domingo, 19 de marzo de 2017

Crítica: Hellbound: Hellraiser II

Sufrimiento, dulce sufrimiento. El sufrimiento es una característica tan humana que no puede pasar desapercibida ni para el resto de nuestros semejantes, ni para aquellos que nos miran desde un plano alejado del mortal. La capacidad para soportar el dolor físico y emocional es proporcional a nuestra habilidad para cerrar los ojos y aislarnos en un mundo que poco tiene que ver con el resto de los mortales. El sufrimiento nos acompaña y es real cuando se convierte en nuestro mejor amigo invisible, cuando comenzamos a cogerle confianza y nos abrimos en canal, cuando entendemos que es parte de nosotros y que sólo nosotros somos capaces de verlo y nos sinceramos ante él, nos rendimos y por fin lo asumimos. La amistad entonces se convierte en amor y ya estamos enganchados al sufrimiento. Ahora pongamos las cosas más interesantes y añadamos placer a la ecuación, ¿quién en su sano juicio puede negar la atracción de los Cenobitas?

La vida es simplemente una sucesión de experiencias, la intensidad de esas experiencias la cosecha cada uno de nosotros en función del grado de implicación que tenga con esa vida, pero no cabe duda de que una vida intensa es mucho más interesante y que en ello siempre hay un componente de dolor, porque el corazón es como un gran colador de emociones y por sus pequeños agujeros se nos escapan buenos y malos momentos y sabemos también que la mente es como un red que atrapa recuerdos y que proyecta sensaciones que nos hacen fuertes y vulnerables a su antojo, pero que son las tripas las que configuran los lamentos y las que también nos hacen experimentar el más intenso de los placeres.

Y de tripas venimos a hablar en "Hellbound: Hellraiser II", ya que nos metemos en las tripas de aquella historia salida de la cabeza de Cliver Barker y rodada con un corazón sangrante. Esta vez Barker se baja del tren de la carne que lleva al Infierno de los Cenobitas y todo queda en manos de Tony Randel, quien toma las riendas con el caos como mantra. Y repitiendo caos, caos, caos, mientras inhala y exhala de una manera asmática, nos presenta una secuela continuista que empieza justo donde "Hellraiser" acaba, y lo hace añadiendo elementos que le den consistencia a esa búsqueda constante de placer a través del dolor y de un aprovechamiento mayor del personaje de Kirsty.

Lo que ocurre es que en "Hellbound", las vivencias de Kirsty se utilizan para crear un argumento con una lógica totalmente arbitraria y una dificultad para el entendimiento patente, ya que estamos ante una secuela que intenta explicar en profundidad las cuestiones planteadas en la primera parte sobre la procedencia de los cenobitas o el significado del cubo, pero que debido a un montaje despiadado y aleatorio, termina creando más dudas que las que resuelve.

En esta continuación, Kirsty tiene que convencer a la policía de que ella no está loca, tiene que intentar restablecer el orden en la tierra y no dejar que aquellos que vienen del Infierno vuelvan a probar la carne, lo que presenta la primera dificultad, pues los cenobitas siempre quieren probar tu carne y destruir tu alma. Ellos son los moradores del Infierno, y no es tarea fácil que una jovencita les pueda engañar, a no ser que esté amarrada por unas venas sin sangre por las que el odio bombee fuerte hasta el maldito corazón. En "Hellbound" vemos la representación de este Infierno como centro de la narración, un laberinto interminable presidido por Leviathan, quien debería ser protagonista último de cualquier enfrentamiento, pero que es una simple parte del decorado.

En "Hellbound", Leviathan, príncipe del Infierno y estandarte del mundo Cenobita está representado por una figura romboide que parece ser la artífice de la configuración del cubo del lamento y que es más símbolo que demonio en sí, pero que es guardián del geométrico laberinto que esconde los paceres de la carne a través de la sangre y el dolor y aquí termina su relevancia. Llegar a este Infierno es relativamente fácil con ayuda del cubo, pues en "Hellbound", el cubo es poco más que un contenedor de deseos de todo tipo y en lugar de un puzzle, termina siendo un cococrash.

Tony Randel como director y Peter Atkins como guionistas, dieron una voltereta mortal en esta historia y pecaron de inexperiencia al intentar darle un nuevo enfoque al mundo que Clive Barker había dibujado de una forma mucho más coherente. En "Hellraiser", los Cenobitas son seres del inframundo que acuden a la llamada de aquellos que buscan una nueva dimensión del placer sin importar el cómo. En "Hellbound" se nos muestra un origen de los cenobitas que se aleja de su concepción infernal y no termina de estar claro el propósito de su presencia, pues eligen víctima a su antojo e incluso negocian términos, cuando si algo había dejado claro Barker es que no se puede escapar de sus designios.

