viernes, 31 de enero de 2020

Crítica: Malasaña 32

“Dagon: la secta del mar”, “REC”, “Verónica” y “La influencia”. ¿Qué tienen en común estas cuatro películas además de ser producciones españolas? Unas connotaciones costumbristas enraizadas en el tratamiento de la imagen y el contexto en el que se desarrolla el metraje. Ambas cuestiones han estado siempre muy arraigadas al cine patrio, incluso en el cine de género. Es curioso como alguno de los mayores éxitos del terror de este siglo (la segunda y tercera ya citadas) en nuestro país beben, precisamente, de condicionarnos a una realidad muy cercana, amparada en una serie de atribuciones super concretas de nuestra sociedad y, por supuesto, nuestro urbanismo. Si pensamos en el New French Extremity Movement, sus películas más representativas (“Martyrs” o “A l´interieur”, por citar dos ejemplos) no casan con mostrarnos una particularidad concreta, sino ahondar en una serie de particularidades más vinculadas al diseño de producción o al tratamiento de la imagen.

Esta diferencia es interesante, porque vincula el costumbrismo con nuestro cine, algo que también disfrutaremos en “Malasaña 32”. En “REC” el argumento se centraba en un piso barcelonés cualquiera del centro, en el que una serie de vecinos con ciertos rasgos comunes entraban y salían del maremágnum infectado. Era muy interesante observar los recodos de las casas, las expresiones y el propio sentido del piso como una prisión de la que no se podía escapar. En todo este fantástico quehacer fílmico se bebía mucho de nuestro sentir en cada diálogo o en los decorados, entre otros. Un caso más interesante es “Verónica”, viajando al Madrid en una época concreta que forma parte fundamental del devenir de la película, banda sonora, vestuario y, de nuevo, diálogos incluidos. Que ambos filmes sean tan potentes lo hace también ese estilo tan nuestro de dotar de cierto simbolismo cotidiano el desarrollo de muchas películas, algo que nos identifica y, creo, particulariza mucho dentro del cine. También “Dagon”, situada en un pueblo gallego, o “La Influencia”, rodada en Asturias, que también beben mucho de nuestro entorno y se preocupan por darle cierto protagonismo (aunque el resultado global no sea tan interesante).


“Malasaña 32 nos pone en una situación arquetípica dentro del género haunted house”


Toda esta tendencia del cine español a ser preferentemente personal y anclado al territorio es una de las mayores fortalezas del mismo, y no son pocos los directores que ahondan en ello y son nominados a grandes premios lejos del blockbuster de turno. Es una connotación positiva que tenemos y que la película de Albert Pintó (director de la interesante “Matar a Dios”) se plantea también como parte de su esqueleto. Veamos si consigue convencer.

“Malasaña 32” nos pone en una situación arquetípica dentro del género haunted house. Familia que se muda buscando un nuevo proyecto de vida y tiene la mala pata de hallarse en un espacio maldito vinculado a un pasado de dolor y vergüenza. Que un recurso sea mil veces utilizado no quiere decir que sea malo, y empezaré por ilustrar que la conclusión del misterio del embrujo de la casa (y de su espíritu) tiene detrás una consonancia muy actual e interesante. Sin desvelar el por qué de esa venganza, lo cierto es que sorprende por lo poco usado que ha sido el recurso dentro del género. Más allá de esa concreción argumental, lo cierto es que el resto bebe de las influencias directas de “The Haunting”, “The Amityville Horror”, “Poltergeist” o “Verónica”, entre tantas otras.


“la película comienza bien, con un planteamiento clásico conseguido a base de un notable virtuosismo técnico”


En ningún momento la película se plantea ir a más o desembocar en otro discurso narrativo diferente como podíamos ver en “Hereditary”, donde el estudio de los personajes y su relación era clave. Aquí aparecen pinceladas, pero no dejan de ser pequeñas excusas para dotar de más empaque al conjunto de la película, con la consiguiente pérdida de interés. Que uno de los hijos sea tartamudo, que la chica será una incomprendida o que el abuelo esté medio catatónico no son capaces de servir de otra excusa que para acentuar la variedad de un reparto que tampoco brilla por su excelencia interpretativa o suma enteros al devenir de los minutos.

