domingo, 11 de diciembre de 2016

Crítica: Magi

Djinns, Hitler, nazis, el barón Sebottendorf, un teñido Michael Madsen interpretando a un escritor experto en cultos satánicos que se defiende de los espíritus que le acechan pistola en mano, un sobreactuado Stephen Baldwin que da vida a un sacerdote radical en lo que a su fe se refiere experto en posesiones, personajes que parecen extraídos de alguna película de Jaume Balagueró, la que parece últimamente obligada presencia de un armario para crear tensión y bebés que nos recuerdan a Jabba the Hutt. Todo esto y más es lo que tiene la turca ‘Magi’, cinta escrita y dirigida por Hasan Karacadag, autor de películas como ‘El-Cin’ o ‘Dabbe: Cin Çarpmasi’ que sin ser una maravilla y a pesar de la gran cantidad de tópicos que maneja, de su excesiva duración y de alguna escena tremendamente ridícula, sorprendentemente no aburre.

Tras recibir una llamada de su hermana, Olivia se trasladará a Estambul para encontrarse con ella. Durante la cena que comparten, esta le comentará el miedo que siente por el acoso al que se ve sometida tras investigar el caso de una mujer a la que mataron para quitarle el bebé del que estaba embarazada.. Tan interesante punto de partida revela la falta de ideas que parece que vive el cine de terror reciente ya que otra vez volvemos a encontrarnos como ocurría en la muy floja ‘El bosque de los suicidios’ de Jason Zada o la tremendamente decepcionante ‘The offering’ (‘The Faith of Anna Waters’) de Kelvin Tong, con la idea de mostrar el viaje de la protagonista a un país extranjero para ayudar a una hermana que se encuentra en graves problemas.

A pesar de estar ante una cinta que como ya se ha dicho no aburre y no cansa hay varios problemas en ‘Magi’. Uno de ellos es la gran cantidad de referentes que el espectador encontrará al ver esta película lo que podrá hacer que este tenga la sensación de estar otra vez ante una cinta que ha tomado prestados demasiados elementos de otras películas. La sensación de constante déjà-vu parece ser un mal endémico del cine actual. Otro es el exceso del que hace gala el director tanto en lo que se refiere a la duración de la película (Nada justifica las casi dos horas y diez minutos de metraje) como en los efectos especiales (Alguno conseguirá arrancar no ya una sonrisa si no directamente la carcajada del espectador.

No solo las cabezas de las moscas resultan tremendamente ridículas si no también y muy especialmente la caracterización de cierto personaje lo que sumado a su interpretación bordea casi la parodia. Llegados a este punto es muy difícil que el espectador no se acuerde de ‘El extraño’, notable cinta dirigida por Hong-jin Na que mezcla géneros con gran maestría y cuyo sentido del exceso se aleja diametralmente del de Karakadag demostrando que el cine de posesiones o relacionado con esta temática tiene todavía mucho que decir y ofrecer) o la manera elegida por este para asustar al espectador (La verdad es que sustos, lo que se dice sustos mas bien pocos.. Karacadag parece que por momentos está más interesado en mover la cámara, en conseguir encuadres que llamen la atención que en crear verdadero miedo. No hay ninguna escena en ‘Magi’ que pueda perturbar lo más mínimo ni si quiera al espectador mas influenciable).

Y el último no es otro que uno de los motivos que nos pueden llamar a priori más la atención para ver esta película: La presencia de Michael Madsen y Stephen Baldwin. Si, es cierto las carreras de ambos actores no han brillado precisamente, a Madsen todos los recordamos por sus trabajos con Quentin Tarantino en ‘Reservoir Dogs’ o ‘Kill Bill’ y cuya proliferación delante de las cámaras (A este paso va a ser considerado el Takashi Miike o el Sion Sono de los actores) hace que este no tenga el suficiente tino para escoger buenos papeles o películas, y a Stephen Baldwin por haber interpretado a McManus en ‘Sospechosos habituales’ de Brian Singer, pero siempre tengo cierta fe en que ambos actores van a dar lo mejor de si. La esperanza es lo último que se pierde y creo que yo ya he perdido la mía. Si Madsen está excesivo, Baldwin demuestra como nunca hay que interpretar un personaje, sirvan un par de escenas como ejemplo: Una de ellas cuando con la mano retira un poco de tiza de un círculo dibujado en el suelo y entra en dentro de él, la otra, y esto es mas culpa de Karacadag que del actor, el patético plano que ambos nos regalan de la cara del actor envuelto en un saco. Momentos como este le llevan a uno a pensar que la línea con lo ridículo resulta demasiado fina, igual por eso, al final, ‘Magi’ consigue ganarse nuestras simpatías.

‘Magi’ es sin duda alguna una cinta excesiva a todos lo niveles, con una historia que hemos visto una y mil veces antes y donde ningún giro del guión va a sorprender al espectador. Pero aún así con todo lo irregular que resulta la película de Karacadag, esta tiene algo que consigue ganarnos, que consigue hacer que no nos aburramos y la veamos con interés. Es cierto que esta cinta no pasará a la historia del cine, que una vez que salgan los títulos de crédito finales la olvidaremos pero con la que pasaremos un buen rato y al fin y al cabo es lo que buscamos, ¿no?. Y si no siempre podremos deleitarnos con las increíbles y humildes casitas donde viven los protagonistas y del plano nocturno Estambul con Santa Sofía al fondo. No se si esta cinta estará producida por alguna inmobiliaria turca pero visto lo visto no me extrañaría. Para ver, entretenerse un rato y olvidar.


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