerte o desgracia pero me debí ir justo antes de comenzar el despiporre :-)
Totalmente de acuerdo con lo de los móviles. Este año he tenido varios "incidentes" de esos. Como esto siga así el año que viene acabo batiendome en duelo seguro.

El Rector dijo...

Mabuse, pero eso es como ir a una orgia, pirarte antes de que se hayan comenzado a engrasar los bajos y decir luego que la party estuvo floja :D Pero bueno, la verdad es que este caso tuviste buen ojo y te funcionó el royo pitoniso.

Y me uno a tu cruzada anti telefonía móvil y anti capullos en general. El año que viene, levántate y grita algún tipo de consigna cuervil y tienes mi apoyo moral y físico.... estaría bien que el festival instaurara las mismas medidas de extrema seguridad que puso en práctica en el pase de "Arrival", para que nadie pudiera grabar la proyección con ningún dispositivo. Curioso eso sí, que solo fuera en el pase de dicha película. El resto se podía grabar a gusto.

Saludos.

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