domingo, 13 de noviembre de 2016

Crítica: Fender Bender

En “Scream: Vigila Quién Llama” (“Scream”, Wes Craven, 1996) descolgar el teléfono era sinónimo de muerte. El desaparecido maestro del terror inventó una fórmula chorra, pero tan exportable al gran público, que consiguió volver a poner en el candelero un sub-género en desuso por aquel entonces como era el slasher. No es la realidad que hoy vive el susodicho, donde la fiebre por revivir el cine de los ochenta, ha hecho proliferar de nuevo sin necesidad de pretexto alguno, el gusto por los asesinos enmascarados. Pero lo de idear nuevas fórmulas, aunque no siempre sea necesario, no deja de ser un añadido extra a la hora de disfrutar de este tipo de terrores y si una cosa no se le puede negar a la cinta que nos ocupa, es que nace con la suya propia bajo el brazo.

“Fender Bender”, lo que vendría a traducirse como un accidente automovilístico, significa la segunda película de Mark Pavia, quien permanecía en profundo letargo desde aquella curiosa “El Aviador Nocturno” (The Night Flier”) de 1997, en la cual adaptaba para la gran (o pequeña) pantalla, pues no tengo claro si llegó a verse en salas de cine, uno de los infinitos relatos de Stephen King. Casi 20 años después, Pavia regresa para subirse al rentable en la actualidad, carro del slasher. Lo hace además, como digo, con altas pretensiones pues su “Fender Bender”, apesta a inicio (o intento al menos) de franquicia por todos los poros de su piel. Aquí descolgar el teléfono no te mata, lo que te mata es, valga la redundancia, tener un accidente con el coche.

Un pequeño choque sin aparentes consecuencias, señala a la víctima. El asesino, presentado como un enigmático caballero que se disculpa por el trágico descuido, le solicita a ésta sus datos personales para hacer el papeleo y bueno, esa misma noche, la hace una visita a su hogar vestido con todas las galas que la ocasión requiere. En este caso, pasamontañas de cuero (con marcado regustillo al coleccionista de Marcus Dunstan) y un enorme cuchillo retráctil en mano. No sería la más original de las premisas, pero tampoco lo era la de Craven y ya sabemos todos como terminó la historia, con una multitud de integrantes de las denominadas nuevas generaciones del terror, adorando a una comedia de terror justita, como si de una cinta de culto se tratase.

Y los paralelismos con la película de Craven no terminan ahí. “Fender Bender” deja claro desde el primer minuto, que no atesora el menor complejo a la hora de dejarse “influenciar” por “Scream”, con tal de poder llegar a ese perfil facilón que tanto disfrutó con aquella. Solo hace falta ver el bochornoso prólogo, muy deudor del protagonizado en su momento por ghostface, en el cual el asesino da buena cuenta de sus aptitudes para con el asesinato, en carnes de una jovenzuela que se relajaba tranquilamente en su casa dándose un baño de espuma con la pertinente copa de vino. Como no podía ser de otra forma, no sin antes recibir unos inquietantes mensajes de texto en su teléfono móvil. Vamos, un “Scream 2.0” en toda regla, antes de ser asesinada a cuchillazo limpio.

La última conexión Pavia-Craven, recae en la figura del asesino, que si bien ya hemos comentado que es una versión pobre del asesino de “The Collector”, encontramos en sus conductas, alguna que otra similitud con el ridículo ghostface. Tanto algunos de sus gestos, como su escandalosa torpeza, nos remiten al enmascarado ideado por el bueno de Wes, lo cual aquí, aun resulta más ridículo, pues no hay nada de comedia en la película de Pavia. Esto se traduce en un cúmulo de situaciones de dudosa credibilidad que le otorgan a “Fender Bender” una curiosa y muy poco habitual “cualidad”, más tratándose de un slasher, y no es otra que la de brillar mucho más cuando NO aparece el asesino, por más increíble que esto pueda sonar.

Y es que sin el payaso enmascarado, “Fender Bender” se aleja del terror teenager por completo para adentrarse en terrenos mucho más serios, generando grandes atmósferas gracias al hecho de no preocuparse en exceso en precipitar los acontecimientos con tal de satisfacer al espectador más impaciente. Pavia se recrea tanto en el personaje principal interpretado con solvencia por Makenzie Vega, como en el entorno, para generar esa complicidad con el espectador más afín a las emociones propias del terror clásico y el suspense. Algunos dirán que riza el rizo en este sentido y no les faltará razón, lo hace, pero visto lo visto cuando se pone a mover los hilos de su marioneta enmascarada, es de agradecer que se recree con fervor en los juegos preliminares.

Con el encapuchado llegan como no podía ser de otra forma, todos los clichés del slasher moderno, pues en ningún supuesto estamos hablando de una cinta que intente venderse dentro de la moda del cine retro de los ochenta, por mucho que la estupenda banda sonora (uno de los puntos más fuertes del filme) compuesta por alguien que se esconde detrás del pseudónimo de “Nightrunner”, nos pueda hacer pensar lo contrario. “Fender Bender” no tiene nada de ochentera, que a nadie le engañe tampoco su póster promocional. Solo diré que tiene dos secuencias de ducha, DOS, y en ninguna de ellas se muestra pechuga. No hacen falta mayores consideraciones.

