ARTORIUS NOS HABLA SOBRE LA SEGUNDA TEMPORADA DE LA ADAPTACIÓN TELEVISIVA DEL UNIVERSO VAMPÍRICO DE KONAMI
Hay que asumirlo: tengo que olvidar a Warren Ellis. Al genial guionista de las temporadas originales de “Castlevania” (2017) le debo el indudable honor de haber hecho una serie con un desarrollo de personajes impecable, un dramatismo sublime y unas pinceladas de humor cafre que daban el contrapunto ideal a la tremenda épica que revestía el conjunto.
“nos encontramos con un producto de fanservice bien estructurado que se centra en lo que quiere el hardcore fan del videojuego más que en darle muchas vueltas al guion”
Cuando la cultura de la cancelación le cayó encima, y fue eliminado de la nueva saga de “Castlevania”, yo me temí lo peor... y lo peor, fue (Me remito a mi crítica de la primera temporada). De hecho, el nulo interés que me despertó la historia hizo que pusiera al fondo de mi lista la segunda parte y que no se moviera de allí durante largo tiempo. Pero finalmente, el día (o más bien el mes) llegó, y con paciencia y vaselina el elefante etc, etc…Vamos, que me he visto esta segunda temporada. Y mi gran pregunta es: Powerhouse, ¿Por qué?
UNA DE CAL Y UNA DE ARENA, LA MARCA DE LA CASA
Porque lo de Powerhouse Animation ya parece marca de la casa: una primera temporada muy floja-flojita-entretenida, (“Castlevania: Nocturne”, “Sangre de Zeus”, “Castlevania temporada I”), para luego levantar el vuelo a lo grande en segundas temporadas que te llevan a pensar si han participado los mismos profesionales en ambas. Hay un salto cualitativo entre sus primeras temporadas y las siguientes que denotan que les cuesta (y mucho) agarrarle el punto al producto pero, una vez lo agarran, la calidad sube exponencialmente. ¿Riesgo de esta estrategia? Pues que te pase como a mí, que después del ejercicio de masoquismo de la primera temporada post-Warren Ellis le pierdas el interés a su continuación.
Lo cual es una lástima porque, a pesar de no ser un producto redondo, nos encontramos con un producto de fanservice bien estructurado que se centra en lo que quiere el hardcore fan del videojuego más que en darle muchas vueltas al guion: la historia al servicio de las escenas de acción, y no al revés como ocurría en la anterior etapa. A mi personalmente me gustaba el planteamiento antiguo, pero entiendo que para gustos colores. Y en este caso, ¡Qué colores! Una explosiva paleta que enmarca un constante fanservice a los hardcore fans de la saga de videojuegos, incluidos los primeros juegos de hace más de tres décadas, en el que se reconocen ataques clásicos actualizados a un visualismo portentoso. Ojo, que la animación en sí no es perfecta, pero sí lo bastante fluida para que las escenas de acción sean fáciles de seguir y tengan un dinamismo muy bueno, que es lo que importa en estos casos. Empecemos primero por el aspecto que más me hizo sangrar el alma en la primera temporada: el guion.
CASTLEVANIA MEETS BERUSAIYU NO BARA
Como bien he dicho antes, nos encontramos en un caso del guion al servicio de la acción pura y dura. Toda esta temporada está basada en la preparación de una batalla campal épica, y se nota, pero para mi sorpresa contiene puntos auténticamente brillantes, como todo lo concerniente al aspecto trino de cierta divinidad y su uso en la trama.
“Que puñetero portento visual nos entrega Powerhouse. Pasandose por el forro cualquier tipo de verosimilitud cinética o física, entramos en el terreno de la alta fantasía pugilística”
Los momentos de DRAMÓN en la mejor tradición de “Candy Candy” o “La Rosa de Versalles” (de la cual copia esos planos de miradas infinitas y ojos brillantes, que quedan muy bien por cierto) tienen la sutileza de un culebrón sudamericano pero resultan tremendamente funcionales. Incluso consiguen el mérito de que el desastre ambulante vocal que es cierto cantante, suene aceptable a base de hacerle olvidar el estilo operístico (que no domina el actor) a ponerlo a cantar canciones populares en las que sí puede destacar, o ser menos molesto. Les doy a elegir.