Y es que la película comienza bien, con un planteamiento clásico conseguido a base de un notable virtuosismo técnico del que hablaremos luego. Pero rápidamente, conforme avanza al segundo tercio, todo comienza a ser magia de artificios, sustos por doquier (muchos innecesarios, ¡maldita manía!) y una tendencia al histrionismo algo exagerada que nos lleva a situaciones caóticas que pretenden explicarse al final de la peor forma posible: mostrándonos de nuevo muchas de las escenas con la idea de ilustrarnos, como si los espectadores no fuésemos capaces de establecer la razón de determinados momentos en base a lo que nos cuentan al final. Cuando ocurren este tipo de cosas siempre me planteo por qué los directores no quieren que pensemos en un exceso de excesivo paternalismo o, simplemente, de rellenar minutos.


“todo lo relacionado con la dirección acaba comiéndose al guion, ritmo y narrativa de la propia película, algo caótica y falta de ritmo”


La película acaba siendo una especie de carnaval de sustos, algunos usados a base de ponerte el sonido de cosas cotidianas elevado a la máxima potencia. Ese tipo de detalles técnicos funcionan si se usa con cierto sentido común y no se abusa de ellos, como sucede aquí. Pero hay que reconocer que la fotografía es potente. Algunos planos son tremendamente inquietantes (veréis muchos planos medios de un personaje resaltado en la oscuridad), elegantes (travellings lentos que alejan la imagen para ofrecernos perspectivas amplias de una situación concreta) y tensos (buen uso de la combinación de velocidades en la misma escena). Hay un virtuosismo digno de mención que hace que la película suba de nivel, e incluso diría que todo lo relacionado con la dirección acaban comiéndose al guion, ritmo y narrativa de la propia película, algo caótica y falta de ritmo. Y es una pena, porque da cierta sensación de que no se ha sopesado bien ciertos diálogos y hay algunas tramas secundarias que podían haberse explotado mucho mejor.

En definitiva, las desventuras de esta casa maldita no la sitúan en la parte alta de la clasificación del cine de género español. Hay cosas positivas y se deja ver, pero tampoco aspira a las exponentes de nuestro terror. Podría haberlo hecho, con algo más de trabajo en el guion y el desarrollo de otros personajes, pues la parte técnica funciona, pero nos quedamos con verla un fin de semana en casa, manta mediante, cuando nos llegue (si es que lo hace) a las plataformas digitales.


6 comentarios:

Donnie dijo...

Una gran decepción. Tras 'Matar a Dios' esperaba mucho de Pintó y esta cinta me pareció bastante discreta, mas de lo mismo, no ofrece nada nuevo (Tampoco creo que esa sea su intención) pero no consigue que pasemos un mal rato, que nos asustemos.. Hay situaciones forzadas y la historia parece coger ideas de mil películas y mezclarlas sin el menor pudor o discrección. Por ahora, una de las grandes decepciones de la temporada.

Un Saludo!

Donnie

Anónimo dijo...

Hola, esta película fuí a verla al cine hace poco y cuando salimos del visionado, le comenté a la persona que me acompañaba prácticamente lo mismo que he leído en la crítica... Las interrelaciones entre los personajes mal hechas, casi sin explicarse, poca química entre ellos, en definitiva a mi parecer una familia y unos personajes mal dibujados que hace que no empatices en absoluto con ellos y te importe un pimiento lo que les pasa.

Y lo de los tropecientos sustos con el consiguiente subidón de volumen (estoy hasta los cojones ya de este recurso) me saca de mis casillas, Al final lo único que me produce dicho subidón es malestar auditivo, jajajaja. Además, ¿que susto me vas a dar si ya me estás advirtiendo con el puto subidón de que en ese mismo momento va a pasar algo?

Y es verdad que cuando ya vas por el quinto "intento de susto" si ya tenía poca gracia, pues se acaba perdiendo del todo.

Toma como ejemplo REC que hay un susto más o menos al poco de empezar la película en el que no hay subidón de volumen ¡y vaya si te acojona!.En fin, película entretenidilla, pero poco más.

Saludos y pesadillas sangrientas.

Sangre & Tetas dijo...