En este aspecto es determinante la presencia de dos de los personajes que hacen de "Hellbound" una excelente secuela y otra de las películas de culto que todo amante del cine de terror tiene que tener en su videoteca: el Dr. Phillip Channard (Kenneth Cranham) y una renovada Julia (Clare Higgins). El Dr. Channard cobra incluso más relevancia que el propio Pinhead (a quien tras el éxito de la primera parte se le decidió dar mayor protagonismo) y esta película hace que sea uno de los mad doctors más tremendos del género. El combo Channard-Julia es sin duda la parte mejor definida de la película, pues es una relación de necesidad, curiosidad y aprendizaje bañada en litros de sensualidad, sangre y traición que engancha desde la suciedad más absoluta.

El guión, es un sindios y no sólo porque no haya dios que redima, sino porque da la sensación de que salta de un lugar a otro sin orden ni concierto, pero en esa maraña argumental consigue, sin haberlo pretendido, que el efecto de confusión causada al espectador sea parte esencial para entender que el Infierno no es lineal, ni es temporal, sino que es locura, desconcierto y anarquía. Y como bases para soportar esa vorágine de idas y venidas al Infierno, como no, los maravillosos efectos especiales de los que hace gala esta película que nada tienen que envidiar a los vistos en "Hellraiser", de hecho en este apartado se repitió con el mismo estudio, como era lo esperado y lo lógico. También tenemos rayitos azules, pero están tan asociados a Leviathan que vamos a entenderlos como esa parte de la búsqueda del conocimiento que parece simbolizar este Leviathan.

Sobre los personajes, luces y sombras, pues Kirsty sigue sin tener la potencia que debería y el Dr. Channard y Julia, como antes comenté, se comen literalmente al resto del cast, Pinhead incluido, pues aunque ya dejamos de ver a un Lead cenobita y tiene ya un nombre que eriza la piel y sus apariciones son más prolíficas que en la primera parte, Pinhead no tiene ni la mitad de determinación y maldad que Channard. Eso sí, cada fotograma en el que Pinhead aparece es glorioso, pues su presencia es absolutamente imponente. Menos suerte tiene el personaje de Tiffany, que actúa como clave de puzzle que representa al Infierno, pero con el que el guión tiene una coherencia cero. Y una pregunta al aire, si "Hellbound" comienza horas después de que "Hellraiser" termine, ¿cómo es que no aparece nunca Steve, el novio de Kirsty, al que los Cenobitas también deberían perseguir?

Otro apartado a resaltar, como no podía ser de otra manera es el musical, la banda sonora a cargo de Christopher Young de nuevo fue apostar sobre seguro y es el énfasis perfecto de una atmósfera teñida de azul, un azul que pretende ser frío y se mezcla con la suciedad del infierno individual al que cada personaje tiene que hacer frente. Y en esa atmósfera tan única que crea el universo Hellraiser, "Hellbound" nos deja otra escena de regeneración para el recuerdo, esta vez en el cuerpo de Julia y unos escenarios pesadillescos que brillan aunque la noche sea muy oscura.

El mundo en el que se sumerge el espectador en "Hellbound" tiene un arquitectura que se cimienta en el desconocimiento y el ansia de experiencia, que se sostiene sobre piel que se desprende del cuerpo al antojo de los clavos y los ganchos que desgarran, que liga las diferentes partes del deseo con tendones sangrantes para mostrar la debilidad del cuerpo humano y que techan el visionado con un alambre tan fino que lacera sin piedad, pero que refuerza los mitos. Sin sufrimiento no haya terror y yo os pregunto qué haríais vosotros sin terror. Ayudemos por tanto a aquellos que están en el Infierno.


8 comentarios:

El Rector dijo...

Buf... estamos ante una de esas películas que tiran por tierra todos los falsos mitos sobre las secuelas, títulos menospreciados en muchas ocasiones por el mero hecho de serlo y que en muchas ocasiones. no solo igualan a la película original, la superan. No es el caso que nos ocupa, pues superar a "Hellraiser" era imposible, pero sin duda, estamos ante una fabulosa continuación de la película de Barker, que a mi juicio tiene ganada la etiqueta de clásico o cinta de culto, pese a la irremediable maldición a modo de prejuicio que trae de serie.

