domingo, 20 de abril de 2014

Crítica: La Semilla del Diablo

Entre los momentos más importantes en la vida de una mujer, si es que no es el más importante, encontraríamos el embarazo y posterior parto del niño que lleva en sus entrañas. Esa nueva vida que nos hace perdurar en el tiempo. Ese acontecimiento natural y cotidiano a la par que milagroso que nos sitúa entre lo mundano y lo excepcional, y nos convierte en afortunados fenómenos del universo. 

Este hecho singular ha sido utilizado por las diferentes manifestaciones artísticas (pintura, escultura, teatro, literatura, fotografía, cine, etc.) para ensalzarlo y mitificarlo o bien para darle la vuelta, observar su lado oscuro, y convertirlo en algo atroz, tenebroso e incluso maligno. La literatura fantástica y el cine han dado con mejor o peor fortuna una importante producción de títulos que jugaban con los miedos más profundos de las madres (y los padres) a que sus embarazos o bebes fueran problemáticos o estuvieran rodeados de terroríficas y traumáticas circunstancias. Como muestra representativa podríamos mencionar: It’s Alive, La Tutora, Baby Blood, A L’Interieur, Grace o Proxy

La película que nos ocupa, Rosemary’s Baby, aquí traducida (de forma espantosa) como La Semilla del Diablo, es una producción de finales de los sesenta que adaptaba la novela homónima del varias veces trasladado a la pantalla grande Ira Levin (en ocasiones de forma estupenda como en Los Niños del Brasil o La Trampa de la Muerte). 

Como la mayoría sabrá (es difícil que a estas alturas exista alguien que no haya visto u oído hablar de esta mítica película), se nos cuenta la historia de una joven pareja (los Woodhouse) que se muda a un edificio de apartamentos de Manhattan, donde él, Guy (interpretado por John Cassavettes) estará más cerca del ambiente teatral e interpretativo de la ciudad donde poder conseguir buenos papeles que enderecen su maltrecha carrera de actor. Al poco de instalarse, conocerán a sus ancianos y excéntricos vecinos, Minnie y Roman Castevet, que se volcarán en el cuidado de Rosemary (una jovencísima Mia Farrow) cuando esta se quede embarazada, colmándola de atenciones y asistencia. Poco a poco, ciertos extraños y violentos acontecimientos y las sospechas y comentarios de algunos amigos de la pareja, irán sembrando en la mente de Rosemary las dudas acerca de las intenciones de sus extravagantes vecinos e incluso de la naturaleza de su propio bebe, adentrándola en una espiral de enajenación que le hará difícil discernir la realidad de las fantasías diabólicas de conspiración y maldad que la invaden. El encargado de trasladar a imágenes esta historia fue Roman Polanski, una decisión muy acertada por parte de la productora, ya que la trama se ajustaba perfectamente a la visión esquizoide y barroca de la naturaleza humana y funcionamiento del mundo que presenta el cineasta polaco. 

Sin apenas modificar una coma de la novela (la cual recuerda mucho en su estructura a un guión cinematográfico), Polanski realizó una película repleta de tensión, angustia y miedo a lo cotidiano que marcó toda una época e influyó en posteriores producciones. No obstante, Rosemary’s Baby está mucho más cerca de las geniales cintas de suspense del maestro Hitchcock que de las cintas de terror posteriores a las que influyó como La Profecía o La Centinela o de otros títulos míticos como El Exorcista

Con una dirección precisa y meticulosa que insinúa en vez de mostrar y que saca el máximo partido posible a la casi única localización del film, un antiguo y enigmático edificio de apartamentos en Manhattan, La Casa Bradford (en realidad el edificio Dakota del westside neoyorkino), como ya hiciera años atrás en la turbadora Repulsión, una fotografía luminosa a la par que espectral que convierte la realidad en pesadilla y los surrealistas sueños de Rosemary en vivencias muy reales, una partitura (en concreto una nana) compuesta por Krysztof T. Komeda que provoca malrollo cada vez que suena y unos actores principales sensacionales, Polanski va desarrollando inexorablemente esta inquietante historia que nos va provocando desasosiego hasta alcanzar con los esplendidos 25 minutos finales un clímax malsano antológico que culmina con un final de órdago. 

