martes, 8 de agosto de 2017

Crítica: Blacula

He cruzado océanos de funky para encontrarte. Con esta frase que usó Francis Ford Coppola en su adaptación de la mítica novela de Bram Stoker se podría resumir la relación de Mamuwalde (William Marshall) con Tina (Vonetta McGee). Durante los años setenta un movimiento cinematográfico conocido como blaxploitation se centró en la comunidad afroamericana. Cine hecho por y para la gente de color, alejado de las imposiciones de las grandes películas y donde destacaban por encima de todo la música y sus bandas sonoras centradas especialmente en el funky y en el soul. Isaac Hayes se convirtió en 1972 en el primer afroamericano ganador de un Oscar por la mejor canción por ‘Theme from Shaft’ que compuso para la película de Gordon Parks ‘Las noches rojas de Harlem’ (‘Shaft’), película icónica del género por la que este también fue nominado al Oscar a la mejor banda sonora.

Según recalca Edward Griffiths en su artículo para la página web blaixploitation.com: “Se debe notar que el término ‘blaxploitation’ se refiere a la continuación de las películas de los años sesenta donde eran ‘usados’ actores de color”. A pesar de que el género vivió su gran auge durante los años setenta y que algunos directores actuales como Quentin Tarantino han rodado películas que se pueden inscribir dentro de este género o que son directamente homenajes al mismo como es el caso de ‘Jackie Brown’, protagonizada por Pam Grier, una de las actrices mas conocidas del género, este acabó perdiendo fuerza por culpa de varios motivos, uno de ellos como se indica en varios artículos fue ‘el excesivo uso de los estereotipos’. ‘Las noches rojas de Harlem’ (‘Shaft’), ‘Foxy Brown’, ‘Spook who sat by the door’, ‘Superfly’, ‘Across the 110th Street’ o esta ‘Blacula (Drácula Negro)’ son algunos de los ejemplos de películas blaxploitation que son recordadas por muchos de los espectadores.

He de reconocer que con ‘Blacula (Drácula Negro)’ me ocurre algo parecido a lo que me sucede con ‘Slugs, muerte viscosa’, me cuesta ser objetivo porque son películas a las que les tengo un cariño muy especial, son películas que vi y disfruté de pequeño y cuyo recuerdo tengo grabado a fuego en mi memoria. También he de ser sincero y reconocer que cada vez que veo la cinta de Juan Piquer Simón la disfruto bastante, mientras que la última vez que vi la de William Crain esta me dejó un cierto regusto amargo. La inocencia que despide casi cada fotograma de ‘Blacula (Drácula Negro)’ le da a la película un encanto especial pero que cinematográficamente hablando acaba jugando en contra de la película ya que nos encontramos con escenas mal planificadas, situaciones desarrolladas de forma incorrecta y por momentos bastante forzadas. Aunque la cinta de Crain es una película que tiene una magia especial (Es posible que todos caigamos rendidos al poder seductor de Mamuwalde de igual manera que lo hace Tina) y que es una obra de referencia de la blaxploitation, esta resulta demasiado irregular como para considerarla una gran película.

Tras un viaje a Rumania con la intención de solicitar al conde Drácula que este cese sus actividades relacionadas con la esclavitud, el príncipe Mamuwalde será convertido en un vampiro y condenado a sufrir una sed eterna calmada solo por la sangre humana. Años después, una pareja de anticuarios se hará con el castillo del conde y todos sus muebles, incluido y como no podía ser de otra manera, el extraño ataúd que hay en una habitación secreta…

‘Blacula (Drácula Negro)’ es una de esas películas que intentan sacar el máximo provecho a los recursos con los que cuenta, algo que el espectador podrá notar tanto en los efectos especiales como en el maquillaje (La transformación de Mamuwalde en Blacula lleva aparejada la aparición de varias matas de pelo por toda la cara del protagonista) y muy especialmente en la manera en la que Crain utiliza los lugares donde se van sucediendo las distintas escenas que van conformando la película: Desde ese velatorio que parece mas que improvisado (Un ataúd y una tela verde para ocultar la pared), esa morgue donde no veremos a los cadáveres dentro de la cámara frigorífica o ese laboratorio donde trabaja la novia del protagonista que no deja de ser una mesa con diferentes matraces, frascos de cristal y un microscopio.

