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jueves, 8 de febrero de 2018

Crítica: Flatliners (Enganchados a la Muerte)

Que en el año 1990 tradujesen la película original de Schumacher, Flatliners, con el título de Línea Mortal, podría tener un pase, pero traducir ahora este remake (también titulado Flatliners) con el título de Enganchados a la Muerte… ya no pintaba demasiado bien. En cualquier caso, personalmente tenía que dar una oportunidad a su director, el danés Niels Arden Oplev que, tras dirigir la meritoria Millennium 1: Los Hombres que no Amaban a las Mujeres (2009) y el fabuloso piloto de Mr. Robot, merecía al menos mi voto de confianza. Por desgracia, los malos presagios se cumplen una vez más en este caso y es difícil identificar algún interés en esta película, cuyo lema promocional es “No has vivido hasta que has muerto”. Casi nada.

Uno de los principales agujeros que tiene Flatliners 2017 es el guion escrito por Ben Ripley (Source Code, 2011), que ni aporta novedades interesantes a la cinta original de Schumacher, ni crea bases sólidas que permitan sostener la historia de la película. Una vez más estamos ante cuatro estudiantes de medicina que comienzan a experimentar los efectos de entrar en coma por unos minutos para posteriormente ser resucitados. La película nos muestra los efectos de este grupito de estudiantes "resucitados" que, por un lado, vuelven con una mayor capacidad intelectual (al más puro estilo Limitless, 2011) y, por otro lado, como consecuencia de ese experimento se ven perseguidos y atormentados por fantasmas del pasado. 

La idea de relacionar el estado comatoso con la recuperación de recuerdos tal vez podría tener una base científica, es algo que todos hemos experimentado alguna vez en los sueños, en donde es posible recuperar vivencias o datos que ya no recordábamos. Hasta ahí bien, pero la idea que, tras ese breve contacto con la muerte, se vean perseguidos por fantasmas del pasado con los que tienen cuentas pendientes… es el mayor agujero de la historia. No tiene ninguna base, ningún sentido, y pierde mucha credibilidad al basar toda la parte de terror de la película en una argumentación tan débil. 

Con ese agujero como base, correspondería a Niels Arden Oplev dotar a la película de personalidad en la dirección para que al menos el sinsentido mereciese la pena, pero esa proeza no la consigue en ningún momento. Trasmite la sensación de haber sido una dirección por encargo (tipo, haz esto, potencia las partes de terror que hoy en día venden y punto, ni se te ocurra innovar, no arriesgues). Ni a nivel sonoro, con la música de Nathan Barr (Cabin Fever, 2002), ni a nivel visual, con la fotografía a cargo de Eric Kress (Colossal, 2017), la película no presenta originalidad. Se limita a ser una mera copia de las muchas películas que hay sobre pesadillas como Dreamscape, 1984, por citar alguna de las muchas existentes, ya que es un argumento bastante recurrente en el cine de terror.

A nivel dirección de actores nos encontramos también ante una de las decepciones de la película. Pese a no tener el cast de antaño (protagonizado por Julia Roberts, Kevin Bacon, William Baldwin y Kiefer Sutherland, que aquí repite de nuevo con un pequeño papel del que hablaré más adelante), Flatliners 2017cuenta con reparto protagonista formado por actores reconocidos como Ellen Page (Hard Candy, 2005), Diego Luna (Y tu mama también, 2001) y Nina Dobrev (The Vampire Diaries), pero cuyas actuaciones en su conjunto decepcionan y son bastante mediocres, sobre todo las de los menos conocidos Kiersey Clemons (Dope, 2015) y James Norton (Black Mirror), ambos con cara de no enterarse de que va el rollo.

Ver a toda la panda siendo resucitada una y otra vez, siempre de la misma forma (oxígeno, maniobras de reanimación, inyección, descargas…), llega a cansar, y ver como a la media hora de haber estado unos cuatro o cinco minutos en parada cardiorrespiratoria, se van a celebrar sus hazañas a una discoteca... eso sí que no tiene precio. Son escenas surrealistas, al igual que ver a Ellen Page bailando, son un sentido del ritmo similar al que le presupongo a Robocop nadando. Tampoco está lograda la forma en la que los protagonistas saldan sus cuentas con el pasado, que en mi opinión está resulto desde un punto de vista muy infantil.