Si bien es cierto que en cada plano y secuencia se nota la mano certera de Polanski y consigue dotar a toda la cinta de ese toque tan nocivo y amenazador de la “nada” que tanto le gusta, no se habrían alcanzado las cotas de grandeza que se consiguen sin un reparto acertadísimo (por casualidad, ya que los actores previstos originalmente eran otros) y fabuloso en su cometido. Ruth Gordon (que ganó el Oscar a la mejor interpretación femenina de reparto) y Sidney Blackmer, que interpretan a los Castevet, transmiten excentricidad, hipocresía y maldad con sus simples miradas y gestos, y un magnífico e inexplicable John Cassavettes y una frágil y angustiada Mia Farrow (posiblemente la mejor interpretación de su carrera) transmiten la ambivalencia y la desesperación de sus personajes de forma magistral, consiguiendo que en todo momento sufras y dudes con todo lo que sucede. (Imprescindible para aquellos que aún no la han visto y para los que quieran volver a disfrutarla o padecerla, según se mire, que lo hagan en versión original). 

En definitiva, estamos ante una obra magna del suspense y el mal rollo donde tienen cabida las paranoias conspirativas, los aquelarres, los asesinatos, el advenimiento del maligno y los intentos desesperados de una madre por proteger a su bebe a cualquier precio, con una naturalidad y simpleza, asombrosas. 

Notas: 

Ocho años después del estreno de la película, se realizó para la televisión por cable una mala e innecesaria continuación que contaba con la presencia de Ruth Gordon (que repetía papel). 

Treinta años después de publicar la novela original, en 1997, Ira Levin publicó su continuación, Son of Rosemary, que a pesar de contar con algunas buenas críticas, todos destacaban lo pésimo y precipitado del desenlace. 

En breve, la NBC, estrenará una miniserie de cuatro horas que adapta nuevamente la novela: Rosemary’s Baby. Estará interpretada en los papeles principales por Zoe Saldana, Patrick J. Adams, Carole Bouquet y Jason Isaacs, y como directora de orquesta se ha elegido a la cineasta (también de origen polaco) Agnieszka Holland. Si bien es cierto que en los últimos años la televisión por cable está facturando muchas y muy buenas series, me temo que esta está abocada al averno. Ya se verá (ojalá me equivoque y consigan resultados similares a los que consiguió en 1968 en magistral Polanski).


11 comentarios:

Romasanta Macias dijo...

Genial MAx Cady!!! Es una de las películas que más me gustan del maestro Polanski. Pasará el tiempo pero quedará intacta una obra que no entiende de envejecimiento. Genial como siempre

Missterror dijo...

Qué crítica más fabulosa!!! Desde luego cuando una película te gusta, Max, tienes el don de transmitir y contagiar, y hacer que, siempre, queramos dedicarle un vistazo actual a los recuerdos que tenemos de ciertas películas y que es cierto que siempre tú tienes más frescos.
Eso me ha pasado con "La Semilla del Diablo", ahora siento la necesidad de volver a verla y revivir la tensión. Y te digo que este nunca se ha encontrado entre mis títulos preferidos, pero ese malrollismo es necesario volver a paladearlo.

Max, te preparas, apuntas, y siempre disparas con acierto.

Saludos

May Dove dijo...

La Semilla del Diablo es una de mis pelis favoritas, no puedo decir cuántas veces la he visto porque sería faltar a la verdad. Nunca me sobra, me pasa lo mismo que con el Replandor. Son dos pelis de terror que le entusiasman y como eso es raro de cojones, siempre que puedo, las calzo en el dvd!
Me gusta todo de esta cinta, la música, los actores, los giros de guión. TODO. Mia Farrow lo hace tan bien, a veces súper inocente, dando saltitos con sus vestidos babydoll; en otras ya curtiéndose de todo lo que le está pasando.
No le sobra ni un minuto de metraje.

Excelente crítica, Max!

Max Cady dijo...

Muchísimas gracias por vuestros comentarios gente (especialmente a ti Missterror, recibo con gran alegría tus palabras, ya que reseñas las películas como nadie).

