martes, 13 de diciembre de 2016

Crítica: Jack Goes Home

Las puertas son una de las herramientas psicológicas mas aterradoras que podemos asimilar. Una puerta cerrada siempre nos pone en situación de alarma porque representa una incógnita. Las puertas guardan el misterio y lo guardan bien, estoicas. Ellas conocen lo que se esconde a ambos lados, nosotros en clara desventaja, sólo conocemos una de las caras y es precisamente la que desconocemos, la que nos atrae y nos repele a partes casi iguales. Si hay ruidos detrás de las puertas cerradas, el corazón se acelera. Si la puerta está cerrada y hay completo silencio, el cerebro se acelera. Si la puerta nos lleva al ático, el terror es máximo.

La casa de mis padres tiene un ático, uno de esos que tienen una puerta que hay que bajar con un palo y que llevan la escalera incorporada que baja a la vez que la puerta, vamos, el típico desván o ático que estamos cansados de ver en películas de posesiones, porque es donde se esconde el Demonio. Es curioso que nunca me diera miedo bajar esa puerta y subir al desván buscando curiosidades. Es curioso porque yo soy muy asustadiza y conozco la naturaleza de esas puertas. Supongo que el hecho de que mi padre sea un experto en puertas me tranquilizaba porque yo sabía que él nunca pondría una puerta encantada en la casa, aunque él decía que hay puertas de las que no te puedes fiar. Puede ser que me lo dijera por la naturaleza física de la puerta, pero a mi me gustaba pensar que me hablaba de forma metafórica. Con el tiempo, he entendido que los áticos siempre guardan secretos, y cuando Jack regresa a casa, lo primero que hace es subir al ático.

"Jack Goes Home" es un thriller psicológico (como si todos no lo fueran...) que muestra lo que hay detrás de la puerta cerrada. Jack regresa a casa tras un accidente de coche donde su padre pierde la vida. Vuelve a casa para ayudar con todo el tema del entierro, pero una vez que está en la casa en la que se crió, junto con su madre, afloran demonios y se resuelven incógnitas más difíciles de asimilar de lo que la mente humana es capaz de tolerar.

"Jack Goes Home" es una de esas películas donde el peso de la trama queda a hombros de su protagonista, que en este caso es Rory Culkin ("Jack"), de quien desde ya puedo decir que es el bueno de los Culkin, familia interpretativa que está en riesgo de convertirse en otros Baldwin. Aquí, Jack- Culkin tiene que lidiar con una historia que se la juega, y mucho, con el guión y que enrevesa con generosidad la trama para retorcerla y hacerla atractiva, pero que hace aguas en su parte final, que es donde debería haber rellenado las lagunas argumentales dejadas por el camino y haberse deshecho de las licencias para poner un punto y final que nos hiciera dedicarle un par de guiños pícaros al director-guionista.

Como habréis deducido, esto no ocurre, y el joven director-guionista, Thomas Dekker, más conocido por su faceta de actor ("Nightmare on Elm Street"- Remake, " Terminator: Las Crónicas de Sarah Connor" o la saga "Laid To Rest") se centra en escribir un libreto para dejar en el aire algunas ideas controvertidas y juguetear un poco con los abusos sexuales, el incesto y las dudas sobre la identidad sexual, en lugar de centrarse en delimitar una historia concreta de terror más clásico, porque si hubiera redondeado más el epicentro de la narración en lugar de llenarlo de aristas, estaríamos hablando de una película con una fórmula ya conocida, pero que sigue impactando si se utiliza bien el ingenio, la tensión y las vueltas en el libreto. De no ser así, este tipo de películas se convierten en tramposas y algo "estafadoras".

"Jack Goes Home" es una película lenta, densa, con un marcado rollo independiente en el que echas de menos algo constantemente. Enseguida te das cuenta de que falta algo, mientras la ves, no sabes lo que es hasta que el desarrollo del personaje principal te lo deja claro. Esta película supone un anacronismo en nuestras vidas, porque esta película debería ser una propuesta rodada en los noventa y no en 2016. Todo en ella es noventero y siendo más concreta, voy a decir que esta es la típica película de la era grunge. Jack es el típico grunge, pesimista, nihilista, desorientado, con traumas que condicionan su vida, con amigos igual de grunges que él y tendencias grunges. ¿Qué es lo que falta realmente entonces en "Jack Goes Home"? Falta Seattle y su lluvia de escenario y, por supuesto, canciones de Nirvana o Alice In Chains de fondo. De hecho, "Jack goes home" podría ser una canción de Pearl Jam y puestos a seguir hilando, creo incluso que Eddie Vedder escribió algo parecido a esto en "Jeremy".

A nivel técnico no se le puede reprochar nada porque es una película sencilla, con dos o tres puntos de atención en las socorridas escenas oníricas y los rojos y azules para dar algo de gracia. Las interpretaciones, correctas, con un Rory Culkin que sobresale más de lo que se podría esperar y bien calzado en su papel y una Lin Shaye acomodada en su interpretación creepy, aunque para creepy el hecho de que no te dejes de preguntar cómo pretende Thomas Dekker que entendamos que Lin Shaye es la mujer que aparece en las fotos de familia de Jack representando a su madre. No sé, chico, al menos alguna explicación para semejante expediente X, ¿no?

Resumiendo, que es gerundio, "Jack Goes Home" hace aguas y termina convirtiéndose en un quiero y no puedo, que mantiene el tipo con más o menos dignidad en su inicio y parte central, pese a lo contemplativo de las escenas y la narración y que se va al garete en la conclusión final. Final escrito justo en el margen del guión, porque ya no daba el folio para más, y rodada con menos pericia aún.

Sea como sea, nadie puede negar el poder de atracción que tienen los áticos, y guarden secretos o baúles con tus apuntes de la universidad, queda claro que al menos una vez en la vida, todos deberíamos subir a alguno para ver si es verdad que ahí es donde moran los demonios.


2 comentarios:

El Rector dijo...

Poco más que añadir. La película genera interés, el hermanísimo del solo en casa lo hace bien y tiene algún momento chulo de la mano de Lin Shaye, que como siempre, le da ese puntito surrealista suyo, pero al final se queda un poco en tierra de nadie con tanta insinuación e interpretación libre para el espectador.

De todas formas, el ex John Connor apunta maneras, habrá que seguirle la pista.

Saludos.

Missterror dijo...

Rector-Exactamente en tierra de nadie y con un final que ni las trampas para ratones con un kilo de queso!!!
Lin Shaye ya tiene que empezar a hacer otros papeles que ya sospechamos nada más verla en pantalla, jajajaja

De acuerdo con las maneras de el ex John Connor, veamos por donde sale el sol la próxima vez...

Saludos

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