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domingo, 6 de mayo de 2018

Crítica: La Profecía

"Y su número es seiscientos sesenta y seis". Apocalipsis 13:18. ¡Ojo! No nos desviemos del tema y empecemos a tararear el “The number of the Beast” de los Maiden. Lo que aquí se viene a contar es la historia de un niño. Un angelito (caído), que sólo quería amor y dominar un poco el mundo. Pero empecemos por el principio. Corría el final de los años 60 y el inicio de los 70, época, si me lo permiten, maravillosa para el cine de terror. Todo pura elegancia que lograba dejarte tieso en la butaca y que te planteases, muy seriamente, el salir de la seguridad de tu cama para ir al baño de noche. Damien no llegaba de cero. Ya habíamos tenido un alumbramiento del maligno en “La Semilla del Diablo” (1968). También habíamos conocido los peligros de jugar con la ouija gracias a “El Exorcista” (1973). Se puede pensar que debido a los años de los que hablo, eso de meterse con la religión no iba a estar bien visto, pero cuajó, ¡madre si cuajó! Y, por si no se había tenido bastante, en 1976, David Seltzer y Richard Donner, pusieron cara al vástago de Satanás.


“La trama va avanzando hasta hacerse, por momentos, sofocante. A esto contribuye de forma magistral la banda sonora de Jerry Goldsmith”


Las cosas no fueron fáciles para Seltzer. No es que se peleasen por su guion. La primera interesada fue la Warner Brothers. La productora ya había dado el salto al terror con “El Exorcista” y esto parecía un buen augurio para la historia de Seltzer. Pero no fue así. Pasaba el tiempo y el proyecto no avanzaba. La razón era simple, la Warner tenía entre manos “El Exorcista 2”, y, lógicamente, se habían centrado en su propio retoño. La historia llegó entonces a las manos de la 20th Century Fox, quién, a su vez, hizo llegar el guion de Seltzer a Richard Donner. ¡Damien ya tenía papás!

La cinta tiene un argumento sencillo. Todo da comienzo con el alumbramiento del hijo de la pareja Thorn. Las cosas no salen bien y su bebé nace muerto (“El niño ha muerto, el niño ha muerto, el niño ha muerto”, lo dejan bien claro). En un arrebato de altruismo, los miembros del clero allí presentes, le ofrecen a Robert Thorn un bebé muy sanote que ha nacido esa misma noche (el seis de junio a las 6 de la mañana, griño-guiño). El señor Thorn, enamorado hasta el tuétano de su esposa Katherine, se queda con el bebé sanote para evitarle el mal trago y le hace pasar como hijo propio a ojos de todos. Todo es candor, risas y bucles en el pelo monísimos durante los primeros años de vida de Damien. Será en su 5º cumpleaños cuando tenga lugar el pistoletazo de salida de una cadena de sucesos que truncaran la apacible existencia de los Thorn. Como regalo de cumpleaños su niñera se ofrece a sí misma en sacrificio, deleitando a todos los presentes con un ahorcamiento nada apropiado para una fiesta infantil.


“Destaca también el uso del primer plano. Reveladores los de Katherine, la madre, que evolucionan del amor más tierno al miedo más profundo”


A partir de ese momento, la trama se complica. Por un lado, la madre de Damien empieza a notar cosas raras en torno a su pequeño. “Querido, Damien nunca ha enfermado” (recordemos que era un bebé muy sanote). “Querido, tengo miedo (y no sin razón) de que nuestro hijo me haga daño”. Por su parte, el señor Thorn, va lidiando con una serie de personajes que le van revelando lo poco de tierno y lo mucho de terrorífico que tiene su hijo. La nueva niñera que parece un esbirro de Satán (cuando el río suena…). Un sacerdote que le predice de manera muy épica lo que está por venir: “Cuando los judíos regresen a Sion y un cometa cruce el cielo y el santo Imperio Romano renazca; entonces tú y yo, moriremos. Del fondo del océano surge creando un poderoso ejército y luchará hermano contra hermano, hasta que el hombre no exista más". ¿Cómo te quedas? También tenemos a un fotógrafo que, con lo visionario de su obra, parece sacado de la saga de “Destino final”. Y montón de Rottweilers, a los que esta película da una fama fatal. Todo ello culmina con un viaje a la exótica ciudad de Megido y un gran final, al menos para Damien.