Romasanta, como muy bien mencionas por esta película no pasan los años y si lo hacen es para mejorarla como al buen vino. Y eso que a priori es una cinta que al depender tanto del final que ya se conoce podría caer monótona, pero tiene tal atmosfera nociva y desprende tan malas sensaciones cada vez que la ves que da igual que sepas lo que va a ocurrir.

Missterror, te aconsejo que vuelvas a disfrutar del mal rollo y suspense que transmite cada uno de los fotogramas de la película. Yo suelo visionar las películas varias veces y en diferentes circunstancias, salvo que me resultara un coñazo insoportable, y suelo disfrutarlas mucho más en las sucesivas revisiones, tal vez por eso suelo tener bastante frescas algunas cintas. Y sí, suelo dejarme llevar en ocasiones y transmitir mi pasión incondicional por determinados títulos o cineastas.

May Dove, muy de acuerdo con esa dupla de La Semilla del Diablo y El Resplandor como dos de mis películas favoritas (y no sólo de terror), las cuales veo cada vez que puedo. Probablemente Mia Farrow realiza en esta cinta su mejor papel, y es que los malos momentos personales por los que atravesó durante el rodaje se ven reflejados perfectamente en su personaje, cómo padece, sufre y al final…. (¡Ay, ese final!)

Saludos (y nuevamente gracias por los comentarios)!!!!!!!!!!!!!!

El Rector dijo...

Poco más se puede añadir a tu excelente crítica Max. Ante este tipo de clásicos atemporales, uno lo único que puede hacer es quitarse el sombrero y disfrutarlos siempre que se pueda. Sin duda alguna, estamos ante uno de los relatos más influyentes e "inspiradores" que haya dado el cine de terror. Pero claro, Polanski solo hay uno.

Saludos.

Damien Thorn dijo...

ENHORABUENA Max, qué pedazo de crítica!!!!!!!
Es junto con la profecía mi clásico preferido, y casualmente en dos de las críticas que he hecho últimamente me refiero a ella bastante! 7E, y devils due, un homenajillo decente a este películonnnn.
Felicidades y muchas gracias por transmitirnos tu amor por estos clasicazos que hay que revisar de cuando en cuando.
Grande, Max!!!!

Damien Thorn dijo...

Por cierto, visteis aquel TRUÑACO que fue su segunda parte, ya desvinculada de toda la genialidad de la cinta?
Un dislate!!!!!!!
Lo de la miniserie me tira para atrás totalmente!!!!!

Max Cady dijo...

Gracias por vuestros comentarios, Rector y Damien Thorn.

Desde luego La Semilla del Diablo es un clásico que va ganando poso (y adeptos) con los años y gusta a todas las generaciones y diversidades culturales, muy probablemente por tratar temas tan universales como el nacimiento y el miedo a lo desconocido. Y a pesar de ser una gran referencia e influencia para posteriores cineastas, la mayoría se han decantado por mostrar y ser explícitos en vez de insinuar y crear atmósfera (muy probablemente porque es más fácil lo primero).

La continuación que se realizó en 1976 para la televisión por cable americana y que fue dirigida por Sam O’Steen (uno de los montadores de la cinta de Roman Polanski), La Semilla del Diablo 2 (cuyo título original era: Look What's Happened to Rosemary's Baby), era una propuesta infame que sólo pretendía vivir de los réditos cosechados por la obra del genial director polaco. Tan decepcionante y mala que no merece la pena perder el tiempo con ella.

Saludos!!!!!!!!!

Ana dijo...

Max, muy buena crítica, El bebé de Rosemary es una de mi películas favoritas de Polanski. Tardé muchos años en verla, recién hace unos tres años la vi, y ahora siempre que puedo la vuelvo a ver. Gran película, imprescindible dentro de la filmografía de este director.

Arian dijo...

Magnífica crítica, Max.
La película es sobresaliente de principio a fin. A mí me sucede que cada vez que la veo, es como si fuera la primera vez y me transmite las mismas sensaciones de angustia y desasosiego.
Sin duda alguna de las mejores películas de género.

Max Cady dijo...

Muchas gracias por los comentarios Ana y Arian, sin duda este film es de los que te atrapan y no te abandonan. Una revisión de este clásico de vez en cuando te recuerda lo genial que puede ser el género del suspense y terror.

Saludos!!!!!!!!!

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