Puede que el único actor cuyo trabajo resulta creíble sea Thalmus Rusalala que da vida al doctor Gordon Thomas ya que todos y cada uno de los secundarios nos dejan momentos y reacciones absolutamente inversosímiles (Juanita Jones, los decoradores –atención al increíble doblaje en español- o el encargado de la morgue). Vonetta McGee que interpreta a Tina y a Luva se encuentra ante un rol que debido a su acartonamiento y previsibilidad resulta imposible darle ningún tipo de matiz y William Marshall a pesar de su imponente presencia física nos deja algunos momentos que dejan mucho que desear especialmente en la escena final de la película.

‘Blacula (Drácula Negro)’ como no podía de ser de otra manera cuenta con un elenco mayoritariamente compuesto por gente de color y en ella se tratan temas que han afectado a esta comunidad como pueda ser la esclavitud: Mamuwalde acude al encuentro del Conde Drácula para intentar convencer a este de que deje de traficar con esclavos, la venganza de este es convertirlo a él en otra especie de tratante de esclavos ya que este al vampirizar a sus víctimas las convierte en todo aquello que odia, los panteras negras o el racismo que se puede apreciar en comentarios acerca de que por el velatorio donde acuden los protagonistas a ver a una de las víctimas no es frecuentado por blancos. Esta última idea también se puede apreciar de alguna manera en la novela ‘Los reyes del Jaco’ de Vern E. Smith.

Con todo lo mejor de ‘Blacula (Drácula Negro)’ es la inocencia que despide cada uno de sus fotogramas, la bandas sonora compuesta por Gene Page y los temas interpretados por ‘The Hues Corporation’ en especial ‘There he is again’ cuya letra resulta perfecta para la película (algo que se puede hacer extensible a los otros dos temas que suenan en la película), y por supuesto sus notables títulos iniciales. La cinta de Crain es una de esas películas que gustarán y mucho a todos aquellos que añoren del cine de los setenta y cuya inocencia y simpatía hacen de esta una cinta a la que es muy fácil tenerle cariño. Con todos sus aciertos y sus fallos, yo solo puedo recomendar este ‘Blacula (Drácula Negro)’. Yo también he cruzado océanos de funky…


5 comentarios:

Patrick Bateman dijo...

Yo la vi siendo adulto, y la verdad me pareció bastante casposilla. Algo que acabas reconociendo, a pesar de la simpatía que le guardas a la película y que entiendo perfectamente. A mí, al final lo que más gracia me hizo es el juego de palabras del título.

Jesús Haro dijo...

Anotada. A tener en cuenta.

Me gustaría saber vuestro punto de vista del film "Terror en el bosque" (1971). Saludos. BUEN VERANO A TODOS, CUERVOS.

Anónimo dijo...

Y yo que creía que el único Drácula negro de la historia del cine había sido Eddie Murphy.Se me cae el mito.
Diego.

Donnie Darko dijo...

Esta es una cinta a la que le tengo mucho cariño. Entiendo perfectamente que alguien que la vea de adulto y con bagaje cinematografico la pueda ver un tanto casposilla. Puede que ya en su momento resultara pelin inocente y que comparada con otras películas de su época no haya envejecido muy bien, pero aún así tiene un encanto que al menos para mi la hace especial..

A todos aquellos que les gusten las películas Blaxplotation se la recomiendo abiertamente.. además tiene una banda sonora increíble!!

Un abrazo!!

Donnie

Patrick Bateman dijo...

Eso forma parte de la magia del cine. Verle y tenerle un encanto a ciertas obras es indispensable para cualquier cinéfilo con gustos propios.

Saludos.

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