"Hellbound", pese a no contar de nuevo con Barker detrás de las cámaras, mantiene intacta toda la esencia del primer filme (el resto del equipo fue prácticamente el mismo, también en el plano actoral, donde tan solo se echa en falta la figura de Andrew Robinson) y la expande, con la curiosa imaginación que hace Barker del infierno, muy alejado de la pomposidad habitual para mostrarnos un plano infernal desordenadamente ordenado y plagado de simetrías, algo que también queda patente en la figura del leviatán, ser que en un principio fue concebida como una criatura tentacular al más puro estilo Lovecraft y que finalmente terminó siendo una forma geométrica.

Es esta segunda parte se le da algo más de protagonismo a los cenobitas, indagando incluso en sus orígenes. la película arranca con un breve pasaje sobre la creación de Pinhead (que no lo hubiera sido tanto, breve, de no ser por temas presupuestarios). Pero pese al aumento de cuota de pantalla de Pinhead y los suyos, estos vuelven a quedar en un absoluto segundo plano por "culpa", una vez más, de una nueva dosis de villanos antológicos. Julia, asciende en su papel antagonista y si en "Hellraiser" ejerce de malvada madrastra, aquí lo hace directamente de reina del infierno, como ella misma sentencia en uno de los pasajes más gloriosos de la cinta ante los atónitos ojos de Kirsty. No está sola, a su lado, Channard, otro villano antológico y perfecto nexo de unión entre los dos universos con los que juega el filme, el sobrenatural y el científico.

Si "Hellraiser" contenía algunas secuencias para el recuerdo, con la resurrección de Frank como punto álgido, "Hellbound" no se queda atrás, y la resurrección de Julia supera incluso lo visto en su predecesora en una de las escenas más perturbadoras y hermosamente macabras que nos haya dado el universo Hellraiser y el cine de terror en general.

Es cierto que la película se aleja algo del terror de la primera entrega, para adentrarse en terrenos más fantásticos (algo parecido a lo que ocurría en la saga de "Pesadilla en Elm Street"), un "mal" necesario al ubicar casi toda la acción en el infierno, con alguno momentos donde la épica predomina sobre todo lo demás.

A nivel visual ,de nuevo un diez meridiano. Si el Frank a medio hacer era desgarrador, lo de Julia es una nueva obra de arte y respecto a Channard, sobran también los calificativos, con todas esas referencias sexuales tan presentes en la cinta original y que aquí se concentran en su figura, fuertemente inspirada (también hay que decirlo) en la del Barón Harkonnen de "Dune".

Lo único que priva a esta segunda parte de alcanzar los límites de excelencia de la primera "Hellraiser" es su confuso montaje y algunas partes del guion que no están del todo pulidas, lo que se traduce en una arbitrariedad y sensación de confusión (o caos, como comenta Missterror) en el espectador. No obstante, un peaje que se paga gustoso al podre disfrutar de esta maravillosa extensión del universo iniciado unos años atrás, que sin duda complemente y hace mejor a su hermana mayor.

¿Y quién mejor para hablarnos sobre el infierno que nuestras particular reina del ídem? ;)

Saludos.

RONETTE PULASKI dijo...

Reconozco que a mí esta película se me hizo difícil de digerir. Lo primero que no entiendo es la elección del director. Después del éxito de Hellraiser esta secuela generaba mucha expectativa y su dirección debió de haber sido codiciada. Entiendo que Barker no quiso hacerla, pero el por qué se la dieron a Randel (Garrapatas, 1993) que no tenía experiencia no lo entiendo
Como curiosidad parece ser que el actor de Larry no quiso hacer la película, lo que hizo que tuviesen que modificar la historia.
En los primeros 30 minutos la película va haciendo un resumen de la primera de forma bastante chapuza, e introducen al personaje de la niña que me parece muy forzado.
Es cierto que el Dr. Channard es un buen personaje, pero también creo que acaba debilitando el protagonismo de los Cenobitas, y nadie, nadie debería menospreciar a Pinhead ;)

Missterror dijo...