Esta trama sencilla, puede dar lugar a que pensemos que toda la película es así, bueno, pues no. La película en su conjunto es brutal. La trama va avanzando hasta hacerse, por momentos, sofocante. A esto contribuye de forma magistral la banda sonora de Jerry Goldsmith. Si hay algo más épico que un coro, es un coro en latín, y eso Goldsmith lo supo desde el principio. No cedió ni ante el mismísimo Lionel Newman. El resultado, “Ave Satani”, siempre ocupara uno de los primeros puestos entre las bandas sonoras que nos ponen los pelos como escarpias. No se queda atrás el trabajo de fotografía de Gilbert Taylor. Destaca el uso de una atmósfera muy “naif” para las escenas de la vida de la pareja o de los primeros años de Damien, que se entrelazan en un montaje brillante con otras oscuras, angustiosas; las dedicadas a descubrir la verdad sobre Damien.


“Una historia simple, con un elenco de actores, personajes, música, escenarios, etc., que logran que de igual los años que pasen”


Destaca también el uso del primer plano. Reveladores los de Katherine, la madre, que evolucionan del amor más tierno al miedo más profundo. Los de la niñera del Averno, sin comentarios. Pero si hay unos primeros planos a destacar, son los de la carita de ángel (caído), de Damien. Una sonrisa, una mirada de este niño, y un sudor frío te recorre el espinazo. Y creedme que lo logran, el pequeño no necesita hacer nada más para ponernos más tiesos que una vela, de hecho, apenas si tiene dos frases de diálogo en toda la película.

Todo esto se culmina con la elección del reparto. A destacar un brillante Gregory Peck (Robert Thorn), y un David Warner (el fotógrafo), que no se queda atrás. Realmente creo que a lo largo de la película ellos dos hacen mejor pareja que la de Thorn con su esposa. El papel de Lee Remick encarnando a Katherine Thorn, se pasa de candidez. Por dios (o Satán), despide a esa niñera y endereza a tu hijo. ¿Qué madre en su sano juicio permite triciclos dentro de casa? El personaje con menos fuerza con diferencia, pero bueno, era lo que el papel requería.

¿Qué se puede concluir de La Profecía? Una historia simple, con un elenco de actores, personajes, música, escenarios, etc., que logran que de igual los años que pasen. Da igual lo pelado que tengas el trasero de ver sangre y demonios. Una mirada del pequeño de rizos pelirrojos, y también tú gritarás ¡Hail Damien!


10 comentarios:

victor dijo...

Decir que se te has traspapelado el apellido de la actriz, siendo Remick y no Rewick. Más allá de esa chorrada por mi parte, una de las joyas de la corona este film. Por lo menos en mi ranking. El ambiente, la música, las interpretaciones, el guión, la dirección. Una obra maestra, para mi la mejor peli de terror de la historia.
Un saludo

El Rector dijo...

Lo que más llama la atención de una película como "La Profecía" es esa capacidad perenne que tiene de generar malestar en el espectador. Se habla mucho del cine de terror de los ochenta, pero si hablamos estrictamente en clave de terror, la de los setenta es de largo la época dorada del género.

De "La profecía" nos sabemos al dedillo todas las secuencias, pero no dejan nunca de resultar perturbadoras, por más veces que las veamos... y luego está David Warner, uno de mis fetiches de la época, que siempre es un valor añadido.

El remake de esta película es de los pocos, a los que nunca he tenido narices de acercarme.

