miércoles, 27 de noviembre de 2019

Crítica: La Isla del Dr. Moreau

Primeramente, dejemos una cosa clara: esto es la crónica de un bodrio terrible, uno que si no se tomase a sí misma tan terriblemente en serio sería objeto de culto en sesiones de noche a lo “The Rocky horror picture show” o “Troll 2”, pero su tremenda desgracia es que es una producción de casi 50 millones de dólares de la época, maldita (literalmente al parecer) desde su misma concepción, y perdida en una jauría demencial de problemas de todo tipo que se detallan en un lustroso documental, de obligado visionado para tener una perspectiva global de que, cuando todo puede ir mal, ten por seguro que el pozo puede ser más hondo. Pero vamos a centrarnos en la película en sí más que en sus circunstancias, tremenda tentación al ser estas mucho más golosas que la obra resultante, pero ahí vamos.


“la película intenta mantener un tono de seriedad y trascendencia que chocan constantemente contra diálogos delirantes”  


Recuerdo ver esta película solo. Tal cual. Era una sesión de tarde un sábado, en un cine de barrio ya devorado por las multisalas en el que estábamos yo, el acomodador, y el proyector. A media película más o menos, el segundo de este terceto se sentó a verla a un par de asientos y, con tono de incredulidad, soltó una opinión certera y sintética: ¿Están follando de verdad?  

Yo también estaba en las mismas. En la pantalla, un Val Kilmer drogadísimo (después me enteré que era literal y figurativamente) bajaba por un ascensor acompañado de rulas, alcohol, y caracterizado como un cachondeo a la también delirante apariencia de Marlon Brando como doctor Moureau en la misma película. Todo acompañado de frases mesiánicas delirantes y con un coro de extras, algunos caracterizados de hombres bestias y otros simplemente sucios, revolcándose por el suelo y follando indiscriminadamente. El hecho es que la productora, para dicha escena, recogió a todos los mendigos, vagabundos y drogadictos de la zona para que hiciesen de extras animalescos sin que tuviesen necesidad de ponerles las carísimas prótesis del maestro Rick Baker. Su salario? Alcohol y drogas.


“Marlon Brando está completamente ido y nos regala una de las composiciones de personaje más patéticas de la historia del cine”


¿Les parece una buena idea? Pues ese fue el espíritu, o más bien el espectro que envuelve esta cosa. Improvisación, delirio, destrucción y la más completa pérdida de control a todos los niveles campan como ozzy en un mueble bar en todos y cada uno de los fotogramas. Y lo peor es que , a pesar de todo, la película intenta mantener un tono de seriedad y trascendencia que chocan constantemente contra diálogos delirantes, actores que en su inmensa mayoría no querían estar ahí, y un desperdicio de medios técnicos de primera categoría.

Marlon Brando está completamente ido y nos regala una de las composiciones de personaje más patéticas de la historia del cine. Val Kilmer merodea por la pantalla completamente borracho sin que nadie cortara su bochornosa perfomance en una película que él mismo se encargó de destruir en producción, y el protagonista de la función. David Thewlis, en un papel pensado para Bruce Willis, se defiende como buenamente puede entre tanta locura mientras que la pobre Fairuza Balk intenta también sobrevivir como pueda. Considerando que la actriz fue prácticamente secuestrada por el equipo de producción tras una persecución en taxi por media Australia que acabó con la actriz volviendo obligada al rodaje, su actuación es más que digna.


“un John Frankenheimer que perdió completamente el control del rodaje hasta niveles absurdos”


En cuanto a efectos, la cosa cumple porque Baker es mucho Baker en materia de máscaras. Pero los momentos de animación por digital son tan horrendos a nivel The Asylum que la cosa se queda en aprobado muy justo. La música, un desastre impersonal y anticlimático. Mención especial para la iluminación: no distingues cuando es de noche ni cuando es de día, focazos mediante. En el resto de aspectos técnicos cumple. ¿El guión? Reescrito prácticamente a cada día de rodaje, gracias. Y como pueden suponer, con erótico resultado. En cuanto a la dirección….bueno, con el despido de Stanley, el primer director, llegó un John Frankenheimer que perdió completamente el control del rodaje hasta niveles absurdos. Lo único que consiguió conservar son las ínfulas petulantes de un engendro que no es consciente de ser una película horrible. Y eso es un peso terrible con el que cargar.   

No recomiendo ver esta película sin ver el documental de las circunstancias de su rodaje previamente: “Lost Soul: El viaje maldito de Richard Stanley a la isla del Dr. Moreau”. Sin ese visionado, la nota media de esta película baja hasta la que se ve reflejada en su puntuación: un bodrio de insufrible visionado que no recomendaría a mi peor enemigo. ¿Junto al documental? Pues te queda una tarde entretenida como poco, identificando en la película los horrores que salen en su terrible crónica. Avisado quedas lector. Ahora, te toca decidir.  

Lo mejor: Visionarla tras el citado documental. Los maquillajes prostéticos, una maravilla que esto no se merece.  

Lo peor: Absolutamente todo lo demás.


4 comentarios:

Victor dijo...

Y a mi que me gusta,,,la veía mucho hace dos décadas. Cierto que es muy ridícula por momentos, pero está tan pasada de vueltas que me parece genial. Con todo, es la peor de las tres con diferencia de las adaptaciones (creo que son 3)....
Un saludo

Art0rius dijo...

La isla de las almas perdidas, de lod años 40 si no me falla la memoria, es una obra maestra brutal con un Charles laughton como el moreau definitivo. Después tenemos aquella protagonizada por un crepuscular burt lancaster y un Michael Yorke de rasgos tan marcados que para convertirlo en un hombre bestia solamente tuvieron que añadirle barba, y que estaba correcta. Y después.....esto.
Admito que cada vez que la he enganchado en la tele no he podido separarme de la pantalla, creo que Brando es uno de mis grandes placeres culpables.

Missterror dijo...

Yo solo la he visto una vez en mi vida y recuerdo que mis palabras al acabar fueron las mismas que pronunciara Brando en una de sus más famosas escenas "el horror, el horror". Borré "La Isla del Doctor Moreau" de mi mente pero no puedo evitar tener menos cerebro que cada uno de los personajes de esta isla y ser de ese tipo de personas al que le dicen "no veas esto que es basura" y lo prioriza hasta a "El Irlandés". No lo puedo remediar, morbo puro. Teniendo en cuenta esto, tu crítica es música para mis oídos, Art0rius. Entenderás que ahora necesite verla de nuevo, ¿no? Quiero revisionarla consciente de toda la inmundicia posible por lo que creo que seguiré el consejo que nos das y me reservaré una tarde de domingo para el docu "Lost Souls" + "La Isla del Doctor Moreau"

Saludos.

Art0rius dijo...

Te entiendo perfectamente Missterror. Las exitacion por al atracción de la mugre y el morbo del voyeur de catástrofes quedaran plenamente saciadas con la sesión doble qué propones.

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