Combinen esto con una narrativa fluida y sin estridencias, y se encontrarán con un agradable tránsito sin más entre escenas de acción. Para finalizar sobre el guion, Orlox sigue llevándose todas las escenas de calle (serie propia para este personaje por favor), pero es el Alucard doblado por el mismo actor del personaje en las primeras temporadas, James Callis, el que se roba la serie desde un rol supuestamente secundario y que se adivina nexo de unión en las próximas temporadas de la serie. Pero esquivemos el riesgo de spoiler guionístico y vayamos a lo que importa: ¡HOSTIAS COMO PANES!
ACCIÓN, DIVINA ACCIÓN
Que puñetero portento visual nos entrega Powerhouse. Pasandose por el forro cualquier tipo de verosimilitud cinética o física, entramos en el terreno de la alta fantasía pugilística en tremendos planos de acción frenética, al límite de lo que la vista puede seguir, con un despliegue portentoso de criaturas, efectos visuales, y planos fabulosos que entregan por completo estas batallas al espíritu del videojuego para ofrecernos un resultado ESPECTACULAR como pocas veces se ha visto en la animación adulta reciente.
“no, no está Warren Ellis, y la filosofía de la serie ha cambiado, pero en esta segunda temporada han sabido ajustar el tono para tener su propia voz”
Los devotos del videojuego reconocerán multitud de ataques tipo “esto es de Order of Ecclesia!”. Personalmente, cierta teleportación + bola de fuego de Alucard me transportó al final boss de Super Castlevania de Super Nintendo, y ya para mí lo pagó todo por satisfacer a mi niño interior. Si no eres fan de los videojuegos, es igual: créeme lector que el espectáculo cumple con creces para no vivir de referencias. Y en cuanto al apartado musical, los efectos sonoros son deliciosos. La inclusión de piezas musicales de los videojuegos ayuda porque, sabrá el conocedor, si por algo se distingue la banda sonora de la franquicia de Konami es por ser exquisita. Así que su traslación a la serie era tarea sencilla.
“PEROS”, HABERLOS, HAYLOS
Debo admitir que hay pocas cosas en el “debe” de la serie: Richter me parece un clon de aliexpress de Trevor Belmont, y la voz de su doblador en ingles no me ayuda a desear que alguien le dé un guantazo por confundir mala educación con ser sarcástico. Pero el desarrollo de los otros personajes lo tapa perfectamente. No, no está Warren Ellis, y la filosofía de la serie ha cambiado, pero en esta segunda temporada han sabido ajustar el tono para tener su propia voz. Aunque eso sí, más que otra temporada, yo espero un spinoff de cierto vampiro sudamericano y pareja: ahí sí que me tiro de cabeza sin red.
Lo Mejor: Que al fin la serie ha sabido encontrar su propia voz. Que el cantante de opera no desafina en exceso. Visualmente deslumbrante. Los momentos de fanservice supremos. Pese a lo fallido del villano en la primera temporada, el giro que le dan aquí mejora todo.
Alucard. Puro y espectacular entretenimiento.
Lo Peor: Adiós, Warren Ellis! Sigh... Richter Belmont. No te soporto compadre. Pese a tener bien definido su propio camino, hecho de menos el tono de las temporadas anteriores.
1 comentarios:
Aquí tengo un problema: si me atrayese el anime un poco más, seguro que esto me interesaría, pero nunca he podido con ello más allá de honrar a los grandes clásicos (Akira, Ghost in the Shell varios, todo Satoshi Kon y Miyazaki etc).
Dicho esto, la reseña es cojonuda, bravo Artorius, y tampoco tenía idea de que Warren Ellis trabajó en esta franquicia, que uno es viejo pero no lo suficiente como para no seguir aprendiendo.
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