domingo, 25 de abril de 2010

Crítica: Franklyn

"Franklyn" supone el debut del director inglés Gerald McMorrow en el largometraje, quien con anterioridad había dirigido el corto de ciencia ficción "Thespian X" y que ahora nos propone una historia a medio camino entre la fantasía y el drama existencial, recuperando la fórmula que ya pudimos ver en la experimental "Dark Corners", es decir, la utilización de dos mundos o realidades paralelas conectadas de alguna forma.

Por un lado tenemos el mundo "fantástico", por así llamarlo, donde nos adentramos en la ciudad imaginaria de Meanwhile City en un tiempo indefinido, regido por las creencias religiosas y donde el no creyente (yo iba a disfrutar más que Jesús Vázquez con un tubo de vaselina) es perseguido como un criminal, poniéndonos en la piel de Jonathan Preest (interpretado por el ídolo de jovencitas Ryan Phillippe), una especie de defensor de la justicia imitación barata del carismático e inigualable 'Rorschach' (véase "Watchmen"), tanto por estética (gabardina y máscara blanca) como por actitud (o esa es la intención), aderezado con unas gotitas de Jack Skellington y enfrascado en su personal cruzada de asesinar a un tal "Individuo", responsable de la muerte de una inocente niña en el pasado, a la que no pudo salvar.


Aquí la narración en primera persona esta claramente influenciada por el cómic, como ya pudimos ver en la mencionada "Watchmen", "Sin City" o "The Spirit", lo que combina a la perfección con la estética comiquera de la ciudad, tanto en los planos generales creados digitalmente pero de una belleza artística innegable y siempre con la noche como compañera de viaje. Un híbrido entre lo que pudimos ver en "Mutant Chronicles", aderezado (y me repito) con unas gotitas y salvando las diferencias, de la ciudad imaginada por Alex Proyas en su "Dark City", e incluso del Gotham City mas "Burtoriano", con abundantes elementos góticos y post-industriales, dejando constancia del concienzudo trabajo realizado.

Paralelo a esta oscura Meanwhile City, tenemos el supuesto mundo real, donde el registro de la película es totalmente distinto, sin ningún tipo de elemento fantástico y en el cual acompañamos a una serie de personas en sus respectivas y dramáticas vidas, en un total de tres subtramas distintas, un chico que ha sido plantado en el altar y que casualmente se reencuentra con un viejo amor de su infancia, una chica con problemas familiares y de tendencias suicidas que intenta sacar adelante un proyecto artístico para la universidad y un padre en busca de su hijo desaparecido, un ex soldado con serios problemas mentales.

Este mundo real es por desgracia, el que ocupa la mayor parte del metraje y en el que se desperdicia la historia con continuas divagaciones e intentos fallidos de profundizar en los personajes, todo ello bajo la batuta de un ritmo muy lento y a merced de una historia que lejos de avanzar e ir revelando detalles que nos hagan entender lo que esta ocurriendo y de que diablos va el asunto, se pierde dando vueltas sobre los mismos conceptos, mientras se intenta ir creando paralelismos entre las dos realidades, lo que a la postre se acaba limitando a la aparición de algunos personajes (en diferentes roles) en ambos mundos y gracias a los cuales se supone que podemos ir atando cabos hasta descubrir el kit de la cuestión, aunque en el proceso se quedan otros tantos y algunas situaciones que a la práctica, no acaban de tener trascendencia alguna en lo que es la historia principal, como por ejemplo el personaje de Emilia a quien interpreta la chica Bond, Eva Green, que sorprendentemente acapara más protagonismo que personajes mucho más importantes para el devenir de los acontecimientos, a no ser que me haya perdido un poco en esta densa telaraña que es "Franklyn", pues reconozco que las relaciones humanas nunca han sido mi fuerte.

En el reparto, a parte de la exótica Eva Green, que hay que reconocer que le pone muchas ganas a un personaje, que aunque en el fondo irrelevante, no deja de resultar seductor, tenemos a otro rostro conocido, Berdard Hill al que recordamos con ese cosquilleo que sube por la espalda y la piel erizada como el gran Rey Theoden de la trilogía del anillo de Jackson, quien interpreta aquí al padre desesperado en busca de su hijo.

Conclusión, "Franklyn" parte de una idea con mucho potencial, pero que se desaprovecha por la nula capacidad de conectar con eficacia ambos mundos y que además nos ofrece un desenlace de lo mas previsible que no creo que pueda coger a nadie en bragas, amén que el precio que hemos tenido que pagar hasta ese punto es bastante alto y nos ha costado un buen número de bostezos, en lo que es un drama un tanto descafeinado e incapaz de despertar sentimientos como tal, que no termina de conectar ni con el espectador, ni con el mundo imaginario que con tanto esmero se había conseguido crear y que tantas posibilidades ofrecía. Lo mejor, la belleza visual de Meanwhile City, la notable banda sonora y la actuación de Eva Green, en una película concebida para darle un poco a las neuronas y estimular la materia gris de un público acostumbrado a otro tipo de cine fantástico, pero que se pierde en una historia tan confusa como inaccesible. Dicen que la intención es lo que cuenta, pero también dicen que el tamaño no importa...


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