No he ido al cine a verla, pero en cuanto salga en blu ray me la pienso comprar el primer dia.
Adoro el cine de terror y apoyo al cien por cien al cine español cuando hacen este genero, Dagon es una película que me gusta mucho pero la grabarón en inglés y eso no lo apoyo, al contrario me da mucha rabia que en una película española no se hable español, joder eso es lo minimo que debe tener y debemos exigirlo siempre.
Puede que Malasaña 32 no sea el peliculazo de el exorcista, pero sepan ustedes que los americanos hacen muchas películas de terror que son una mierda y que demasiadas de esas castañas son bien recibidas por la critica y el publico incomprensiblemente, sobrevalorandolas y recomendandolas, pocas veces he picado perdiendo mi tiempo por culpa de eso, eso respecto al terror americano.
Respecto al cine español el noventa y nueve por ciento son comedias, comedias sin gracia porque son tan malas que aburren, nuestro cine es una maquina automatica de fabricar sketch sin control, ni puta vergüenza de caras duras subvencionados, cuando se salen de la norma como en este caso lo aplaudo y lo disfruto aunque tenga que poner mucho de mi parte.
Dicho esto, de Malasaña 32 me da igual lo que digan, bueno o malo, es una película española de terror, ambientada en España, grabada en español con actores españoles con su acento sin dobkar, un caso "real" patrio, me hace gracia que aqui nos sabemos hasta donde tenia los lunares el yanki que fregaba los platos en la casa típica americana, pero que desconocemos las leyendas desencaja mandíbulas que bien podrían ser del vecino o hasta de nuestra propia familia solo por la nacionalidad, ironía pura y dura.
En conclusión, una película española sin chistes que da a conocer casos paranormales nuestros, a mi ya me la han vendido, mejor que la mierda ligth de los Warren seguro que es, ah no que me dicen que no.

Oscuralma dijo...

Esta de moda, desde que existe internet con una curva ascendente y empinada , el criticarlo todo y a más nuevo más palos, conozco gente que parece que sólo ve películas para buscarle fallos y errores y no las disfruta por ganarse una palmadita en la espalda de sus supuestos amigos, digo supuestos porque desde luego nadie consideraría asi a completos desconocidos que anónimamente suben tu ridículo ego artificial en las redes.
Sólo por el hecho de que podemos contar con los dedos de las manos, las poquísima veces que el cine español ha apostado por el horror en esta decada, ya tienen mi voto positivo y mi voto de confianza, entre las innumerables bazofias que no faltan cada año made in Spain por fin algo potable, ojalá tenga exito para que se animen a hacer más o nunca avanzaremos en ese sentido.

Donnie dijo...

Oscuralma, en mi caso por 'Matar a Dios' y por el hecho de como dices, ser una de las pocas propuestas de género españolas que se estrenan, esta película tenía mi voto de confianza y fui a verla el fin de semana del estreno. En mi caso la decepción fue muy grande, esperaba mas, mucho mas de Pintó porque creo que en su opera prima junto con Caye Casas demostró que apuntaba maneras. Hay que apoyar al cine español fantástico y de terror pero también hay que exigirles calidad

Un SAludo!

donnie

Romasanta dijo...

Buenas tardes a todos,

Creo que aquí se ha ido todo un poco de madre, a tenor de ciertos comentarios. En este caso, la crítica es lo que es, y cada uno puede hacer el juicio de valores que quiera pero ejemplos de cine de género en España hay mucho, más de lo que la gente se imagina; pero tenemos que valorar con cierto criterio, y aquí "Malasaña32" como "La influencia" se quedan en aprobados justillos, no porque falle la ambientación (que está conseguida) y que es gratificante que se tomen temáticas más hispanas, es una realidad. Pero aquí, los actores y el guión flojea, y se vuelve derivativo, tomando como referencias películas de terror, no españolas, haciendo el conjunto de la película un tanto flojo.

Creo recordar que Véronica (2017) de Paco Plaza, sigue siendo un buen ejemplo de cine español de género, y que toma como referente un caso ocurrido en España y ambientado en España, y sabe manejar correctamente el argumento del film a formas no tan trilladas y poco sugerentes, como le ocurre a "Malasaña32". En mi opinión, se podría haber hecho mejor y el director Albert Pintó, apuntaba a mejores maneras por su anterior película; pero no creo, que porque sea española se vaya a criticar más o menos, si es de calidad se valora, pero el film que se ha expuesto, no cumple con ciertos requisitos para ser algo más que un producto de género español con buen empaque, y que si las comparamos con películas americanas del mismo calibre, pues sí que podemos decir que no tienen nada que envidiar; pero si buscamos algo más de calidad, entonces no nos sirven ni unas ni otras.

Un saludo al nido!!!

PD: Por cierto Donnie, gran artículo!!! abrazos

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