jueves, 6 de enero de 2011

Crítica: Rare Exports: A Christmas Tale

Lo siento niños, Santa Claus no es ese bondadoso anciano que dirige el tinglado de los regalos navideños allá por Laponia y reparte felicidad entre vosotros, pequeños cabrones, todos los días 25 de Diciembre. De hecho, el tipo y según ciertas mitologías finesas, era un demonio de tres pares de cojones que sentía un voraz apetito por los mas pequeños de la casa y que por sus muchas maldades, fue sepultado en las profundidades de las frías tierras del norte por los habitantes del lugar. Y esta creencia, es la que da pie al debut como director de largometraje del finlandés Jalmari Helander, quien ya había dirigido anteriormente un buen puñado de cortos, entre ellos, “Rare Exports Inc.” y “Zero Deux”, a partir de los cuales nace esta “Rare Exports: A Christmas Tale”, la cual llega avalada por el premio a mejor película en el pasado festival de cine fantástico de Sitges y que recupera un género, el de aventuras/terror pre-adolescente (que NO cine para tales) un tanto en desuso en la actualidad y que tan grande hicieron en los años 80/90, películas como “Los Goonies”, “Los Gremlins” o “Una Pandilla Alucinante”, títulos protagonizados por niños y con cierto aire de comedia juvenil pero no tan dirigidos a ellos, como al niño que todos los adultos llevamos dentro.

“Rare Exports: A Christmas Tale” nos sitúa en una excavación en la frontera entre Finlandia y Rusia financiada por un excéntrico millonario, quien está convencido de que en ese lugar yace la tumba del mítico Santa Claus. A pocos kilómetros de ahí, la comunidad de un pueblo vecino, se prepara como cada navidad para su caza anual de renos, pero estos aparecen muertos cerca de la frontera y culpan a los rusos de la excavación, presentándose en esta en busca de explicaciones, pero solo encuentran un lugar desértico y sin rastro de vida. A la mañana siguiente, Rauno y su hijo Pietari, encuentran el cuerpo de un anciano en una trampa para lobos y lo esconden en el cobertizo convencidos de que es uno de los empleados de la excavación, pero el pequeño Pietari tiene otra teoría, que se trata del mismísimo Santa Claus y que este se encuentra detrás de todas las desapariciones de niños que se están dando en el pueblo.


Aunque en un principio me tomé “Rare Exports: A Christmas Tale” como la clásica comedia de aventuras fantásticas como las anteriormente citadas, pronto me di cuenta de que la película de Jalmari Helander tiene mas bien poco de cómica, de hecho estamos ante una oscura reimaginación de la leyenda de Santa Claus (tal y como también veremos en la próxima “Sint”) desde un punto de vista muy adulto y que se mueve en la mayor parte del metraje por los terrenos del terror psicológico mas convencional pese a que la historia está narrada a través de los ojos de un niño. Tenemos un pueblo aislado en medio de las montañas nevadas, un grupo de hombres que luchan por la supervivencia en tan hostil escenario y un tétrico anciano que aparece en el lugar coincidiendo con la desaparición de todos los niños y de una serie de extraños robos.

Ingredientes perfectos para esta explosiva mezcla de terror y cuento navideño donde destacan sobremanera la figura del pequeño Pietari, un personaje entrañable donde los haya que vive solo con su padre, y la de Rauno, el susodicho, un tipo rudo que mantiene una peculiar relación con el pequeño. Ambos protagonizan un buen puñado de emotivos momentos mientras a su alrededor se va construyendo una historia que pasa rápidamente del clásico floklore navideño al cine de género (a mi me vino a la cabeza aquella fantástica “Altered” de Eduardo Sánchez), donde tres amigos intentarán lucrarse gracias a un terror que escapa a su entendimiento.

Lo que menos me ha gustado es que la cinta va claramente de mas a menos, ya que una vez alcanzado el clímax máximo de interés (a falta de unos veinticinco minutos para el final), la cosa va perdiendo interés, pues no se consiguen colmar todas las expectativas creadas hasta ese momento y se intenta solucionar la papeleta con un tramo final mas orientado a las aventuras de sobremesa, tirando por tierra gran parte de la terrorífica atmósfera creada hasta ese momento, incluso jugando con la comedia mas burra, la secuencia final es un buen ejemplo.


También se echa a faltar algo mas de grafismo en algunos momentos concretos del filme, que aunque insinúa mucho, no termina de ofrecernos la experiencia terrorífica que promete en sus primeros cincuenta minutos o por lo menos, no se traduce ni en sangre ni en situaciones especialmente tensas, lo que en el fondo nos recuerda que estamos viendo una película para todos los públicos.

Conclusión, “Rare Exports: A Christmas Tale” es una película diferente, personal y perfectamente disfrutable por toda la familia. Tiene terror, aventuras, comedia y un sinfín de virtudes técnicas, tales como un reparto que raya a un nivel asombroso (esto sin duda no se apreciará tanto en la versión doblada), plagado de entrañables y simpáticos personajes (mención especial para el joven Onni Tommila y su “Pietari, desde hoy, todo un clásico del género), un villano que quita el hipo pese a que no termina de “explotar” o ser “explotado”, una épica banda sonora de cuento que pone la piel de gallina y una puesta en escena general, deliciosamente oscura (véase la épica persecución del helicóptero a la luz de la luna).

Lo peor, un tramo final algo "infantiloide" que no hace justicia a lo visto a lo largo del filme pese a resultar de lo mas entretenido, la falta de “pegada” en algunos momentos, supongo que factor muy condicionado por el hecho de intentar dar forma a un producto que pueda disfrutar toda la familia y cierta frivolidad a la hora de cambiar de registro estilístico y abordar los diferentes géneros que amasa el filme.

Una película disfrutable y recomendable para cualquiera, incluso para alguien que deteste tanto la navidad y los niños como un servidor. La mejor manera de comenzar un 2011, que esperemos sea mucho mejor que el pasado.

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