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viernes, 4 de mayo de 2018

Crítica: Primal Rage

Si nos quedamos tan solo en la superficie, la ópera prima del especialista en efectos especiales Patrick Magee, puede parecer una simple incursión más en la figura del Bigfoot, criatura legendaria que pese a los muchos intentos por parte de la industria de sacar tajada de su imponente figura e innegable potencial dentro de un género tan dado al exploit como es el de terror, siempre se ha quedado en un discreto segundo plano si lo comparamos con otros ilustres nombres propios del bestiario fantástico, bastante mejor tratados que esta peluda mole aun por descubrir. Si títulos recientes como “Willow Creek” (Bobcat Goldthwait, 2013) o “Exists” (Eduardo Sánchez, 2014) se quedaron en papel mojado, esta “Primal Rage” (nada que ver con la película de Vittorio Rambaldi) se postula como uno de los títulos más llamativos de lo que llevamos de año si nos ponemos en los sufridos ojos del cliente habitual del cine de terror.

De entrada, estamos ante una fantástica oportunidad para que todos aquellos aficionados al género de corte más conservador, aquellos que distan mucho de congeniar con las nuevas corrientes que soplan por el terror últimamente, donde proliferan los ejercicios de intelecto, las ambigüedades, la contención y en donde muchas veces, las lineas que delimitan el terror de otros géneros cinematográficos se dibujan tan finas, que cuesta ver donde termina una cosa y comienza la otra, tengan la oportunidad de subirse de nuevo a un tren en marcha, que parece que han perdido hace mucho tiempo. Y es que más allá de otras consideraciones, “Primal Rage” es una monster movie al uso que aboga por lo tradicional en todo momento, completamente ajena a cantos de sirena modernos y transgresiones formales, si bien, entiendo que la etiqueta no hace ni de lejos justicia a todo lo que se esconde detrás de este peculiar desvirgue de Patrick Magee.


“Primal Rage es una monster movie al uso que aboga por lo tradicional en todo momento, completamente ajena a cantos de sirena modernos y transgresiones formales”


En sus primeros compases, el director y co-guionista no escatima en recursos para dejar claro que pese a lo primerizo en este tipo de empresas, sabe muy bien lo que tiene entre manos. Sorprende de entrada pues, la convincente dirección, no ya solo creíble, también repleta de detalles de calidad, con una cuidada fotografía de exteriores y algunas imágenes repletas de potencia y plástica virulencia (en este sentido destacar también el excelente trabajo de Jay Lee en labores de edición). Características todas ellas más propias de ese “terror moderno” al que hacíamos mención y que aquí, por contra, no sirven a ninguna otra causa que no sea la de la serie B, contribuyendo además a generar una loable atmósfera y buenas dosis de potencial adicción en las venas del espectador, por más que no deje de recorrer carreteras harto transitadas y visitar otros tantos lugares comunes para el fan del terror.

Las cualidades camaleónicas del filme son encomiables, atesorando una constante capacidad de reinventarse que hacen del visionado una experiencia en la cual no hay lugar para el tedio (perdonando alguna que otra subtrama de menor calado), ni para que el espectador desconecte del relato, pasando de la inicial monster movie, al survival rural, para terminar desembocando en lo que realmente es esta “Primal Rage”, por más que servidor se negaba a creerlo pese a las constantes evidencias, un remake encubierto de la cinta de culto de John McTiernan “Depredador” (“Predator”, 1987). En este caso, cambiando la figura del alienígena, por la del Bigfoot, y no se trata solo del desarrollo de la historia, aquí no hablamos de simples similitudes argumentales, hablamos de constantes guiños a la película de McTiernan, adaptando incluso para la ocasión algunas de las secuencias más míticas de aquella (como dato curioso -o no- el hecho de que Magee fuera el encargado de realizar los efectos especiales de “Alien vs Predator”).


“lo que realmente es esta Primal Rage, por más que servidor se negaba a creerlo pese a las constantes evidencias, es un remake encubierto de la cinta de culto de John McTiernan Depredador”


Hay partes del filme, en las que uno debe fregarse los ojos y pellizcarse la piel, para comprobar que lo que está viendo es real, y no una alucinación propia del peyote, tal y como le ocurre a uno de los personajes del filme. Pistoletazo de salida para un último tercio de película totalmente delirante y cambiante, entiendo que de manera no premeditada, en su tono, para una ya postrera mutación hacia terrenos cómicos, repleto de sin sentidos y con un hasta la fecha pusilánime personaje protagonista (interpretado como el culo, todo sea dicho, por un también debutante Andrew Joseph Montgomery), reconvertido en alumno aventajado del único e inigualable Dutch, cuando hasta la fecha había estado completamente a la sombra de su partenaire femenina, enésima debutante y solvente opositora a final girl Casey Gagliardi.

