domingo, 6 de agosto de 2017

Crítica Plan Z

Nos dejaba hace unos días el padre de los muertos vivientes, pero el legado de George A. Romero nos sobrevivirá a todos. Pese a que el subgénero zombie evoluciona con los tiempos y se reinventa para no ahogarse con sus propios vómitos del pasado, la sombra de Romero es tan sumamente alargada que siempre está presente de una manera u otra en todo aquello que tiene que ver con “sus” podridos. Por suerte, en este subgénero, dos y dos hace tiempo que dejaron de sumar cuatro y las reglas se escriben y se reescriben mucho más rápido que lo que tarda en descomponerse un cadáver, mientras los aficionados se debaten en la conveniencia o no de que los zombies esprinten cual velocistas olímpicos, en si es absolutamente necesaria la presencia de un trasfondo de crítica social a modo de esqueleto sobre el que construir el apocalipsis o si este tipo de cine debe o puede llegar al gran público. Debates todos estos, que sin duda se los debemos a las pautas que un día se sacó de la manga Geroge A.Romero y que a día de hoy, muchos continúan siguiendo cual irracional dogma de fe.

Bajo esta premisa, es fácil entender que a un buen número de aficionados al cine zombie, le cueste horrores avanzar en la misma dirección que este y entender o asimilar nuevos elementos que han ido surgiendo en estos últimos años en ese afán por refrescar un tipo de cine que hasta hace unos pocos años, parecía muerto y enterrado. La irrupción de los zombies rápidos, dando como resultado propuestas de terror mucho más dinámicas y asimilables por el gran público, han conseguido que este se interese por un cine que tiempo ha, estaba restringido a un tipo de público muy concreto y que poco tenía que ver con las corrientes populares. Fenómenos como el de “The Walking Dead” o el éxito de grandes superproducciones llegadas desde cualquier punto de la geografía mundial como "Guerra Mundial Z" ("World War Z", Marc Foster", 2013) o la genial "Train to Busan" (Sang-ho Yeon, 2016), son el mejor ejemplo de la universalidad actual del género, lo cual no quiere decir que se hagan hoy, peores películas que antaño, todo lo contrario.

Los zombies, han traspaso incluso los propios límites del género de terror para llevar la muerte incluso a otros ecosistemas cinematográficos y devorarle las entrañas a espectadores tipo que en otras circunstancias, rara vez se habrían acercado a este tipo de cine. Si hasta hace unos pocos años el bipartidismo en el cine zombie era la única realidad, con dos bandos claramente delimitados entre los puristas, aglomerado de todos los fanáticos de corte talibán de la iglesia de Romero y las nuevas generaciones de aficionados enganchados al subgénero con el resurgimiento de este de la mano de gente como Boyle o Snyder, cineastas que se atrevieron no a reescribir, pero sí a hacer sus propias acotaciones en alguna esquinita de los manuscritos sagrados, a día de hoy, al igual que ha ocurrido en la política Española, el bipartidismo ha muerto. Ya no se trata de zombies lentos o zombies rápidos, ahora la cosa, es un poquito más complicada y oferta zombie, hay para todos los gustos y de todos los colores.

Películas como “Pontypool” (Bruce McDonald, 2008), “The Battery” (Jeremy Gardner, 2012), “Retornados” (“The Returned”, Manuel Carballo, 2013) o la reciente “Here Alone” (Rod Blackhurst, 2016) han llevado el cine zombie a un nuevo nivel, una nueva era donde la experimentación esta por encima de cualquier regla preestablecida y donde todo parece valer. Y es precisamente dentro de esta nueva hornada, donde debemos catalogar a “Plan Z”, premiada ópera prima de Stuart Brennan, quien dirige, escribe, produce y protagoniza un filme que apuesta una vez más por el cine experimental en lo que se refiere a las formas, pues en el fondo, hay bastante más de George A. Romero que de él mismo, lo cual, es sin duda uno de los mayores handicaps de una película que a la postre, no termina siendo ni la mitad de transgresora de lo que podría parecer a priori. Y eso que dejando de lado la forma en la que Brennan lleva, no sin elegancia, la cinematografía del filme hacia los terrenos del “gafapastismo”, la premisa de la que parte “Plan Z” parecía una fuerte apuesta por salirse también del tiesto y plantear el cine apocalíptico desde una óptica diferente de la habitual, en la cual lo importante no debía ser el apocalispisi en sí, si no la llegada de este.

Hubiera sido de lo más interesante acompañar al protagonista en su proceso de preparación para lo que está por llegar a lo largo de hora y media de metraje, pues es algo que no se ha visto aun dentro del subgénero y pese a que este es el punto de partida real de la cinta, apenas da para quince minutos antes de que esta comience a transitar por las mismas sendas de siempre, perdiendo toda o gran parte de la originalidad de la misma y convirtiéndola en una película de zombies más, pese a los esfuerzos por darle un empaque visual y sonoro (fabulosa por cierto la banda sonora) distinto. Esfuerzos que quedan algo desdibujados cuando los tópicos del cine zombie se hacen demasiado evidentes y reconocibles para el aficionado. Es cierto que el director pone empeño en ofrecer unos personajes que sean algo más que simple trozos de carne andantes a los que destripar llegado el momento y lo hace a base de oportunos flashbacks que nos ayudarán a conocer y entender las motivaciones de estos, pero sin llegar en ningún momento a que conectemos con ellos a nivel emocional como sí ocurría por ejemplo en “Here Alone”, mucho más profunda y dramática que la película de Brennan.