Destacar muy en negativo también, el desafortunado cierre de la obra, tirando nuevamente del tan desagradable anti-clímax que ya hemos tenido que sufrir por ejemplo, en la reciente “Rupture” (Steven Shainberg, 2016). Una vez más y de manera incomprensible, Pavia alarga innecesariamente la película en unos últimos diez minutos que no aportan nada ni al relato, ni mucho menos al personaje que los capitaliza, arrebatándole cualquier cualquier ápice de mística que aun le pudiera quedar. Más, cuando tengo muy claro que la idea es la de darle continuidad en futuras entregas.

Estamos por lo tanto ante un slasher bastante típico que se mueve a caballo entre el terror teenager y el terror clásico o suspense. Una especie de reimaginación medianamente seria del “Scream” de Craven, que pese a todo, recuerda a ella más veces de las deseadas, por lo que se queda un poco en tierra de nadie, ya que los acérrimos al terror de corte más clásico encontrarán ridículas algunas situaciones y los amantes del pseudo terror de corte adolescente, se asfixiaran con la parsimonia y el pulso de ultratumbra de las partes en las que no aparece el asesino. Con todo, creo que “Fender Bender” cumple con el mínimo exigido para al menos, llegar al aprobado en cualquiera de ambos supuestos.

Lo mejor: El intento de inventar su propia fórmula, la banda sonora y algunas atmósferas bastante logradas.

Lo peor: Se queda en intento, pues al final termina mamando sin tapujos de la gran teta del Craven más populista. El asesino, ridículo y los innecesarios diez minutos finales.


4 comentarios:

Missterror dijo...

La película es simplona y como dices, muy del estilo "Scream", que personalmente aborrezco porque no le encuentro el más mínimo interés. Con "Fender Bender" lo mismo, no sangran los ojos, pero la ves y la olvidas al instante, y eso, que como comentas, al menos hay un esfuerzo interpretativo por parte Makenzie Vega a tener en cuenta.
Yo agradezco que no se precipite la acción, pero claro, que cuando llega todo vaya con la lengua fuera porque ya se les iba el tiempo de las manos, pues tampoco. Como dices, "Fender Bender" falla en lo básico, teniendo en cuenta que es un slasher. Las escenas en las que aparece el asesino son las que se cargan la tensión y el ritmo, por no hablar del carisma cero de este buen señor.
Como idea no deja de estar mal, porque a ver quien es el guapo que no daría todos sus datos en un choque para el tema del seguro, y efectivamente, como la película nos muestra, vaya usted a saber quien conoce ya todo lo que tiene que conocer para preparar un asalto...menos mal que no tengo coche, lástima que este hombre enmascarado no vaya a buscar a los responsable del horroroso transporte público que nos toca sufrir en Madrid para hablarles del horario de invierno.
El final es hediondo, porque el primer final al menos hubiera dejado con una sensación chunga y cuando lo vi, todo el desinterés se convirtió en un "anda, pues tiene su punto", pero el segundo final te pega una patada en la espinilla (ayyyyyy "Rupture")

Saludos

El Rector dijo...

Missterror, a mí la primera "Scream" me hizo gracia en su contexto y en su momento, como parodia-homenaje al slasher. Nada más. De no haber tenido toda esa serie de infumables secuelas, habría quedado como un título simpático y no como la chorrada de franquicia que es hoy en día. En "Fender Bender", encontramos algunos de los tics de la película de Craven, que en clave de comedia muy bien, pero que dentro de un título aparentemente serio como este y que se toma tantas y tantas molestias en construir (con éxito) una atmósfera de terror y suspense, pues no tiene mucho sentido, pues tira por tierra todo el trabajo previo.

Me da a mí, que tendremos segundas y terceras oportunidades para cogerle el gustillo (o directamente aborrecer) al personaje del asesino y eso que el final, como se ha comentado, es lo peor que se le podía hacer al mismo si se tenía en mente la posibilidad de estirar el chicle con secuelas. Ya veremos. En principio, pereza máxima para volver a jugar su juego, aunque cosas más gordas se han visto.

Saludos.

P.D: Aiiiissssss "Rupture"... :D

Anónimo dijo...

El póster ochentero me había llamado mucho la atención y la tenía controlada para una noche de terror retro, pero por lo que dices veo que hay poco de eso y mucha tontería. Tampoco soy muy fan de las películas de Scream y sus gracietas. Creí que sería algo más serio en plan road movie. Buena reseña.
Diego.

El Rector dijo...

Diego, muchas gracias. La verdad es que de retro tiene más bien poco, el póster y poquito más. La idea no estaba mal y la puesta en escena está bastante lograda, pero el asesino es una parodia y termina ofreciendo mucho menos de lo que prometía. Creo que para esa noche retro tuya, tendrás que buscar títulos más adecuados ;)

Saludos.

P.D: veo que eres el perfil idóneo para unirte a la plataforma "Por Satanás, NO más secuelas de Scream", jaja!

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