Si hablamos de serie B y de una versión travestida de “Depredador”, tenemos que hablar del apartado visual del filme y ahí, “Primal Rage” cumple sobradamente. La película brilla enormemente cuando se pone burra, recordando a los festines splatter del Victor Crowley de Adam Green, pero erradicando el humor de la ecuación, lo que da como resultante algunas secuencias muy generosas en violencia realmente crudas, que pondrán a prueba el estómago de más de uno. A esto hay que sumarle el notable diseño de una criatura, completamente ajena a mierdas digitales que pasa de la sutileza a los excesos, a conveniencia de una historia que, llegados a cierto punto, depende absolutamente de ella.


“Hay partes del filme, en las que uno debe fregarse los ojos y pellizcarse la piel, para comprobar que lo que está viendo es real, y no una alucinación propia del peyote”


De la misma manera y volviendo al siempre ingrato terreno de las comparaciones, la banda sonora compuesta por el Galés Ceiri Torjussen, siendo correcta, ni de lejos se acerca por supuesto, a la épica partitura de Alan Silvestri.

Mención aparte tiene algún que otro guiño ajeno a “Predator” que el filme nos tiene deparado. En este caso, Magee apunta su oportuna pleitesía hacia otro de los grandes clásicos de terror de los ochenta como es “Pacto de Sangre” (“Pumpkinhead”, Stan Winston, 1988), aunque para ello deba introducir con calzador en la historia, sean cuales sean las consecuencias de ello en términos de credibilidad o cohesión, a un personaje absolutamente delirante y eso sí, adorable como pocos.

Estamos por tanto ante el mejor acercamiento a la figura del Bigfoot desde “Bigfoot y los Henderson” (“Harry and the Hendersons”, William Dear, 1987), una película de visionado obligado para cualquier amante del terror de pura cepa ajeno a transgresiones y en especial, a fanáticos de la saga “Predator” (ojito también al sentido homenaje final a la secuela de Stephen Hopkins, la cual por cierto, no me cansaré nunca de reivindicar). Un tour turístico por algunos de los subgéneros más populares del terror, que pese a carecer de nada que pueda antojarse de cosecha propia, sabe colocar muy bien las piezas para que no nos queramos perder nada de la partida, jugando muy bien sus bazas para ganarse al respetable por lo civil o por lo criminal ya sea a base de un excelente apartado técnico, sangre y vísceras por doquier u homenajes imposibles (algunos rozando lo penable) para esta versión rural no oficial, de una de las cintas de ciencia ficción más grandes de todos los tiempos. Y recordad: “Si sangra, puede morir”.

Lo mejor: El carisma y elegante poco tacto de la “cachonda” criatura, el excelente trabajo artístico y lo doloroso de algunas secuencias, que poco o nada tienen que ver con lo festivo del splatter.

Lo peor: La subtrama india no pasa de mero relleno y a Andrew Joseph Montgomery, le queda todo un poquito grande.


15 comentarios:

victor dijo...

Esta si que tiene buena pinta, me la apunto para ver desde que pueda. Cierto, un personaje al que no se le ha sacado el jugo que demanda. Un saludo

El Rector dijo...

Victor, esta es una película que puede resultar interesante desde muy distintas perspectivas, ya que ofrece un poco de todo. Si eres (muy)fan de la saga "Depredador", es un plus añadido y lo vas a flipar...

Saludos.

Missterror dijo...

Desde luego no se puede decir que en "Primal Rage" no tiren a todo lo que se mueve, vaya si lo hacen y lo bueno es que salen bien parados. A nivel guión, es uno de los guiones más antinaturales que he encontrado porque cada decisión es más perjudicial para la salud y la supervivencia que la anterior y ocurre con todos los personajes. Argumentalmente todo se coge con pinzas, pero en conjunto es una película que entretiene tantísimo y que mezcla tantas cosas con acierto, que desde luego ha sido una sorpresa.
Yo no diría tanto como remake encubierto de "Predator" pero desde luego guarda muchas similitudes por no decir que hay escenas con el bicho de por medio que parecen copiadas directamente. Además hay survival, monster movie, brujas, peyote, selva, paletos de caza, final girl resultona, rituales indios, cuevas traicioneras, sorpresa final y unas escenas muy explícitas en cuanto a violencia donde resaltan los efectos especiales muy por encima de la media. Todo ello unido puede chocar, pero como digo capta tu atención por completo durante toda la película y deja un regusto final de satisfacción a tener en cuenta.
Estoy muy de acuerdo con lo que comentas en la crítica, tanto en lo positivo como en lo negativo (el protagonista es malísimo).
"Primal rage" es un buen plan sí o sí.