Riatha, gracias por recordarnos que nos faltaba este clásico en la web... y por supuesto, bienvenida a Nido de Cuervos. Espero que tu estancia sea larga y placentera :)

Saludos.

P.D: Editado el apellido Remick. Gracias por el dato, Victor.

Diego Liverty dijo...

Excelente clasico para revisionar. Aveces, entre tantas reseñas de películas mediocres actuales,es mejor hacernos recordar estás joyitas. Saludos desde mi pais ,Argentina.

Donnie Darko dijo...

Bienvenida!!!

Jo.. que mejor cinta para debutar que una de las películas que forman parte de las pesadillas de muchos de nosotros. Todavía recuerdo cuando la vi de pequeño y la sensación que me dejó. La manera en la que Richard Donner consigue crear tensión y miedo es simplemente magistral. Claro que si cuentas con la extraordinaria banda sonora de Jerry Goldsmith y con Harvey Stephens tienes mucho hecho.. :-)

Solo puedo decir que esta es considerada de una manera muy justa como un clásico del cine de terror. Simplemente soberbia..

Missterror dijo...

Bienvenida Riatha!!

Como dicen todos por aquí arriba, esto es un debut que apuesta sobre seguro;) Desde luego "La Profecía" es un clásico incontestable. Junto con "El Exorcista", se alza con el premio a la película que marcó a una generación y que no envejece.
Casualmente la volví a revisar hace menos de dos semanas y la tensión y la atmósfera enrarecida siguen ahí, intactas, como si el tiempo se hubiera detenido y siguiéramos estando bajo el influjo de Damien.
Maravillosa la banda sonora, maravilloso el montaje, maravilloso Damien y sus talluditos padres, maravillosos secundarios, maravilloso guión y maravillosa dirección.
Creo que es hora de hacer maratón "La Profecía" y ver qué tal le han sentado los años a las secuelas. Hasta la tercera parte, guardo buenos recuerdos. La cuarta parte en su momento me pareció el horror y el remake, el super horror (así que estas igual me las ahorro)
Hay que ver cómo nos gusta todo lo que tenga que ver con el Demonio ;)

Saludos.

Riatha dijo...

¡Gracias por la bienvenida!
Me alegra que la película haya tenido tan buena acogida. Está claro que es como el buen vino.
Gracias Victor por la corrección. Has de saber que me he autocastigado debidamente, sin merendar (para mí, es mucho).
Totalmente de acuerdo, Missterror. La dos y tres tienen momentazos a la altura de nuestro pequeñín. La cuatro, la tendría que volver a ver y con el remake, no me he atrevido.

RONETTE PULASKI dijo...

Bienvenida Riatha!
Gran debut, con uno de los grandes clásicos del género. La vi muchas veces, la primera hace varias décadas. La Profecía está llena de escenas imposibles de olvidar.
Un abrazo,

Patrick Bateman dijo...

Bienvenida al Nido, Riatha.

Apostaría un par de dedos a que es el niño más cabrón y terrorífico de la historia del cine, lástima que Harvey no siguiera su carrera como actor. La atmósfera que consigue la película en todo su conjunto sin necesidad de grandes efectos, es para quitarse el sombrero. En cierta manera me recuerda a El resplandor de Kubrick y La semilla del Diablo de Polanski, por como hace uso de algunas situaciones totalmente cotidianas que consiguen crear más mal rollo que lo visualmente terrorífico.

Saludos.

Riatha dijo...

¡Gracias, Ronette!
Patrick, puedes apostar tus dedos tranquilamente que no los pierdes. En cuanto a que no despuntase luego su carrera como actor, yo creo que le viene bien al personaje (que no a la persona). Así, en cierta forma, se logra que la idea que tienes no se desvirtúe. Imagina que le hubiese dado luego por hacer comedias románticas :P

Patrick Bateman dijo...

Hola Riatha

Eso también es cierto. También hay que contar con la perdida de talento al pasar a la etapa adulta.

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