Por último, os voy a hablar del caso de Kiefer Sutherland, que merece una mención aparte, pues su papel es patético. Aparece tan solo en dos o tres escenas haciendo un papel a lo Doctor House, profesor duro y con cojera que presiona a los estudiantes, y que desaparece de la película sin dejar rastro cuando se esperaba al menos una pequeña participación en el desenlace de la película. Es tan llamativa la infrautilización de este personaje, que queda claro que por algún motivo lo borraron de una escena final. Y así es, porque la curiosidad me ha llevado a leer una entrevista del director en la cual confirma que Kiefer Sutherland tenía una última escena que podría haber tenido cierta relevancia, pues en ella dejaba claro que estaba haciendo el mismo papel que en la película original (Nelson, aquel personaje que decía: “Today is a good day to die”), es decir, que la película podría haber sido una secuela y no un remake. Finalmente, esta escena fue descartada con el objetivo claro de orientar esta película a las nuevas generaciones que no hayan visto la cinta de los 90, sin vinculaciones expresas con el pasado y acabando así con lo que habría podido ser un buen guiño.

Como resultado final es un producto al que no le encuentro alicientes (ni en la historia, ni en las actuaciones, ni en la estética) que aporten un plus a la cinta original de 1990, que todo sea dicho, ya tenía sus carencias. Tal vez, para aquellos que no hayan visto la película de Schumacher, y busquen tres o cuatro sustos fáciles, puede valer. Yo, personalmente, creo que deberían haber hecho caso a la frase que promocionaba la película en los 90: “Algunas líneas nunca deberían cruzarse…”.

Lo mejor: Es difícil encontrar algo que verdaderamente merezca la pena en esta película, tal vez, la crítica a la competitividad que se podría entender como la razón que lleva a estos estudiantes a meterse en este tipo de experimentos. 

Lo peor: La inconsistencia de la trama y una oportunidad perdida en la utilización de Kiefer Sutherland. Esta versión poco o nada aporta a lo que ya habíamos visto anteriormente.


6 comentarios:

Tracy Kong dijo...

Lìnea Mortal ya me parecìa cuando se estrenò una historìa poco conseguida con un tìtulo ridìculo y Enganchados a la Muerte revalida ambas caracterìsticas. Ese guiño al personaje de Kiefer Sutherland no creo hubiera salvado la pelìcula pero seguramente me habrìa gustado un poquito màs. Saludos!

victor dijo...

Estoy con Tracy Kong, ya aquella no me hizo mucha gracia, y esta directamente viendo ese trailer corrí y corrí hasta dejarlo bien atrás.
Un saludo

Jesús Haro dijo...

Entretenida. Para un domingo lluvioso.

Después de "Jóvenes ocultos", "Línea mortal" es la mejor película de Joel Schumacher. Roberts y el resto del reparto se comen a los nuevos y es norma, salvo en el remake de "Las colinas tiene ojos".

Spupydo dijo...

La original tampoco es que sea un clasico o algo parecido, es mediocre como mucho y solo se salva por los actores. Partia de una idea genial y de a poco se transformaba en un dramon religioso sobre la redencion cercano al tedio. En cuanto a este remake pues mucho no me intereso nunca si soy sincero aunque la descargue pero todavia no le he dado la oportunidad. Seguro en estos dias caera aunque no espero mas que pasar el rato durante 90 minutos. La original apenas conseguia eso.

Donnie Darko dijo...

A mi la original me parece una grandisima película. Posee una ambientación increible y saca el máximo provecho a sus actores protagonistas. Otra cosa es que una vez planteada la historia, la película pasada su hora inicial pegue un bajón porque el desenlace de la misma no es lo que muchos podíamos esperar de ella.

Vi la cinta original el día antes de ir al cine a ver el remake. Es cierto, el remake es flojo. No llega a la altura de la original y la forma en la que se han combinado/fusionado ciertos personajes no me convence. Como tampoco me gusta la época de lo políticamente correcto en la que vivimos. La brutal crueldad del personaje de Sutherland en la original es transformada aquí a errores, graves errores pero errores. El sadismo de este personaje ha desaparecido.

Igual que ocurría con Proyecto Lázaro, esta enganchados a la muerte tiene una estética new age que no le beneficia en nada, algo que por ejemplo se puede observar en las pesadillas que sufren los protagonistas.

Con todo y reconociendo que es una floja película y un innecesario remake, a mi no me acabó de disgustar del todo y es que si en una película hay una actriz de la talla de Ellen Page a mi ya me tiene ganado

Un Saludo!

Donnie

RONETTE PULASKI dijo...

Bastante de acuerdo con todos los comentarios, que todo sea dicho, van en la misma dirección.
Personalmente me parece un remake intrascendente, sin más. Para no aportar, mejor ni molestarse. Aunque viendo la recaudación que tuvo, pues no les funcionó nada mal en taquilla.
La película original tampoco me parece que sea ninguna película de culto, pero tenía una idea que podría haber firmado el mismísimo Cronemberg y un póker de actores importante, lo que al menos le otorga cierto interés.
No tengo ninguna duda, el personaje de Kiefer Sutherland no hubiera salvado la película, pero tal vez su lamentable paso por este remake tendría un poco más de sentido.
En un remake el director debe aportar su punto de vista, si no lo hace pierde interés.
Saludos a todos,

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