Saludos.

El Rector dijo...

Missterror, pues yo diría mucho más, de hecho, con lo de "encubierto", creo que he pecado de prudente, pues un buen conocedor de la película de McTiernan, sabrá ver las muchas secuencias "influenciadas" que hay repartidas por el filme, que van mucho más allá de las obviedades, SPOILER SPOILER SPOILER que tienen que ver con el comportamiento y diseño del monstruo, véase la máscara, las secuencias donde se cura, esa boca... aunque para mi lo más escandaloso es la secuencia final, que es un calco digno del más infame Gus Vant Sant de la ídem final de "Deprededador 2". Por todo ello pienso que la película es una carta de amor abierta a la saga en cuestión, y ríete tú de lo que nos espera con lo nuevo de Shane Black.


Saludos.

Tracy Kong dijo...

Me ha encantado la peli. Las influencias de Depredador y Pacto de Sangre que comentàis son indudables. Aun así para mi esto sobretodo es un slasher, solo que el asesino serial es un bigfoot. Divertidìsima y contundente. Por cierto, segùn Imdb el director de la cinta interpretò a un Predator en el corto Batman Dead End.

Tracy Kong dijo...

Por cierto, ¿quien interpreta al Bigfoot?

El Rector dijo...

Tracy, parece que el fetiche del director con los predators viene de largo, jeje.

Sobre el actor que interpreta al Bigfoot/Slasher/Predator, no he encontrado nada de nada por ninguna parte... no te extrañe que sea el propio Patrick Magee :)

Saludos.

Donnie Darko dijo...

No daba un duro por esta película pero tras leer la crítica creo que le daré una oportunidad... Pensar en Willow Creek es algo que era superior a mis fuerzas... de verdad que tortura de película..

Un Saludo

El Rector dijo...

Donnie, como un huevo y una castaña. Además, tú que eres mucho de fijarte en detalles, seguro que sabrás encontrarle un montón de guiños de lo más divertidos.

Saludos.

Anónimo dijo...

Dado que La trilogía de depredador es de mis preferidas, esta es una película que tengo que ver. .-Aldo.

El Rector dijo...

Aldo, pues esta podría ser una "Predator 3.1" perfectamente, en un hipotético giro loco de la franquicia. Seguro que la disfrutas.

Saludos.

Tracy Kong dijo...

https://vimeo.com/252197184 aqui breve making of. Efectivamente, el director interpreta al bigfoot

El Rector dijo...

Tracy, jaja! No jodas... eso se llama implicación y lo demás son tonterías :)

Gracias por el curioso dato.

Saludos.

Donnie Darko dijo...

No tenía ninguna intención de ver esta película por el horrendo recuerdo de 'Willow creek' y leer esta crítica y las palabras del rector hicieron que venciera mi reticencia inicial y tengo que reconocer que me lo he pasado genial. 'Primal Rage' es una cinta realmente entretenida y si, tal y como dice la crítica, la subtrama india puede que no acabe por funcionar... pero da igual... la cinta de Patrick Magee ofrece todo lo que esperamos de una película como esta y los toques gore resultan bastante efectivos.

Sin entrar en detalles acerca de la historia y sus claros referentes, una de las cosas que mas me sorprendió fue la manera en la que el director sitúa a sus protagonistas en tan tensa situación, personalmente me esperaba otra vez la típica historia de dos jóvenes que se van de excursión y bla bla bla..

Sinceramente creo que esta `Primal rage' es una de las sorpresas de la temporada, una cinta muy recomendable y disfrutable..

Un saludo!

Donnie

El Rector dijo...

Donnie, que abracemos ambos una serie B como esta con semejante sintonía, no puede sino decir cosas buenas sobre la película. En mi caso, hay referentes, y REFERENTES y en este sentido, "Primal Rage" es toda una declaración de amor.

A día de hoy y con medio curso ya finiquitado (aun sabiendo que lo gordo suele llegar en el último trimestre), la de Magee tiene bien ganada la categoría de TOP.

Saludos.

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