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sábado, 7 de abril de 2018

Crítica: Sequence Break

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Niños, niñas, hoy toca abrir el libro por la página de “homenajes”, y aunque algunos diréis, que esta lección ya la hemos estudiado antes, lo cierto es que pese a las apariencias, “Sequence Break”, la nueva película de Graham Skipper (segunda, tras “Space Clown”), más conocido hasta la fecha por su faceta de intérprete (“Almost Human”, “Beyond the Gates”, “Carnage Park”), que por la de director, va un poquito más allá del habitual homenaje a la serie B de lo ochenta (que también), centrando sus caricias esta vez, a todos aquellos que hemos crecido, formado como personas incluso, con un joystick en la mano (de los de plástico, se entiende) al sensual ritmo marcado por los ceros y los unos del ancestral y romántico lenguaje binario al que quise rendir un personal pequeño homenaje en el párrafo inicial de este análisis, gracias al cual, algunos hemos experimentado tantas sensaciones y vivido tantas y tantas aventuras. 

Yo soy uno de aquellos niños binarios que se dejaron seducir por los ceros y los unos desde muy temprana edad, buen ejemplo de lo fácil que resultaría corromperme en años venideros y atraerme hacia el supuesto lado oscuro de la sociedad. Aquella en la que algunos siempre hemos estado más cómodos entre máquinas, en otros mundos, que en el nuestro propio rodeados de otras personas. Si mi abuela hubiera sabido que todos los cuartos que me daba iban para los “Golden Axe”, “Shinobi” o “Tyger Road” de turno, seguro se lo habría pensado dos veces, más cuando siempre solía llegar tarde a comer después de salir de clase, porque me quedaba en los bares iniciándome en el noble arte del vouyerismo viendo como otros jugaban en las recreativas. 


“la efectividad de Sequence Break como ejercicio de nostalgia, es no solo incuestionable, también sumamente adictiva” 


“Sequence Break” es una película pensada para toda aquella generación, un fan service descarado a modesta escala local, si lo comparamos con la nueva película de Spielberg, claro, pero que contiene los suficientes elementos como para picarle la curiosidad a más de uno. Y es que la efectividad de “Sequence Break” como ejercicio de nostalgia, es no solo incuestionable, también sumamente adictiva, otra cosa bien distinta es cuando llega la hora de analizarla en clave de cine, es ahí donde la cosa comienza a torcerse, poniendo de manifiesto que las buenas intenciones no siempre son suficientes y hago el paralelismo fácil con la susodicha “Beyond the Gates” co-protagonizada por el propio Graham Skipper, como buen ejemplo de ello, ya que ambos filmes terminan reincidiendo en los mismos pecados.

El director hace un reflejo fidedigno de un perfil de individuo muy determinado con el que es muy fácil sentirse identificado si fuiste un niño binario, ese al que hacía referencia antes, más afín a las máquinas que al resto de sus congéneres debido a mil y un variopintos motivos, que prefería la compañía de un buen videojuego, que la de otras personas, con todas las consecuencias sociales que esto conlleva. Skipper, quien también escribe el libreto, dibuja muy bien esto y en las carnes de un ya habitual del género Chase Williamson (“John Dies at the End”, “Beyond the Gates”, Victor Crowley”), nos adentra en el fascinante y en ocasiones hermético universo de los procesadores, placas de vídeo y circuitos integrados aplicados a la industria del ocio digital de los ochenta/noventa y en como su universo comienza a tambalearse cuando conoce a Tess (Fabianne Therese), con quien ya trabajó en “John Dies at the End” y a la que también pudimos ver en uno de los segmentos de “Southbound” (2015).


“El director hace un reflejo fidedigno de un perfil de individuo muy determinado con el que es muy fácil sentirse identificado si fuiste un niño binario”


“Sequence Break” rompe también mitos sexuales y tal y como ya nos advirtieron antes otros cineastas en clave de genero (ya fuera Carpenter en “Christine”, ya fuera Romero en “Atracción Diabólica”), ni las relaciones a tres bandas suelen salir bien, ni es la tecnología el mejor ligamen para las ídem de pareja (para el gamer, compaginar su vida digital con su vida de pareja, no siempre es tarea baladí... pues aunque haya quien aun piense lo contrario, NO siempre se puede guardar la partida cuando uno quiere). En este sentido, en el estrictamente sexual digo, los paralelismos que traza Skipper entre lo tecnológico y lo biológico, entre metal y carne, nos retrotraen directamente al Cronenberg (y su “The Fly” también nos valdría como ejemplo de lo que comentaba unas lineas más arriba) más bizarro y a la nueva carne. De hecho, títulos como “Videodrome” (1983) o “ExistenZ” (1999) están muy presente a modo de referencia a lo largo del filme de una u otra manera.

El problema de “Sequence Break”, es que erradicando de la ecuación todo el tema de la nostalgia, lo seductor de la premisa, el buen hacer del tándem protagonista, la banda sonora (Van Hughes) a base de sintetizadores y la enfermiza plasticidad de algunas de sus imágenes cronenbergianas, lo que nos queda es una historia de amor simplona, tópica y previsible, que se va desinflando en interés a medida que el metraje avanza hacia ninguna parte hasta el extremo de situar al espectador en ese punto de no retorno en el cual no tiene muy claro si no está entendiendo nada o si bien, le están tomando el pelo. En esta ocasión, creo que no hay mucho más que rascar que lo que se ve en la superficie, más allá de la evidente alegoría a determinadas conductas sociales.