Las comparaciones siempre son odiosas, pero para encontrar el otro gran “pero” de “Plan Z”, tenemos que remitirnos también a la joyita de Rod Blackhurst, ya que la realidad es que en ese afán por desmarcarse, por encontrar la propia identidad, Brennan se ha olvidado de ofrecer aquello que NUNCA puede faltar en una buena película de zombies, la incomodidad. Esa perturbadora sensación de peligro intrínseca que acompaña al espectador a lo largo de todo el visionado y que desde el amanecer de George A.Romero, siempre ha estado presente en las grandes cintas de zombies, brilla por su ausencia en “Plan Z”, y no por incompatibilidad con este nuevo cine experimental, ya que “Here Alone” iba sobrada de ello, más bien por simple incapacidad de sus responsables, quedándose muy lejos de las cotas mínimas de tensión que debe de contener una propuesta de esta naturaleza.

“Plan Z” no es ni mucho menos la película transgresora que aparenta ser, mucho más digerible para los puristas que títulos como “The Battery” o “Here Alone”, que claramente juegan en otra liga. Maneja algunas buenas ideas, pero no se atreve a ir con ellas hasta las últimas consecuencias, como si hicieron Jeremy Gardner y Rod Blackhurst, gustase más o gustase menos. Brennan en cambio, prefiere arriesgar lo mínimo y quedarse en la superficie, para intentar contentar a unos y otros, pero ya sabemos lo que suele ocurrir con las medias tintas y “Plan Z” no es una excepción. Eso sí, muy cuidada a nivel visual pese a su evidente bajo presupuesto, muy bien interpretada y mejor musicada. Una pena que al final, se haya quedado en más de lo mismo y, cuando haces más de lo mismo, tienes que hacerlo perfecto. “Plan Z” no lo hace.

Lo mejor: La idea embrionaria, su acabado visual y los intentos por dotar de profundidad a los personajes.

Lo peor: Cuando comienza a caer en los tópicos, pierde interés de manera exponencial, llegando incluso a aburrir en su último tercio. Cero tensión.


6 comentarios:

Missterror dijo...

Rector,como persona que ha sido expulsada de la iglesia Romero hace mucho tiempo y que busca siempre lo diferente en el mundo zombie, he leído la crítica y no sé si arriesgarme o no. Por una parte creo que puede encajar en parte con lo que voy persiguiendo siempre en este tipo de cine, pero por otra, como dices que en la parte final se hace muy aburrida, creo que me puede cansar antes de llegar justo a esa parte y no estamos para perder el tiempo, que entre las series y las pelis pendientes, ya sabemos todos que o la vida nos regala minutos renfe (donde cada minuto tiene aproximadamente 400 segundos) o lo llevamos claro!!!

¿Qué hago Rector?

Saludos.

Patrick Bateman dijo...

Y pensar que en los 90 te llamaban raro si decías que te gustaban las películas de zombies. En cuanto a Plan Z por lo que comentas no parece que tenga que molar mucho, y si encima no tiene tensión ni siquiera cuando cae en los tópicos, no se yo si darle una oportunidad por mucha nominación que tenga...

Saludos.

El Rector dijo...

Missterror, a priori entiendo que esta podría ser una de esas películas a las que tú sabrías sacarle buen partido, pero la parte "transgresora" se me antoja corta, como para que te llegue. Si encima tenemos en la cabeza a "Here Alone", está claro que "Plan Z" no soporta la comparación, pues se queda muy pero que muy lejos de aquella, pese a apuntar algunas buenas cosas. Yo de ti, la dejaría pasar, siendo o no "Romerista".

Sr.Bateman, pues sí, mucho reconocimiento en la prensa anglosajona y varias nominaciones y premios (nominada a mejor película y a mejor actor protagonista, y ganadora a mejor director en el Horrorhound), pero más allá de buenos detalles técnicos, como película de zombies al uso (que al final es lo que es, cuando rascas un poco en la superficie), se queda muy corta en eso tan fundamental que es la tensión y la capacidad de perturbar al espectador. Súmale que tampoco es una película excesivamente gráfica ni que destaque por tener altas dosis de violencia, por no decir que los zombies son bastante simplones (nada que ver con lo que estamos acostumbrados hoy en día, donde se ven auténticas maravillas artesanales).

También me ahorraría la oportunidad en tu caso.

Y bueno, en los 90 nos llamaban "raros" por tantas cosas... ;)

Saludos.

Rector.

Patrick Bateman dijo...

Pues sí, en el trailer no veo mucho presupuesto invertido en maquillaje, la verdad. Seguiré tu sabio consejo, visto lo visto y leído lo leído.

Y hay tantas otras por las que todavía nos llaman...XD

Saludos.

El Rector dijo...

Sr.Bateman, no sería "The walking Dead" precisamente en ese aspecto, jeje. En realidad, presupuesto lo que se dice presupuesto, no hay invertido en ningún aspecto. Esto es una película de zombies low cost en toda regla.

Lo decía también por otro tipo de manifestaciones artísticas, no solo por el cine ;)

Saludos.

Patrick Bateman dijo...

No lo dudo. Y con la edad me estoy volviendo demasiado 'exigente' como para darle una oportunidad.

Pues eso... ;)

Saludos.

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