Rector- Me alegra mucho leer un comentario como el tuyo porque es cierto que se suela meter a todas las secuelas de "Hellraiser" en el mismo saco y para nada debería ser así. "Hellbound" es un buen ejemplo, porque con todo el caos que supone el montaje y el guión, es una excelente continuación.
Como dices, pese a no contar con Barker tras la cámara, sin duda la esencia de "Hellraiser" está ahí, la atmósfera está ahí y las sensaciones que deja, están ahí.
Sobre la figura de Laviatán, lo cierto es que la figura tentacular hubiera venido mucho mejor, pero esa concepción del Señor del Infierno en forma romboide, creo que en alguna parte leí o vi que se había hecho para simbolizar un doble triángulo de conocimiento, como si los símbolos que contiene ese rombo y que son los mismo del cubo, fueran el tercer ojo de la clarividencia.
Coincido con todo lo que comentas en tu extenso comentario, especialmente en lo relativo al mayor acercamiento al fantástico, que en realidad le sientan muy bien.
El éxito de la figura de los Cenobitas terminó por comerse una parte muy interesante de las historias, que es el motivo por el cual se abría cada cubo en cada secuela, al final lo único importante era la llegada de Pinhead. En "Hellbound", Pinhead es el maestro, pero Julia y Channard están por encima y no me parece mal en absoluto pues ambos se merecen toda la gloria.

Uyy Reina del Infierno no, como mucho la reina de mi casa y cuando me dejan ;)

Ronette- Pues no sabría decirte a qué se debe la elección de Randel porque incluso me vi el documental que se rodó con los pormenores de esta película y poco se hablaba de tal motivo.
Es cierto que Andrew Robison no quiso aparecer en la segunda parte y se modificó la historia, pero imagino que no fue un cambio excesivo y supieron salvar muy bien este pequeño inconveniente.
Hombre, el resumen plano a plano, se hace en los tres primeros minutos y a mi no me pareció mal, pues todo queda claro en esos pocos minutos para aquellos de memoria corta.
El Dr. Channard es un señor personaje cuando vemos su faceta humana, pero como Cenobita está a otro nivel y sí que está por encima de Pinhead en "Hellbound", pero también es cierto que a Pinhead fuimos los fans los que le elevamos a las alturas ya que ni en la primera ni segunda parte se le dio el protagonismo que a todos nos hubiera gustado.

Saludos

RONETTE PULASKI dijo...

Sí, hay un resumen inicial al comienzo, pero sigue metiendo imágenes de la primera hasta el minuto 25, resurrección de Frank incluída.
No sé, reconozco que la 2 no es de mi gusto, lo cual es muy subjetivo de mi parte. Si en vez de transcurrir en un manicomio transcurriese en una discoteca y los cenobitas fueran el DJ y el barman sería la hostia! Jajaja

El Rector dijo...

La apuesta que se hizo por Hellbound, era claramente continuista (si una cosa funciona, tócala lo menos posible), de ahí la elección de Randel, un tipo que pese a que no tenía bagaje como director, conocía a la perfección todos los entresijos de la franquicia después de haber trabajado en la primera entrega, y lo que los responsables querían de la ambiciosa secuela.

Sobre Robinson, en un principio, el primer borrador del guion fue escrito (junto a Barker) para que regresara en la secuela, pese a las reticencias de alguno de los guionistas, que no tenía muy claro que la presencia del personaje de Larry, tuviera mucha cabida dentro del infierno que habían planteado para el filme. El "problema" terminó, cuando Robinson no quedó muy entusiasmado con el poco peso que tenía su personaje en la historia y rechazó el papel, lo cual fue un alivio para Peter Atkins (guionista), que gustosamente suprimió sus partes.

A mi lo de los flashbacks rescatados de anteriores películas me encanta y es seña de identidad de la saga, pues volvería a hacerse en la siguiente entrega, recuperando algunos pasajes de "Hellbound".

Missterror, estoy seguro de que te dejan siempre ;)

Saludos.

Missterror dijo...

Ronette- Las imágenes que va metiendo hasta ese minuto (lo tienes contado, eh?) me parece más homenaje que aprovechamiento, creo que no le hacen ningún mal a la película.
¿y si transcurrieran en The Booler Room, qué tal? Qué mala leche tienes!jajaja

Rector- Ni yo misma lo habría explicado mejor :) fundamentalmente porque desconocía estos datos que me maravilla que tú sí almacenes en la cabeza! Te invito a un ruso blanco ;)

Saludos

RONETTE PULASKI dijo...

Missterror, yo nací para tomarme las copas en The Boiler! Jajaja

Missterror dijo...

Ronette- Pues ten por seguro que de haber existido algo así cerca de mi zona de bares habitual, yo habría sido la típica pesada a la que tienen que echar con la escoba para que se vaya a las tantas de la mañana.

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