“títulos como Videodrome (1983) o ExistenZ (1999) están muy presentes a modo de referencia a lo largo del filme de una u otra manera”


El resultado es una propuesta muy interesante en lo sensorial, repleta de perturbadores momentos oníricos que por desgracia, se quedan en eso, en simples performances pesadillescas que no aportan nada al relato, algo de lo cual este, se termina resintiendo, haciendo del visionado de la película una experiencia que puede llegar a tornarse tortuosa. Sobretodo cuando los más avispados de la clase, seguramente habrán descifrado el palmario “giro final” a las primeras de cambio.

Una pena que todas estas buenas intenciones, el mimo, la banda sonora y la plasticidad de las imágenes, no hayan tenido una historia de fondo bien desarrollada, no digo ya profunda, o repleta de metáforas y simbolismos, pero sí al menos, entretenida y por desgracia, si en algo fracasa rotundamente “Sequence Break” es en eso, en su capacidad de entretener. 01110101 01101110 01100001 00100000 01101100 11000011 10100001 01110011 01110100 01101001 01101101 01100001

Lo mejor: El delirante universo visual que recrea, aunque sea prestado y la sentida carta de amor a una época y a una forma de vida, que se esconde detrás de todas sus carencias y que puede leerse si uno busca entre los ceros y los unos.

Lo peor: No sería el entretenimiento su mayor virtud, lo previsible del guion y la cantidad infausta de pasta que me dejé en recreativas en aquellos años locos.


6 comentarios:

Missterror dijo...

Bravo Rector, bravo!!! me flipa este mundo de tener que descifrar lo que vas diciendo en códigos binarios. Yo, que me he tomado la molestia de indagar en lo que se escondía detrás de estos 0 y 1 sólo puedo decir, que es más interesante lo que has escrito tú, que la película en sí. Y lo es porque en tu explicación radica la diferencia de interpretaciones que podemos tener de la película, aún pensando lo mismo de ella.
Para mi "Sequence Break" es un ladrillo de los buenos. Se me hizo pesadísma y lo hizo porque redunda en la misma idea una y otra vez sin intentar llegar a ninguna parte y sin generar, al menos en mi caso, la más mínima curiosidad por el jueguecito arcade de marras. ¿Por qué pasa esto? Pues tú lo dices bien en la crítica, yo no soy una niña binaria, no he sentido la nostalgia en ningún momento y en esta película se juegan todas las cartas a eso. Yo prefería estar rodeada de gente que sola en los recreativos y te aseguro que mi vida ha sido ajena a la tecnología y todo lo que ella conlleva, hasta hace poco. Si te dijera a qué edad tuve yo internet por primera vez, flipabas...
Puedo entender el cariño con el que se ha hecho esta película, el intento de arriesgar pero sin arriesgar en lo importante y sí en lo crítico, que es contar una historia interesante. Lástima porque el casting me ha gustado y la banda sonora está muy bien pero desde mi punto de vista, la repetición en la idea no da para más. Me ha pasado lo mismo que me ocurrió en "Dave Made a maze", que llegado un punto donde ves que ya no va a haber nada más, desconectas.

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Saludos

El Rector dijo...

Missterror, tal y como está planteada la película, este es uno de esos casos en los que la idea parece más aplicable a un cortometraje, que a un largo. Para salir airoso de lo segundo, habría que haber puesto mucho más empeño en dibujar una historia un poco más elaborada que enganchara al espectador, más allá de la típica historia de amor que se nos cuenta. Hay un amago ahí de darle una vuelta al guión, pero además de previsible, no se sustenta en nada que tenga mucho sentido ni mucho menos se hace el menor intento de profundizar en ello.

Al final, pues eso, todo apostado a su fuerte componente sentimental y a la fuerza visual de sus imágenes. Entiendo que pueda saber a muy poco.

Saludos.

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JuanCar dijo...

Hola estimado Rector,

¿Que opinión tienes de éste primer trimestre cinefantástico del año?.

Por mi parte decirte que la única película que me ha hecho disfrutar de lo lindo ha sido... "Jumanji".

Un abrazo

El Rector dijo...

Juancar, pues de momento y como suele ser habitual para estas fechas, flojito. Es cierto que he visto algunas cosas queme han gustado mucho, pero era material pendiente del año pasado (Véanse las "Madre!", "Thor Ragnarok" o "The killing of a Sacred Deer"). De este 2018, me gustó "The Cloverfield Paradox" y sobretodo, "Pyewacket", película que tiene números para terminar opositando a la lista de los mejor del año.

No he tenido el placer de ver "Jumanji", pero tiene pinta de buen divertimento de sobremesa y bueno, la semana que viene llega la que dicen es, una de las mejores películas de terror en tiempo, la tal "A Quiet Place", que veremos cuanto hay de cierto en ello, pues ya se sabe lo que se suele esconder detrás de estos casos.

Saludos.

P.D: A nivel televisión, "Jessica Jones" mejora bastante en su segunda mitad y al final, hasta se ha dejado ver y todo, mientras que el supuesto pelotazo de "The Terror", me está dejando absolutamente indiferente. Esta noche comienzo con la nueva versión de Netflix de "Perdidos en el Espacio", a ver que tal.

Anónimo dijo...

Faltó música de los 80 y nostalgia.

3 / 10

El Rector dijo...

Anónimo, a la película le pueden faltar muchas cosas(y le faltan), pero precisamente nostalgia y música de los ochenta... supongo que será una broma.

Saludos.

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