martes, 19 de marzo de 2019

Crítica: Level 16

A menudo nos vanagloriamos hoy en día y se nos llena la boca de repetirnos que este siglo, es el siglo de las mujeres. Que el machismo es, cada día que pasa, algo un poquito más de un pasado rancio y que la mujer, cada día recupera un poco de aquello suyo por derecho y que durante muchísimos años se le ha quitado porque algunos decidieron que ellos, eran mejores que ellas. Y en parte es cierto, sí, el feminismo goza hoy de mejor salud que nunca, la mujer está cada día que pasa un poquito más cerca de esa igualdad que un día fue una quimera y que hoy, gracias a la evolución y desarrollo de la sociedad moderna (al menos de una parte de ella, la otra prefiere seguir viviendo en su medievo prefabricado gozando de las muchas perversiones que este le proporciona), podemos decir que estamos un poquito más cerca de que aquello que tenemos entre las piernas no signifique ni una ventaja ni un inconveniente para desarrollarnos como libres individuos y de hacerlo además, en igualdad de condiciones.


“Estamos ante una de esas propuestas que saben manejar muy bien los tempos del suspense, haciendo de la contemporización un arte”


Pero aun queda mucho camino por recorrer, de entrada, que toda esta nueva hornada de retrógrados que parecen proliferar como las cucarachas, estén lo más lejos posible de las instituciones y sobretodo, que se haga un esfuerzo extra en lo que refiere a la educación de esos proyectos de persona bajitos a los que estaría bien dejar de adoctrinar desde que tienen uso de consciencia. Quizás así, eliminemos alguna vez de raíz los poco afortunados y ya caducados en nuestra sociedad actual, roles de género. Que los niños puedan jugar con muñecas y las niñas pegarle patadas a un balón, si les sale del rabo y del coñazo.

Y de esto versa un poco “Level 16”, la nueva película de la directora canadiense Danishka Esterhazy, una distopía de ciencia ficción ligera y tintes de thriller que ha tenido muy buena acogida en su periplo festivalero alzándose con un buen puñado de galardones y a la que servidor no ha sabido verle todo el encanto deseado pese a apuntar cosas realmente interesantes, sin ir más lejos, su enigmático punto de partida que, como en las grandes ocasiones, consigue ganarse la atención del respetable con apenas unos minutos. Estamos ante una de esas propuestas que saben manejar muy bien los tempos del suspense, haciendo de la contemporización un arte y llevándonos a ese lugar determinado siempre que se lo proponen. En este sentido, es imposible no acordarse de una propuesta como “Rupture” (Steven Shainberg, 2016), con la cual la cinta de Esterhazy guarda algún que otro parecido razonable pese a que el espíritu de ambos filmes es distinto, situándonos ambas en escenarios hermanos y tirando de recursos parecidos, teniendo además otro negro punto en común, su rocambolesco desenlace.


“Katie Douglas clava el papel, pese a la dificultad añadida que supone el hermetismo propio del personaje que le toca interpretar”


Esto de la ciencia ficción está muy bien. Sobretodo la parte de la ficción, lo de la ciencia ya tiene su intríngulis. Quiero decir que en la ficción todo vale, TODO. La ciencia ya es un poquito más restrictiva y algunas cosas no pasan ni con agua. Si lo de “Rupture” era ya para cogerlo con pinzas, “Level 16” va un paso más allá, dando forma a un descalabro tal en su tramo final, en la explicación de todo aquello que hemos estado viendo durante algo más de una hora, que consigue dilapidar buena parte tanto del mensaje como de la intriga generada, que no es poca.

Y es que en esto, en intrigar al espectador, la película de Esterhazy lo hace bien, muy bien. Apoyándose como digo, en un buen manejo del tiempo narrativo, de una escenografía fría, gélida incluso, pero en cierta manera reconfortable y también muy reconocible para el afín al género que sabe transmitir en todo momento que nada es lo que parece y que está jugando con nosotros, que en cualquier momento saldrá el tonto del pueblo, nos dará una colleja y se reirá de nosotros. Lo hará porque el filme sabe esconder muy bien sus cartas, todo parece estar puesto en el sitio que debe, la banda sonora, también muy dosificada pero oportuna, acompaña y las jóvenes protagonistas están todas realmente bien, en especial una Katie Douglas en la piel de Vivien, que premios aparte, clava el papel, pese a la dificultad añadida que supone el hermetismo propio del personaje que le toca interpretar. Muy bien acompañada también por una Sara Canning que pone fina tez pálida y rojos labios a la recta moralidad y quirúrgico adoctrinamiento que parece regir los designios de la trama como eje fundamental del fondo del debate y/o moraleja subyaciente a la historia.


“algo menos de buena mano tiene cuando se trata de generar tensión, siendo incapaz de ello en ningún momento de su surrealista media hora final”


"Level 16” en otro contexto algo más cercano a lo divino o a lo místico y alejado de la ciencia ficción, bien podría haberse contado como una de miles, una de esas tantas historias ideadas por maese prolífero, también conocido como Stephen King, ya que estamos ante una historia muy suya, un gran suspense, un ovillo que se hace grande y grande, para terminar degenerando en un amasijo de lana irreconocible. Estamos por tanto ante una película que va tan de más a menos que roza la obscenidad y consigue desvirtuarse a sí misma con tan solo un puñado de pocas, pero mortales, desafortunadas decisiones a nivel de guión.

Y si decíamos que el filme maneja con sumo talento la intriga y el suspense, algo menos de buena mano tiene cuando se trata de generar tensión, siendo incapaz de ello en ningún momento de su surrealista media hora final, la cual parece pecar de comedida, como si su propia autoconciencia de que aquello que está contando no hay dios quien se lo trague, fuera una más que suficiente excusa como para ni siquiera intentarlo. Fácil lo tenía dado el tono “survivalesco” en lo que todo involuciona. Un poco de acción por aquí, algo de sangre virgen por allá y algunas gotitas de esa magia que algunos llaman “efectismos”. Pero ni por esas. Desgana, ritmo torpón y en definitiva, un anticlimax tal que uno, ya puesto en lo peor, puede elegir entre quedarse con lo absurdo o con lo descafeinado, teniendo claro que hay mucho de ambas cosas.

“Level 16” podría haber sido mucho más, la idea es buena, es actual, responde a las inquietudes del momento y pone sobre la mesa una interesante hipérbole sobre algunas de las miserias sociales que hoy, en mayor o menor medida seguimos arrastrando como una pesada herencia de épocas más oscuras, oportuno ejercicio crítico que también estamos pudiendo ver en una serie de éxito como “The Handmaid´s Tale”, pero por desgracia ahí terminan los parentescos con la distopía ideada por Bruce Miller para HBO... al menos, hasta la fecha, quedándonos una experiencia harto desigual entre sus dos partes bien diferenciadas en la que esa suerte de survival de saldo en la que transmuta su último tercio termina haciendo de todas sus virtudes anteriores, un circense y macabro número de autofagia cinematográfica mal interpretada.

Lo mejor: Su intrigante primera mitad, el gran partido que se le saca a sus escasos elementos visuales y Katie Douglas.

Lo peor: Su resolución no está a la altura de las expectativas generadas en su primera hora de lactancia, ni en fondo ni en forma.


5 comentarios:

Dante Yurei dijo...

Saludos Rector. Muy de acuerdo con tu reseña. Una buena idea que se siente muy desaprovechada, pero no deja de ser entretenida.

El Rector dijo...

Dante, sin duda. No digo que no lo sea. Precisamente por eso, penalizo tanto la resolución del último tercio de película. Pese a que me he quedado a las puertas del aprobado, que la peli resulta entretenida es indiscutible. Yo en este caso pero, esperaba algo más.

Saludos.

Missterror dijo...

Qué bajón, Rector, qué bajón! Con lo bien que arranca "Level 16", el misterio que va generando, lo bien interpretada que está y lo torpemente que resuelve. Imperdonable que una película creada al servicio de su conclusión proponga un final como el que se propone. Un desenlace donde no solo se tira por tierra todo el esfuerzo en la creación de una atmósfera raruna y enferma, sino que menosprecia al espectador, considerando que la explicación que se nos da es suficiente. Explicación que coge con pinzas la idea inicial y hace de la incoherencia su bandera. No es que sea increíble, es que es estúpido.
Sin duda, la sombra de "The Handmaid´s tale" es alargada pero las miras, en bastantes ocasiones son cortas.

Saludos.

Gsus dijo...

Saludos Rector, y gracias por la crítica. Visto lo visto (o mejor dicho, leído lo leído), creo que voy a pasar de ésta.

saludos

El Rector dijo...

Missterror, crear el suspense es lo sencillo, lo realmente complicado es que la explicación esté a la altura de este y eso, es realmente lo complicado, que se lo digan a Stephen King... una pena que "Level 16" no lo consiga, ya que como dices, la primera parte es impecable y desde luego, atrapa. Y es que encima la resolución, no tiene nada que ver con lo que al menos yo, creía que nos querían contar... el desenlace le quita buena parte de sentido a todo lo que nos explican antes... en fin. Supongo que no se les ocurrió nada mejor.

Gsus, gracias a ti por leerla, y por fiarte de mi criterio, jeje. La verdad es que creo que por lo escrito, uno puede hacerse una idea más o menos cercana a lo que esta película ofrece (y lo que no). Desde luego, no sería una imprescindible precisamente, no al menos desde mi óptica.

Saludos.

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